viernes, septiembre 28, 2018

Oxitocina

Llega la noche y no puedo dormir. Quizás sea la adrenalina del gimnasio que aún corre por mis venas. Puede que sea por puro estrés laboral. O tal vez mi mente quiera torturarme un poco con los acontecimientos de esta semana, y de paso con los de años y años de errores no perdonados.

Me tumbo en la cama, mi mejor amiga, rodeada aquellos que me confortan en la noche: la almohada, el monstruo de colores, una gata a mis pies, y a mi versión adulta. Me acurruco entre mis brazos y dejo que fluyan las torrenteras  que nacen en mis ojos, confiando que arrastren la desvalorización la tristeza, la frustración, la impotencia, la desvalorización. Vaciarse antes de poder llenarse de nuevo. Morir para volver a nacer. Las mil muertes.

Siempre me ha parecido un poco patético eso de abrazarse y acariciarse uno mismo, Gollum a Smeagol, pero no hay más calor humano que el mío propio. Con suerte quizás genere suficiente oxitocina para apaciguar la ansiedad y quedar dormida, mientras me susurro las palabras que nadie pronunciará: te quiero, te amo, tú me importas, estoy contigo, cuenta conmigo, estoy orgulloso, eres valiosa, yo te cuido. Suavemente, como una madre, como un amante, como un ángel de la guarda. Como si yo fuera un pequeño tesoro que proteger, cuidar. Algo querido, valioso y amado.

Sigue aumentando la oxitocina. Caricia a caricia, palabra a palabra. Mi fiel compañera. La que vela mi sueño, la que cose los jirones, la que cura las heridas. Siempre ella, yo. Incansable, la que no se rinde, la que susurra «una vez más». Puro amor incondicional, pura entrega, puro compromiso, a pesar de los desplantes, las traiciones, las cobardías y las flaquezas. ¿De dónde proceden su fuerza y su fe? El amor es más fuerte que la oxitocina.

Y poco a poco voy cayendo dormida con la nana de su letanía: todo está bien, estoy a salvo, estoy conmigo y me amo.
Quizás hoy consiga bonitos sueños.

martes, septiembre 25, 2018

El prisma del dolor

El dolor lo cambia todo. A veces es un filtro momentáneo que se coloca delante de la imagen, como esas gafas de cristales de colores que dan una tonalidad diferente a lo que miras con los ojos desnudos. De repente todo es de color azul y han desaparecido los brillos y los matices. Es la misma imagen, pero ya no tiene la riqueza de antes. Todo es monocromo y árido. Pero al mismo tiempo, todo se equilibra: lo que tenía importancia, deja de tenerla; lo que destacaba, queda atenuado; y eso hace que lo que no se distinguía, se pueda poner al mismo nivel, deja de estar relegado.

Quizás sean las trampas del ego, o quizás sea la verdad que te negabas a ver.
Es como una bofetada para que despiertes de tu ingenuidad.
Y duele mucho más, porque sobre todo apreciabas a personas.

Yo con el dolor me repliego a mi interior, a ese lugar donde nadie puede llegar. Es como levantar un velo de niebla. Los velos de Ávalon.
Allí rumio el dolor a solas, lo intento transmutar en algo que se parezca a la luz, a las ganas de volver a vivir, intentando que no me devore, intentando emerger cual polilla.
Pero también me protejo. Me insensibilizo, me desconecto emocionalmente (solamente hay dolor agudo, no se siente nada más).

Porque muchas veces, en las supuestas muestras de empatía solamente hay hipocresía y ego.
Los falsos "lo siento mucho", que es una mera formalidad, una convención social para quedar bien cuando no se sabe qué decir, cuando no se empatiza en realidad. Las palabras son muy falsas.

Quizás es mi percepción azul la que me engaña, la que se pone a la defensiva porque no se fía, porque en mi dolor, soy incapaz de creerme esas supuestas muestras de acercamiento. Me parece todo tan sumamente fingido, tan ficticio.
En muchos casos, esa gente que pasa de ti cuando estás bien, se acerca cuando estás mal, solamente para sentirse mejor ellos, para elevar su ego, porque consideran que su gesto los hace mejores personas, los hace sentirse buenos y útiles. Panda de hipócritas. Si no estás conmigo en las buenas, tampoco voy a alimentar tu ego en las malas.
Y al revés, si no sabes estar conmigo en las malas, no mereces estar conmigo en las buenas.

Los eneatipos 6 tienen esa característica de ir posicionando a la gente conforme al nivel de confianza que les inspiran. A veces los acercan, a veces los alejan. A veces los hacen desaparecer del círculo de confianza. Cuesta mucho que eso suceda, porque el 6 es leal hasta el punto de no querer perder a nadie, pero una vez que ocurre, están muertos de verdad. La mayoría de la gente no es capaz de sentir el alejamiento ni la desconexión. A la mayoría probabablemente ni les importe. Muchos incluso creen que pertenecen al círculo cuando ya no existen.
Bueno, es casi peor en el mundo 8.

