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jueves, noviembre 22, 2018

Proyecto Sentido

En estas semanas parece que es más claro cuál es mi proyecto sentido. En parte lo he sabido siempre, solo que quizás no era algo que una quiere hacer consciente. Y me parece una putada estar tan determinado y tan supeditada al mismo. Ahora me toca trabajar en liberarlo y devolverlo. Y es un trabajo no desdeñable, después de tantos años comportándome frente a un programa. Ayer pensaba en que era como asesinarte a ti mismo para poder cambiar. Pero ¿acaso podemos decir que la mariposa mata a la oruga en la metamorfosis? Indudablemente, algo de la oruga quedará en la mariposa, en su cuerpo y en su inconsciente.

Anoche hice una meditación sobre el proyecto sentido, parte del trabajo que tengo que hacer. Me pareció muy bonita, muy tierna, muy emotiva. Qué panzada de llorar me di.

Vi a mis padres, muy jóvenes, muy guapos. Estaban contentos y se querían mucho. Ellos querían que yo naciera, pero sus árboles también. Yo tenía un propósito (como todos). Paz me había dicho por la mañana que incluso aunque los padres no quisieran tener al hijo, los inconscientes familiares quizás sí, y que por eso se produce la vida. Es como si alguien te pensase para crearte. Puro principio de mentalismo.

En el momento de mi concepción, cuando espermatozoide de mi padre se unió al óvulo de mi madre, se produjo una chispa. El milagro de la vida, que tenía un color como rosa anaranjado. El proyecto sentido se materializaba.

Me vi creciendo como embrión. Más bien, me sentí embrión, creciendo, explorando mi cuerpo, descubriendo mi entorno, jugando en el líquido amniótico como un pequeño astronauta en el espacio unido a la nave por un cordón.

En un momento concreto llegué a conectar con mi hijo. Era él y era yo al mismo tiempo. Fue muy tierno.

Luego crecí y fui ocupando el vientre de mi madre. Era un lugar seguro y acogedor. Me sentía bien allí.

Cuando el audio dijo que mi sexo estaba decidido y quei ba a ser una niña, me eché a llorar de emoción. Me gustaba.

Pero cuando llegó el parto, y mi adulta me dio la bienvenida al mundo, ahí lloré como una magdalena. Qué llantina. Me pareció precioso ser recibida por alguien que me quería y que me daba calor y cariño.

Y sin parar de llorar, devolví el proyecto sentido a mis padres. A mi madre le di un pergamino, a mi padre una pluma de ave negra. No tengo ni idea qué significa.

Terminó la meditación y seguí llorando un rato. No quise pararlo para poder desahogarme a gusto.

He dormido un poco regular. Me desperté sobre las 3 porque me dolía el abdomen. Empecé con la regla ayer por la mañana, pero no tenía ningún síntoma. De hecho, ni me ha salido el herpes. Creo que el dolor está relacionado con la meditación.

Y esta mañana, me acordaba de la meditación en el coche, y volvía a llorar. Creo que me queda seguir llorando un poco más.

Estoy liberando memorias.

viernes, octubre 26, 2018

Bendición del Útero 24/10/2018

Posiblemente éste es el rito que más veces he realizado. Solía hacerlo sola, bajándome las instrucciones de Miranda Gray tras el registro, pero de un tiempo a esta parte han surgido círculos tanto presenciales como online, para poder realizarlo. Es mucho más cómodo porque te van guiando paso a paso, y a veces incluyen material para facilitar el ritual.

La Bendición se hace cada tres meses aproximadamente. Yo estoy suscrita a la web de Miranda y recibo una notificación para el registro. A partir de ahí comienza la preparación, pero no soy demasiado buena en esto. Siempre termino haciéndolo todo en el último momento. Estoy segura de que esto resta poder al rito, pero hago lo que puedo y más últimamente que tengo tantas actividades que encajar.

Este ritual lo puede realizar cualquier persona, tanto hombres como mujeres, aunque no me he parado a leer las instrucciones dedicadas a los hombres. Las mujeres con histerectomías también pueden participar. Da igual tu edad, da igual si tienes la regla o has entrado en la menopausia. No hay exclusión.

En cada evento se trabaja un arquetipo de la Diosa. En esta ocasión se trataba del arquetipo de la Anciana y la meditación está orientada a sanar el linaje femenino materno. Yo igualmente invoqué a todas mis ancestras, maternas o paternas, en línea directa o tías. Todas son importantes para mí. Incluso invité a Basi y a Teína. Que no sean de mi sangre no significa que no sean de mi familia. Terminé encontrándome con muchas. Se ve que el estar trabajando el árbol está removiendo la energía familiar. El encuentro es siempre emotivo. Yo siempre termino llorando. ¿Por qué no? Hay mucho amor en la línea familiar y debo mucho a mi línea. Yo soy ellas.

