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viernes, diciembre 21, 2018

Maltrato

Arranca el invierno con la entrada del sol en Capricornio. Yule, el solsticio de invierno, el regreso de la luz, la promesa de la vida. Pero además mañana hay una luna llena en Cáncer, una luna en domicilio, que tiene mucho que ver con nutrirnos a nosotros mismos. En torno a estos dos puntos se han organizado una serie de celebraciones que van a hacerme tener un fin de semana un poco ajetreado. Creo que ya estoy un poco agobiada porque no sé bien cómo voy a encajar todo, pero siempre termino consiguiéndolo, así que no será mayor problema.

Pero todo esto será más divertido cuando me reponga de la sesión de terapia de hoy. Cada sesión es un golpe a la línea de flotación, y las dos últimas han sido particularmente fuertes. Nadie dijo que la sanación fuera sencilla, pero más bien diría que es tremendamente dolorosa, sobre todo cuando tengo enfrente a alguien como Paz que no va a sentir compasión por mi dolor, porque eso sería dar cancha a mi mente para poder escapar de lo que tengo que ver. Así que ella hurga en la herida y yo sangro. Es como si tocara directamente en el nervio y el dolor se propagara por todo el cuerpo. Lo siento especialmente en el pecho y en el plexo, pero la flojera es general.

El resumen de la sesión lo he encontrado en la siguiente frase:


En mi caso se refiere a cumplir con los mandatos familiares. No creo que haya hijos más obedientes y sumisos que yo, ni más equivocados, siguiendo las normas, los valores y las creencias familiares, lo que mi familia esperaba de mí, evitando decepcionar o traicionarles siendo yo misma. No digo que mis padres hayan sido malos, porque han hecho lo mejor que podían con lo que sabían (como todos), pero me han castrado de una manera brutal (de manera inconsciente). Nunca he sido yo (por ser como ellos querían - inconscientemente) y ahora no sé quién soy. Así que efectivamente, se puede estar equivocado (muy equivocado) por las razones "correctas" (¿correctas?).

No sé en qué momento decidí que ser yo era algo malo, pero siempre he tenido esa sensación de ser una persona defectuosa, de que en mí había algo horrible que jamás iba a ser aceptado, y por tanto, mi estrategia de vida ha sido el escondite. Pero cuando me preguntan ¿qué hay de malo en ti?, no sé qué responder. No lo sé.

Esa sensación de inadecuación explica mi fobia social, así como la superficialidad de la mayoría de mis relaciones sociales, dado que no permito que la gente se acerque y escarbe. Conocen una parte de mí, pero no es la auténtica. Seguramente uso muchas máscaras con las que presentarme al mundo, disfraces que puedo controlar para que no se vea lo que yace dentro. Hablo poco de mí y lo que hablo suelen ser cosas intrascendentes. Incluso cuando he empezado a hablar más abiertamente de mi afición a la astrología, de las terapias alternativas, o de mis aficiones más peculiares ha sido siempre desde un punto de distancia medido para que me aporte seguridad, la seguridad de que no me van a encontrar y no me van a hacer daño. Que no me hagan daño es algo importante para mí, y aun así me lo han hecho, por mucho que luego finja que apenas me ha rozado.

Me he abierto a algunas personas, no muchas, pero han hecho daño. Hay alguna relativamente reciente. Esto tiene su truco porque es como una profecía autocumplida: si te abres, abusan de ti, te maltratan, te dañan, entonces ¿para qué abrirse? ¿cómo puedes confiar? ¿cómo puedes creer? Y entonces te repliegas. "I am a rock, I am an island".

Hoy he retrocedido a los 18, porque fue ahí cuando sentí por "primera" vez la libertad. Y en vez de aprovecharla en mi favor, me enjaulé en el intento de cumplir con las expectativas familiares. En esa época no hice más que estudiar sin descanso, para no lograr nada, y encima para tener que soportar la cara de decepción de mis padres, como si encima me hubiese ido de juerga cada día.

Siento mucha rabia, pero sobre todo la siento contra mí por haberme traicionado de esa manera, por no haberme protegido, por no haberme rebelado, por no haber dado la cara por mí, por haberme sometido sin más, por permitir que el mundo, la sociedad y mi familia pasaran por encima de mí. Me da rabia porque todo lo que yo creía era falso para mí, pero yo no lo sabía y lo acepté a costa de mi tiempo, mi esfuerzo y la vida que yo merecía.