Y mientas el dolor lo va tiñiendo todo de azul, como un prisma, envolviéndolo en su manto, como la niebla. Para no levantar. Los velos de Ávalon.

lunes, septiembre 24, 2018

Silencio y soledad


Ayer no me encontraba muy bien, que no es más que la tónica de esta semana pasada. Primero esa especie de gastroenteritis, y después el resfriado. Estábamos de celebración y yo cada vez me sentía peor, hasta el punto de pedirle a mi hermana que me dejara subirme a su casa a echarme la siesta, porque no podía aguantar más. Subí, me acosté en su cama, acompañada de su gata, y me quedé dormida casi enseguida. Debí dormir una hora más o menos, lo suficiente para encontrarme mejor al despertar. Sin embargo, lo más reseñable eran el silencio y la soledad. Bueno, no exactamente soledad porque Gladia estaba a mi lado, pero no había humanos. Estaba tumbada en la habitación, en semioscuridad, y el silencio lo ocupaba todo. Me sentía tan bien que no quería salir de allí.

Como chófer oficial tenía que llevar a mis padres a casa, lo cual implicaba volver a mezclarme con los invitados de la celebración antes de poder irme de allí. Mi mente solamente pensaba en mi cama, con mis gatas, y mi libro. Me estoy leyendo "Gataca", una trama de suspense en torno a la genética y la evolución de la especie. Es todo ficción, justo lo que necesito para evadirme. Hacía mucho que no leía ficción y mi mente la echaba de menos. Yo necesito evasión regular para poder sobrevivir.

Conseguí salir de la celebración, dejé a mis padres, y me fui a mi casa a esconderme del mundo. Me tiré en la cama, con mi pijama, mi botella de agua, y pasé el resto de la tarde con mi libro, el silencio, y la soledad, hasta la hora de cenar.  Se me pasó el tiempo volando. Y en un momento pensé: "Dios, qué genial es leer". Me ha gustado leer desde siempre, era lo que más me gustaba de pequeña. Pero ahora no me refería solamente al acto de leer, sino a toda la atmósfera alrededor, a esos minutos de paz, a esos momentos de auténtica desaparación y separación del mundo. Esos momentos en los que casi da igual si el mundo se hunde a tu alrededor, porque te sabes en tu refugio a salvo, apartada de todos, inalcanzable, inaccesible, aislada...

A veces es un placer indescriptible saberse solo.

viernes, septiembre 21, 2018

Deslealtades

Pedro, mi ex jefe deja el departamento y se marcha a otra unidad. Lo comunicó a tres personas en una reunión exprés y se hará oficial la semana próxima. Yo me he enterado de rebote.

Por encima de la sorpresa inicial (aunque se veía que podría pasar), lo que me duele es que ni él ni Rodri me hayan comentado nada al respecto. Supongo que quieren tratar el tema con cuidado de cara al grupo de Pedro, que es como si se quedara huérfano, intentando que sepan por ellos y no por rumores la situación y qué va a pasar con ellos. Sin embargo, que me dejen fuera me molesta, porque yo no soy una compañera más, se supone que soy una amiga, sobre todo de Rodri. Son muchos años juntos y parece que no signifiquen nada. Imagino que tienen sus razones y sus tiempos, pero me ha dolido. Me ha dolido eso y que Rodri haya venido a Madrid y ni haya hecho por verme, que he tenido que enterarme de casualidad de que había venido a la convención de expertos de la empresa.

Bien, ya sé a qué atenerme. Ya veo cuán valorada soy y cuanta confianza me tienen. Pues quid pro quo: acaban de ser expulsados a los círculos exteriores de mis círculos de confianza. Aunque supongo que no sentirán mucho la pérdida. Nadie siente mi pérdida.

Al final se cumple la idea de que no me puedo fiar de nadie. 

viernes, septiembre 14, 2018

Regalos

Ayer salí de casa a comprar un pequeño detalle para unas niñas que me invitan a merendar. Son las hijas de una amiga y mis méritos son especialmente mi nombre y mis gatas. Con eso solamente ya soy genial. Quería tener con ellas un pequeño gesto de agradecimiento. No es que yo sea la persona más detallista del mundo, pero sí me gusta tener pequeñas atenciones cuando así lo considero.

Para mí, hacer un regalo es una especie de reto, porque pretendo acertar con el gusto del que lo recibe, cuando muchas veces ni siquiera estoy muy segura de cuál es. Hacer un regalo por tanto requiere de una preparación especial: es tiempo, es esfuerzo, es atención, y sobre todo, es un pedacito de mí que va en ese regalo. Es como si con el regalo, ofreciera también un trocito de mi persona.

Ayer, por ejemplo, recorrí el centro comercial de arriba a abajo buscando lo que tenía en mente. En este caso particular, hablamos de dos niñas de unos 5-8 años (la verdad no estoy muy segura), que les encantan los animales y las princesas, y que se llevan la suficiente edad como para competir con ellas. Por tanto, los regalos debían ser suficientemente equiparables para no despertar los celos de una a la otra. Porque me conozco el tema de los niños y las comparaciones.

