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sábado, noviembre 24, 2018

Aspaldiko Donostia.



Cuatro años desde la última vez que viniera, vieja amiga. El mismo motivo: la maratón de Donostia. Entonces me la salté para poder ir al monte de Sta Clara y visitar el lugar donde él había estado unos días atrás. Mi absurda idea era estar juntos en diferido, compartiendo el lugar. Él nunca valoró este tipo de gestos, ni muchos otros que tuve, así como el amor que encerraban.

Este viaje es diferente. La emoción es también diferente. Ayer miraba el monte desde la Concha y pensaba en sí debía volver a subir y reclamarlo. Pero el mar me llamaba, me pedía centrarme en un momento de conexión conmigo misma. Me pedía enraizarme a la tierra y tomar energía a través de las plantas de mis pies. Arena y agua estaban frescas, pero la sensación era revitalizante.

No habrá maratón finalmente, pero espero que haya un flysch, y una comida con amigos con los que compartir un chuletón y una charla. Espero caminar sobre la tierra verde. Espero abrazar el mar y comulgar con él. Espero que la tierra anestesie mi dolor y mi tristeza. Espero coger fuerzas para seguir adelante, no como un zombie, sino con ilusión por el futuro y por la vida. Espero poder encontrar mi lugar en el mundo.

Y siento que este lugar tiene el poder de reconectar a la vida, porque es tradición y costumbre, raíces y tierra, monte y mar, Mari y Ama Lur. Veremos si es así.

domingo, agosto 26, 2018

Ávalon

Visitar Ávalon es cumplir un sueño muy antiguo. Es satisfacer una llamada antigua de reconexión con tu ser. Durante años quise venir aquí, pero no sabía cómo. Fue en un círculo de mujeres hace un par de años cuando oí hablar de una agencia especializada en viajes a lugares sagrados. Así supe de Brocelandia, por ejemplo, pero también de la posibilidad de llegar hasta Ávalon.

Ávalon es una isla mitológica que significa "isla de las manzanas". Es un lugar oculto a los ojos humanos bajo unos velos que descorren para aquellos que realmente buscan y quieren ver. Ávalon, pues, está a caballo entre esta dimensión y la cuarta. Físicamente se emplaza en el pueblo de Glastonbury, en la llanura de Somerset, la tierra del verano. Somerset se encuentra por debajo del nivel del mar, y tiene una larga historia de inundaciones.

Ávalon es el lugar donde confluyen la leyenda artúrica y la leyenda del Santo Grial. Aquí se unen también lo masculino con lo femenino, lo pagano con lo cristiano. Es la integración de la dualidad.

Yo he encontrado aquí un pequeño lugar de visita, vibrante de energía, gracias a las líneas telúricas que cruzan este punto. La energía es muy perceptible, incluso para alguien tan mental como yo, que nunca ha tenido una sensibilidad corporal excesiva. Las líneas las sentí primeramente en la Abadía de Glastonbury, muy especialmente en el altar de la cripta de Nuestra Señora. La mitad del altar se corresponde a la línea de Miguel, la otra mitad a la línea de María (aunque dicen que es la misma línea que se separa y se une a lo largo de muchos puntos). La primera la siento intensa, densa, y mareante, mientras la segunda es más suave, más dulce. Sin embargo, fue en la parte de María donde me sentí totalmente atravesada por una energía que se hundía en el suelo y me arraigaba. Fue una sensación impresionante, porque jamás había sentido semejante chorro de energía en el cuerpo (excepto cuando casi me electrocuto en Pirineos).

También sentí algo parecido cuando llegué al centro del laberinto que hay a la entrada de San Juan Bautista. Al pararme me empecé a sentir mareada y tuve una especie de revelación donde el laberinto había desaparecido y, en cambio, veía radiar ondas desde mi propio cuerpo, creando un campo de fuerza a mi alrededor de tamaño considerable.

La energía te atraviesa y te sientes vivo. Es lo que hace este lugar: te da vida. Es como si estuvieses enchufado a una toma de corriente 24h. Parece que no estuvieses cansado, duermes menos, y comes menos, porque energéticamente estás saciado. La energía te sostiene. Siempre es así, solo que aquí es algo que sucede muy naturalmente.

Otra de mis experiencias significativas sucedió en el Chalice Well, después del ritual grupal junto a la fuente. Una de mis compañeras me preguntó si yo era una sacerdotisa. Le respondí que no. Pero al llegar a los tejos sagrados recibí una fuerte sacudida y una voz interior me dijo: "¿cómo que no eres una sacerdotisa?" Entonces sentí una reafirmación total en esta creencia. Yo era una sacerdotisa. Esto se reforzaría más al llegar al Tor. Desde luego, no recibí respuesta en el pozo, porque yo la había recibido mucho antes de llegar allí.

Durante el camino algo pasó en la cámara de fotos, porque durante un rato, hasta que llegué al pozo, ninguna de las fotos sale nítida. Es como si un hada hubiese estado jugando con los ajustes de la cámara. Aun así son unas fotos preciosas.

Otra experiencia aconteció en la cascada de St Nectan, cerca de Tintagel. Aquí conecté con el agua, mi elemento favorito. El agua me habló y me dijo que era bienvenida al lugar siempre que quisiera. No se refería tanto a una visita física como a algo astral. Me gustaría poder hacer ambas, porque el lugar es bellísimo. Siempre podré recogerme allí cuando la realidad me apriete. Allí podré sentirme amparada.

En Tintagel también conecté con el espíritu del aire, con el viento eterno que sopla en sus acantilados. Se siente un gran poder al dejar que el viento limpie la energía en torno a nuestro cuerpo.

Luego visitamos Stonehenge. Fue un privilegio poder entrar al círculo a primera hora de la mañana, con la energía limpia de la noche. Aquí la siento fuerte, concentrada y masculina. La guía nos indicó el lugar donde se haya un vórtice energético. Fue interesante poder sentir la energía del preseli, la piedra del monumento. Pero mi experiencia aquí fue estelar, nada terrena.
A instancias de una compañera, que sigue a un tal Kai Luz de Sirio (parece que es alguien conocido, pero yo no tenía ni idea), empezamos a caminar el círculo, comenzando por la puerta Este. El ejercicio consistía en recorrer el círculo 13 veces para activar una parte del ADN que conecta con el humano cósmico. Empezamos ella y yo y se nos fueron uniendo más compañeros después. Yo caminaba bastante deprisa. En un momento miré al interior del círculo y vi que estábamos generando una espiral de energía ascendente en nuestro movimiento. Entonces me sentí transportada al sistema solar. Cada uno de nosotros era un planeta y todos girábamos en torno al Sol. Yo seguramente era Mercurio por ser la que más rápidamente andaba. Fue como estar en dos sitios o en dos planos al mismo tiempo. Una parte de mí recorría el círculo, pero otra parte de mi conciencia estaba en el espacio. Fue bastante potente.

Pero el momento cumbre fue sin duda el ascenso al Tor, la colina de Glastonbury. Es el epicentro de la energía del lugar, donde confluyen varias líneas. Dicen que debajo del Tor se encuentra el palacio de Gwyn ap Nudd, el rey de las hadas.

Empecé a subir sin demasiada expectativa, porque la colina parecía un poco exigente para un paseo matutino. Nuestra guía nos habló de que coronar la cima era la culminación del viaje, pero también era el comienzo de nuestra nueva vida.  Era asistir al fruto de un esfuerzo.
Al principio empecé a subir deprisa, pero fui perdiendo fuelle, no por falta de tono físico (estoy en forma! ) , sino porque la subida me lo pedía. Me pedía que mirara y me empapara de cada rincón, cada sensación y cada vista. Así llegué a un primer repecho, desde donde se veía Glastonbury, la colina del Espino Sagrado, y los campos alrededor del Tor. Soplaba una brisa ligera, muy agradable. Y entonces mi percepción cambió. Me sentí transportada a otra época, muchos años atrás en el tiempo. El paisaje no había cambiado sustancialmente a mis ojos, pero el pasado y el presente se superponían, se daban al mismo tiempo. Supe que yo había estado allí antes y había sido una sacerdotisa de la Diosa. Conecté conmigo misma en ese lugar hace muchos años. Esto reforzó la idea recibida en el Chalice Well.
Proseguí la subida como si estuviese hipnotizada. La torre de San Miguel se alzaba frente a mí, imponente. Entre ella y yo el camino serpenteando y ascendiendo. Llegar allí era llegar a la iluminación. El camino de la iluminación podía ser duro, pero el premio estaba allí, a mi alcance. Era mi meta y era mi regalo. Era lo que tanto había deseado. Era mi destino.
Subí el camino llorando porque la emoción me embargaba. Cuando coroné escuché una voz interna que me decía: "Por fin estás aquí, bienvenida a casa". Fue tal la emoción, que rompí a llorar como una magdalena. Si hay algo que haya tenido sentido en mi vida, fue estar allí. Fue saber quién soy, quién fui, y el camino que tengo ahora por recorrer.

