Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas

martes, diciembre 18, 2018

Invierno

En esta ocasión, Crisis y yo participábamos en un evento de moda. Teníamos que definir los colores del invierno, los cuales serían mostrados por unas modelos en un desfile. Yo escogía el negro, el blanco y el marrón. La modelo que lucía los colores escogidos era castaña y llevaba el pelo recogido en un moño, y desfilaba con seguridad por el pasillo que hacía las veces de pasarela.
Esta parte del sueño, sin duda, conecta con la parte estética que estoy trabajando últimamente, aunque yo no estoy relacionada con la estación de invierno, sino con la primavera.

Una vez hecho el desfile, los organizadores me decían que tenía 2MEUR para gastar en un tiempo determinado, todo relacionado con la moda. Mi primer pensamiento era: "No voy a saber cómo gastar tanto dinero". Creo que esto conectaba con mi sentimiento de carencia y el nunca haberme planteado la posibilidad de tener acceso a tanto dinero. A pesar de mis dudas empezaba a realizar la tarea. Empezaba por la zona de los tratamientos de belleza. Delante de mí había un mostrador repletos de productos de belleza, la mayoría de los cuales no conocía. Destacaba una esfera de cristal que estaba relacionada con un tratamiento de cuello. Yo no sabía cómo usarlo. Sabía que el tiempo corría, pero no me sentía tan presionada.

De repente un movimiento captaba mi atención. A la izquierda del mostrador aparecían gorriones, decenas de ellos. Inquietaba la forma de mirar que tenían, porque no mostraban miedo, ni hacían amago de apartarse ante mi presencia. Más bien sentía que podían desafiarme, aunque no sentía temor ante ellos.
 Alrededor y por el suelo aparecían cientos de nidos donde aparecían bocas de pollos hambrientos, y todos rodeados de agua. Parecía como si el agua burbujease, pero eran los picos de los polluelos. Causaba una sensación extraña.
Sé que anoche vi la imagen de un gorrión antes de irme a dormir, sin embargo no sé qué significa la imagen.

martes, diciembre 04, 2018

Claire y la maratón de NYC

Tiene narices que mi incosnciente me dé un sueño en el que sea yo la que participe en una maratón. No una maratón cualquiera, sino la maratón de Nueva York. Seguramente esto está relacionado con Chicago, pero a falta de experiencia me posiciona en Nueva York. Y sé que es esta ciudad porque en mi recorrido alguien grita: "Mira, la estatua de la Libertad", que como todo el mundo sabe está en una isla, salvo en mi sueño, que parece más pegada a tierra. Sin embargo, tampoco puedo asegurarlo porque la veo de refilón. Me da tiempo a ver su corona de puntas y sus colores verdosos, pero poco más, porque me encuentro especialmente cansada.

Correr cansa y además no es lo mío. ¿Por qué soy yo la que corre? No me rodea mucha gente, pero cerca de mí anda Crisis, que me guía y me acompaña en la carrera. Intento avanzar, pero parece que el suelo a mis pies parece de goma espuma y me absorbe, dificultándome el progreso. De repente Crisis me saca de la ruta y me mete por un parque que conduce a una casa de unos conocidos. Allí está Claire, de "The Pilgrims" de Glastonbury, tan alta y tan pelirroja. Está desnuda de cintura para arriba, pero no parece sentir vergüenza. La casa está llena de gente, pero no son huéspedes de un hotel, sino familia. Se preparan para una celebración. Claire menciona la palabra "fast", pero no me parece que sea un ayuno, sino una especie de acto de constricción grupal. "Nada que ver con Jesús y María", aclara Claire, pero eso para mí carece de lógica porque sí está asociado a un tema aparentemente religioso.

Hay muchos niños en la casa, algunos de los cuales hace tiempo que no vemos y han crecido. Los saludamos a todos. Hay una niña nueva, un bebé.

Claire quiere que Crisis y yo comamos algo antes de marcharnos. Yo estoy un poco nerviosa porque la carrera sigue su curso y estoy perdiendo tiempo. Crisis calcula que están pasando los de 3h15', pero no me consuela, porque ni siquiera entiendo qué quiere decir. Claire nos muestra varias baguettes, pero no quiere que nos comamos una entera, porque le parece demasiado, y no sabe qué darnos. Le sugiero que parta en dos la barra, y le parece buena idea. Mi padre aparece de fondo, en su estilo, intentando inutilmente no molestar.