Como consideran que su madre y yo vamos de brujas, había pensado en comprarles sendos gorros de brujas. Pues no hubo manera de encontrarlos. Aunque ya se está montando la decoración de Halloween, aún no están los estantes preparados, y apenas hay mercancía. Mi primera opción descartada.

También había pensado en pegatinas de Frozen (Frozen es un valor muy seguro), y Rydwlf me sugirió algunas ideas de Lego y de Playmobil. Incluso la tienda Disney era una opción. Pero no. Nada de nada. ¿Cómo es posible?

Por ejemplo, encontré libros de Frozen, pero ¿son capaces esas niñas de leer esos libros? Si regalo libros diferentes ¿no se van a enfadar entre ellas? Luego encontré un juego de muñecos de Frozen, pero ¿realmente quería gastarme ese dineral para no acertar? También vi unos sets de Playmobil de 6-12 años, pero ¿qué años tienen estas niñas?¿es un regalo adecuado? Y si compro a una la muñeca rubia (las dos niñas son rubias), ¿se enfadará la otra si le llevo la castaña?  Y si le llevo a una el juego de fútbol, ¿qué pensará la otra si le llevo el de hockey?. No sé, un dilema. Muy seis todo.

Anduve de un lado a otro en busca de algo que me pareciera adecuado, hasta que por fin di con un kit de manualidades para crear tu propia bruja. Algo pequeño, asequible, y ¡había dos iguales! Lo completé con sendos paquetes de gominolas que son parecidos, pero no iguales del todo, y ya veremos qué tal aceptan que una tenga el azul y las conchas de mar y la otra el rojo y las estrellas de mar. Pero mi parte está hecha. Sólo falta envolverlo en papel regalo (iguales ambos, por supuesto), y listo para entregar.

El riesgo de todo esto es que el regalo no guste o que simplemente lo ignoren, después del esfuerzo que me ha supuesto. Que puede pasar, lo sé, y lo tengo muy racionalizado como para que me afecte (o eso creo). Pero la verdad es que poca gente valora el esfuerzo que supone el regalo en sí. Nunca se ve el tiempo, el empeño, y la ilusión que se invierte en el proceso. Te llega el resultado final y es eso lo que se valora, pero no todo lo que hay detrás.

Ciertamente podríamos hablar sobre la intención del que regala y las expectativas que tiene sobre la recepción. En mi caso, diría que mi motivación primaria es complacer al otro, porque me encanta compartir la alegría que le puede generar recibir un regalo. Es una especie de conexión mágica que se establece entre ambos en ese momento, un acercamiento, una comunicación no verbal de afecto. Es un sentimiento estupendo. Luego hay motivaciones secundarias: un gusto por el proceso, que es una especie de anticipación de la motivación primaria, y por supuesto, la necesidad de reconocimiento, que es lo peor cuando el regalo no se recibe en la manera esperada.

Con las prendas de amor sucede algo parecido. Das porque amas, porque en cada prenda hay un pedacito de tu corazón, de tu amor, de tu espíritu, de tu ser. Dar como expresión de amor  . Das porque te encanta ver sonreir a la otra persona, porque sabes que gusta de lo que le has entregado. Das porque quieres conectar con la otra persona, quieres reforzar la unión entre ambos de una manera agradable. Das porque harías cualquier cosa por esa persona.

Y luego...quizás no se recibe tu prenda en la forma que pensabas, o no se valora, o se ignora, o se da por hecho.Puede resultar entonces un tanto desilusionante. Pero hay que recordar algo: esa prenda puede darte una idea del tamaño de tu amor, de tu capacidad de amar, de cuánto te entregas...Y quizás, en vez de dar tanto a los demás, debieras darte a ti misma lo que para otros no es importante.

jueves, septiembre 13, 2018

Los TFMs perdidos

Parece que en política se ha desatado una especie de caza de brujas en torno a los trabajos fin de máster. Primero se empieza demostrando que tienes un título que te acredita, luego que existe el susodicho TFM, más tarde que sea original (que no contenga plagio), y por último llegará que encima sea bueno. No seré yo quien justifique el adornamiento de cualquier curriculum y que la gente se atribuya falsamente titulaciones inmerecidas, especialmente cuando hacer un máster conlleva tanto esfuerzo, dinero y sacrificio, y noticias como las que vemos últimamente son un insulto a la gente que efectivamente ha estudiado y trabajado por obtener tal título. Pero quizás también aquí se nos está yendo todo un poco de las manos, y al final estamos dejando de lado otros temas que son más importantes. Porque de lo que se trata todo esto es de un desprestigio del rival político a cualquier costa, poniendo el foco en la persona más que en sus actos.