En la torre de San Miguel una chica me propuso un trabajo espiritual que acepté. La torre tiene dos puertas, una pequeña y otra grande. La pequeña da a Glastonbury, representa el mundo terrenal. La grande queda justo enfrente y representa Ávalon, el cielo, la iluminación. El ejercicio consistía en cruzar al cielo. Se entra en la torre, se dejan allí todas las cargas y limitaciones del mundo terrenal, y se accede al cielo, donde se reclaman los dones y poderes de uno mismo para poder llevarlos al mundo nuevamente. Me pareció algo muy simbólico, pero muy bonito.

Estoy ya de regreso en casa, pero echo de menos Ávalon  Echo de menos la energía. Es como si me hubiesen desenchufado y estuviera tirando de batería. Pero si estoy aquí es porque tengo un trabajo que hacer en este lugar. La energía es más densa y de menos vibración, pero mi trabajo debe ayudar a sostenerla. Hemos entrado en Virgo y ahora es momento de planificarse cómo hacerlo. Tengo algunas ideas, pero lo primero es ordenar, que menudo lío tengo en casa. Esto es muy Virgo también.

Volveré a Ávalon y espero que sea pronto. Aunque siempre estará en mi corazón. Estoy unida a ese lugar. Astralmenfe no lo he abandonado. 

sábado, febrero 03, 2018

WITDOM Final Review




Día 1. Tras el agotador lunes, decido despertar tarde y darme el gusto de no madrugar demasiado. Me levanto a las 8 y empiezo a preparar la maleta. A las 11:30 me recoge el taxi, así que no tengo demasiado tiempo, teniendo en cuenta además que me voy a despistar mucho con las redes sociales. Desgana máxima.

Llego al aeropuerto y no funciona la app para pagar al taxista. Pago en efectivo, pero no voy a poder puntuarlo, lo cual sé que le va a bajar la calificación. Me da pena el chaval, sobre todo porque me he desahogado con él contándole lo poco que me motiva este viaje. Me recuerdo a mi madre (nooooo).

Jolanda me escribe para desearme buen vuelo. Ella y Manca están ya en Bled y se han ido a hacer senderismo. Encima me mandan fotos con las vistas del lago. La madre que las parió.

Me siento en el avión y caigo dormida inmediatamente. Me despierto para la comida. Me encanta Lufthansa. Aunque creo que los servicios son cada vez más pequeños.

Aterrizo en Frankfurt. Tengo como unas 3 horas por delante hasta el siguiente vuelo. Me pongo a trabajar y a chatear con mi ex jefe. El aeropuerto está muy bien equipado: tienen zonas de trabajo, de relax, de juego...Cuando decía que el aeropuerto de FRK era un coñazo, me refería a la terminal 2, que es a la que siempre he ido. La T1 es inmensa y está llena de recovecos.

Decido que voy a merendar, no sea cosa que no me avituallen en el siguiente avión, ya que lo opera Adria. Tras escandalizarme por los precios de las foccacias, me pido un súper perrito que cuesta 3.10€. Me lo lleno de cebolla frita, kétchup y mostaza. Está rico y llena.

Me cuesta encontrar mi puerta, porque el aeropuerto parece un laberinto. También porque mi vuelo no aparece en todas las pantallas, y eso me mosquea.

Subo al avión y sesteo un poco. Lloro también un poco, pero nadie se da cuenta.

Al llegar a Ljubljana, mis compañeros me están esperando. Somos como las familias reales: cada uno en un avión distinto. Es más un tema de costes que otra cosa.

Svetla llega antes de lo previsto. Ya estamos todos. Nos vamos al shuttle que había reservado Elena. Se me pasa el tiempo hablando con Svetla, o Bled está más cerca de lo que creía.

Llegamos al hotel a las 23h. El chico de la recepción nos dice que NO tenemos habitaciones reservadas para esta noche. Ay, Dios. Ha habido un error en la reserva y nuestras habitaciones son para entrar al día siguiente. Nuria empieza a fibrilar. Svetla ofrece su habitación para uno de nosotros, que Nuria se apresura a aceptar.  Alguien del proyecto ha fallado, con lo que podría haber una habitación disponible. Podrían compartirla dos. Faltaría uno por acomodar. Yo estoy tan cansada que hasta pienso que podría dormir en uno de los sillones de la recepción. Pero gracias a Dios, el chico de la recepción nos encuentra habitaciones para todos.

Llego a la habitación y la mitad de las luces no funcionan. Da igual. Me voy a apañar así. Me lavo los dientes, programo la alarma y me voy a dormir.

Día 2. Día de Rehearsal. De 9:00-19:00 para poder simular los dos días de la review oficial. Intensísimo, vamos.

Me levanto, hago mi meditación, mi anclaje, y abro mis registros. La pequeña señora me acompaña. Me da calma tenerla conmigo. He llorado un poco, lo suficiente para poder descargarme y poder empezar el día, que va a ser muy duro.

¿Cuántas presentaciones y demos hemos visto hoy? Ni sé. Como unas diez. Me toca abril y cerrar la sesión. Mañana será igual. No me importa abrir, lo prefiero de hecho. Pero cerrar...No se me dan bien los finales, pero parece que siempre me toca cerrar a mí. Ya me pasaba cuando hacía exploitation también. Lo único bueno es que la última presentación será tarde y todo el mundo estará cansado. Y cuando vean los números, se aburrirán. Eso espero.

Llevo todo el día en un pienso. Hay café y comida en cada descanso, y no son pocos. He roto mi norma de no tomar nada en las pausas, pero me ha venido bien para la última presentación. Me siento un poco rara en general. No sé si es estrés, tensión emocional, o estoy incubando algo. A mitad de la tarde casi me quedo dormida. Se nota la diferencia de longitud (más que la latitud). Las cuatro de la tarde parecen las siete. Qué sopor.

Cierro la sesión con mi presentación de management. Estoy un poco embotada. Media hora de descanso y bajo a reunirme con el grupo para ir a cenar. No voy a poder ver la luna llena de hoy. Luna azul. Luna de sangre. En youtube están emitiendo en directo. Una super luna roja. Me encanta. Lástima de nubes también. Mañana prometen lluvia todo el día.

Pensaba que nos llevarían a cenar al castillo de Bled, pero nos llevan a un hotel con vistas al lago, solo que es de noche y no se ve demasiado. Cocina tradicional eslovena. Tomo el menú de pescado que está bastante rico.

Es una noche para despedirnos, para agradecer, y para recordar. Voy a echar de menos al consorcio, me encantan como socios. Svetla parece que me va a echar muchísimo de menos.

Llegamos al hotel. Jolanda quería tomarse unas copas más, pero tengo que cambiar mi presentación de management. Me gustaría pasarla también otra vez, porque se me olvidan datos, pero tendrá que ser mañana. No puedo controlarlo todo, supongo. No me da tiempo a terminar todos los aspectos que quería cerrar. Tengo que dormir un poco.

Día 3. Primer día de la final review. Impone mucho, "final review". Es la conclusión de muchas cosas, la última posta del proyecto. Creo que todos hemos dormido inquietos. Yo he tenido sueños raros, no relacionados con la review en sí, pero agitados.
Me levanto un poco intranquila. No exageradamente, pero intranquila. Mi inseguridad está al acecho, esperando un resquicio por el que expresarse. Y estoy cansada.

Me levanto a procesar las presentaciones del consorcio. No me da tiempo a mucho más. Hoy no hay meditación y abro los registros sin anclaje, toma ya.

Desayuno fuerte y nos vamos a pasear. Jarrea que da gusto, pero vamos a salir de todas formas. Subimos al castillo finalmente y nos acercamos a ver el lago y la isla. Son vistas bonitas. Con tanta nube recuerda a las estampas románticas de Caspar Friedrich. Esto solamente puede evocar melancolía. Pero con las endorfinas del paseo, no creo que vaya a llorar. Y menos en público.

En el camino nos encontramos al reviewer alemán, que también está turisteando a pesar de la lluvia. Es genial que los hoteles presten paraguas.

El PO viene con retraso por culpa de su avión. Temo que se vaya a retrasar toda la sesión. Me digo que tengo que ahorrar tiempo.
Pasamos a una tienda de souvenirs antes de llegar al hotel y darnos una ducha.

Comienza la review. Empiezo yo, luego Jolanda, luego Juan, luego Abdel. Todas bastante bien. Perfect timing. No es mi mejor actuación, pero soy capaz de responder preguntas con cierta habilidad.
Abdel ha sufrido el efecto demo, pero ha salvado la situación bien. Es gracioso. Pareciera que se hubiese fumado un porro antes dede la review.
Jolanda explica fenomenal. Qué buena es. Quiero ser como ella.
Juan simplemente es una máquina. Qué capacidad mental tiene. Es impresionante. Tenerlo como technical coordinator es una garantía.
Toca el turno de Griet. Buena presentación (como siempre), pero, como esperábamos, la  reviewer legal hace los comentarios de marras, que implican más trabajo para el consorcio. A ver qué recomendación nos ponen.
Turno de Elena, que no defiende bien las preguntas. Intentamos ayudar, pero no sé si sale bien.

Cierro yo la sesión con esfuerzos y costes. Estoy más entonadazasca  y hasta me permi zasca al PO. Creo que no le gustado mucho,  pero tenía que hacerlo. Aunque parece que hay buen rollo, no me quedo muy tranquila.