Durante el rito fui muchas mujeres a la vez, muchos arquetipos. Con lo largo que es el rito da tiempo de sobra. Fui una diosa del bosque iluminando mi parte de la foresta. Fue inevitable recordar al Espíritu del Bosque y a los kodama de "La princesa Mononoke". La energía partía de mí y nutría mi bosque. Yo era grande y poderosa como la diosa que era. Mi energía se expandió más allá de los límites del bosque para cubrir el mundo y fundirse con la energía de otras mujeres que, convertidas en diosas, también aportaban su energía al mundo. Y así todas éramos una. Fue un acto de canalizar la energía femenina al mundo, de bañarlo con su poder y su magia.

Después vino el ritual del "Earth-Yoni". "Yoni", curiosa palabra. Procede del sánscrito y significa "vulva". Ahora parece extendido por ciertas comunidades. A mí me pone mala porque, además de cursi, me parece un error. Es otra forma de impedir que se normalice el uso de la palabra "vulva", es otra forma de invisibilizar una parte tan importante de la feminidad. ¿Por qué nos cuesta tanto?

Aun así esta parte del rito me conectó con dos arquetipos diferentes. Primeramente con la doncella salvaje e indómita. Caminé descalza por un bosque de manzanos en la isla de Ávalon. Fue una vuelta a aquél lugar especial. La imagen no la busqué yo, se disparó al escuchar la palabra "isla". Anteriormente Ávalon no había aparecido. Al llegar al santuario, me convertí en la sacerdotisa, una sacerdotisa de la Diosa. En ambos casos pude sentir el poder emanando de ellas, un poder carente de la inseguridad que suelo mostrar. Había fuerza y determinación, había solidez.

En un momento determinado me encontré con una de las organizadoras. Estábamos frente a frente la una de la otra, nos miramos y nos reconocimos. Reconocimos nuestra existencia, reconocimos nuestra esencia de mujer, de bruja, de diosa. Y de repente me sentí madre. No era madre de nadie concreto, no estaba BH, por ejemplo, solamente sentía la energía de la maternidad en mí. Me gustó. Era una energía más suave que las anteriores, más madura, más nutritiva, más generosa, más amorosa.

Sólo faltó el arquetipo de la Anciana claramente representado, pero ¿acaso ella no contiene a todas las demás? Como me pasó en el White Spring, posiblemente sea el arquetipo que menos necesito desarrollar porque siempre he sido la Anciana. Ya camino con ella.

domingo, agosto 26, 2018

Ávalon

Visitar Ávalon es cumplir un sueño muy antiguo. Es satisfacer una llamada antigua de reconexión con tu ser. Durante años quise venir aquí, pero no sabía cómo. Fue en un círculo de mujeres hace un par de años cuando oí hablar de una agencia especializada en viajes a lugares sagrados. Así supe de Brocelandia, por ejemplo, pero también de la posibilidad de llegar hasta Ávalon.

Ávalon es una isla mitológica que significa "isla de las manzanas". Es un lugar oculto a los ojos humanos bajo unos velos que descorren para aquellos que realmente buscan y quieren ver. Ávalon, pues, está a caballo entre esta dimensión y la cuarta. Físicamente se emplaza en el pueblo de Glastonbury, en la llanura de Somerset, la tierra del verano. Somerset se encuentra por debajo del nivel del mar, y tiene una larga historia de inundaciones.

Ávalon es el lugar donde confluyen la leyenda artúrica y la leyenda del Santo Grial. Aquí se unen también lo masculino con lo femenino, lo pagano con lo cristiano. Es la integración de la dualidad.

Yo he encontrado aquí un pequeño lugar de visita, vibrante de energía, gracias a las líneas telúricas que cruzan este punto. La energía es muy perceptible, incluso para alguien tan mental como yo, que nunca ha tenido una sensibilidad corporal excesiva. Las líneas las sentí primeramente en la Abadía de Glastonbury, muy especialmente en el altar de la cripta de Nuestra Señora. La mitad del altar se corresponde a la línea de Miguel, la otra mitad a la línea de María (aunque dicen que es la misma línea que se separa y se une a lo largo de muchos puntos). La primera la siento intensa, densa, y mareante, mientras la segunda es más suave, más dulce. Sin embargo, fue en la parte de María donde me sentí totalmente atravesada por una energía que se hundía en el suelo y me arraigaba. Fue una sensación impresionante, porque jamás había sentido semejante chorro de energía en el cuerpo (excepto cuando casi me electrocuto en Pirineos).

También sentí algo parecido cuando llegué al centro del laberinto que hay a la entrada de San Juan Bautista. Al pararme me empecé a sentir mareada y tuve una especie de revelación donde el laberinto había desaparecido y, en cambio, veía radiar ondas desde mi propio cuerpo, creando un campo de fuerza a mi alrededor de tamaño considerable.

La energía te atraviesa y te sientes vivo. Es lo que hace este lugar: te da vida. Es como si estuvieses enchufado a una toma de corriente 24h. Parece que no estuvieses cansado, duermes menos, y comes menos, porque energéticamente estás saciado. La energía te sostiene. Siempre es así, solo que aquí es algo que sucede muy naturalmente.