Viendo todo esto, he pensado en mi caso personal. Por un lado, yo tengo el Proyecto Fin de Carrera que me acredita como Ingeniero, y después tengo un MBA. En el primer caso, además del título firmado por el Rey emérito, que tuve que devolver porque se habían equivocado con mi nombre, tengo el tomo de mi PFC. Está en casa de mis padres guardando polvo. Es un libro que no he vuelto a mirar desde entonces, y ya ha llovido, y que perfectamente podría haber tirado a la papelera hace años. Además de este tomo, supuestamente hay dos más: uno que se quedó la universidad y otro para el departamento donde hice el proyecto. Jamás he ido a ver si mis tomos siguen en la universidad, dónde se encuentran, cómo se almacenan, y si son accesibles. Cuando hice el PFC yo tuve acceso a los trabajos de otras personas, solamente porque el departamento tenía una copia y yo pertenecía a dicho departamento. Podría ser que mi tomo siguiera allí, pero yo no lo sé. Con los cambios administrativos, es posible que haya habido reformas en los departamentos universitarios. Ahora prima la rentabilidad frente al conocimiento (una pena), y es posible que el departamento hasta haya desaparecido. ¿Qué harían entonces con esos tomos?

Nunca bajé a la biblioteca de la universidad a ver la existencia de otros trabajos, así que desconozco si es fácil el acceso a los mismos. También me pregunto si guardan todos los tomos que alguna vez se han hecho, o si los van liquidando en función de una fecha (por obsolescencia de los Estados del Arte). Lo que sí hice fue ir a la biblioteca a buscar unas revistas del IEEE para mi trabajo. Lo recuerdo muy vagamente. Me dieron acceso a las mismas, pero no fue nada fácil por los trámites burocráticos y por el almacenamiento de las mismas.

Por supuesto, no había nada online entonces. Hice el trabajo en un ordenador, por supuesto: parte código Matlab, parte Word. Pero entonces el almacenamiento eran disquetes. Que nadie me pregunte si siguen existiendo, porque yo diría que no. Es más, de existir, dudo que pudieran leerse, bien por falta de dispositivos aptos para la lectura de disquetes, bien porque quizás estén corrompidos después de tantos años. Por entonces tampoco se guardaban copias en repositorios virtuales, ni en nubes, ni nada.

Respecto del MBA casi es peor y eso que es más reciente (aunque ya hace sus añitos también). Lo hicimos en grupo, 3 personas. Me consta que se imprimieron tomos del Trabajo Fin de Máster, pero ignoro cuántos. Yo no tengo uno, nunca tuve. No recuerdo si mis compañeros tienen el suyo. Ni quiera tengo una copia electrónica, porque el disco duro donde almacenaba se cayó y murió. Podría ser que la universidad y el departamento guarden sendos tomos, pero tampoco es algo que me haya preocupado. Así que salvo el título (por cierto, creo saber dónde está pero no estoy segura), no tengo muchas pruebas que acrediten mi máster.

¿Me preocupa? Pues de momento no. Jamás he tenido que presentar los títulos para un trabajo, y sinceramente, nunca me han servido para demasiado (que yo sea consciente). Ahora, quizás no debería meterme en política.
Por eso, cuando oigo que piden a los políticos que muestren sus TFM, pienso en lo complicado que puede ser.

Una última cosa. Tener un TFM no significa que tenga que ser de premio Nobel. No creo que haya muchos que lo sean. El TFM simplemente indica que se hizo un trabajo y alguien lo validó, pero no necesariamente el contenido tiene que ser una obra de arte que sume al conocimiento mundial. Me parece injusto que se quiera exigir también una calidad (¿quién determina el estándar?) de algo así.

miércoles, septiembre 12, 2018

El Yo


Esta mañana me he puesto un nuevo audio de Abraham Hicks y he vuelto a tener una especie de epifanía. Es un poco ida de olla, así que a ver si soy capaz de explicarlo.

Me he visto por primera vez como una prolongación de mi Ser Superior aquí en la tierra. Lo que he sentido es que mi Ser Superior quiere manifestar, quiere darme cualquier cosa que yo desee, porque es él en realidad quien desea, no yo, y es mi cuerpo, o más bien, mi representación física, la que le sirve para manifestar.

Es decir, mi Yo auténtico es mi Ser Superior, no mi representación física. Mi representación física puede creerse separada de mi Ser Superior, hasta puede creer que es una entidad/identidad en sí misma. Eso sería mi Ego. Pero mi ego no es real. 
Esto es como decir que realmente yo no existo, o que esta expresión de mí física no existe, o que es una versión muy limitada y reducida de lo que realmente soy. Es un avatar, una representación.
Y soy mucho mucho más. Solo que ese mucho más no puede ser captado en su totalidad porque son las restricciones de esta dimensión las que lo impiden. Yo soy el soñador, el observador, el que contempla desde un plano mucho más elevado.

Es precisamente esa representación física, mi ego, la que está impidiendo todo tipo de manifestación, como si estuviese bloqueando un canal. ¿Por qué motivo? Pues realmente no lo sé, aunque parece miedo. Así que por un instante me he sentido totalmente conectada con mi Ser Superior, y el canal estaba limpio entre ambos, nada lo obstruía. Y en ese momento he sabido que cualquier cosa puede hacerse realidad, si mi representación física, mi ego, no se dedica a obstruir el canal. Saber esto ha sido alcanzar un estado de paz interior bastante reconfortante, liberador incluso. Porque lo único que he de hacer es permitir, es dejar que todo fluya, es no interferir, es no molestar. 