Pasados los nervios me da un poco el bajoncillo. Sigo cansada, aunque aliviada. Sé que es patético, pero ahora hago five—highs conmigo misma. No tengo a nadie más con quien compartir mis «logros». Me siento sola.

Alguien propone ir a cenar a un restaurante local de comida típica eslovena y musica Schläger.Vamos todos, menos Alberto, Nuria, y los de COSIC. Es una cena bastante agradable, pero algunos estamos cansados.
Hago el check-in del avión y me voy a dormir.

Día 4. Nieva. Nieva mucho. Todo está cuajado abundantemente. Hay unas vistas preciosas desde el hotel.  Quién iba a decirlo con lo mucho que llovía ayer. Hay temor de no poder salir de Eslovenia. A mí no me importa quedarme, no tengo nada mejor que hacer este fin de semana.

En el desayuno encuentro otra vez al equipo de biatlon de Bielorusia. Deben pasar los días entre el entrenamiento y el Spa,y van siempre en shorts, como si estuviesen en su casa. A lo mejor he conocido a un futuro campeón olímpico.

Comienza el último día de review.
Me distraigo con lo que sucede fuera de la sala: un hombre quitando la nieve con una pala, un hombre paseado con su pastor alemán, ver cómo giran las ruedas cadenadas de una furgoneta...No es mi mejor review. Me falta chispa. Estoy un poco apagada, muy cansada. Menos mal que el consorcio ayuda.

Recibo su llamada, que no llega a producirse. Me habría gustado oír su voz.

La review progresa bien, aunque algunos comentarios parecen exigentes. Sin embargo, la deliberación es muy positiva. Hemos pasado la review! Quedan los flecos, en los que trabajearemos  hasta finales de febrero, pero éste es un paso importante.
Recibo con cierta vergüenza los cumplidos de mis socios sobre mi trabajo. Lo que más me enorgullece es haber conseguido unir al consorcio. No somos un cluster, somos un equipo.

Nos vamos corriendo al aeropuerto. Voy a echar a todos de menos.

Posiblemente éste haya sido mi último proyecto como coordinadora. Ahora me centraré más en los temas de la PPM. A pesar de los sinsabores que puede suponer el rol de jefe, de proyecto, una parte de mí va a echar se menos esto. Viajar u conocer gente lo que más. Quizás como jefa de la PPM pueda permitirme escoger algún proyecto de vez en cuando, aunque no en el corto plazo. Siempre puedo dimitir y volver a retomar este rol. Ya veremos.

viernes, septiembre 02, 2016

Cascadas de Krimml




Austria, esa gran desconocida. Sólo conocía Viena, que además no es una ciudad que me emocione particularmente (demasiado ostentosa). Así que poder venir por trabajo y quedarme unos días, me ha permitido poder conocer el país un poco más. Más bien poco, pero lo que he visto me ha gustado tanto que ya tengo ganas de organizar unas vacaciones largas para poder sacarle más partido.

Cuando no tienes ni idea, buscas por internet: "alrededores de Salzburg", y te da una lista de lugares a visitar. Esto tiene cierto riesgo, ya que depende de la opinión subjetiva de gente a la que no conoces de nada y cuyos gustos pueden ser muy diferentes a los tuyos. También me da miedo que los resultados respondan a una especie de "group thinking", donde se coincide con la mayoría sólo porque no quedar desplazado. Bueno esto es más típico de reuniones presenciales, así que confío en que el anonimato module la opinión para bien. Otro tema es que aparece una lista de sitios a visitar y no sabes cuál elegir. A veces es una lotería. En este caso, parecía claro que uno de los destinos tenía que ser Hallstatt, pero las cataratas de Krimml surgieron de una manera más inesperada.

Las cascadas de Krimml son cuatro saltos imponentes de gran caudal de deshielo que surgen en 380m de desnivel. Están localizadas en la región de Tirol, próximas al pueblo del mismo nombre, en el parque nacional Hohe Tauern. Desde Salzburgo hay unos 130km a las mismas, desde Innsbruck están más próximas.
El blog que leí, además de poner varias fotos que mostraban la belleza del paisaje, mencionaba que el camino era " sencillo y sombreado". No aprenderé nunca, la verdad. "Sencillo" nunca significa "llano", significa que el camino está en buen estado, que no hay tramos aéreos, ni tramos de escalada. Pero ojito al camino. Quizás soy yo, que me cuesta tanto subir...

Pero empiezo por el principio...

El jueves era el primer día de la sesión plenaria del proyecto TREDISEC, lo que significaba el día más largo de reunión para mis compañeros de trabajo. Era ideal para hacer el viaje más largo de los que tenía proyectados en estas vacaciones. Había alquilado un coche por Europcar. Uno para el jueves, otro para el viernes. Seguro que palmo pasta, y resulta un poco incómodo tener que desplazarse a la oficina de alquiler, que está como a 1km del hotel. Otra vez lo miraré mejor.

Llego a las oficinas de Europcar. Metedura de pata: le digo al dependiente que no he conducido con Europcar antes en Deutschland. Me mira raro y me corrige: "Österreich". Qué vergüenza, qué lapsus. Que bueno, son primas hermanas, ¿no? (es broma). Me disculpo. "Österreich, genau, entschuldigung".

Me da las llaves y los papeles del coche (¡un pedazo de Audi!). Me monto. De repente me doy cuenta de que ¡sólo hay dos pedales! Miro las marchas y veo cosas raras. ¡Me han dado un automático! Dios, que no he conducido uno en la vida. Si lo más que sé del automático es que hay que ponerlo en la posición P (de parking) cuando lo estacionas (ay, qué recuerdos del viaje a Stuttgart). Vuelvo a entrar en la caseta y pido ayuda al dependiente. Me mira como si fuera tonta. Por un momento estoy por decirle: "soy mujer", pero creo que ya ha asumido que no debo ser ni muy lista, ni muy competente al volante, lo cual es un prejucio por ambos lados (el suyo y el mío).
Me lo explica, y me pongo en marcha. ¡Empiezo mi viaje!

El navegador resulta muy útil. Había impreso las instrucciones del Google Maps por si acaso, pero ¡qué diferencia! En la radio sólo suena pop y las noticias. He descubierto a una tal Christina Stürmer, cuyas canciones son un poco empalagosas (¿será por el romanticismo alemán?), pero se me han pegado (mierda). De repente me doy cuenta que no tengo ni idea de cómo se dan las luces. A mi derecha encuentro una rueda con los iconos de las mismas, pero no tengo ni idea de cuáles son. Doy unas y espero no haberme equivocado. De hecho, ni sé si estoy dando luz. Tampoco sé dónde leches voy a repostar a la vuelta.

La autopista la abandono pronto y entro en carreteras nacionales. Están limitadas a 100, hay bastante tráfico, me encuentro muchos tractores y camiones, y encima pasan por el centro de ciertos pueblos, provocando atascos. Pasar Kiezbühel es un infierno. El viaje se hace muy pesado, sólo estoy deseando llegar. El paisaje es precioso eso sí, maravilloso: valles muy verdes, amplios, rodeados por montañas enormes. Las montañas amenazan lluvia. Mierda.

Según llego a Mittersill empieza a chispear. Cuando llego a Krimml está lloviendo a cántaros. Así no puedo subir a la montaña. Son las 12 de la mañana y el día de repente no resulta muy prometedor. Ante la duda decido comer el bocadillo que me he preparado en el buffet del hotel (que Austria es cara).

Sigue lloviendo mucho. Llevo un chubasquero en la mochila, pero es muy ligero, demasiado para esa lluvia. También llevo el bikini, pero ya sé que no me voy a bañar. Decido bajar a una tienda que hay cerca del aparcamiento. Está atestado de gente que se guarece de la lluvia. Encuentro un chubasquero en condiciones. Es muy caro, pero es eso o no hay cascadas.

Salgo de la tienda y parece que ha disminuido la fuerza de la lluvia. Emprendo el camino. Aquello parece una romería: un montón de gente ascendiendo, algunos con carritos de bebés. Veo muchas mujeres con Niqab (con sus maridos, por supuesto), cubiertas hasta los pies, con sus buenas deportivas. Me sorprende bastante. También veo a uno subiendo con zapato normal y a otro con chanclas. Flipo, pero estoy segura de que llegarán.
La primera cascada se alcanza enseguida y es bastante sencillo llegar a ella. Es una maravilla, una preciosad, pero con la lluvia no se disfruta bien.

Sigo subiendo. El bosque atenúa la lluvia, aunque pronto para. Es cierto que el camino es sombreado, pero joder con el desnivel. Sufro bastante en el ascenso, y encima tengo que ver a los que regresan, tan ligeros, tan felices. Gracias a Dios hay muchas paradas que te acercan a la cascada para poder admirarla. Eso ayuda a recuperarse. El camino también tiene muchos bancos para sentarse, pero no es necesario llegar a tanto.