Otra de mis experiencias significativas sucedió en el Chalice Well, después del ritual grupal junto a la fuente. Una de mis compañeras me preguntó si yo era una sacerdotisa. Le respondí que no. Pero al llegar a los tejos sagrados recibí una fuerte sacudida y una voz interior me dijo: "¿cómo que no eres una sacerdotisa?" Entonces sentí una reafirmación total en esta creencia. Yo era una sacerdotisa. Esto se reforzaría más al llegar al Tor. Desde luego, no recibí respuesta en el pozo, porque yo la había recibido mucho antes de llegar allí.

Durante el camino algo pasó en la cámara de fotos, porque durante un rato, hasta que llegué al pozo, ninguna de las fotos sale nítida. Es como si un hada hubiese estado jugando con los ajustes de la cámara. Aun así son unas fotos preciosas.

Otra experiencia aconteció en la cascada de St Nectan, cerca de Tintagel. Aquí conecté con el agua, mi elemento favorito. El agua me habló y me dijo que era bienvenida al lugar siempre que quisiera. No se refería tanto a una visita física como a algo astral. Me gustaría poder hacer ambas, porque el lugar es bellísimo. Siempre podré recogerme allí cuando la realidad me apriete. Allí podré sentirme amparada.

En Tintagel también conecté con el espíritu del aire, con el viento eterno que sopla en sus acantilados. Se siente un gran poder al dejar que el viento limpie la energía en torno a nuestro cuerpo.

Luego visitamos Stonehenge. Fue un privilegio poder entrar al círculo a primera hora de la mañana, con la energía limpia de la noche. Aquí la siento fuerte, concentrada y masculina. La guía nos indicó el lugar donde se haya un vórtice energético. Fue interesante poder sentir la energía del preseli, la piedra del monumento. Pero mi experiencia aquí fue estelar, nada terrena.
A instancias de una compañera, que sigue a un tal Kai Luz de Sirio (parece que es alguien conocido, pero yo no tenía ni idea), empezamos a caminar el círculo, comenzando por la puerta Este. El ejercicio consistía en recorrer el círculo 13 veces para activar una parte del ADN que conecta con el humano cósmico. Empezamos ella y yo y se nos fueron uniendo más compañeros después. Yo caminaba bastante deprisa. En un momento miré al interior del círculo y vi que estábamos generando una espiral de energía ascendente en nuestro movimiento. Entonces me sentí transportada al sistema solar. Cada uno de nosotros era un planeta y todos girábamos en torno al Sol. Yo seguramente era Mercurio por ser la que más rápidamente andaba. Fue como estar en dos sitios o en dos planos al mismo tiempo. Una parte de mí recorría el círculo, pero otra parte de mi conciencia estaba en el espacio. Fue bastante potente.

Pero el momento cumbre fue sin duda el ascenso al Tor, la colina de Glastonbury. Es el epicentro de la energía del lugar, donde confluyen varias líneas. Dicen que debajo del Tor se encuentra el palacio de Gwyn ap Nudd, el rey de las hadas.

Empecé a subir sin demasiada expectativa, porque la colina parecía un poco exigente para un paseo matutino. Nuestra guía nos habló de que coronar la cima era la culminación del viaje, pero también era el comienzo de nuestra nueva vida.  Era asistir al fruto de un esfuerzo.
Al principio empecé a subir deprisa, pero fui perdiendo fuelle, no por falta de tono físico (estoy en forma! ) , sino porque la subida me lo pedía. Me pedía que mirara y me empapara de cada rincón, cada sensación y cada vista. Así llegué a un primer repecho, desde donde se veía Glastonbury, la colina del Espino Sagrado, y los campos alrededor del Tor. Soplaba una brisa ligera, muy agradable. Y entonces mi percepción cambió. Me sentí transportada a otra época, muchos años atrás en el tiempo. El paisaje no había cambiado sustancialmente a mis ojos, pero el pasado y el presente se superponían, se daban al mismo tiempo. Supe que yo había estado allí antes y había sido una sacerdotisa de la Diosa. Conecté conmigo misma en ese lugar hace muchos años. Esto reforzó la idea recibida en el Chalice Well.
Proseguí la subida como si estuviese hipnotizada. La torre de San Miguel se alzaba frente a mí, imponente. Entre ella y yo el camino serpenteando y ascendiendo. Llegar allí era llegar a la iluminación. El camino de la iluminación podía ser duro, pero el premio estaba allí, a mi alcance. Era mi meta y era mi regalo. Era lo que tanto había deseado. Era mi destino.
Subí el camino llorando porque la emoción me embargaba. Cuando coroné escuché una voz interna que me decía: "Por fin estás aquí, bienvenida a casa". Fue tal la emoción, que rompí a llorar como una magdalena. Si hay algo que haya tenido sentido en mi vida, fue estar allí. Fue saber quién soy, quién fui, y el camino que tengo ahora por recorrer.