De repente estoy siguiendo a mi madre que me conduce al piso donde ha metido a mis gatas mientras hacían obras en mi casa. Es la casa de Basi. La puerta tiene un ventanal que permite ver el interior desde fuera, y se aprecia que aquello es como un trastero, lleno de objetos desordenados. Entramos y salen mis gatas. Atrapo a Ozzy a la primera (qué suerte), y mi madre se enfoca en Cafeína, pero va tan lenta en sus movimientos que la gata se escapa. Tengo que ser yo quien se agache para bloquear a la gata y que la pueda coger.

Y entonces despierto.

jueves, septiembre 06, 2018

La tienda de piedras

Me ha costado mucho dormirme, no sé bien por qué. Aparentemente estaba cansada y tenía sueño, pero al ir a dormir simplemente no podía, y la melatonina no terminaba de hacer efecto. Para colmo el moola mantra no dejaba de aparecer en mi mente: "Om sat chi ananda parabrahma...".

Aun así he dormido y parte de mi sueño es la visita a una tienda de piedras. No quería entrar porque sabía que terminaría comprando algo, y me resistía. Creo que es porque últimamente estoy haciendo bastantes gastos y quizás son compulsivos. Esto me recuerda la conversación con Charles el martes sobre los vacíos que intentamos llenar en nuestro interior, de una manera u otra, por ejemplo, con compras de cosas que no necesitas.

Me acercaba al escaparate a mirar, eso sí. Iba y venía, atraída por la tienda. Dentro había una mujer morena vestida de azul sentada a una mesa. Creo que me veía en la calle y creo que era consciente de mis dudas. En uno de mis acercamientos parecía que la tienda estaba cerrada, pero en realidad ella había cerrado porque no se sentía segura. Sin embargo abría la tienda para dejar entrar a los clientes, y entonces terminaba por entrar.

No era la primera vez que estaba allí, y conocía la tienda de maravilla. Había trozos de piedras y joyas. En en interior era mucho más estrecha de lo que apreciaba desde fuera, y resultaba difícil moverse con demasiada gente, cosa que me agobiaba particularmente (no me gustan las aglomeraciones en general). Recordaba que la tienda tenía más mercancía en ocasiones anteriores, y no veía nada que comprar. Y quería comprar. Me veo viendo algunas zoisitas transparentes, pero sin gran convencimiento.

Bajaba a la parte inferior de la tienda, donde no había nadie, y podía curiosear a mi antojo. En un altillo descubría varios efectos de desecho, entre otros, colgantes rotos y antiguos papeles de patronaje (esto es de mi madre con seguridad). También había un antiguo cuaderno mío, bantante amarilleado por el paso del tiempo, y cubierto de polvo. Parecía un antiguo diario personal, y el hecho de que alguien hubiese podido leer su contenido me causaba mucha vergüenza. Sin embargo, parecía llevar allí mucho tiempo sin ser tocado. Además, pensaba que hasta la fecha nadie me había hecho un comentario al respecto, así que no pasaba nada.

En la tienda estaba también un hombre que se parecía a Mathias Raus o a Alberto Lobo. Era simpático (ambos los son).

Al salir llovía. Iba entonces acompañada de Macu y Mª Ángeles. Macu tenía que coger el tren y me ofrecía a acompañarla a la estación de Atocha, que yo también podía usar para regresar a casa. Entonces aparecía un bólido de alquiler y ella se apresuraba a cogerlo para poder llegar deprisa a la estación. Resultaba un tanto cómico y yo quería hacerle una foto. Pero llovía bastante y el móvil no funcionaba bien, y ella terminaba por irse. Ahí termina el sueño.
Esta última parte creo que está relacionada con las jornada gastronómica que tuvimos el lunes, que siguió con un café con las chicas. Esto las evocaría ambas, aunque no sé qué significa el resto de la simbología.

domingo, agosto 12, 2018

Sentencia de muerte

Estaba en la casa del pueblo pasando unos días con mi familia. Allí todos descubrían algo sobre mí: me habían detectado una enfermedad incurable e iba a morirme. No tenía una previsión concreta, podía ser inminente o bien durar mucho tiempo. Sin embargo la sentencia pesaba sobre mí como una losa.

Para empezar no sabía cómo gestionar el miedo a la muerte, pero tampoco sabía cómo gestionar la vida. Me pesaba el alma y no sabía cómo levantar el ánimo con la certeza de la muerte sobre mi cabeza. A ratos pensaba que todo era un error como forma de evadirme de la realidad. Pero era un hecho, y me sentía hundida.