A la mierda la familia y sus creencias.
A la mierda las expectativas sobre mi persona.

Me da rabia porque ya es muy tarde y no puedo dar marcha atrás para reparar eso. He estado viviendo algo que es metira y ahora no sé qué hacer. He perdido mucho tiempo y estoy muy malherida. Me siento tan perdida, tan hundida, y tan fracasada. Y tan sola. Y encima ahora tengo que confiar en mí para poder salir adelante, cuando soy la persona que más daño me ha hecho.

He vuelto a los 18 y he hablado con mi niña interior, que por supuesto está herida. En el Inconsciente no hay tiempo, así que si algo he sanado ahí, se habrá propagado en el tiempo hacia adelante y quizás sienta los efectos pronto. Sí, podría ser el argumento de una película de ciencia ficción.

Sin embargo, llevo llorando prácticamente desde que terminé la sesión, sacando la emoción, que no es poca (madre mía, ¿cuánto he llorado yo en lo que va de año?). Supongo que es positivo, no lo sé. Luego me evadiré a través de los rituales, esperando que hagan una magia que me hace falta para poder agarrarme a algo. Pero primero tengo que adecentar un poco el ánimo porque no quiero terminar llorando en público, y estando tan alterada como estoy, la probabilidad es alta. Voy a hacerme con Rescue Remedy, un poco de respiración profunda, y siempre puedo fingir que estoy resfriada para no dar muchas explicaciones.

domingo, diciembre 16, 2018

Definiendo 2019

Se va aproximando el final del año y qué mejor época para empezar a planificar el siguiente. Creo que es bueno empezar con tiempo a envisionar, en vez de dejarlo todo para el momento de las uvas, de una manera precipitada y espontánea. Los objetivos deben considerarse con calma.

Precisamente ayer participé en un taller de PNL dirigido a este fin. Me pareció interesante porque me apetecía conocer más sobre PNL (es algo que tengo en mi lista de temas a explorar), porque eran solamente dos horas, porque estaba muy enfocado, y porque lo impartía Johana Añez, que es una mujer encantadora.

La metodología es sencilla, pero la ejecución requiere de tiempo para pensar y para sentir, porque está muy relacionado con cómo de cómodos nos sentimos con el objetivo que nos marcamos. Hablo de "el objetivo" porque el taller partía de la premisa de esta unicidad, considerando que intentar abarcar demasiados objetivos es contraproducente. Además de que un objetivo puede contener pequeños subobjetivos, o que un objetivo puede servir a otros que no se han contemplado.

En mi caso, estas planificaciones me agobian un poco. Es como un pequeño bloqueo interior hacia la consecución de los mismos. Me suelo sentir abrumada. Aun así, fue fácil ponerme el objetivo porque ya lo estoy trabajando. Pero formalizar el plan de acción me parece importante. Ahora mismo estoy tomando acciones, pero están dispersas. Esto me sirvió para concentrarlo. Me salieron muchísimas acciones a tomar que he de ir incorporando poco a poco. Lo bueno es que tengo un año de plazo para cumplirlas y ver si me acercan o no a lo que me he marcado.

Por si a alguien le interesa, la metodología es la siguiente:
1. Definición del objetivo: ¿qué quiero y cómo quiero sentirme? La definición del objetivo debe ajustarse a los parámetros SMART, es decir: específico, medible, alcanzable, relevante y con tiempo determinado. Se plantea en tiempo presente. Uno de los aspectos más importantes de esta definición es cómo de bien te sientes con la definición de tu objetivo para llegar a una mejor concreción del mismo. Otro aspecto importante es que el objetivo tiene que ser "ecológico", entendido como que es positivo para ti y para tu entorno. Además únicamente debe depender de ti.

2. Identificar la fecha de inicio y fecha de consecución. Yo añadí puntos de control para verificar el progreso. Además se puede medir conforme a las variables definidas. Por ejemplo, si mi objetivo me va a hacer sentir segura, puedo preguntarme ¿cuán de segura me siento respecto del inicio? Y por supuesto, mirar las acciones emprendidas.