En la torre de San Miguel una chica me propuso un trabajo espiritual que acepté. La torre tiene dos puertas, una pequeña y otra grande. La pequeña da a Glastonbury, representa el mundo terrenal. La grande queda justo enfrente y representa Ávalon, el cielo, la iluminación. El ejercicio consistía en cruzar al cielo. Se entra en la torre, se dejan allí todas las cargas y limitaciones del mundo terrenal, y se accede al cielo, donde se reclaman los dones y poderes de uno mismo para poder llevarlos al mundo nuevamente. Me pareció algo muy simbólico, pero muy bonito.

Estoy ya de regreso en casa, pero echo de menos Ávalon  Echo de menos la energía. Es como si me hubiesen desenchufado y estuviera tirando de batería. Pero si estoy aquí es porque tengo un trabajo que hacer en este lugar. La energía es más densa y de menos vibración, pero mi trabajo debe ayudar a sostenerla. Hemos entrado en Virgo y ahora es momento de planificarse cómo hacerlo. Tengo algunas ideas, pero lo primero es ordenar, que menudo lío tengo en casa. Esto es muy Virgo también.

Volveré a Ávalon y espero que sea pronto. Aunque siempre estará en mi corazón. Estoy unida a ese lugar. Astralmenfe no lo he abandonado. 

miércoles, julio 25, 2018

Eclipses de julio

Estamos en una semana interesante, astrológicamente hablando. Esto simplemente es un resumen burdo de la situación y bajo un conocimiento muy limitado que tengo. Mia Astral lo explica mucho mejor que yo (para eso es experta) y con más gracia, así que yo recomiendo a cualquiera que eche un vistazo a sus canales (youtube fundamentalmente) para saber bien qué está pasando en estos días. Seguro que hay otros astrólogos interesantes, pero ella lo cuenta de una manera sencilla y amena.

Estamos en una etapa de eclipses, que es un fenómeno que implica cambio. En el caso de los eclipses solares (luna nueva) implican comienzos y noticias, mientras que los lunares (luna llena) implican crisis y finales. Pues el del 27 de julio va a ser lunar.

El eclipse se da además en el signo de Acuario (progreso), que es que tiene ahora el nodo sur. El nodo sur es kármico, es decir, vamos a resolver temas pendientes. Marte (acción) está muy cerca del nodo sur y está en retrógrado, o sea, que marte no está nada por su labor o la va a hacer demasiado impulsiva (ya verás, me voy a pasar todo el día en el contrafóbico). Y el Sol en Leo está pegado al nodo norte (evolución) en oposición a marte. Es decir, que las dos energías masculinas están encontradas, con el sol queriendo imponerse y marte negándose o interiorizando la acción.  La luna (emociones) se acerca a marte, lo cual es un poco inestable también. Y además las dos lumnarias y Marte, están en cuadratura con Urano en Tauro, que es un aspecto de inevitabilidad: lo que tenga que pasar va a pasar. Y parece que es del estilo: o dejas ir o lo vas a tener que soltar, por las buenas o por las malas. Vamos, que parece que vamos a purgar (joder, como si no lleváramos todo el año con el tema). Y esto lleva tiempo y puede ser doloroso. Por lo menos no va a ser cómodo en al menos 4 meses, que es el tiempo que dura el eclipse.

En mi caso, en mi signo de Acuario el eclipse caería en mi casa 10 (profesión, aspecto sociedad), pero no cerca del MC, lo que significa que algo de esta casa tengo que limpiar. Vamos, con lo movidita que tengo el área en general...Como está en el signo de capricornio, tiene que ser algo físico. Tengo a Marte también en Acuario, pero en un grado un poco separado del eclipse, no creo que le influya. Y como las casas se leen por ejes, al otro lado, tengo la casa 4 (vida privada), que cae en cáncer, o sea, algo emocional.

Volviendo al tema general, Venus (asociaciones) en Virgo (orden) no está cómoda y además tiene en oposición a Neptuno en Piscis, así que tiene tiene un cacao mental importante. Así que metedura de pata en relaciones muy probable.

Y encima a partir de mañana tenemos cinco planetas en retrógrado: Mercurio, Marte, Saturno, Neptuno y Plutón. Mercurio entra mañana en retrógrado, pero hoy ya se notan los efectos de la pre-sombra. De momento en la oficina se han caído todos los sistemas de redes y está siendo un poco costoso según qué operaciones. Mercurio retrograda en Leo, lo que significa que nuestra expresión del ego se va a ver un poco retraída.

Marte está juntito a Lilith, expresión feminista donde las haya. El patriarcado contra el matriarcado. Es una pulsión un poco violenta cuando Mercurio no está por el diálogo. Lilith me caería a finales de mi casa 10, y esto me hace recelar un poquito.

Júpiter al menos está en directo y se va hacia Sagitario, donde se va a expandir. Este aspecto sería muy benéfico. Pero de momento está en Escorpio, regido por marte en Rx.