Por otro lado, me sentía molesta al saber que el resto conocía mi enfermedad. Odiaba al médico por haber desvelado mi situación. Yo querría haber mantenido esto en secreto, llevándolo yo sola sin que nadie lo supiera. Ahora tenía que aguantar sus caras de pena y su condescendencia, lo cual me ponía peor. Pero es que en el fondo, les daba igual, y la vida iba a seguir si mí de todas formas. Eso también me molestaba. Parecía como si yo no le importase a nadie lo suficiente como para lamentar mi pérdida.

Volvía a mi dormitorio a hacer limpieza de armarios. Estábamos haciendo limpieza de la casa en general. En mi habitación estaba mi amiga Ainoa, haciendo preguntas y comentarios absurdos. Durante un rato me ponía a ordenar ropa. Algunas prendas estaban muy mojadas de agua.

Luego salía por una puerta y llegaba a un evento de trabajo. Pedro y Oscar Díez (en el sueño era Salvatore, pero no se puede parecer menos) querían que Alberto Sanna participase en algo. Yo iba a buscar a Alberto, pero no tenía demasiadas ganas de que lo molestase, y menos para una cosa así. Así que lo dejaba tranquilo para volver a la reunión.

Había un folleto de Atos informando que habían creado un pequeño economato donde poder comprar productos de higiene personal, como pasta de dientes. Además permitían la acampada en las campas, algo que algunas personas habían empezado a hacer.

Yo regresaba a la casa del pueblo, a mi habitación, para seguir ordenando y limpiando. 

sábado, agosto 11, 2018

Tornados

Otro sueño intranquilo, esta vez con la meteorología revuelta. En esta ocasión iba yo sola conduciendo a gran velocidad, tal vez por la carretera de Colmenar, aunque no era relevante en el sueño. El cielo estaba gris y anunciaba tormenta. De repente, delante de mí, aparecían tres tornados. Me decía a mí misma que era la vez que veía tornados en mi vida, y me causaban una morbosa fascinación a la par que miedo. Pensaba que si aceleraba más, los tubos quedarían a mi derecha y los evitaría, pero al virar en una curva, veía que los embudos estaban en mitad de la calzada y progresaba hacia mí. La única manera de esquivarlos era zigzagear en el espacio entre ellos, y eso es lo que hacía. Al maniobrar a gran velocidad, y quizás impulsada por el aire del remolino, perdía el control del vehículo y acaba en un prado a la izquierda.

Durante unos momentos me sentía compungida y desconcertada. Fuera estaba lloviendo. Abría la puerta del coche para sentir la lluvia en mi cara. Los remolinos continuaban en la carretera. No me parecía estar en un sitio seguro, en cuanto que los tornados podían cambiar la dirección y llegar al prado. La única manera de salir de la situación era volver a la carretera y buscar una vía dede escape por ella. Llamaba a mi padre antes de intentarlo, pero no le informaba de mi estado. Después me metía en el coche nuevamente y arrancaba.

El prado era ahora un descampado en un foso. Había tres salidas posibles. Yo quería ir hacia la izquierda y seguir hacia adelante. La salida del medio era de asfalto y ascendía por una pendiente pronunciada bajo un túnel que daba a un aparcamiento de pago. Elegía esa opción y empezaba el ascenso por la rampa. A mitad de recorrido parecía como si el coche no pudiese avanzar y se fuese a calar. Había ascendido bastante y mi miedo era que el coche pudiese caer hacia atrás. Estaba acojonada. Aun así conseguía meter primera y confiar en que el coche completara la subida. Finalmente lo hacía, pero por los pelos. Me incorporaba al tráfico de salida del parking, y llegaba a la carretera. Ahí despertaba.

miércoles, agosto 08, 2018

Análisis, fruta, y desesperación

Tenía que ir al gimnasio a hacerme unas pruebas y estaba subiendo la avenida. Entonces me encontraba a una persona en sentido contrario. Me sorprendía verla allí porque no era el lugar habitual de sus movimientos. No quería pararme a hablar con ella y pensé que quizás no se habría percatado de mi presencia, y que podría pasar a su lado sin que se diera cuenta. Pero no, se daba cuenta, y lo peor: cambiaba de sentido para venirse conmigo. Estaba claro que su objetivo era contarme sus problemas y desahogarse conmigo. Yo no tenía ninguna gana de escuchar ninguna de sus quejas.