3. Valores y recursos internos de los que dispongo para alcanzar mi objetivo.

4. ¿Por qué o para qué lo hago? Aquí vamos a encontrar la creencia, que es el motor de la acción.

5. Plan de acción, es decir ¿qué acciones voy a tomar hacia mi objetivo? Esto tiene su miga porque el objetivo suele ser un poco general. Yo tuve que dividir el mío en áreas y asignar acciones en cada una. Las acciones eran a su vez generales, y tuve que descomponerlas en elementos más atomizados.
Por ejemplo, si mi objetivo es adelgazar y digo que voy a hacer dieta, esto es muy vago. Pero sí puedo decir que voy a tomar todos los días la verdura que me gusta para incorporar hábitos más sanos. La frecuencia diaria y el aspecto preferencia también son importantes porque refuerzan el hábito. Por ejemplo, si no me gusta el brécol, añadirlo a mi plan no me va a motivar tanto como si añado las acelgas, que sí me gustan. No se trata de tomar acelgas todos los días, sino que todos los días voy a tomar algo de verdura que me guste.
Otra cosa importante es añadir el sistema representacional de PNL. Todos tenemos un sentido más predominante que el resto, que es por dónde nos entra la información. Si yo soy visual, esta formulación del objetivo debe ser  lo más visual posible para que yo pueda interiorizarla. Si soy kinestésica, tengo que encontrar una emoción que me enganche.

Finalmente, el plan se puede ir reformulando con el tiempo. No significa abandonar el objetivo, sino ir adapatando el plan de acción a lo que tenemos en el plato: nuestras circunstancias, nuestro estado de ánimo, etc. Significa ser flexible y buscar alternativas. Significa darse cuenta que una acción quizás no es tan buena como habíamos pensado, que no está funcionando, o que no es la más adecuada para nosotros.

viernes, diciembre 14, 2018

Co-dependencia

Existe un patrón emocional llamado "co-dependencia" que juegan dos roles: el adicto y el evitador. Son dos roles que necesitan el uno del otro para poder existir y que, en muchas circunstancias, se van a intercambiar. Es decir, el adicto puede pasar a ser el evitador y el evitador pasa a ser el adicto.
El adicto tiene una herida de abandono de la infancia y el evitador tiene una herida de abuso.
El adicto, en realidad, siente miedo ante la intimidad y el evitador tiene miedo al abandono.
El adicto se relaciona con la energía femenina y el evitador con la masculina.
El adicto se siente atraído por el evitador porque encuentra en él un objeto de deseo que le proporciona alivio de la soledad y el dolor. Se vuelca en el evitador, al que idolatra, y lo inunda de atenciones. No necesariamente es una pareja romántica, también puede ser un padre, un hijo, un mentor, un amigo, etc.
El evitador se siente atraído por el adicto porque encuentra en él un sujeto que lo desea, que lo adula, pero pronto se siente absorbido por la necesidad del otro y empieza la maniobra de abandono.
El adicto acaba abandonado y puede desarrollar comportamientos obsesivo o busca a otra persona con la que repetir el ciclo (si bien puede hacerlo desde el otro rol). Mientras, el evitador se vuelca en una adicción secundaria (drogas, alcohol, trabajo, etc) o sustituye al adicto por otra persona para repetir el ciclo.

jueves, noviembre 22, 2018

Proyecto Sentido

En estas semanas parece que es más claro cuál es mi proyecto sentido. En parte lo he sabido siempre, solo que quizás no era algo que una quiere hacer consciente. Y me parece una putada estar tan determinado y tan supeditada al mismo. Ahora me toca trabajar en liberarlo y devolverlo. Y es un trabajo no desdeñable, después de tantos años comportándome frente a un programa. Ayer pensaba en que era como asesinarte a ti mismo para poder cambiar. Pero ¿acaso podemos decir que la mariposa mata a la oruga en la metamorfosis? Indudablemente, algo de la oruga quedará en la mariposa, en su cuerpo y en su inconsciente.

Anoche hice una meditación sobre el proyecto sentido, parte del trabajo que tengo que hacer. Me pareció muy bonita, muy tierna, muy emotiva. Qué panzada de llorar me di.