Vamos, que mucha calma esta semana y poca reacción. Poca acción, pocas compras, pocos viajes alrededor del eclipse.

domingo, enero 21, 2018

Registros Akáshikos III

A la tercera va la vencida. Por fin el curso de Registros Akáshikos que esperaba. Pero no es tan sorprendente cuando la maestra es Gema Monroy, una persona maravillosa y especial. Ya cuando la conocí me pareció un alma preciosa por su alegría y su espíritu infantil. Hoy además la he conectado con la diosa; en ella se reúnen la alegría niña, el amor de la madre y la sabiduría de la anciana. Y todo con un cariño, y una humildad enormes. Es un regalo poder conocer a gente con tanta luz.

El curso que esperaba por muchos motivos. El primero es que por fin alguien me explica bien en qué consisten los registros, paso a paso. No había sido mi experiencia hasta entonces. Mi primer curso fue en remoto y tuve que leerme el tutorial por mí misma. Allí se hablaba de cosas como los rayos, los elohims y los maestros ascendidos, que aún no he conseguido conocer (algún día). Mi segundo curso, a pesar de ser presencial, apenas mejoró. Creo que solamente me sirvió para conocer a Gema. Ahora en el tercer curso, es Gema quien hace un manual mucho más ligero, explicado con palabras más sencillas y llanas, mucho más accesible para todos.

El segundo motivo es que en el curso hemos conectado los registros con otros conocimientos metafísicos: el origen de las almas, las vidas anteriores, los pactos álmicos, los seres de luz, los ángeles, el propósito de vida...Es como ir completando poco a poco un enorme puzzle del que vas recibiendo las piezas inconexas por caminos diferentes.

El tercer motivo es que he podido canalizar información. Tenía miedo de que estuviese completamente negada para esto, por mucho que Gema me dijese que todo el mundo está capacitado. Temía que mi bloqueo interior afectase también a esto. Pero he llegado al curso sin muchas expectativas, sin ponerme demasiada presión, y lo más importante: sin dudar. He canalizado y lo he hecho con facilidad, y esto me pone contenta. Y no sé por qué dudaba, ya que yo he canalizado anteriormente. Canalizo cada vez que me llegan mis intuiciones, cada vez que tengo mis sueños premonitorios, cada vez que reconozco las señales que hay para mí, cuando veo un abejorro y reconozco el espíritu de mi bisabuela. ¿Por qué dudar de que no podría hacer esto?

También creo haber averiguado cómo canalizo. Siendo visual, habría esperado recibir la información en forma de imágenes. Algunas veces me llegan (en el masaje metamórfico suele ser así), pero no es lo habitual. También he tenido algún episodio de clariaudiencia. Pero lo mío es saber. En inglés se llama "claircognizance": me llega la información y simplemente sé. Se parece a los sonidos, pero es más una sensación unida a un conocimiento. No se me ocurre una manera mejor para describirlo, aunque no es precisa.

La información que he recibido hoy es que tengo que divertirme más y que debo darme más cosas a mí misma. No ha llegado tan directamente. La diversión tiene que ver con la pregunta sobre el color que más necesitaba en este momento (el amarillo). Darme más cosas tiene que ver con el animal que más necesitaba en este momento (la vaca).
También he preguntado por las relaciones kármicas con mi madre. Aunque ha sido la respuesta menos clara, lo que me ha llegado es que ambas fuimos hermanas en otra vida. Ella fue mi hermana mayor. Ahora tendría que hacer más preguntas al respecto para poder saber más.
Había otras preguntas, pero no me apetece compartir las respuestas. En realidad las de arriba son las que más me han impactado porque son las que puedo decir que ciertamente son respuestas donde la mente no se ha metido.

El curso ha tenido muchos pequeños detalles que sólo salen de la creatividad y el amor de Gema: la iniciación con agua del valle del Jordán, las tarjetas oráculo, el citrino, o la llama de Avalón. Éste ha sido un regalo muy especial. Gema había traído una vela encendida con la llama de Avalon, y cada uno hemos encendido una vela de té para poder llevarnos la energía a nuestra casa. Ahora tengo el espíritu de Avalon en mi casa, y me encanta. Sé que un día iré a Avalon. Estoy esperando que salgan las fechas que me cuadren. Ojalá este año. Mucha de la gente que acude allí va por María Magdalena. Yo iría por Morgana, con la que siento un vínculo desde hace años. De momento me contento con mi vela, y con las velas que saldrán de esta.

He llegado un tanto mustia al curso, pero me marcho con ilusión y confianza.

viernes, junio 16, 2017

Q'eros



El pueblo Q'ero es el último vestigio de la cultura Inca del mundo, asentada en los Andes perúanos, cerca de Cuzco. Son una comunidad recóndita que perpetúan a través del tiempo su cultura, su lengua (el quechua) y sus costumbres. Son gentes que están en pleno contacto con la naturaleza y que se relacionan con el espíritu de la montaña (Apu) y madre Tierra (Pachamama). 