Aun asi yo no era nada asertiva para decirle que me dejara en paz. Se venía conmigo y me pasaba un buen rato cortando sus intentos de lloro. Eso me hacía mas seca de lo normal, pero no podía hacer otra cosa. Encima me veía forzada a acompañarla a una frutería próxima, dónde vendían productos ecologicos. Me molestaba tener que desviarme de mi camino y aparcar mis tareas. Además, no había desayunado por las pruebas, y yo, con hambre, soy un poco agresiva.

La frutería era pequeña, tenía mucho genero, con una gran variedad de frutos, algunos de los cuales ni siquiera conocia. Veía también flores mustias, a las que me empeñaba en echar agua para evitar que murieran. Bajábamos al piso de abajo a xomprar. La tienda estaba abarrotada. Yo quería comprar granadas, que tenían muy buen aspecto, muy maduras y rojas.

Al salir de la tienda, Cris estaba allí. Me proponía dar esquinazo a esta persona e irnos a la clínica. Para entonces ya me había hecho las pruebas y tenía los resultados, pero las guardaba esta persona. Cris decía que podía utilizar las suyas (??). Me parecía bien e intentábamos la huida. Pero esta persona daba con nosotras. No nos echaba nada en cara, pero había reproche en su voz cuando me daba mis radiografías y me decía: como vas a ir a la clínica sin esto?

Cris se empeñaba en guiarnos a la clínica, porque decía que sabía llegar. Esta persona insistía en acompañarme y no cesaba en sus intentos de desahogo. La clínica se supone que estaba cerca, pero callejeabamos mucho. Me dolían los pies y tenía hambre.

Llegábamos a una plaza amplia interior a unos bloques. Me recordaba al Barrio de la Concepción, pero también a la Ciudad de los Periodistas. Cris se iba a tomar cafe, la persona se quedaba a esperarme, y yo entraba en la clínica, que era un local comercial pequeño. Allí había dos mujeres, dos supuestas enfermeras, rubias las dos, con mucha desgana por currar en general. La de la izquierda atendía a una mujer morena de aspecto indiano. La de la derecha me decía que tenía que llamar al 1111. Yo intentaba marcar los números en mi móvil, pero la pantalla se volvía loca y no me dejaba. Exasperada, la mujer me quitaba el movil y me decía torpe. Esto me enfadaba enormemente. Yo le arrancaba el móvil de las manos y le decía literalmente que se fuera a tomar por culo.

Me iba del local, pero no recordaba donde tenía que ir después. Volvía a entrar y preguntaba a la enfermera de la izquierda. La de la derecha me soltaba: "no eres tan lista que todo lo sabes?". Yo la ignoraba y esperaba a que la otra me respondiera. Tenía que ir hacia la izquierda en la plaza.

Salía otra vez y decidía buscar a Cris. Ella me decía que estaba en un bar llamado "Entrevias", dónde habíamos estado unos días antes. No era muy clara y yo para entonces estaba muy contrariada. Le colgaba y empezaba la búsqueda de la cafetería. La otra persona me acompañaba, insistiendo en reclamar mi atención y minando mi paciencia. Buscábamos y buscábamos y no encontrábamos el bar. De repente la persona decía que llegaba tarde al trabajo, que había estado mucho tiempo fuera, y que no quería que su jefe lo mirara mal. Me dejaba sola y yo pensaba que otra vez esta persona volvía a ser egoísta y mirando solamente por su imagen, y por lo que más le convenía en ese momento.

Seguía buscando sin exito. Volvía a llamar a Cris, pero no me cogía el teléfono. Me aparecían mensajes estúpidos de otras personas que solamente entorpecian mis intentos. Estaba desesperada y muerta de hambre.

Llegaba a un parque y allí me encontraba a Suso de Teleco (Suso???!!!). Estaba haciendo estiramientos en una barra de un campo de deporte. Me decía que hacía mucho que no nos veíamos (pues la verdad) y se ofrecía a aacompañarme. Volvíamos a la plaza y entonces me percataba de que ya no tenía conmigo mi bolso, ni mi cazadora, ni mis análisis. No aparecían por ningun lado. Yo me sentia muy cansada y frustrada, y me echaba a llorar.

Entonces despertaba.

sábado, julio 14, 2018

El búho herido

Estaba de vacaciones con un grupo de gente. Algunos eran mi familia, otros no. Hasta aparecía en el sueño Nigina, que no sé bien qué pintaba la chica por ahí.

Teníamos una casa de campo alquilada. La casa estaba ubicada en un bosque y estaba totalmente aislada del mundo.