Es un camino realmente bonito. El bosque es frondoso, muy verde, lleno de vegetación. Con la humedad resalta mucho más. Mientras subo me da por pensar en muchas cosas, y surgen algunos pensamientos que me parecen buenos, aunque los olvido enseguida. Uno de ellos tiene que ver con que la realidad está creada por la conciencia colectiva. Lo que veo ante mí lo crearon antes otros y yo ayudo a mantenerlo. Pienso: "crearon, y crearon bien". Parece que con el tiempo hemos ido creando a peor.
No hay nada que se pueda equiparar a la belleza de la naturaleza. También pienso en la conciencia primigenia que creó todo esto que veo. Mi mente nombra a Dios. "Y Dios creó el mundo en siete días". Creo que me falta combustible...

Afronto la última cascada, la más dura. Asciendo mucho más lento, me cuesta mucho. Pero merece la pena. La última cascada es impresionante, aunque creo que mi opinión está sesgada por el esfuerzo. Llego a la penúltima plataforma, que coincide con la mitad de la cascada. De repente decido que no es necesario llegar a la última plataforma. Seguro que me pierdo algo, pero yo ya estoy disfrutando del espectáculo del último salto. No me merece la pena el último tramo. Mejor regresar e intentar llegar a Salzburg para la cena con el consorcio.

Me quedo unos minutos viendo el caudal caer y golpear el suelo. Deben ser unos 100m de cascada. Es impresionante la cantidad de agua que lleva. Miro dónde el agua cae más, dónde menos, en qué rincones se retiene antes de caer. Es casi como meditar.

Regreso al aparcamiento. El descenso me hace temblar las piernas: mañana tendré agujetas seguro.Bajo a una velocidad suficiente. La montaña vuelve a amenazar tormenta. Me paro en algunas plataformas, pero menos tiempo, menos fotos. Paro en las tiendas de souvenirs a la entrada del parque, pero no me convence nada.

Pago el aparcamiento y la máquina me da una ficha para abrir la barrera. Cuando me inclino a introducir la ficha en la ranura de la máquina, se me cae de los dedos y se mete debajo del coche. Scheisseeeeeee. Paro el coche y me bajo a buscar la fichita de marras. La introduzco bien esta vez y se abre la barrera, pero ahora el coche no quiere arrancar. Me pongo nerviosa pensando en que la barrera bajará y me dejará dentro. Cambio todas las palancas y por fin arrancamos.

De vuelta a Salzburg. El navegador me cambia cien veces la ruta por culpa del tráfico. El camino se hace un poco pesado, pero por fin llego a Europcar.

Llamo a mis compañeros. Voy tarde para la cena, así que me uniré más tarde. Ahora necesito una ducha bien larga, y un poco de cariño de cremas de belleza. Cerraremos el día entre socios.

domingo, junio 05, 2016

Días de Delta


Un impás en un momento de estrés mental y emocional.
Una pausa necesaria. Un balón de oxígeno en medio del Maelstrom.
Recuerdos que pugnan por salir acompañados de lágrimas suaves y silenciosas. 
Anhelo, deseo y frustración frente a la necesidad de paz. Espera impaciente de mensajes que no llegan frente a la incertidumbre vital. La necesidad de saber que todo está bien frente a la obligación vital de tener que enfrentar la soledad del futuro.
Querer hundirse en el interior, frente a la obligación de socializar.
Una visita largamente postergada. Una familia acogedora. Charlas entre amigos hasta la madrugada. Confesiones de amigos entre las olas del mar. Empatía. Lazos.
Ullals profundos. Ecosistemas imposibles. Mosquitos.
Arroz y escamas de sal. Sabrosa paella de pato y anguila, crema de arroz, cerveza de arroz, licor de arroz.
Campos infinitos de arroz sobre cielos diáfanos. Recuerdos de Schleswig-holstein. Recuerdos de una amiga perdida.
Un río anciano y escultor, asociado a las raíces, muriendo en el mar. Recuerdos del Elba. Recuerdos del Pas.
Dunas blancas sobre arenas oscuras. Cientos de aves.
Aire cálido que acaricia mi piel.
Aguas cálidas que envuelven mi piel. El abrazo del mar, el mejor remedio para el alma.
Peces saltarines. Recuerdos de la infancia.
Recogida de coquinas en la orilla. Recuerdos de la infancia.
Un día agridulce, pero hermoso.

sábado, junio 27, 2015

Bohinj - Bled - Vintgar

Hoy era el día de las recomendaciones de Ales. Ha sido fácil, ya que simplemente bastaba con añadir un lugar a la que era mi idea inicial de turismo en Eslovenia: el lago Bohinj. Es un lago de origen glaciar en los Alpes Julianos, no demasiado distante de Bled, la ciudad que originalmente fue el foco de dichos planes. Esta mañana he visto en Internet que podía ir hasta un lugar llamado Ukanc, donde tomar un cable hacia el monte Vogel y contemplar una panorámica completa del lago. Parecía una buena idea, así que he empezado por esto.

El billete de ida y vuelta costaba 13 EUR, un poco caro para mi gusto. Eslovenia no es precisamente barata en lo que a ocio se refiere. No sólo las atracciones son caras, también hay que pagar bastante por el parking, que no suele ser gratuito. Pero en fin, todo sea por una experiencia única (e ¿irrepetible?).

Desde la estación del Vogel ciertamente había una vista maravillosa del lago y las montañas. Me recordaba a Noruega. Podría haberme quedado horas mirando al valle, pero el tiempo iba en mi contra si quería cumplir con el plan previsto. Dios, qué mal calculo los tiempos para todo. El ascenso también me ha parecido bastante bonito, porque las paredes parecían literalmente tapizadas de árboles (hayas, creo), como si fuese un jardín vertical gigantesco y salvaje. 

Llegados a la cima aparecían varias pistas de esquí cerradas y varias rutas de senderismo. Las rutas tenían buena pinta, pero resultaba inconcebible emprenderlas, no sólo por falta de tiempo, sino por falta de equipamiento para la marcha. Agua tenía, pero comida poca y abrigo menos. 
  

En cambio, me he entretenido con un laberinto marcado en el suelo con piedras. Se supone que los laberintos sirven a varios propósitos. Yo hoy he querido hacerlo sin propósito, ni intención, ni preguntas a resolver. He sacado varias ideas interesantes del recorrido, pero el post no da de sí para explicarlas.

He descendido una hora después. En la cima las nubes amenazaban tormenta, que se ha materializado al llegar junto al coche. Me habría gustado haber pasado un rato más junto al lago, bañarme incluso, pero con la lluvia esa idea no tenía mucho sentido. Entonces he pensado en ir a Bled a comer y decidir cuál sería mi siguiente paso. Una vez más, cambiando los planes sobre la marcha. Supongo que está bien cierta flexibilidad. Total, las cosas nunca me salen como las planeo...

Bled no me ha gustado tanto como esperaba. Es un paraje hermoso y ciertamente merece la pena visitarlo, pero no me ha enamorado. Quizá esperaba más, otra cosa. Y menos turismo. Cada día me gustan menos las comercializaciones turísticas, aunque caigo en ellas como todos. Por ejemplo, mientras buscaba restaurante, he visto las barquitas que llevan a la isla del lago, y me he montado en una. Yo y mis impulsos. Otros 12EUR del ala. Caro, sí, pero el pobre barquero se lo curra llevando a remo una barca llena de pasajeros. 

Y yo sin comer. Una vez leí en una revista sobre las diferentes formas de comer. Según decía, los viajeros comen sólo cuando sienten hambre. Tengo que discrepar: también se sacrifica la comida si hay algo que merece la pena hacer en ese momento, como era mi caso. Afortunadamente llevaba un plátano en el bolso, porque sin tomar nada desde las 8am del desayuno, estaba desfallecida.

El barquero nos ha dado media hora para ver la isla. Más que de sobra. Es bastante pequeña, la iglesia estaba cerrada por una boda, y la tienda de souvenirs no tiene ningún atractivo (¿Cómo puede ser tan sumamente rancia?) Aun así, al regresar a la barca, faltaba la mitad del pasaje. No estoy segura de si los hemos dejado en tierra por llegar tarde o han decidido quedarse para ¿recorrer la isla? El caso es que de repente se ha puesto a llover y he sentido pena por ellos.

Al atracar, diluviaba ya. Corriendo me he metido en un restaurante mexico-italo-esloveno para resguardarme del aguacero, y comer por fin. Por un momento, he tenido un momento de frustración por pensar que la lluvia no me permitiría llegar a la garganta de Vintgar, mi último hito en el plan de hoy. No conocía el lugar, pero sin duda no iba a caminar bajo una tormenta. Estaba tan cansada, que el pequeño demonio de mi hombro me susurraba que regresara a Ljubljana. Casi. Al salir del restaurante seguía lloviendo, pero con menos intensidad y he querido acercarme. Si es que cuando se me mete algo en la cabeza...

Y menos mal, porque es sin duda el lugar que más me ha gustado de todos los que he visto en este viaje. Qué sitio más increíble: qué paredes, qué color de aguas, qué bonito todo. Merecía la pena hacer los 1.5 km bajo la lluvia sólo para disfrutar de tanta belleza.