Hasta aquí, todo mi conocimiento con este pueblo, al que he conocido recientemente, gracias a Morti, una chica que conocí en el curso de sanación de la heridad femenina. Gracias a ella, asistí ayer a lo que se llama un "despacho", un ritual Q'ero, que ayer estaba enfocado al desbloqueo de energías. Creo que es la primera vez que participo en un ritual grupal propiamente etiquetado como tal. Curiosamente la cultura andina no me llama particularmente, así que tiene guasa empezar por éste en vez de por uno más celta.

El despacho se realizaba en un ático del centro de Madrid. Me resulta curioso el lugar. Me recuerda un poco a la película de los Cazafantasmas, con la energía manando desde lo alto de un efidicio. No era la primera vez que estaba en ese bloque. Una amiga vivió allí mismo durante unos años. Me pregunto si ella sabía de la existencia de este centro.

Al llegar me encontré mucha gente occidental (por llamarnos de alguna manera), bulliciosos como abejas por la habitación donde iba a hacerse el ritual. En medio de la habitación, un altar improvisado con una manta de motivos andinos, que había sido cubierta con las ofrendas para el ritual: flores blancas, rojas, y amarillas, cereales, legumbres, caramelos, y amuletos. Dejé mis ofrendas en el altar y me senté en la segunda corona del círculo alrededor del altar. Detrás del mismo, casi imperceptibles, se apostaban las figuras de Doña María y Don Manuel, madre e hijo, los sacerdotes del ritual, ataviados con sus trajes tradicionales. Parecían totalmente fuera de lugar tanto por sus ropas como por su actitud, mucho más introvertida que la del resto del grupo.

Como nos contaron después los organizadores, ella es una gran sacerdotisa Q'ero, una Alto Misayoc, mientras su hijo, con menor rango, es un Pampa Misayoc. Además de la experiencia, una de las diferencias en la categoría está en que la elección de los altos sacerdotes procede de la misma naturaleza, manifestada en recibir un rayo directo. Cuentan que ella recibió dos. ¿Qué probabilidad hay de que te caigan dos rayos en tu vida y que no te mate ninguno? ¿Que ni siquiera te afecte? Pues ella es la prueba. Es impresionante ver a una mujer de su edad (90 años estiman que tiene), con su vitalidad y su alegría. Se transforma en cuanto comienza el ritual. Es como una niña. Da mucha ternura.

El ritual está ejecutado en quechua completamente, por lo que es traducido sobre la marcha. Primeramente, Don Manuel invoca la energía de la montaña (el Apu), que en nuestro caso fue Montserrat, la única montaña sagrada de España (parece ser que es la única montaña con poder que tenemos). Doña María invoca a la madre, a la Pachamama. Durante el ritual, ella se encarga de la parte femenina del ritual, representada por las flores rojas, Don Manuel de la masculina, las flores blancas. Las flores amarillas establecen el vínculo entre ambos lados, los cuales se van llenando de pétalos, semillas, granos, y hojas según se desarrolla el rito, para conformar una ofrenda de color, casi como si fuera un mandala.

Cada asistente toma cinco hojas de laurel (originariamente son de coca, pero en España no se pueden meter), tres en la mano derecha para entregar, dos en la mano izquierda para recibir. Se entrega lo negativo, pero también aquello que queremos dar al mundo. Se sopla tres veces sobre las hojas y se dan a los chamanes para que ellos ritualicen los deseos. Ellos recitan sus mantras, en los que llaman a la Pachamama y a Apu, y como regalo te dan algún consejo o una frase. La mía fue "Gran energía, buen camino". También se toman dos puñados de maiz en las manos, representando la abundancia, para repetir el proceso. El ritual concluye con una especie de catarsis colectiva, donde todos vamos a tocar la ofrenda mientras se escuchan las letanías y las campanas q'echuas de fondo.

Doña María cantó después a la Pachamama. Don Manuel tocó una melodía con su flauta mientras todo el mundo bailaba. No sé si sería por eso, pero anoche se formó tormenta y descargó en la ciudad.

Fue una experiencia muy bonita, muy humilde, tierna. Me gustó mucho.
Lo peor vino después, cuando todo el mundo comienza a comentar sobre el ritual solamente para poner de relieve sus conocimientos y sus experiencias. El ego espiritual. Me pone mala.

sábado, julio 02, 2016

Mindfulness budista

Acabadas las clases de canto, las mañanas de los sábados se han quedado libres. En vez de utilizarlas para el puro esparcimiento, me he montado un mes de julio prácticamente lleno de talleres de desarrollo personal. ¿Por qué? Puede que sea una fase de esas que me dan de vez en cuando. Seguramente se me pasará.

Hoy tocaba un taller de mindfulness en un centro budista. Tenía curiosidad por ver el enfoque que le daban, en comparación al curso de Rafa. Desde luego he encontrado un punto de vista diferente, con prácticas diferentes, pero que de alguna manera entroncan con lo que aprendí en su día. Soy una especialista casando piezas a priori dispares. Y pensar que se me dan tan mal los puzzles...