Yo salía a dar un paseo sola por el bosque. Había mucha tranquilidad. En un banco del camino veía apoyado a un búho. Parecía un cárabo o un mochuelo boreal. Era pequeño y redondito, de color gris, con la cabeza más oscura que la cara.

Me acercaba a él por el impulso de tocarlo, pero el animal, obviamente, salía volando. Sin embargo no llegaba muy lejos y caía al suelo. Tras un par de vuelos fallidos, me daba cuenta de que había un problema. Así bque recogía al búho del suelo para llevarlo a una protectora.

El búho se sostenía en mi mano mientras regresaba a la cabaña y no hacía ademán de atacarme. Al revés, parecía sentirse a gusto. Según llegaba a la casa, me preguntaba dónde podríamos soltar al búho para poder maximizar sus posibilidades de supervivencia.

Los niños de la casa salían a ver al búho, pero me daba miedo que pudieran lastimarlo. Entraba en la casa y se lo mostraba a una mujer que no reconozco, aunque parecía una tía mía o alguna amiga de mi madre. Ella cogía al búho y se hacía cargo de él. El búho la topaba como un gato pidiendo mimos. Yo le decía: "parece que le gustas".

Luego pasan otras cosas en el sueño que no recuerdo bien, hasta que nos montamos en un coche. La mujer mayor conduce y yo voy atrás. Hay más gente en el coche. Regresamos de las vacaciones y vamos a pasar por la protectora. Pregunto por el búho, y la mujer abre la guantera y lo saca de allá. El búho está durmiendo y, para mi alivio, parece estar bien.

Me despierto.

No sé qué significa el sueño. No tengo ninguna pista de mi intuición para poder saberlo. En internet hay varias interpretaciones, variadas entre lo positivo y lo negativo (enemigos, pérdida de visión...), pero ninguna me convence.

Quizás simplemente se refiera a que pronto liberaré a mi cernícalo (ya no recuerdo si el mío es Rómulo o era Remo).

lunes, julio 09, 2018

El pazo

Lo llamo "pazo" porque es la palabra que me ha venido al despertar en el sueño. Pero sí, podría ser un pazo. Era una casa de campo solariega, grande, de paredes grises como los sillares que la conformaban. Era una casa grande, sólida, imponente, robusta, austera. Una casa hecha para durar y resistir.

Estaba situada en el norte de España, aunque no sabría indicar la región. No demasiado cerca del mar, más bien en un alto. Tenía un jardín de entrada muy amplio.

Allí iba a tener una reunión de trabajo a la que yo asistía. Había alquilado una habitación en la propia mansión. Sólo de pensar pasar allí la noche, me helaba la sangre. Había algo de esa casa que me daba puro pavor.  Era inquietante. No sabría explicar qué exactamente. Parecía como si la casa estuviese viva y me observase. Aun así, la casa no parecía pretender amenazarme adrede, era yo la que se sentía aterrada. Pero esto solamente lo sentía yo, para el resto de personas allí presentes, la casa no tenía nada especial. Por eso, cuando alguien ha mencionado que estaban en otro hotel, he pensado inmediatamente en cancelar mi alojamiento allí. No lo he hecho, porque me entretenían con otra cosa.

Alguna de mis primas de Zaragoza también ha aparecido por allí, aunque apenas ha dejado huella en el sueño.

Lo que sé es que la casa era yo.

domingo, junio 17, 2018

Fuga de gas

Otro sueño. Creo que éste podría estar influenciado por las pruebas de Tris para superar sus miedos en la primera película de la saga "Divergente", que me quedé a ver anoche hasta bastante tarde.

Estaba en casa de mis padres cuando me daba cuenta de que el aire alrededor era raro. Era como si el aire tuviera ondas que se propagaban en una dirección. Olía a gas, pero no sabía de dónde procedía. Nadie parecía darse cuenta. Iba a la cocina a ver si los fuegos estaban apagados, pero no veía nada. Me empezaba a poner nerviosa.

Entonces veía que en la televisión del salón aparecía un mensaje de alarma indicando que había que llamar al servicio técnico por una fuga de gas. Nadie se había percatado del mensaje hasta que yo lo mencioné. El mensaje era intermitente y pasaba muy rápido. Incluía un número de teléfono donde llamar.