Al final del paseo oficial, el camino continúa bajando abruptamente hasta llegar al río Radovna. No he podido resistirlo. El camino estaba impracticable por la maleza y, sobre todo, por el suelo mojado. Lo he pensado: "seguro que me caigo". Y efectivamente, he resbalado y me he caído. Gracias a Dios no me he ortigado, aunque creo que tengo la rodilla derecha resentida. Al menos no ha sido una caída tan ridícula como en los Pirineos, la última vez que estuve. La vista desde el río es impresionante, sí. Bien, una recompensa para mi esfuerzo. Una buena forma de cerrar estas mini-vacaciones.

viernes, junio 26, 2015

Postojna - Predjama - Piran

Quería salir a cenar y dar un paso por las calles de Ljubljana, pero estoy tan cansada que he decidido recogerme en el hotel. La proximidad al solsticio también engaña: por la claridad del cielo pareciera que es más pronto, pero ya son las 22:00, y llevo en pie desde las 7:30, conque tampoco es mal plan meterse en la cama y descansar para el día de mañana, que promete ser tan intenso como el de hoy.

Mi plan para este día era muy diferente. Pero Mariano me ha dado tanto la lata estos días con Postojna y Piran, que al final he tenido que hacerle caso. Argentinos...Aunque tenía razón: eran sitios únicos para visitar. Tendré que darle las gracias por sus sugerencias.

Normalmente yo soy más de empezar por el punto más distante e ir acercándome al origen, pero siguiendo las indicaciones de Mariano, me he dirigido primero a Postojna para ver una cueva cárstica. La cueva es realmente impresionante: 4km de galería que se recorren mitad en un tren, mitad a pie. El tren va bastante rápido y pasa muy cerca de la piedra. Por un momento he pensado que me había limado los cuernos en las paredes. Mucho respeto.


Al comenzar, se forman grupos por los idiomas en que se va a hacer la explicación. Yo me he unido al grupo con explicación en inglés, pero sinceramente podría haberme puesto en cualquier otro (italiano, alemán, esloveno), porque la explicación no ha sido nada del otro mundo. Los japos al menos llevaban audioguía...Uno de los problemas que veo es que está demasiado masificado. Había que dejar espacio a los grupos que venían detrás (nosotros éramos el segundo grupo), por lo que hemos avanzado mucho antes de que la explicación diera comienzo. No sé si en todo ese tramo había mucho que comentar.

Debe ser una atracción muy conocida del país, pero además está demasiado comercializada. Para llegar al punto de partida de la visita, hay que pasar por un pasillo de puestos de souvenirs que se extiende por todo el complejo. Venden casi lo mismo en todos. Hay cosas que son simplemente absurdas, como la venta masiva de piedras (que ni siquiera son calizas) y los chubasqueros. A mí me ha sorprendido que hicieran tanto hincapié en ellos, como si fuésemos a meternos en una cortina de agua. Sí, claro, caen gotas de agua (coño, es kárstico), pero de ahí a empaparse uno...Y a menudo precio los chubasqueros...

Gracias a Dios, la cueva se basta por sí sola para captar la atención. Al principio los motivos son un tanto toscos, como si fueran los churretes de los castillos de arena de la playa. Luego en cambio, parecen volverse más luminosas, como si las hubiesen pulido. En este sentido, me ha encantado la galería blanca. El color de las formaciones lo da el material arrastrado por el agua. Blanco significa que es cal pura. Y con la iluminación de la cueva la cal simplemente resplandece. Precioso.

La visita comienza con un ascenso pronunciado a una especie de colina, para después bajar hacia un puente. El puente me ha recordado a ese momento en que Gandalf enfrenta al balrog en Moria. Lo que no esperaba para nada era encontrar un pedazo de río subterráneo y poder ver los "peces humanos" (unas salamandras autóctonas ciegas) sin tener que pasar por el acuario (¿ehhh?) que se han montado.

Tras la cueva, tocaba visita al castillo de Predjama, a 9km de la cueva. El castillo está construido sobre roca y aprovechando el hueco de una cueva en la misma. Es simplemente espectacular. La cueva hace al tiempo de muralla defensiva y de habitáculo, casi como un ala interior del castillo. Además tiene una galería que sale a la parte superior de la cueva, por donde se aprovisionaba Erasmo de Predjama de víveres mientras estuvo asediado por los austriacos. Eso les ayudó a resistir el asedio durante más de un año porque la fortaleza es casi inexpugnable. Todo para terminar muriendo en un retrete. Esto viene a demostrar nuevamente que los insiders son y serán los attackers más dañinos que puedas enfrentar.

En este caso, había audioguía en español. Muy completa, muy interesante. Salvo la descripción de la sala de torturas y la referencia a las psicofonías que los de Discovery Channel grabaron allí. Encima poniendo muñecos e insinuando que las gotas de agua en realidad eran pasos de almas...Qué mal rollo por Dios. Escopeteada he salido de allí.

Y por último Piran. Mariano me había enseñado unas fotos y la ciudad se veía bonita. La ciudad que me ha traído a la cabeza es Lecco, pero podría ser cualquier otra ciudad italiana. Es pura italia.

Al llegar por la tarde (no al mediodía, como estimaba Mariano), todos los aparcamientos del centro estaban completos. He tenido que aparcar en las afueras y caminar hasta la ciudad. Unos 2km de paseo al solano. Qué calor hacía hoy. El parking mencionaba un autobús gratuito, pero sin saber la frecuencia de paso, he preferido no arriesgarme y caminar, aunque tuviera que sufrir un poco.

Nada más bajar aparecía un "paseo marítimo" que no era más que un paseo de cemento que tabica el mar, con escaleras para meterse en el agua. No es mi concepto de playa favorito, pero tiene sus ventajas. Hacía tanto calor que he decidido darme un chapuzón directamente (bueno, dos), antes de llegar a la ciudad. 
El agua muy buena, limpia. Había peces y todo. Casi me resbalo en las escaleras. Eso habría sido un problema, porque fondo no había mucho y estaba todo cubierto de piedras.


Tras secarme un poco, he continuado hasta llegar a Piran. Entonces se me ha ocurrido la "brillante" idea de subir a la muralla y ver las vistas de la ciudad desde las mismas. Joder, casi me deshidrato entre la pendiente, las escaleras de las torres, y el espantoso calor que hacía. Al final, que he tenido que tomarme una cerveza para poder recuperarme un poco. Y qué bien me ha sentado, aunque fuera una pilsener.

Otro chapuzón. Vuelta al coche. Vuelta a Ljubljana. 130km. A esas alturas estaba reventada. Y mira que conducen mal los eslovenos. Lo peor: la entrada a la ciudad. Mola mucho preparar el viaje de ida, como si lo peor fuera no llegar al destino. Pero ¿y el regreso? Joder, he estado más perdida que un gato en un garaje. Y con el móvil sin suficiente batería como para poder usar el navegador de Google. Qué mal rato. Gracias a que la providencia divina me ha metido en la calle principal de casualidad y he podido llegar a mi hotel. Si no, me veo en Austria, totalmente rayada, y llorando como una magdalena.

domingo, enero 22, 2012

Tokyo

My boots are not made for walking. Por eso mismo me encuentro ahora escribiendo esta entrada, sentada en la cama de mi habitación, mientras me recupero del dolor de pies de caminar por toda la ciudad. Pero calculo que en media hora estaré de nuevo en las calles de Tokyo visitando los últimos rincones que me quedan por ver. He sacrificado Kamakura por ellos y resulta que hoy por fin sale el sol. No me arrepiento si consigo ver Shibuya y Shinjuku esta tarde. Es ambicioso, pero no imposible.

Son muchas las cosas que podría contar de mi visita a Tokyo. Incidentes, ninguno, pero sí hay muchos aspectos a mencionar. No sé ni por dónde empezar.

Pese a lo que diga Josemi, los japoneses no son extremadamente feos. He visto chicas preciosas, pequeñas y delgadas, de cutis perfecto, como muñecas. Quizá los hombres sean menos agraciados, pero tampoco son espantosos. No sé qué cánones de belleza sigue este chico, la verdad.

Lo que sí es cierto es el tópico de que son amables y serviciales. Al extremo (tengo grabado el “irashaimaseeeeee” en la cabeza de tanto escucharlo). Muy silenciosos. Muy limpios, llegando a la exageración. Eso hace que me parezcan poco ecológicos. En mi opinión, usan demasiada agua, aunque no parece que tengan problemas de abastecimiento (con tanta lluvia interminable).

También es verdad que el inglés se les da mal. Se esfuerzan poquito por hablarlo. Algunos entienden al menos, pero otros…A Dios gracias, existe el chino para poder entender algunas cosas escritas. Para comunicarnos, las cuatro expresiones que me sé en japonés y, especialmente, los gestos. El idioma en sí es curioso y muy cantarín, aunque en algunos momentos es un poco rayante.

La comida era mi caballo de batalla hasta que descubrí el ramen. Es una sopa de fideos con carne muy sabrosa. Eso me ha salvado de pasarme una semana comienzo una-don (anguila con arroz). El Soba está bien, pero no acompaña con el frío que hace. También he probado la tempura de gambas (muy rica) y toniniku (carne de pollo) en varias versiones. Hoy he decidido occidentalizar la comida, probando en una cadena de hamburgueserías local llamada “Lottería” (da miedo el nombre).