Vi a mis padres, muy jóvenes, muy guapos. Estaban contentos y se querían mucho. Ellos querían que yo naciera, pero sus árboles también. Yo tenía un propósito (como todos). Paz me había dicho por la mañana que incluso aunque los padres no quisieran tener al hijo, los inconscientes familiares quizás sí, y que por eso se produce la vida. Es como si alguien te pensase para crearte. Puro principio de mentalismo.

En el momento de mi concepción, cuando espermatozoide de mi padre se unió al óvulo de mi madre, se produjo una chispa. El milagro de la vida, que tenía un color como rosa anaranjado. El proyecto sentido se materializaba.

Me vi creciendo como embrión. Más bien, me sentí embrión, creciendo, explorando mi cuerpo, descubriendo mi entorno, jugando en el líquido amniótico como un pequeño astronauta en el espacio unido a la nave por un cordón.

En un momento concreto llegué a conectar con mi hijo. Era él y era yo al mismo tiempo. Fue muy tierno.

Luego crecí y fui ocupando el vientre de mi madre. Era un lugar seguro y acogedor. Me sentía bien allí.

Cuando el audio dijo que mi sexo estaba decidido y quei ba a ser una niña, me eché a llorar de emoción. Me gustaba.

Pero cuando llegó el parto, y mi adulta me dio la bienvenida al mundo, ahí lloré como una magdalena. Qué llantina. Me pareció precioso ser recibida por alguien que me quería y que me daba calor y cariño.

Y sin parar de llorar, devolví el proyecto sentido a mis padres. A mi madre le di un pergamino, a mi padre una pluma de ave negra. No tengo ni idea qué significa.

Terminó la meditación y seguí llorando un rato. No quise pararlo para poder desahogarme a gusto.

He dormido un poco regular. Me desperté sobre las 3 porque me dolía el abdomen. Empecé con la regla ayer por la mañana, pero no tenía ningún síntoma. De hecho, ni me ha salido el herpes. Creo que el dolor está relacionado con la meditación.

Y esta mañana, me acordaba de la meditación en el coche, y volvía a llorar. Creo que me queda seguir llorando un poco más.

Estoy liberando memorias.

martes, octubre 30, 2018

Compañeras de camilla

Siempre que llego a acupuntura me pasan a una sala oscura que está llena de camillas ocultas tras unos biombos de tela. Es como estar en un hospital de campaña. No se ve nunca a las personas que ocupan estas camillas, salvo que hayas coincidido con ellas en la recepción. No conozco a demasiadas. A las que conozco lo hago por su voz y las historias que cuentan. No hay demasiada intimidad y de los diálogos con la acupuntora se puede sacar alguna información. Cada persona tiene su historia y su dolencia, su razón para estar allí. No es que quiera cotillear, es que resulta inevitable escuchar.

Yo me tumbo, me asaetean, y me dejan descansando bajo las mantas. A veces duermo, pero no siempre es posible. No puedes moverte demasiado con las agujas so pena de hacerte daño. La postura termina siendo un poco rígida. El día que no consigo dormir me paso dos horas en silencio, mirando el móvil, o bien escuchando estas conversaciones ajenas.

Hay muchas mujeres, como suele pasar en las terapias alternativas. Muchas de ellas vienen por temas de fertilidad. Muchas de ellas son mujeres solteras que quieren ser madres a una edad tardía. Una de ellas se llama Úrsula, la osita. Una osa y una leona heridas como compañeras de camilla. Nunca he interaccionado con ella, pero siento curiosidad. De pequeña tuve una muñeca rubia de pelo rizado llamada como ella. Me pregunto si se parecerá, aunque siempre me la imagino castaña con el pelo largo y recogido.

Ayer Úrsula estaba triste. Creo que lleva mucho tiempo intentándolo sin éxito. Es un proceso agotador a nivel mental y emocional. Tu cuerpo sufre la carga de una hormonación excesiva, que lo que hace es hincharte cada vez más, y al mismo tiempo te revuelve las emociones. A veces te caes porque no tienes garantías y la inversión económica, física, mental y emocional es muy alta. Muy alta quizás para nada. Y te puedes llegar a sentir muy sola e incomprendida. Son momentos de bajón en los que te preguntas si merece la pena todo lo que estás pasando, en los que se pone a prueba no solamente el proceso, sino también tus relaciones y tu propia identidad. El proceso te moldea y te transforma, no siempre para bien.