Parece sencillo, pero no lo es en la práctica, porque la visión que he tenido termina por empañarse, y se me olvida cuando me meto en la rutina. Pero puedo parar y recordar. Entonces intento visualizar una corriente de luz que emana de mi Ser Superior y llega hasta mí en perfecto flujo. 
Como poco es una imagen de lo más relajante.

lunes, septiembre 10, 2018

El nido

Llegó a casa, cerró la puerta tras de sí, y se despojó del disfraz de adulta para quedarse en lo que realmente era: una niña pequeña, frágil, vulnerable, triste y asustada que había tenido un mal día. Se puso un camisón limpio y se acomodó en un nido de almohadas para echarse a llorar. La acompañaban sus fieles: el monstruo de colores, la vaca de rayas, una muñeca de pelo indomable, sus dos gatas, y quizás sus guías, que a veces le dejaban plumas a su paso para indicar su presencia. Ellos la acompañarían durante el desahogo, sin preguntar, sin juzgar, sin querer resolver, solamente con su presencia.

Echaba de menos el tacto humano, una caricia, un abrazo, una palabra afectuosa, pero al mismo tiempo lo rehuía. Era uno de esos momentos donde no se fiaba de la gente para nada. En su estructura de círculos, la mayoría habían ido a parar a uno de los más alejados, hasta que ella nuevamente pudiera permitir la proximidad y sentir que podía confiar mínimamente. No era tanto que no quisiera mostrar su vulnerabilidad, que también, más bien era que se sentía abandonada por ellos, como si la hubiesen traicionado. La traición era no aceptarla como era, pero también tomar demasiado sin dar a cambio. Así que se sentía sola, insuficiente y vacía. Ya no era una cuestión de autoestima, que también, era sentirse incapaz de satisfacer las expectativas de los demás para poder ser aceptada totalmente, para que la tomaran totalmente, en vez de ser un plan B, un kleenex, un pasatiempo, un recurso secundario.

Ella se había esforzado mucho por acercarse, por estar, por acompañar, por aconsejar, por consolar, pero no se sentía retribuida. Era dar pero no recibir. Y no es que quisiera un quid pro quo, pero a veces necesitaba recibir un poco, sentirse valorada y querida. Necesitaba sentir que merecía la pena, necesitaba sentir que la tomaban en serio. Pero entendía que ella nunca sería suficiente para ellos. Jamás sería suficientemente buena, ni inteligente, ni interesante, ni simpática, ni agradable, ni guapa, ni adorable, ni comprensiva, ni luchadora, ni valiente, ni arriesgada, ni generosa, ni entregada, ni tendría un estatus adecuado, ni siquiera el rol adecuado. No era nada importante, no era nadie relevante.

Aun así, a ella le gustaba su forma de ser, de pensar, de sentir, aunque nadie lo apreciase.

Lloró mucho en su nido de almohadas, como solía hacer. A veces sentía que ese nido era como un abrazo acogedor que la acunaba. No sabía qué hacer, ni por dónde seguir. Aunque quizás precisamente se trataba de eso: de no hacer nada más, de no esperar nada. Seguramente iba a perder mucho, pero no se puede perder lo que no se tiene. El dolor lo anestesiaba todo: daba todo igual. Es la muerte de la motivación, es la derrota del espíritu.

No tiene nada que ver, pero hoy 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Cada año 3500 personas se quitan la vida. Sigue siendo un tema tabú. No es cobardía, no es enfermedad, es pura desesperanza.

Contención

Me dicen que soy imposible, solamente porque mi estado de ánimo hoy no es el mejor.
Nadie valora los esfuerzos de contención que hago por no volcar la mierda. Si desatase el demonio de la ira, sabrían, aunque no comprenderían. Hace años que intento no actuar en caliente.
A veces es más difícil que otras el poder contenerlo, todo depende de lo herida y de lo fuerte que me sienta. Este fin de semana es particularmente complicado porque siento mucha ira y mucha frustración. Y eso tiene un precio, el mayor del cual pago yo. Pero mi desgaste no lo ve nadie.

Quizás debería liberar la ira y desatar la tormenta. Total, no tengo demasiado que perder. Hoy me da todo igual. Pero quizás no sea del todo cierto, ya que no termino de liberar al kraken.

"Eres imposible", dicen. Pero nadie se pregunta qué hay detrás de mi mal humor y mi apatía. En muchos casos, los responsables ni siquiera llegan a plantearse que ellos son la causa. Sin embargo, se ofenden porque mi comportamiento no es el que les gustaría.Y no lo entienden. Ni quieren. Ni les interesa. Ni les importa.

A veces me da por pensar que no le importo a nadie.

sábado, septiembre 08, 2018

Creencias de dinero

Me gusta escuchar audios de Abraham Hicks no solamente por sus enseñanzas sobre la ley de la atración, sino porque me parece que tienen mucho sentido del humor. Tengo la misma sensación cuando Gema se comunica con su equipo akáshiko: sus guías parecen divertidos. ¿Por qué no deberían serlo? Ellos tienen mucha más información que nosotros y saben mejor qué es lo que hay para nosotros. De hecho, muchas veces tengo la sensación que se descojonan al vernos actuar y lidiar con la realidad porque a nosotros se nos escapa casi todo, mientras que ellos lo saben todo.