La comida es bastante cara. Sobre todo el café. El precio es de unos 6 euros de media. Me está sangrando monetariamente (junto con los souvenirs, que tampoco son baratos). Pero o me tomo el café o me congelo. Me queda algo de dinero, pero se me está acabando. No me gustaría tener que sacar o cambiar los pocos euros que me quedan. Podría pagar con tarjeta, pero no siempre es posible y además me da miedo rebasar el límite y no poder pagar el hotel. Lo único bueno de los establecimientos es que hay agua fría disponible siempre y es gratis, con lo que no hace falta pedir bebida. En algunos sitios dan té caliente, pero es un poco raro (como graso) y no me gusta mucho.

Para ser una ciudad tan avanzada, no hay demasiados hot-spots para conectarse. El Wifi no es lo suyo. A ver si Akibahara me cambia la percepción.

Tokio no es una ciudad bonita en sí. Pero es muy interesante por todos los contrastes que tiene. Basta con ver cualquier serie de dibujos animados para hacerse una idea. Aún no puedo decidir cuál es mi zona favorita de la ciudad. Emocionalmente quizá me quede con Ginza, porque es donde estoy alojada (el concepto “refugio” es importante para mí”. Es el barrio más de negocios de la ciudad, lo que hace que parezca una ciudad más, con edificios un poco más altos y con mucho neón por las noches. También me ha gustado mucho Asakusa, que es un templo budista en el centro de la ciudad.

El tema templos es interesante. Es bonito ver cómo la gente acude a ellos a mostrar su devoción y respeto. En occidente lo tomamos como un modelo de espiritualidad. No digo que no, pero tanto que criticamos a la Iglesia católica por sacar dinero a los fieles, hay que ver cómo se lucran los monjes budistas con todo el dinero que se dejan los fieles en sus plegarias, su fortuna, y sus objetos religiosos. Eso le quita un poco de misticismo a esa idea romántica de la espiritualidad asiática. Por cierto, ya sé cómo se sienten ellos visitando una iglesia en España: curiosidad mucha, pero ningún vínculo emocional.

En cuanto a la compañía, gracias a que mi compañero Yosu venía también a la conferencia, no he estado tan sola estos días. No me importa estar sola en general, pero estar sola en Tokyo podría haber sido un reto. Conocimos además a un chico italiano majísimo llamado Roberto, que trabaja en INRIA, y hemos pasado los tres estos días juntos. Aunque a ratos es complicado viajar en grupo, nos hemos llevado bastante bien, en parte porque Roberto y yo somos más flexibles que Yosu. La verdad que hay veces que está bien que decidan por ti.

El viernes nos fuimos los tres a Nikko, que era una de las recomendaciones que teníamos anotadas. Es una ciudad de montaña que tiene varios templos budistas muy repujados y de colores muy vivos. El que estuviera nevando le daba un plus, aunque habría preferido un sol radiante para hacer fotos bonitas. Hacía un frío que pelaba (creo que el día que más frío hemos pasado). Lástima no haber podido ir a un onsen (un baño termal) porque apetecía.

Seguro que me dejo cosas en el tintero, pero voy a ir saliendo a pasear. Saionaraaaaaa.

domingo, enero 15, 2012

Destination: Tokyo

En unas horas comienza mi viaje. Tokyo, Japón, una tierra lejana que me evoca aventuras, experiencia y conocimiento. Un destino que siempre quise conocer y que, por fin, se hace realidad.

Éste es un viaje que llega un poco a destiempo. Durante mi adolescencia me sentía fascinada por Japón. Hasta me sabía de memoria los nombres de sus islas: Honshu, Kyushu, Hokkaido; conocía sus ciudades, sabía de su población y sus costumbres. Con el tiempo, ese sentimiento desapareció. Pero siempre quedan los rescoldos. Y es en ese fuego terminal donde renace la ilusión perdida. Quizá no haya llama como para quemarse en ella, pero sí calor suficiente para alimentar el deseo de la aventura y superar los miedos que revolotean en mi corazón.

He de decir que es un viaje que me impone mucho: el idioma, la cultura, la gastronomía, las horas de avión. Todo se me hace inmenso e inabarcable, como una gran montaña. Aún así no podía negarme a los deseos de mi alma, menos aún cuando este viaje parecía estar dispuesto para mí.

Aquí el destino juega un papel importante. Yo no era la destinataria inicial del viaje. Antes fue ofrecido a dos personas que (afortunadamente), por distintos motivos, rechazaron la oferta. Puede que mis antiguos sueños hayan tardado en cristalizarse desde el plano espiritual en punto del tiempo.

No sé si lo merecía, pero yo no podía dejar pasar esta oportunidad.

Así que me marcho para Tokyo.





jueves, noviembre 03, 2011

Camino a París

"Shouji, shouji". Me parece que estoy soñando. "Shouji" significa "teléfono móvil" en chino. Me parece oirlo claro y nítido. Por supuesto que estaba soñando. Hace un rato veía a mi abuelo paterno en una silla de ruedas, con su bata azul y sus grandes gafas diciéndome: "gitana, gitana de raza pura". Hace más de diez años que falleció, pero yo aún siento su pérdida. Claramente estoy soñando.

Desde hace un tiempo he desarrollado la gran habilidad de quedarme dormida en todos los despegues. Hincho mi almohada cervical fosforita, me reclino sobre la ventanilla y caigo dormida como un tronco. Es genial porque lo paso fatal en cada ida y de esta manera no me entero de nada.

Pero ahora tengo los ojos abiertos y oigo claramente el sonido de un teléfono. Miro por la ventana. Aún estamos en tierra, esperando a despegar. Detrás de nosotros espera una cola de al menos cuatro aviones. Un chico está recriminando al pasajero que apague el teléfono, pero parece que éste no sabe. Vuelvo a mirar por la ventana. Un hermoso sol de otoño se destaca entre las nubes plomizas que descargaban un chaparrón minutos antes.

Ya llevamos cuarenta minutos de retraso. Voy a llegar de noche a París. La sombra de la Tierra se dibuja en el horizonte. "Es un buen día para morir", pienso yo, pero descarto en el mismo instante el pensamiento. Se me ocurren pensamientos de lo más bizarro en los despegues que trato de sustituir por otros más halagüeños. Pienso que quiero volver a Paracuellos a ver despegar los aviones, que quiero salir una noche a buscar Polaris y Betelgeuse.

Lo mejor es que intente volver a dormir. Y así, poco a poco, vuelvo a caer en los brazos de Morfeo.

domingo, agosto 28, 2011

Thessaloniki 2011

Hace muchos años que dejé de visitar Levante y por ende perdí el Mediterráneo. Con Nápoles volví a retomar el contacto, pero ha sido ahora al visitar Salónica en que me he dado cuenta de que lo echo de menos. Me encanta el norte de Europa, pero es innegable que mis raíces me arrastran al Sur.

No habría venido aquí de no ser por haber escrito un paper para una conferencia. Pero ahora repetiría el viaje. Cuando voy sin expectativas sobre un lugar, la impresión suele ser más favorable. Salónica me ha causado una buena impresión. Sí, me recuerda bastante a Nápoles: caótica, ruidosa, algo sucia, calurosa, muy mediterránea, pero igual mente tiene un encanto especial. De hecho, las postales me han mostrado sitios que me gustaría visitar, especialmente Santorini y Meteora. Sobre todo me gustaría poder ver otra vez ese mar de azul intenso que se aprecia desde el avión cuando vas a aterrizar en el aeropuerto. Lamentablemente, Salónica no tiene playas sino a unos 25km de distancia.

He caminado bastante por la ciudad, que es extensa, y no me he sentido demasiado extranjera. Los griegos tendrán sus defectos, pero son graciosos. Al menos tienen un sentido del humor parecido al nuestro y son capaces de entender cuándo estás de broma. El idioma no ha sido un problema, porque la mayoría hace un esfuerzo por entender el inglés. Claro está que yo también he hecho un esfuerzo por aprender griego. Mi objetivo simplemente poder leerlo. En el viaje de ida ya pasé un rato leyendo la revista de Aegean Airlines intentando aprender el alfabeto. Eso y algunas palabras básicas: hola, buenos días, buenas tardes, gracias, de nada. Todo un éxito :-)

La conferencia también ha sido diferente. Estoy acostumbrada a las conferencias del norte donde todo es milimétrico y rígido. Ésta, por contra, ha resultado lo suficientemente informal para sentirme cómoda. Y la comida ha sido increíble. Lo mejor, la de la cena de gala, que ni siquiera pagué. Y encima me sentí fatal cuando un chico griego nos contaba la triste situación de Grecia en estos momentos mientras yo comía por la cara.