Úrsula trasluce su dolor y su tristeza a través de su voz cuando habla, y con sus quejas cuando Ya Lin le pincha las agujas. Luego queda en silencio en esa sala oscura. No hace frío, pero lo parece, porque llevas el frío dentro. Y yo siento su silenciosa pena y no puedo evitar simpatizar con ella. Me gustaría hablar con ella y decirle que estoy ahí, que la comprendo, que la acompaño, que me parece una mujer increíble solamente por la entereza con la que está llevando el tema. Creo que podría cogerle la mano solamente para que sintiera que hay alguien a su lado que la apoya. Eso seguramente haría más que las palabras. Se trata de calor humano, de acompañamiento humano.

Pero para ella solamente soy una sombra que dormita en la camilla de la esquina. Ya Lin la apoya con sus palabras, dentro de lo que su español le permite (que es bastante). Ya Lin es estupenda. Salvo cuando me clava alguna aguja al quiebro.

Espero que Úrsula tenga suerte. Espero que todas la tengan.

No sé si fue Alejandro o Diego quienes me dijeron recientemente que la acupuntura estaba al nivel de la homeopatía. Yo solamente puedo decir que acabo de pasar una de las mejores reglas de mi vida, y la acupuntura podría tener que ver. No solamente gano en mejora hormonal y circulatoria, ir allí me da también un tiempo para mí misma, un tiempo para vivir otras historias, un tiempo para evolucionar espiritualmente.

lunes, octubre 22, 2018

Modesto

No esperaba verme cara a cara con una terapia nueva de sopetón, pero así ha sido. Una sorpresa. Todo porque los imanes se usan tanto para hacer testaje como para tratar enfermedades. Lo del testaje es fascinante. Es similar a la kinesiología, pero usando los imanes para preguntar al cuerpo. El cuerpo responde. El cuerpo nunca miente. Es muy sorprendente ver cómo las piernas se acortan conforme al lugar donde se posicione un polo negativo, y cómo el polo positivo compensa la fuerza y anula el efecto. Yo alucinaba al verlo con mis propios ojos. Me han quedado muchas preguntas por hacerle a Modesto, pero ya tendré ocasión.

El par biomagnético es una terapia creada por el mexicano Isaac Goiz, todavía en activo. Se basa en restaurar el equilibrio biomagnético para recuperar la salud. Para ello se hace uso de unos imanes de determinada intensidad, no eléctrificados, que se posicionan en puntos concretos del cuerpos. Con los imanes se pueden detectar cambios en el pH del cuerpo, produciendo acortamientos (ácido) o alargamientos (alcalino). Al mismo tiempo, existe otro punto en el cuerpo de polaridad inversa. Así se expresa una dualidad.

No tengo muy claro cómo se originó esta técnica, pero parece que la Virgen de Guadalupe metió mano en el asunto. No es que se apareciera ni nada por el estilo, pero sí que Goiz recibió una inspiración al visitar a la virgen. La inspiración puede llegar en los momentos y lugares más insospechados. Pero sí parece que la virgen tiene una influencia especial. Sea como fuere, el caso es que el doctor encontró su técnica. Él empezó con pacientes de VIH pero luego decidió experimentar con otras afecciones, de manera exitosa, según parece. Tiene muchos seguidores, entre ellos Modesto.

A Modesto le gustan sus imanes, se siente cómodo con ellos, y además trabaja muy fluido. Me encantan esas personas que saben tanto que ni dudan. Además de los imanes, conoce las formulaciones de los complejos vitamínicos en profundidad. Así he sabido, por ejemplo, que no vale cualquier magnesio, ni cualquier citrato. Ni siquiera el cardo mariano es igual en todos los comprimidos, pues el activo del cardo no aparece igualmente representado en todos ellos.