Podría decirse que el mindfulness que enseña Rafa es de más alto nivel. Es más generalista, despojado de toda referencia a religiones y espiritualidades, aunque bebe de enseñanzas budistas. El taller de hoy, en cambio, se arraiga plenamente en la tradición budista, aunque intentan que llegue a todo el mundo. Pero es inevitable sentir el budismo cuando todo el centro respira de esta senda: estatuas de budas, de lamas, de símbolos, de referencias. Casi como estar en una iglesia donde las tradicionales imágenes cristianas han sido sustituidas por otras cuyo significado se me escapa. Por un momento he sentido la ilusión de encontrar a Ganesha, el dios elefante que elimina los obstáculos, pero ni rastro. Me cuesta distinguir el hinduismo del budismo.

Cosas interesantes que he aprendido, o mejor dicho, unas las he aprendido en el taller, otras las he recordado:

  • La felicidad está dentro de nosotros. El sufrimiento viene de la búsqueda de la felicidad en el exterior, de creer que la felicidad está en objetos fuera de nosotros (objeto aquí no se refiere únicamente a algo material, también a personas y situaciones).
  • La felicidad es un estado mental. La naturaleza de la mente es la tranquilidad, como un cielo azul. Todos los pensamientos que nos perturban son como nubes que cubren y encapotan ese cielo. Pero como toda tormenta, los pensamientos pasan. Los pensamientos no son sólidos, son móviles y cambiantes.
  • El sufrimiento surge de estados mentales alterados llamados perturbaciones. Perturbaciones hay muchas, pero hay tres especialmente molestas: enfado, apego, y percepción.
  • El enfado surge del contacto de la mente con un objeto que tiene un aspecto que le disgusta, y reacciona intentando perjudicarlo. En vez de intentar comprenderlo y aceptarlo, lo ataca. El enfado es puro mindfulness, porque la mente está enfocada, pero la intención no es buena y nos hace sufrir.
  • En el apego la mente entra en contacto con un objeto que tiene algún aspecto que le gusta, y lo desea porque cree que en él va a encontrar la felicidad. El apego es muy sutil porque presenta algo agradable, pero esconde un daño para la persona, como por ejemplo sería tomar un exceso de chocolate. El apego insiste en que la felicidad está fuera de nosotros. Nos obsesionamos con el objeto y sufrimos por él.
  • La tercera perturbación es creer que las cosas que percibimos son realmente como las percibimos. Pero nuestras percepciones nos hacen ver un objeto a veces como bueno, y otras como malo, dependiendo del momento (o del estado mental). Si una cosa puede ser buena y mala a la vez, no puede ser fuente de felicidad, porque la felicidad sólo puede traer más felicidad.
El objetivo del mindfulness es serenar la mente. Se trata de ser conscientes de lo que sucede en nuestra mente para tomar el control de la misma y no permitirnos desviarnos de nuestro objetivo de responder adecuadamente a las situaciones que se nos plantean. El mindfulness no va a solucionar nuestros problemas, pero nos ayuda a entrenar la mente en una forma de pensamiento más consciente y centrada. De esta manera, al alcanzar un estado mental diferente, vamos a experimentar las situaciones de una forma distinta, y por lo tanto nos van a afectar menos y vamos a reaccionar ante ellas más mesuradamente.

Como prácticas de meditación:
  • Atención en la respiración como objeto de meditación.
  • Meditación centrada en un objeto físico.
  • Meditación en la claridad de la mente. Esta práctica se parece un poco a la de atención abierta de Rafa, aunque solamente centrada en los pensamientos, y no en sonidos y sensaciones. Ha sido curioso porque cuando he empezado a contemplar mis pensamientos, mi mente era una balsa de aceite (cosa rara en mí). Me he sorprendido diciendo: ¡no hay nada! Y de repente se ha desencadenado una tormenta de pensamientos, como temerosos de enfrentar el vacío, el cielo azul. Sin embargo, los pensamientos fluían, no eran densos, aparecían y desaparecían. Y de repente me he visto conectada la consciencia de todos los que allí meditaban, formando parte de ellos, y me ha dado miedo porque yo no los conocía. Entonces me he desconectado. Esto ha sido diferente en la siguiente práctica.
  • Meditación en un objeto significativo. Aquí nos han propuesto una práctica muy bonita: reconocer la parte buena de los demás, ver cómo los demás nos benefician. Y esto tiene mucho que ver con la gratitud, pero también es reconocerse como parte de un sistema al que todos contribuimos. Es reconocer la cantidad de gente que han influido en construir la persona que somos ahora, no sólo aquellos que más cercanos están, como padres, familia, y amigos, sino también maestros, compañeros de trabajo, o las personas que nos dan un servicio indirecto, y además aquellos que han contribuidos a influir a estos. Al final somos el resultado de las interacciones de un montón de gente, cercana y lejana, en este tiempo y en el pasado. Todos estamos interelacionados. Todos somos uno. Y si alguien hace algo que te beneficia, independientemente de su intención, está siendo bondadoso con nosotros. Y quizás si incluso en una situación que valoras como perjudicial estás aprendiendo o volviéndote más fuerte, también así te están beneficiando. Entonces, ¿no es todo lo que nos sucede en nuestro beneficio?

sábado, junio 11, 2016

Enric Corberá: Creencias Conscientes


Dicen que cuando el alumno está preparado aparece el maestro. Ciertamente, Enric Corberá es un maestro para legiones de seguidores: difusor de la biodescodificación (ahora llamada bioneuroemoción) y del curso de milagros. Ayer lo pude atestiguar en la conferencia que dio en Madrid, con la sala abarrotada de gente. Encima llegué tarde y me tuve que sentar al fondo de la misma, con el obstáculo visual de una cámara.