El viernes nos llevaron de excursión a Vergina para visitar las tumbas reales, entre ellas la de Filipo II, padre de Alejandro Magno (oriundo de Macedonia), y la supuesta tumba del hijo de Alejandro, Alejandro IV. Interesantísima. Pero lo anecdótico del viaje fue que Gustavo (mi compañero de Institut Telecom) y yo nos equivocamos de vehículo y nos fuimos en un monovolumen particular. Ese viaje ha sido de lo más costumbrista que me haya podido echar en cara, algo así como estar en una peli de Emir Kusturica: música tradicional griega de fondo con griegos gritándose los unos a los otros sobre cómo llegar a Vergina, sin ningún pudor de tenernos a bordo. ¡Y cómo gesticulan!

Lo peor del viane ha estado a la vuelta. ¡Menuda odisea! Aviones retrasados, enlaces perdidos, amenaza de no salir de Atenas, búsqueda de plaza en otras compañías, y finalmente llegada a Madrid a altas horas de la noche. Creo que aún no me he recuperado y mi próximo viaje ya asoma en el horizonte.

martes, agosto 16, 2011

Valle de Benasque 2011


Si digo que no estoy en forma, no miento. La montaña lo puso de manifiesto en tres ocasiones. Con retos más asequibles, otro gallo habría cantado, pero llevaba compañía caprina: dos personas que más que botas de trekking parecían tener pezuñas. No deberían molestarse si las llamo cabritas :-p

Lejos de sentir compasión de mi deplorable estado físico las cabritas decidieron que querían retos: el pico Salvaguardia (800m de desnivel), gran ibón de Batisielles (950m de desnivel) y forau del Aigualluts (200m de desnivel). El primero fue horrible, subida continua y abrupta a pesar de que nuestra guía de rutas lo calificaba como "Sin Dificultad". Bueno, pues resulta que esa etiqueta sólo indica ausencia de puntos de escalada o pasos aéreos. Resultado: no conseguí subir más que a la base del pico porque tras 500m de subida estaba exhausta y aún tenía que descender. Mis cabritas, por supuesto, alcanzaron la cima y cruzaron la frontera con Francia.

En la segunda ruta casi me desmayo porque me quedé sin respirar. Sólo tenía ganas de llorar cuando llegué al ibón. Sí, subí, pero lo pasé francamente mal. Sólo tras un baño me recuperé un poco. Bonitas vistas pero me habría conformado con el ibonet 300m más abajo. La bajada también fue dura. Por poco no perdimos la senda y tenemos que bajar como gollum saltando por las piedras. Como secuela, tengo la rodilla derecha un poco tocada.

Sólo la tercera ruta me pareció más asequible. Mucho más fácil, por supuesto, ni punto de comparación. Quiero creer que también empecé a acostumbrarme un poco. La lluvia colaboró en este día, impidiéndonos subir al refugio de la Renclusa. Pero a estas alturas ya me daba igual.

El caso es que a pesar de haberlo pasado tan mal físicamente, quizá me gustaría repetir al año que viene. La cerveza y los baños son recompensas atractivas, aunque no terminen de compensar la balanza.
Pero lo fundamental: prefiero mil veces estar sufriendo así que la mierda emocional que me he encontrado a la vuelta al curro.

En el campo no hay tigresas heridas.

domingo, mayo 08, 2011

Lovaina

Mayo se estrenó con un viaje de trabajo a la ciudad belga de Leuven (Lovaina). Es una ciudad pequeñita, pero agradable, sensación aumentada por un espectacular clima que nada tiene que ver con lo habitual en Bélgica. Aunque, la verdad, yo siempre he tenido buen tiempo cuando he viajado a este país.

El casco antiguo prácticamente es el campus de la Universidad Católica de Lovaina. Está lleno de facultades, colleges, y una gran presencia de estudiantes (se estima unos 35K) que hace que la media de la población no parezca superar los 30 años. Para más inri los estudiantes acaban de terminar sus exámenes, así que toda la semana han tenido fiesta y borrachera. Nada que extrañar de una ciudad universitaria, a pesar de que el guía de la oficina de turismo se sentía abochornado del comportamiento de los estudiantes.

Además del ambiente, que me ha hecho volver a lamentar no hacer el Erasmus cuando tuve oportunidad, Leuven es famosa por la cerveza Stella Artois. La brewery está a la salida de la estación de tren y es enorme. No hay ni un sólo bar que no la tenga en barril. Es bastante buena, aunque un poco floja, y lo mejor es que es barata. Debe ser lo único barato en Leuven. Me pregunto cómo pueden sobrevivir los estudiantes allí con semejantes precios.

A mi socia le habría gustado llevarnos de visita a la fábrica, pero las reservas estaban completas. A cambio nos organizó una visita guiada por la ciudad. Muy interesante. Aprendimos algo de historia, algo así como que Lovaina era una zona pantanosa llena de cólera en la edad media que fue prosperando gracias a la presencia de la universidad. Qué curioso que la patrona de la universidad sea la virgen María y que lo celebren el día 2 de febrero, coincidiendo con Imbolc, festividad de la diosa Brígida, patrona de las artes y las ciencias. En fin...Lo mejor fue conocer el Beguinage, una especie de "convento-ciudad" para las mujeres de los cruzados. Es una ciudad dentro de la ciudad, una ciudad aislada del resto, un sitio para perderse.

El hotel también merece una reseña. Estuve alojada en el Biespoort Hotel, un hotel pequeñito a cinco minutos de Grote Markt (o sea el centro de Leuven). Al principio me pareció bastante cutre, pero con el tiempo le fui cogiendo cariño. La señora que nos atendía en el desayuno parecía un ángel del infierno preparada para salir en su Harley-Davidson; estaba como una cabra, pero era muy maja y servicial. Lo malo de los desayunos no era ya que había poca variedad, sino que el salón era por las tardes un pub local. Como en Bélgica está permitido fumar en los bares, por la mañana el humo aún era perceptible y resultaba un poco desagradable.

Esto también lo he vivido en otros locales donde fui a tomar cerveza, como el 't vliegen (buena carta de cervezas). La bofetada de tabaco al entrar es algo increíble. Parece mentira que en tan sólo 6 meses nos hayamos acostumbrado al ambiente libre de humos. Cada vez estoy más contenta de que en España hayan prohibido fumar en los sitios públicos. A ver si se extiende por Europa.

Por lo demás, la estancia estuvo marcada por el trabajo en el proyecto. No es algo de lo que quiera hablar, la verdad. Bastante que ya voy a tener que sufrirlo hasta el próximo mes.

domingo, diciembre 05, 2010

Düsseldorf, la esperanza de volver a casa.

Me temo que este post va a ser un conglomerado de ideas y de relatos sin demasiada conexión entre ellos. Ahora mismo me encuentro en el lobby de mi hotel en Düsseldorf pasando el resto de la tarde. Acabo de sacar la tarjeta de embarque para mi vuelo de mañana, pero creo que debería visitar una capilla para rezar a los santos para que me saquen de aquí. En teoría la situación aérea en España se está normalizando (no tengo más noticias de mi compañera, lo que es buena señal), pero nunca se sabe. Yo soy un poco paranoica y me pongo siempre en el peor de caso. Tanto es así que tengo una alternativa en tren para regresar a Madrid en caso de encontrar problemas mañana.

Lo de la huelga ha sido un poco schock, sobre todo porque ha coincidido con la tarde del viernes en la que ya no tenía más información que no fuera las llamadas telefónicas de mi familia. Si acaso algún pequeño comentario en la televisión alemana, obviamente más preocupada por la situación de los 14K veraneantes que dicen estar tirados en España. La verdad que hay cosas que no entiendo bien de esta huelga, pero no puedo sentir pena por los controladores en modo alguno.

Por culpa de ellos me he quedado sola en Düsseldorf. En otra ocasión me habría importado menos. Pero esta vez necesitaba compañía y mimitos. Más con el tiempo de mierda que ha hecho todo el fin de semana: un frío terrible (sobre los -10ºC) y nieve en abundancia. Un calco absoluto de toda la semana en Essen, con la diferencia de que allí estábamos prácticamente todo el día a cubierto, bien aprovisionados de comida por la gente de ITO. En Düsseldorf ha sido necesario recurrir al Glühwein (lo que habré bebido en toda la semana) y al cine (dos pelis). Y gracias a Dios mi compañera decidió pasar el día conmigo, si no habría estado más mustia que su planta de la oficina.

Por lo demás, Düsseldorf es una ciudad que está muy bien para el verano. No es fea y la zona del puerto es prometedora, con unos edificios geniales de Ghery. El Rhein (pedazo río) queda a un lado y a la otra orilla hay unas casas que tienen pinta de ser preciosa. Pero con tanta nieve y tanta lluvia es complicado poder disfrutar. Las fotos han salido horribles.

En Essen igual. Essen es una ciudad más obrera, perteneciente a la región del Ruhr, muy vinculada al carbón. Es fea, sí, pero este año es la capital europea de la cultura. ¿Por qué? Aparentemente no parece que tenga muchas cosas, pero después de la visita guiada a su catedral (origen de la ciudad) y ver los tesoros que tienen allí guardados, las cosas cambian. Por otro lado, cerca de Essen está la ciudad de Bochum, que tiene el mayor museo minero de Europa. Lo que han hecho es una reproducción de una mina de carbón (como la Zollverein de Essen) que la gente pudiera visitar. Es algo impresionante. Como lo que vi en el Deutsches Museum de München pero a lo bestia. Es digno de visitar. Pero insisto: en verano.