Yo pedía un papel donde poder anotarlo, porque no iba a poder aprendérmelo de memoria. Mi padre me pasaba un cuaderno suyo. Estaba lleno de anotaciones, aunque parecía un cuaderno de apuntes de la universidad. Había muchas fórmulas matemáticas, y estaba limpio y ordenado de la manera en la que una persona tan ordenada, pulcra, y meticulosa como mi padre podría tener un cuaderno. No sabía dónde anotar el número, porque no quería arruinarlo. Pasaba las hojas ansiosamente en busca de un espacio en blanco, y preguntaba insistentemente a mi padre sobre dónde podría apuntarlo. Éste me daba largas, y me ponía tan nerviosa, que al final le daba un golpe en la tripa enorme. Me sentía fatal por ello, a la par que sorprendida de haber sido capaz de hacer algo así, pero interiormente me justificaba diciéndome que era una buena causa.

AL final he pensado: "a la mierda", y he empezado a escribir el número en una página cualquiera. He tenido que hacerlo en tres mensajes, porque no he sido capaz de apuntar el número a la primera.

miércoles, junio 06, 2018

Soñando en alemán

No es frecuente pero a veces sueño en alemán. Y siempre está claro que debo mejorar mi nivel, el cual se va perdiendo a ojos vista de no practicar.

¿Cuál ha sido el detonante de este sueño? ¿Ha podido ser la discusión tonta que tuvimos ayer los kukusus por chat sobre las fronteras de Europa?

Otro sueño largo y extraño.

Yo estaba en Lübeck. Había alquilado una bicicleta y quería regresar a Hamburgo. Iba a subir a un autous, pero el espacio estaba ocupado por dos caballos de un tiovivo y dos señoras. Quedaba espacio para mi bicicleta, pero no me permitían subir. Pensaba entonces en cómo llegar a Hamburgo. Consultaba mi móvil y la aplicación me mostraba que la estación de "Schleswig" estaba relativamente cerca y que podría usar mi bici de alquiler para llegar allí. Una chica pasaba a mi lado y me decía "Holstein". Y yo pensaba, "Sí, Lübeck será Holstein, pero yo tengo que ir a Schleswig.

Me ponía en marcha siguiendo las indicaciones del GPS de mi móvil. Mi bicicleta se había convertido en un triciclo y era tremendamente complicado avanzar. La aplicación me indicaba que me metiera en un almacén y que bajara un nivel. La bicicleta desaparecía y yo bajaba por una escalera de mano hasta un subterráneo donde estaba un equipo técnico. Uno de los chavales portaba un fusil de asalto de color blanco, un tanto baqueteado, y lleno de ajustes. Me ofrecía probarlo, pero aunque me apetecía, le decía que no.

Salía a la calle y había un mercadillo navideño, pero parecía estar todo invadido por una vegetación muy forestal, con espíritus del bosque y hadas. Me llamaban la atención dos dependientes que estaban hechos de muérdago, cuyas cabezas se enredaban.

Llegaba a una estación. Allí me comía una tortilla que llevaba en el bolso. Sé que también estaban mi compañero Ross y mi gata Ozzy, pero no recuerdo por qué. Llegaba un tren que iba en dirección a Hamburgo, pero yo decía conscientemente no cogerlo. Era viernes y quería fumarme el día sin ir a trabajar. Pero luego he visto un autobus que se dirigía al aeropuerto y me he animado.

Al intentar entrar las puertas se han cerrado en mi cara. He pedido al conductor permiso para entrar. Cuando he ido a pagar el ticket, el hombre me ha dicho que íbamos a hacer otra cosa, que en vez de pagar el ticket podría comprar una pulsera patrocinada por un catedrático de la universidad. De esta manera, yo podría agradecer el gesto de generosidad que había tenido al dejarme subir al autobus. A mí no me hacía mucha gracia la idea, pero por no discutir aceptaba. Entonces el conductor se ha sentado y ha empezado a cantar una canción religiosa, parecido al "Salve Regina". Una monja a su lado ha empezado a acompañarle. La situación me parecía rarísima, y me preguntaba si no sería mejor bajarme pronto del autobus.

Entonces el autobus entraba en una zona monumental llena de grandes iglesias. Parecía más Munich que Hamburgo. Una de las iglesias tenía en un frontal un relieve policromado de los cuatro músicos de Brema. Crisis aparecía a mi lado. Yo le decía que esa zona apenas la visitábamos, y a ambas nos parecía bien bajar a hacer un poco de turismo. Esto me permitía salir antes del autobus también.