Modesto es un 6 ala 5, pero debe estar muy elevado. Es encantador. Soportó estoicamente todo la batería de preguntas que pude plantearlo, supongo que porque le gusta hablar de su trabajo. Sería un gran maestro por todo lo que sabe, pero entiendo que no le interesa. No le va mal, la verdad. Hice cuentas de cuánto podía levantarse en una semana en Madrid y es una cantidad interesante. Pero no creo que sea una cuestión de suerte, sino que el tipo es buen terapeuta. Tendrá sus éxitos y eso hace que el boca a boca corra como la pólvora. Yo no lo habría conocido de no haber sido así. Ya veremos en qué termina.

miércoles, octubre 03, 2018

Hecate

Esto es un viaje. Sabes dónde quieres ir, pero no sabes dónde vas a llegar. Seguramente no dónde imaginaste, sino donde necesitas. "Lo correcto y perfecto para ti", que dirían en ho'oponopono. Y así estoy embarcada en una nave que me lleva a algún destino ignoto, con cierto miedo a lo desconocido, y sabiendo que es un camino donde voy a exponerme mucho y donde va a salir mucha basura enterrada. Voy a intentar abrir las puertas del inconsciente, donde están grabadas todas las memorias y las creencias limitantes que han conformado mi vida tal y como es ahora. Me da miedo enfrentar esa basura que se almacena en mi mente desde pequeña, y saber que esa basura es más fuerte y poderosa que la voluntad de conseguir algo que quieres, y que quizás eso no se pueda modificar.

Viajo como una kamikaze, como aquellos que no tienen nada que perder ya, a pecho descubierto y sin protección, para adentrarse en un espacio que va a provocar sangre y lágrimas. Es como bajar al. Inframundo, a la oscuridad más profunda, donde habitan los demonios y las pesadillas. Pero el Inframundo es también un portal de transformación, de muerte y renacimiento. Que Hecate me ilumine el camino, porque este viaje es con ella. Siempre me dieron miedo las diosas oscuras, y sin embargo son las que más me atraen desde siempre. Ahora camino con ellas.

La primera toma de contacto me habla de mi fidelidad al árbol, de mi proyecto sentido, de mi bebé muerto, y de los excluidos del sistema: un bisabuelo cuya historia nunca fue contada, y un niño sin tumba ni luto. Tengo que levantar el árbol y ahondar en mi proyecto sentido. Va a doler mucho, pero no sé si tanto como lo que me ha dolido este año. Dos meses de viaje por mi historia y la de mis ancestros, sin saber muy bien para qué. Y menos cuando me siento tan débil emocionalmente, tan herida. Sin embargo quiero hacerlo. Quiero recorrer ese camino, aunque después no sepa qué hacer con toda la comprensión que encuentre, ni sepa qué hacer desde el lugar adonde llegue, ni reconozca a la persona que salga del Inframundo. Otra cosa no, pero a pesar del miedo soy bastante valiente. Es lo que tiene el contrafóbico.

Acabo de caer en que Paz será mi Hecate personal. Ella es la que va a llevarme por el laberinto de mi mente, la que me va a llevar a mi Inconsciente. Eso me obliga a confiar mucho en una persona que no conozco y mostrarle de golpe cosas que gente más allegadas ni conoce. Esto es algo que no suelo llevar bien. De momento el encuentro ha sido positivo, a pesar de que es un eneatipo 8, y Raquel decía que podía ser un tanto brusca. No me lo ha parecido por el momento, aunque quizás estoy ya curada de espanto con los egos académicos. Veremos más adelante cuando empiece a hurgar en la herida y me obligue a ver lo que me niego.

Curiosamente Plutón acaba de entrar en directo y dice: no tengo miedo de ver la sombra. A ver qué opina Venus. 

sábado, julio 21, 2018

13º Rito del útero Munay-Ki

Hoy comienzo un viaje energético. Durante esta semana estaré trabajando los preparativos que desembocan en este rito uterino llamado "13º rito del útero Munay-ki", el próximo sábado. Imagino que ese día haremos una meditación colectiva en remoto para recibir el paquete energético correspondiente, algo así como lo que se hace en las meditaciones de bendición del útero de Miranda Gray. Pero hasta entonces, cada día, hay que ir haciendo una serie de pasos de acondicionamiento energético del útero para recibir y acomodar la energía del paquete energético.

Se supone que no puedo hablar mucho del tema, y creo que es mejor así. Solamente diré que tengo deberes y que necesito sacar tiempo. Pero también me hace ilusión. Es algo que quería hacer y los pasos previos son importantes para que la mente vaya tomando conciencia y se vaya enfocando en el rito.