Estas visitas culturales es lo mejor de la semana pasada, junto con la noche que pasamos en la bolera. La verdad que la gente de ITO se ha currado la General Assembly. Son amabilísimos y encantadores. A ratos, no parecen alemanes. Los otros, pues, siguen sin hablarme en alemán y con su necesidad de resaltar lo bueno que es todo lo alemán. Por lo demás son majetes. Creo que hasta los echaré de menos cuando este termine, aunque no por mucho tiempo.

Creo que me voy a subir a duchar y a cenar. Madrid, te espero.

jueves, julio 08, 2010

Semifinales en Frankfurt


Lo supe mucho antes de que ambas selecciones se clasificaran para cuartos: la semifinal sería Alemania-España y yo estaría en Frankfurt en la General Assembly de PICOS. A veces pienso que el destino se ríe a nuestra costa, aunque en esta ocasión el resultado del partido hace al destino menos malvado. Gracias a Dios, porque después de estar aguantando impertinencias toda la semana, no puedo hacerme una idea de lo que tendría que haber soportado si Alemania llega a pasar a la final.

Ya les habría gustado. Su final deseada era un Holanda-Alemania para poder derrotar al enemigo en la final del mundial y adjudicarse su cuarta copa. Lo tenían tan, tan claro, que casi era insultante. Pero ¡qué caritas se les quedaron al final del partido!

A mí casi me dan pena. Digo casi porque la mayoría mis socios alemanes no merecen compasión de mi parte. El que menos de ellos ni siquiera gusta del fútbol. De hecho, el muy hijo de su madre, hizo salir a dos de ellos en mitad del partido para discutir de posibles oportunidades futuras con una potencial "clienta". Obviamente estaban enfadados, pero obedecieron como corderitos. Tanta sumisión merece el castigo. El otro es que no tiene remedio.

De no haber sido por estos, habría tenido mis dudas sobre de qué lado ponerme. En serio, me gusta Alemania. Pero en Frankfurt mis socios no me dejaron mucha elección. La mini sección española, compuesta por tres personas, aguantó con estoicismo los 90 minutos de partido. Lo más curioso fue ser observador del evento desde el otro lado, el de tu rival y poder ver los comportamientos de las personas: algunos se pusieron en pie para escuchar su himno nacional, la mayoría aplaudía cada vez que Alemania robaba un balón, otros coreaban cuando Alemania sacaba un corner. Por lo demás bastante tranquilitos.

Yo me hice amiguita de un señor mayor sentado a mi mesa. No tenía nada que ver con el grupo, pero ya que estaba allí, por lo menos intentar que no me agrediera XD
Un señor encantador, la verdad.

Durante todo el partido intentamos pasar más o menos desapercibidos. Bueno, la pedazo bandera que llevábamos no ayudaba, sobre todo por el orgullo con el que mi compañera la portaba. Se empeñó en ir del hotel al restaurante con ella bien visible. No creo que nadie fuera a insultarnos, pegarnos o algo parecido (aunque parece que hubo algunos problemas al terminar el partido), pero hay que ser prudentes en esta vida. Desde luego ella desconoce la palabra. Sin embargo, cuando el árbitro pitó el final, corrimos las dos a abrazaros con el chico de la UMA para celebrar la victoria.
¡Jo, qué subidón!

Algunos de mis socios alemanes nos felicitaron y reconocieron que España había sido superior. Otros tardaron en digerirlo un poco más. Pero allí ya no pintábamos nada y regresamos al hotel. Jamás pensé que hubiera tantos españoles en Frankfurt. Todos salieron con sus coches a recorrer las calles, haciendo sonar las bocinas y enarbolando las banderas. Era la 1 de la mañana y todavía se oían las celebraciones. Bastante más ruidosos que los holandeses el día anterior, aunque yo he podido dormir como un tronco.

He de reconocer que ha sido una experiencia muy bonita.

jueves, junio 03, 2010

Security in Futures

Primer día de la conferencia finiquitado.
Con ello, también incluyo mi presentación.
No sabría decir qué tal lo he hecho porque, para variar, me he desdoblado mentalmente. Cosas de los nervios. Mira que intento estar centrada y tranquila, pero en cuanto tomo la palabra, adios a todo control. Me da rabia. Pero al menos no me he quedado en blanco: creo que es mucho peor eso que parecer una metralleta. Y yo que criticaba a la keynote speaker....

La conferencia está resultando interesante. Quitando las presentaciones de las workshops, que son más concretas, el resto podrían ser consideradas tertulias de café de corte sociopolítico: el concepto de la seguridad en Europa (ojo aquí Unión Europea), el papel de Europa en el ámbito internacional, seguidad interna frente a seguridad externa, el modelo social exportado por Europa, etc. Hay puntos de vista interesantes: Europa discute sobre un modelo basado en experiencias pasadas que sólo atañen a Europa y que pueden no tener ninguna conexión con otros contextos basados en otras experiencias y otras necesidades. Europa, la que parece gran perdedora del futuro ; joder, parece la canción de Mónica Naranjo: "que la derrota es grande y Europa, grande".
Mañana espero ver algo sobre técnicas de Foresighting, que me vendrá bien.

En fin... me voy a dar un paseo antes de la cena (a las 19.00 hora local). Hay que aprovechar el estupendo tiempo que está haciendo.

miércoles, junio 02, 2010

Turku

Estoy sentada en la habitación de mi hotel en Turku. El ordenador dice que son las 23.03, pero aquí hay una hora más. Me estoy volviendo un poco loca con tanta hora dispar. Y con la luz: aún no se ha puesto el sol. Dormir no será un problema. El problema será despertar, porque ¿a qué hora está amaneciendo en estas latitudes? Miedo me da.

Me he saltado el Official Welcoming Reception de la conferencia para vagabundear por la ciudad. Turku es una ciudad tranquila y agradable, especialmente porque tiene un canal que es una gozada para pasear por la tarde. Ahora bien, no es una ciudad bonita. Fea tampoco, pero no tiene absolutamente nada que la haga memorable. Y esto me resulta curioso porque Turku va a convertirse en Ciudad Europea de la Cultura en 2011. Esto me hace cuestionarme los criterios de la elección: está claro que no son los arquitectónicos.

Pues esta era mi esperanza turística de este viaje. Y mira que se ve bonito Finlandia desde el aire.¡Qué chasco!

Por lo demás, la tarde ha estado entretenida. He buscado sin éxito un castillo. La palabra "castillo" es muy engañosa. Todos pensamos en algo imponente, pero creo que en estos países del norte el concepto es un poco diferente. En todo caso, he andado como dos kilómetros y no lo he encontrado. En cambio, me he topado con una concentración de moteros. Muchos. Todos muy tranquilos, casi sosos. Ni siquiera había música.

Por cierto, mucha estética metal en toda la ciudad. Al menos yo también iba de negro y no desentonaba mucho. Pero el negro no es bueno para el calor. Aquí hemos llegado a 23ºC. Demasiado. Así que me he tomado un helado. El peor de toda mi vida. ¿Cómo se puede hacer tan malo un helado de chocolate?

Al menos la comida del restaurante mexicano estaba buena, incluso picaba. El tipo tenía de mexicano lo que yo de mozambiqueña, pero me ha traído lo que he pedido. No estaba claro. ¡Con la cara que ha puesto cuando le he pedido la "tortilla con pollo y chorizo" en mi perfecto acento español! Pero ha acertado :-)

En fin, que me voy a dormir un rato. Lo que el sol quiera (aún no ha anochecido :-S)

martes, junio 01, 2010

Hellsinki.

En unas horas estaré en un avión camino a Turku, la antigua capital de Finlandia. Toca madrugar, pero no me importa porque la compensación está en alejarme de Madrid por unos días. Cierto que voy por trabajo, pero el tiempo efectivo se reducirá a los 20 minutos de mi presentación. El resto será todo para mí, aunque me encuentre metida en alguna conferencia coñazo. Siempre podré echar una cabezada o escabullirme, aunque tengo curiosidad por las presentaciones de foresighting.

Necesito salir de aquí porque me estoy asfixiando. Uno de mis proyectos está acabando, pero no termina de cerrarse. Los socios han decidido que es la coordinadora quien tiene que ocuparse de los cabos sueltos y me hallo sobrecargada. Estoy hasta las narices de tan escasa colaboración, aunque también estoy enfadada conmigo misma por ser tan rematadamente gilipollas y dejarme arrastrar por mis propias exigencias. Además, creo que no aguanto bien la presión.

Así que a pesar de mi "modo viaje" me alegro de tener uno, lo cual es una novedad. No conozco Finlandia, así que me hace ilusión, aunque ya me han avisado de que Helsinki es fea, muy soviética. Me han recomendado Tallin, pero está descartado porque no hay tiempo para una visita express. He visto que cerca de Hellsinki hay un pueblo llamado Poorvoo, que parece el típico pueblo nórdico de casas de madera pintadas de rojo. A malas, siempre habrá algún pub donde echarme una cerveza. Eso espero.