Corberá no era mi maestro. Ni siquiera sé por qué me apunté a la conferencia. Supongo que fue un impulso de esos que me dan de vez en cuando. Bueno, esta vez acerté y estoy contenta. Porque la conferencia tiene mucho que ver con todo lo que estoy leyendo últimamente, y me gustó la forma en que Corberá planteó la conferencia. Me gustó porque no nos invadió con excesiva información, sino que se centró en cuatro conceptos básicos apoyados por innumerables anécdotas, contadas con humor y cierta gracia, que terminaron por jugarle la mala pasada de comerse todo el tiempo disponible. Por ello tuvo que acelerar al final, con lo que la última parte de la charla quedó demasiado atropellada. Una lástima porque era muy interesante. Estas anécdotas trataban de ilustrar los conceptos, y qué mejor que usar ejemplos de gente de a pie con las que todos podemos sentirnos identificados, o al menos empatizar: "discuto con mi hermana porque no se ocupa de nuestros padres", "mi marido me es infiel, pero sigo con él por los niños", "sólo atraigo hombres que quieren tener sexo conmigo"...Y todo para escuchar que esas circunstancias las creas tú mismo...

La conferencia se llamaba "Creencias Conscientes: el camino a la libertad emocional" y se centraba en que toda nuestra realidad está basada en nuestras creencias. Nuestras creencias están inculcadas desde que somos pequeños. Prácticamente la mayoría proceden de nuestros padres, que a su vez las recibieron de sus padres, o bien se crearon en respuesta a una situación familiar (e.g: la mujer que se veía como una sirvienta porque su abuela lo fue), o también se han recibido socialmente. Tenemos muchas creencias y tendemos a pensar que esa es la verdad absoluta. Así que no vemos el mundo como es, sino como creemos que es. No vemos a las personas como son, sino como las interpretamos. Y luchamos contra todo aquello que vaya en contra de nuestras creencias.

Vivimos además en un mundo dual, de separación del mundo y de los demás. La separación está reforzada por nuestros pensamientos, que se basan en nuestras creencias. La mente juzga negativamente lo que es contrario a nuestras creencias, y al mismo tiempo justifica nuestro comportamiento, nos da todas las razones que necesitamos para que terminemos aferrándonos a nuestra creencia. Nuestras acciones están condicionadas por nuestras normas, que  a su vez están sustentadas por nuestras creencias. Lo que nos molesta de los otros se basa en una creencia. Lo que nos disgusta de una situación se basa en una creencia. Así que nuestra libertad emocional es escasa.

Al mismo tiempo estamos proyectando nuestros pensamientos, emociones y sentimientos continuamente. Por resonancia, recibimos aquello que está en nuestra frecuencia. El Universo nos envía todo aquello que está en consonancia con nuestro sentimiento, sin juicio. La emoción resuena en el campo cuántico y se repiten la experiencias porque emitimos en una frecuencia. Por ello si pedimos lo que no queremos, pedimos desde la carencia, o desde una emoción equivocada, el Universo nos va a dar más. Cambiando el sentimiento por uno de gratitud, cambia la experiencia.

Si la mente dual cree que puede controlar los acontecimientos, la mente cuántica sabe que hay que rendirse para encontrar la solución. Nuestro corazón está conectado con el campo cuántico. La mente usa el campo, pero no está conectada a él. Por ello, es necesario vaciar la mente para sentir el campo cuántico, para vibrar con el campo, y la solución llegará a nosotros.

La conferencia cerró con una idea interesante: somos responsables de la energía que liberamos al mundo. Nuestro corazón emite un campo magnético que afecta todo lo que nos rodea. Esa energía se agrega a las energías de otras personas, y parece que toda esa energía pudiera tener un efecto sobre el campo magnético terrestre, lo que se llama "Global Coherence", algo que se está estudiando dentro del HearthMath Institute. A mí me parece una idea bonita, pero a la vez me hace sentir un poco culpable porque la energía que he estado emitiendo no es la mejor. Corberá diría que ya he tomado consciencia y que he dejar el victimismo de lado para poder actuar.

Como he dicho, Corberá no era mi maestro, pero me gustó la charla y le compré un libro (tengo una pila ahora mismo...). Y le veré en octubre para un taller al que me había apuntado tiempo antes.