En el audio de hoy hablaban sobre la paciencia a la hora de lograr un resultado. Definían la paciencia como un estado de permitir que una situación que no nos gusta se perpetúe, en vez de recibir lo que queremos realmente. Son cosas así las que puedo entender, pero no tanto asimilar o llevarlas a la práctica porque requieren de un cambio interior que no sé bien cómo hacer.

Sin embargo, hoy se me ha revelado una especie de creencia limitante sobre la abundancia, de la cual no era muy consciente. Tiene que ver con el dinero como forma de energía, y como tal, el dinero debe fluir. Debe entrar y debe salir, no quedarse demasiado atascado. Esto no significa que nos convirtamos en manirrotos, pero el dinero no debe estancarse, ya que se pudre, como el agua. En el audio ponían de ejemplo el dolor que puede causarnos el hecho de gastar. Y ahí está mi creencia.

Muchas veces me duele hacer gasto. Lo hago, pero no lo hago con alegría sino con cierto miedo, y eso a nivel vibracional se paga. Es una especie de diálogo con la vida dándole a entender que no te gusta el dinero, de que sientes miedo de que se te acabe, de que no confías en que puedas encontrar más, y esa idea se va a reflejar en tu realidad. En la mía.

Sanar la relación con el dinero es importante, porque el dinero es un aspecto de la abundancia. Tenemos muchas creencias equivocadas sobre el mismo que nos vienen de nuestra infancia y que se traducen en nuestro estado actual:

  • Los ricos son malas personas.
  • Los ricos son ladrones.
  • El dinero solamente trae corrupción.
  • El dinero es la raíz de todos los males del mundo.
  • Si gano dinero estoy traicionando a mi familia, a mi clan, a mi grupo social.

Tenemos miedo de tener dinero, no nos sentimos merecedores del mismo, tenemos asociaciones negativas respeto al mismo, por eso el dinero no llega o nos quema en las manos.

Decimos que el dinero no es tan valioso como otros valores, pero eso es como rechazar un regalo que nos da la vida. En cierta forma, la relación con el dinero es un reflejo de la relación que tenemos con nuestros dones. También es una especie de síntoma de nuestra capacidad de manifestar en la realidad, ya que es un aspecto tangible de la abundancia. Igualmente, es un reflejo de nuestro amor por nosotros mismos, ya que da una idea de cuánto nos estamos permitiendo recibir.

Ser consciente de tener estas creencias es un paso grande, pero hay que ir más allá y sanar la relación con el dinero. ¿Cómo cambiar esto? La respuesta es: cambiando de creencias. Sin embargo esto no es tan fácil de llevar a la práctica. Yo voy a empezar con dos cosas que no hago: 1) Gastar con alegría, disfrutando el hecho de que estoy gastando en algo que me apetece y me proporciona cierta satisfacción (aunque sea efímera). 2) Cuidando mejor mis cuentas, porque soy bastante negligente al respecto. ¿Qué clase de relación resulta de una a la que no prestas atención? Como todo en esta vida: lo que quieres necesita atención y cuidado.

jueves, septiembre 06, 2018

La dualidad y la soberbia

Que vivimos en un mundo dual y polarizado es algo conocido, aunque no sé si demasiado obvio. Resalta particularmente en los noticieros y también en las redes sociales. No hay como echar un vistazo a Twitter para darse cuenta de los extremos tan distantes que existen, así como el odio que supuran. O que supuramos, no voy a dejar de incluirme en la ecuación. 

Intento no leer ciertos hilos para no encabronarme demasiado y llenar mi vida de mierda, aunque hay una especie de atracción morbosa que me lleva hacia ellos. Leo algunos comentarios que no solamente no los entiendo, no los comparto, o me indignan, sino que además me fascina ver cómo hay personas que han llegado a pensar algo así y que creen firmemente en su idea. Me parece inaudito que alguien haya podido tener un pensamiento así, cuando para mí está claro justo el contrario. Por supuesto, para mí, mi pensamiento es más verdad que el suyo, pero desde su perspectiva soy yo la que está equivocada y enajenada. Me asombra que ambos pensamientos existan a la vez, lo del entendimiento ya es más complicado. Y es así como se movilizan las masas y se crean las tendencias. Me resulta muy interesante, aunque también da un poco de miedo.

Una de las últimas muestras de este efecto es el caso del concierto del dúo Andy y Lucas sobre la exposición de una foto del niño Gabriel en un concierto en favor de la prisión permanente revisable. Para mí está claro: la madre no quiere que se utilice la foto de su hijo y tiene todo el derecho del mundo a negar su uso. Me da igual si es ésta u otra causa. Me da igual si esta causa es noble o no, si ayudaría a otros o no. Me dan igual sus ideas políticas. El tema es que ella no quiere y eso hay que respetarlo. Así que como mínimo, el dúo tendría que haber pedido permiso a la madre antes de estampar la foto del niño en una camiseta. Pedir permiso a ella y al resto, por muy a favor que estén. 