En la calle, un cocinero era procesionado anunciando su restaurante. Me parecía muy poco alemán.
Nos parábamos delante del escaparate de una tienda de ropa gótica. Yo le decía a Crisis que todo era mejor cuando viajábamos juntas. Y ahí me he despertado.

martes, mayo 29, 2018

El cardenal, la noria y el ascensor

Últimamente sueño mucho. Sueños largos, llenos de elementos y acciones. Se ve que mi subconsciente está atareado. Pero son sueños volátiles que desaparecen como el vapor cuando llega la mañana, y me impiden retener las escenas. Hoy, sin embargo, he sido capaz de capturar tres pequeños fragmentos aislados que, fuera de contexto, poco pueden aportarme. Aun así he sacado lo siguiente:

En el primer fragmento yo estaba dando de comer a un pájaro rojo, de tamaño entre un gorrión y una paloma. Tenía un pico fuerte. Parecía un cardenal, aunque sus colores no eran tan vivos y estaban mezclados con tonos parduzcos. He visto en fotos que algún cardenal tiene esos patrones. Era un fragmento en general agradable, me gustaba darle de comer. Me asustaba un poco cuando el pájaro se agarraba a mi dedo índice para apoyarse.
Este fragmento supongo que está muy relacionado con mi afán de alimentar a los gorriones, algo que hago un par de veces por semana. Quiero creer que los ayudo de alguna manera, aunque sea con un poco de alpiste disperso.
En los recursos de significados las acepciones sobre dar de comer pájaros tienen un carácter positivo. Yo también lo siento como benigno, pero no soy capaz de ir más allá.

En el segundo fragmento estoy montada en una especie de noria de brazos que se vuelve loca. Aun así mantengo la calma y me digo que tengo que esperar a que todo pase. Soy consciente de que puedo morir, pero sé que no puedo hacer nada más que aguantar.
Siento este sueño como una mala situación en la que estoy metida, pero veo positivo la templanza ante la adversidad. Este sueño me recuerda un poco al que tuve no hace mucho, donde las escaleras mecánicas en las que estaban se hundían varios pisos por debajo, y yo mantenía los nervios. Ahora bien, no sé a qué se refiere esa situación.
Sin embargo este sueño me ha recordado aquel día en el Parque de Atracciones cuando monté en el Cóndor (creo que ahora se llama "Rotor").  La puerta de mi cabina no cerraba bien y había mucha holgura. Pensé que podría salirme por el hueco y caer al vacío. Pasé toda la duración de la atracción aferrada a las barras de la cabina, intentando hacer tope con los pies. Lo pasé tan mal que jamás he vuelto a subir al mismo.

En el último fragmento me monto un ascensor que está ascendiendo. Yo pulso el botón del piso 30. Hay 31 pisos en total. Subir en el ascensor me hace sentir aliviada, relajada, incluso liberada. Los recursos de simbolismo también entienden esto como un augurio positivo, como un éxito, como un acierto, o como una buena decisión que se ha tomado. Yo también lo interpreto como algo positivo, aunque vuelvo a estar totalmente perdida sobre su significado.

miércoles, abril 25, 2018

Capricornio y cascadas

Hoy he tenido un sueño largo y raro (¿qué sueño no es raro?), lleno de símbolos, algunos de los cuales, sorprendentemente, he sido capaz de interpretar casi a la primera, o por lo menos encontrar un significado que cuadra para mí (aunque podría tener otras interpretaciones que no veo). Otras partes del sueño todavía siguen siendo inescrutables, lamentablemente, y no soy capaz de darles salida.

Uno no sabe cuándo va a tener sueños tan vívidos y tan impactantes. Estos son los que importan. Los demás, prácticamente son mecanismos del cerebro para clasificar la información del día. Estos sueños son impredecibles, no es fácil encontrar un patrón que te permita saber cuándo van a producirse, ni qué elementos del día van a desencadenarlos. Con la melatonina, por ejemplo, suelo tener sueños más profundos, pero hoy ni siquiera había tomado. Eso sí, tenía los registros abiertos, que se me había olvidado cerrarlos anoche, y terminé el día con una buena dosis de "Ender's Shadow", que algo me influye.

Aunque el sueño tiene varias partes, la más importante, la más próxima al despertar, comienza conmigo como cocinera de un matrimonio chino. La mujer es muy tímida y le cuesta mucho relacionarse conmigo, con lo que yo me comunico con el hombre, él en chino y yo en español y mi mierda de chino. Estamos contando números, pero tenemos una discrepancia en el número 2. Él lo nombra como "dong", y yo como "yang". Y ya me vale a mí insistiendo en que 2 es "yang" cuando no soy la china de la historia. Ninguna de las dos palabras significa 2. Para mí "dong" es "invierno", y "yang" es "cabra" (independientemente del acento). ¿Podría referirse a "Capricornio"?. Jo, es rebuscadísimo, pero me suena tan plausible...Capricornio comienza en diciembre (con el solsticio de invierno) y acaba en enero. ¿Se refiere a meses pasados, a meses futuros? No lo sé. Tampoco sé qué pintan los chinos en esto.