Es la primera vez que participo en este rito de carácter puramente femenino. Imagino que los hombres también podrían participar, como pasa en la meditación de bendición, pero no creo que haya muchos hombres interesados. De momento, no he visto a ninguno en la lista de los participantes. Es una pena, pero también entiendo que no se sientan atraídos por algo que creen que no les pertenece.

Mi experiencia con este tipo de ritos se reduce a un par de círculos de mujeres y a varias meditaciones de bendición. Las meditaciones de bendición me parecen muy bonitas. Supongo que lo del sábado será parecido, teniendo en cuenta que Sandra es Moonmother. Son meditaciones guiadas relacionadas con la luna y las ancestras. La primera vez que la hice sentí una conexión muy fuerte con mi línea materna, fue muy cálido y acogedor, y sentí mucho amor. Después las sensaciones han sido variadas. En agosto se vuelve a convocar una. Se convocan a nivel mundial con cuatro slots de conexión, y en cada una se trabaja además un arquetipo. También las hay presenciales (me extraña que Sonia no haya organizado nada), pero la única en la que he participado me quedé dormida.

Pero si hay algo realmente impresionante de estos eventos es la energía que se genera y la conexión que se crea. Más en presencial que en remoto, claro. La conexión es importante para mí, siempre intento conectar con la gente en cualquier ámbito. En estas prácticas, siempre me ha parecido precioso saber que al mismo tiempo que yo estoy meditando hay alguien más compartiendo lo mismo, y que de alguna forma nos vamos a encontrar. Además estamos sumando nuestras energías, estamos alimentando una intención, le estamos dando fuerza, y ésta va a llegar a nosotros muy amplificada. Alguna vez incluso me he emocionado y he llorado. La experiencia más fuerte que he sentido sucedió con el taller de lo Divino Fememino con Sandra. Qué coloque de energía, qué potencia, qué conexión. Desde entonces, cuando me encuentro con alguna de esas mujeres, siento como encontrarme con alguien de la familia. Algunas conocen cosas de mí que nadie más sabe. Y yo de ellas (y hay algún caso especialmente duro).

La energía femenina siempre ha sido un tema resbaladizo. Sigue siendo tabú, se sigue ocultando y ninguneando. Es una especie de miedo al poder de lo femenino, cuando es tan necesario. Igual que lo es la energía masculina. Existe un cierto desequilibrio en favor de lo masculino, cuando ambas energías se necesitan y se complementan. En mi caso, durante años he querido ser un hombre porque parecía el modelo perfecto a seguir, como si ser mujer fuera una tara. He trabajado en ambientes muy masculinos y he querido ser como ellos. Hasta los he emulado, infructuosamente.

Ahora ya no. Ahora quiero aceptar lo que soy, aunque no sé bien cómo hacerlo. Sigo pensando que no soy demasiado femenina y que por eso estos ejercicios son difíciles para mí. También tengo la sensación de que esa carencia se manifiesta en mi exterior, en la forma en la que los demás me perciben. Quizás por eso no tengo demasiada suerte con los hombres, porque no soy lo suficientemente atractiva, sensual, suave, acogedora. Y que conste que me niego a dos cosas:
1) Que me consideren de menos por expresar mi esencia femenina.
2) Renunciar a mi parte masculina. Porque también me gusta y me parece que me aporta cosas interesantes. De hecho, he debido ser la única en el grupo que ha preguntado (entre otras muchas cosas) si podía dejar a mi deidad masculina en el altar durante el rito. Seguro que me dicen que no.

Para mí es importante potenciar lo femenino que hay en mí. Y el útero es clave en este aspecto. El útero es el centro de poder de una mujer. No sólo es un centro de creatividad y vida, es también un lugar de transmutación, es un crisol. Por eso es fundamental cuidarlo a nivel físico y a nivel energético. Esto no nos lo enseñan en ningún lado (como casi nada relacionado con el aparato reproductor femenino), pero hay que saberlo como mujer. El útero es un lugar especial y mágico.