Para mí se ha creado una polémica estúpida respecto a la decisión de la madre. Primero están los Andy y Lucas, todo ofendidos por la reacción de la madre. Son tan soberbios que la disculpa que han emitido parece un nuevo ataque a la mujer. No parecen entender que es ella quien tiene los derechos de la imagen de su hijo y que no es una imagen pública. Tienen suerte de que no les ponga una denuncia por violación de derechos. Quiero creer, aunque me cuesta horrores, que una parte de ellos ha hecho esto de buena fé, pero tienen que entender que no todo el mundo va a apoyar su causa. Yo misma no la apoyo por muchas razones (en parte porque no la entiendo, en parte porque me parece muy manipulada, en parte porque me parece que no aporta nada bueno). Ellos creen que es una buena causa, pero no pueden obligar a nadie a subirse al carro, a su carro. Y no es peor persona por no secundarla, simplemente o bien no la comparte, o no quiere hacerlo. Y ya está.

Luego están los "ofendiditos" de la causa. Las barbaridades que han podido decir de esta mujer simplemente por negar la foto del niño. Dicen que cuando el niño desapareció bien que difundió la foto para buscarlo. Pero ¿qué tendrá que ver una cosa con la otra? ¡Pues claro que quería encontrar a su hijo! Pero no significa que ahora tenga que pagar el precio de secundar esta causa. Y que si prefiere que los asesinos estén en la cárcel, que si está envenenada por sus ideas políticas (por ser simpatizante de Podemos), etc, todo porque no comulga con esta idea de apoyar la prisión permanente revisable. ¿Por qué no la dejan en paz?

Por cierto que el foco se ha puesto en la madre del niño, pero ¿qué pasa con el padre en este tema? Entiendo que él está de acuerdo con ella y que también él niega el consentimiento, pero toda la ira se ha centrado en ella, quizás por ser la cara más visible en el caso del niño. O quizás no. Esto quizás roce la paranoia, pero quizás la han volcado en ella por ser mujer. Es una idea que me ronda, nada más. 

La tienda de piedras

Me ha costado mucho dormirme, no sé bien por qué. Aparentemente estaba cansada y tenía sueño, pero al ir a dormir simplemente no podía, y la melatonina no terminaba de hacer efecto. Para colmo el moola mantra no dejaba de aparecer en mi mente: "Om sat chi ananda parabrahma...".

Aun así he dormido y parte de mi sueño es la visita a una tienda de piedras. No quería entrar porque sabía que terminaría comprando algo, y me resistía. Creo que es porque últimamente estoy haciendo bastantes gastos y quizás son compulsivos. Esto me recuerda la conversación con Charles el martes sobre los vacíos que intentamos llenar en nuestro interior, de una manera u otra, por ejemplo, con compras de cosas que no necesitas.

Me acercaba al escaparate a mirar, eso sí. Iba y venía, atraída por la tienda. Dentro había una mujer morena vestida de azul sentada a una mesa. Creo que me veía en la calle y creo que era consciente de mis dudas. En uno de mis acercamientos parecía que la tienda estaba cerrada, pero en realidad ella había cerrado porque no se sentía segura. Sin embargo abría la tienda para dejar entrar a los clientes, y entonces terminaba por entrar.

No era la primera vez que estaba allí, y conocía la tienda de maravilla. Había trozos de piedras y joyas. En en interior era mucho más estrecha de lo que apreciaba desde fuera, y resultaba difícil moverse con demasiada gente, cosa que me agobiaba particularmente (no me gustan las aglomeraciones en general). Recordaba que la tienda tenía más mercancía en ocasiones anteriores, y no veía nada que comprar. Y quería comprar. Me veo viendo algunas zoisitas transparentes, pero sin gran convencimiento.

Bajaba a la parte inferior de la tienda, donde no había nadie, y podía curiosear a mi antojo. En un altillo descubría varios efectos de desecho, entre otros, colgantes rotos y antiguos papeles de patronaje (esto es de mi madre con seguridad). También había un antiguo cuaderno mío, bantante amarilleado por el paso del tiempo, y cubierto de polvo. Parecía un antiguo diario personal, y el hecho de que alguien hubiese podido leer su contenido me causaba mucha vergüenza. Sin embargo, parecía llevar allí mucho tiempo sin ser tocado. Además, pensaba que hasta la fecha nadie me había hecho un comentario al respecto, así que no pasaba nada.

En la tienda estaba también un hombre que se parecía a Mathias Raus o a Alberto Lobo. Era simpático (ambos los son).