Sé que con los chinos estoy remplazando a otra chica. Ella había empezado a elaborar un diccionario o un libro de recetas, no me queda claro. Lo que sé es que en el sueño me planteo la posibilidad de continuar este trabajo. Esto no lo he podido descrifrar.

De repente estoy en el salón de la casa de los chinos. Hay una fiesta y los invitados bailán una especie de danza popular. Veo a Crisis y salimos juntas a bailar. En la danza, uno de los bailarines tiene que agacharse, y el otro tiene que rodar por encima de su espalda. Crisis va a agacharse, pero no parece encontrar la posición correcta. Está muy perfeccionista, y a mí me exaspera, porque no me parece tan difícil. También porque me está haciendo perder el paso. No recuerdo si llego a empujarla para que se agache. Esto tampoco sé descifrarlo.

Lo siguiente que veo es que estoy en un coche. Voy con unos compañeros de trabajo, yo sentada en el asiento de atrás, y parece que venimos viajando por Turquía y vamos camino a casa. Adolfo dice algo de ir a Patras (esto tiene que ser por CIPSEC o SMESEC), y el largo viaje que tenemos por delante. La mayoría va a ir en tren, pero yo digo que voy a regresar en avión, y me siento fenomenal porque voy a llegar antes a casa y de una manera más eficiente.

Entonces me veo en el coche, pero ya no estoy en Turquía, sino que estoy cruzando Galicia. Crisis se sienta a mi lado (en su sitio habitual) y mis padres se sientan delante. Esto me enlaza completamente con mi infancia/adolescencia, es decir, las vacaciones con mis padres. Veo el coche como mi propia vida, y ellos son los que la dirigen. Sin embargo, me siento bien porque no siento ninguna responsabilidad. Me siento liberada al soltar el control y dejar que sean ellos quienes me lleven, me puedo relajar y además tengo seguridad de que todo está bien. Pienso que sería igual si en mi actual vida soltase el control y dejase que papá/mamá Universo me llevase. Es lo que intento, la verdad.

En el camino veo un colibrí marrón y blanco. Me causa sorpresa, porque el colibrí no es endémico de Galicia, claro. Me hace ilusión verlo. Lo interpreto como un símbolo positivo hacia mí, es una señal, porque el colibrí se ha convertido en uno de mis totems, y no hago más que verlo por todas partes. No creo que tenga un significado concreto en el sueño, simplemente lo entiendo como una señal de buen augurio.

Al avanzar con el coche, quedan a la derecha unos paisajes preciosos. En concreto veo cascadas que se juntan con el mar, formando playas de agua clara y cristalina, sobre arena casi blanca. No es como los fiordos, es más bien como si la playa de El Cobijeru tuviese cascadas por sus rocas. El agua fluye suavemente, armónicamente, no hay nada brusco en ella. El agua siempre simboliza emociones, así que para mí significa que las emociones están fluyendo de una manera sana, a pesar del salto. La vista es muy hermosa, salvo por un pequeño detalle: en la roca han esculpido unos carteles en varios idiomas que vienen a decir "Prohibido poner carteles". Me da pena, pero intento obviarlo y disfrutar del resto del conjunto. Es decir, hay algo ahí que no está bien del todo, pero no quiero poner foco en ello. Y no es una negación de la realidad o una evasión, es una decisión consciente de filtraje positivo.

Entonces les digo a mis padres la siguiente frase: "Los que dicen que tanto aman su tierra (en referencia a los gallegos, o quizás a otras provincias), nunca viven en ella; los que no dicen que tanto la aman (en referencia a los madrileños), se quedan en ella". Pues...vale...no sé qué significa. En cierta forma está relacionada con el nacionalismo, como forma de alimentar el ego, la diferencia, y una supuesta "supremacía" que solamente ellos saben, pero también es una especie de hipocresía. Sin embargo, no sé qué pinta en mi sueño. Tiene que ser importante, porque es muy lapidaria, y tiene peso en el sueño. Pero ¿qué significa?

Ahí termina mi sueño.