Desde el aborto siento que debo restablecer la energía de mi útero, porque es como si hubiese quedado afectado por la experiencia. Por no decir que tengo tres miomas, que tienen que ver mucho con la fertilidad y la desvalorización. No me preocupan mucho, pero están ahí.
Yo ahora hago mis anclajes desde el útero, para que se nutra bien de la energía de la tierra, y estoy trabajando el segundo chakra todo lo que puedo (y me acuerdo) para fortalecerlo. Ejercicios como este rito van orientados a una limpieza de energías (yo lo habría programado para una menguante, pero en fin), y a un restablecimiento de la energía. Así que son una herramienta más a mi alcance. Aunque el trabajo debería ser diario (ay, qué duro).

viernes, julio 20, 2018

Meditación Deeksha

Este fin de semana se presentaba como oportuno para quedar con gente y sincronizar. Pero después de una semana bastante dura, no me quedaban ganas de socializar lo más mínimo. Tampoco quería quedarme en casa. Y, de repente, llegó un correo de Vidaes con dos actividades para la tarde del viernes: un taller de acompañamiento transpersonal y una meditación llamada "Deeksha". Ni idea de qué era cada cosa, pero a veces apetece probar algo nuevo y diferente.

El acompañamiento transpersonal parece una especie de sistema de coaching. De hecho, la herramienta utilizada en el taller ha sido la rueda de la vida, que es muy utilizada en el coaching. Me ha fastidiado un poco porque me obligaba a elegir las áreas con cuidado, no fuera cosa que tuviera que hacer una puesta en común y compartirlas con el resto de los asistentes. Es demasiado íntimo, y yo soy muy reservada. Aun así ha vuelto a surgir el tema de la autoestima como motor del resto de mis áreas. No es una novedad, pero me ayuda a tomar conciencia.

Los asistentes también han contribuido a la sesión con sus temas personales, más por lo que se infiere que por lo que dicen realmente. De entre todos destacaba una chica con gran necesidad de protagonismo que parecía obsesionada con el ego. Y luego también había un chico gallego con problemas de ansiedad. Es curioso cómo todos conocemos nuestro problema, pero ninguno lo señalamos directamente, como si nos diera miedo ir directamente al meollo de la cuestión. Imagino que se trata de algún mecanismo de defensa.

Igualmente he sabido que Bruce Springsteen lleva años tratándose la depresión y que usa el deporte como forma de incrementar sus niveles de endorfinas.

También es interesante ver cómo cuando nos marcamos objetivos, nos ponemos objetivos muy grandes que son inalcanzables en el momento, pero no somos capaces de descomponerlos en partes más pequeñas y asumibles, lo cual se traduce en un fracaso desde el mismo momento de la concepción de la idea. No es que el objetivo final sea una utopía o ilegítimo, sino que requiere de varios hitos antes de llegar a su consecución. A veces desesperamos o nos rendimos antes, porque no somos capaces de ver el valor de las cosas pequeñas (muy pequeñas) que están a nuestro alcance. Por eso, me ha gustado mucho poder marcarme como objetivo el tomar una porción de chocolate dentro de los próximos 15 días para aumentar mi autoestima, como pequeño placer personal que me hace sentir bien.

Tras el taller, la meditación. La meditación deeksha es una forma de meditación con transferencia de energía, similar a las iniciaciones de algunas prácticas, como reiki o registros. Como se hacen con los ojos cerrados, no sé muy bien qué hace el facilitador (se le llama "deeksha giver") en dicha transferencia, aunque supongo que se basará en el dibujo de sellos y símbolos energéticos con cierta intención. En la meditación deeksha esa intención es provocar una expansión de la conciencia de la persona que recibe, lo cual ayuda, entre otras cosas, a cambiar su enfoque vital, cambiando las emociones y las percepciones.

Yo he entrado en meditación enseguida, a un nivel muy profundo. Esto ha sido antes de la transferencia energética, se ve que mi mente tenía ganas. Me gustaría pensar que he llegado a nivel de onda theta, pero ya me vale con un estado alpha. Mi mayor preocupación era quedarme dormida, pero afortunadamente no ha sido así, aunque he estado rozando ese estado en un par de ocasiones. Por tanto, creo que ha sido una buena meditación. Al incorporarme sí he sentido cómo se instalaba la energía en el cuerpo, dejándome un poco groggie, pero muy relajada y serena, como si nada importase mucho. Un estado ideal par ir a dormir.