Al salir llovía. Iba entonces acompañada de Macu y Mª Ángeles. Macu tenía que coger el tren y me ofrecía a acompañarla a la estación de Atocha, que yo también podía usar para regresar a casa. Entonces aparecía un bólido de alquiler y ella se apresuraba a cogerlo para poder llegar deprisa a la estación. Resultaba un tanto cómico y yo quería hacerle una foto. Pero llovía bastante y el móvil no funcionaba bien, y ella terminaba por irse. Ahí termina el sueño.
Esta última parte creo que está relacionada con las jornada gastronómica que tuvimos el lunes, que siguió con un café con las chicas. Esto las evocaría ambas, aunque no sé qué significa el resto de la simbología.

lunes, septiembre 03, 2018

Concierto de Dry River (II)

Nuevo concierto del grupo de Castellón, pero esta crónica podría ser semejante a la que hiciera meses atrás. Me reafirmo es que Dry River son una gran banda y que su vocalista es inmenso. Suenan bien, son simpáticos, amenos, y tienen gran interacción con el grupo. El concierto duró una hora y media, siendo los segundos teloneros de Asfalto, y el setlist estuvo bastante bien. Faltaron sus actores, lo cual puede quitar cierta simpatía a la puesta en escena, pero en realidad su música no necesita de otros apoyos que la simple ejecución. Es una banda redonda.

A diferencia del primer concierto, éste se celebraba en la plaza de toros de San Martín de Valdeiglesias, como parte del programa de las fiestas de la localidad. Además de ellos tocaba un grupo local llamado Black Hole, que realizaron versiones de varios éxitos rock y punk. A mí me gustaron. El grupo principal, sin embargo, era Asfalto. Sonaron muy bien, pero los tengo muy poco escuchados. Creo que apenas conozco tres canciones de ellos. Su cantante, además, es la típica persona que se expresa mejor a través de la música que cuando se dirige al público. Un 4 ala 5 seguramente. Las letras son bastante elaboradas, pero se centran mucho en el pasado. Y ¿puede haber una canción más triste que "Rocinante"? Que empezaran tarde tampoco ayudó. Estoy acostumbrada a que los conciertos finalicen a las 0:00, no que empiecen a esa hora. Por tanto, tuve que hacer un pequeño esfuerzo para unirme a mi sobrino en los brazos de Morfeo.

Éste era el segundo concierto de mi sobrino, y me hacía ilusión compartirlo con él. Tanto él como la niña de los amigos que nos acompañaban van a cumplir cinco años en breves, y a ambos les encanta Dry River. A mí me hace mucha gracia ver cómo un niño así canta canciones que son tan adultas. Me parto con su vocecita tarareando la que parece su canción favorita del grupo, "Traspasa mi piel":
"Dame de beber la melodía de tus palabras...".

Quizás las horas no fueran las mejores para unos niños. Habíamos intentado que durmieran la siesta, pero con mi sobrino no fue posible. Lo pagó luego quedándose dormido en medio del concierto y perdiéndose sus canciones favoritas. Al menos llevaba los tapones puestos. Le tuve que dejar los míos, que son bastante buenos, porque no se apañaba con los suyos de goma. Aun así, creo que le molestaba bastante el ruido. No sé si querrá volver a un concierto en mucho tiempo. La verdad, cuando dicen que lo quieren llevar al Wacken, flipo un poco, porque no creo que lo vaya a disfrutar demasiado. Hay ocios por edades, está claro.

Recordando las experiencias del Wacken, pensé que haría bastante frío por la noche. Me puse unos vaqueros largos y me eché ropa en una mochila. Sin embargo fue una nocha bastante calurosa y di un paseo a mi cazadora. Como estuvimos todo el rato en las gradas, por decisión de los niños, al menos no cargué con la mochila todo el concierto. Estar sentado ayuda a sobrellevar el concierto, so riesgo de caer dormido, pero estábamos un poco lejos del escenario. La plaza de toros no es Las Ventas, pero aún así es amplia. De todas formas, el sonido era bastante bueno, mucho mejor de lo que recuerdo otras plazas de Madrid como Vistalegre o La Cubierta, donde el sonido suele ser pésimo. Lo malo de ir a estos sitios es imaginarse una corrida de toros: la arena está lo suficientemente cerca como para poder ver sufrir al animal su tortura. Debe de ser bastante más desagradable de lo que he visto en la televisión, que no ha sido demasiado porque es algo que no soporto.

Salir de madrugada del concierto y conducir al hotel me recordó mucho a las noches del Wacken. Un poquito de nostalgia sí tuve. Quizás algún día regrese, aunque no creo que sea pronto. En cambio, Dry River tienen concierto en Madrid el próximo mes de enero.

viernes, agosto 31, 2018

No todo triunfo está en la victoria

Esta semana ha tenido lugar la segunda fase del campeonato de clubes de fitboxing de la franquicia a la que estoy registrada (¿Hay alguna otra que haga esto?). Fue una sorpresa para todos que nuestro distrito se clasificara siendo unos recien llegados. Habría sido una sorpresa mayor que además nos hubiésmos clasificado para la final. No ha podido ser finalmente, pero aun así creo que ha sido muy satisfactorio.

Los marcadores han estado muy igualados hasta el último momento. Tres rondas contra los clubes que nos tocaron en el grupo. Victoria, derrota, y derrota. La victoria fue algo muy interesante porque de ir perdiendo, dimos la vuelta al marcador en una sesión. El grupo de los lunes es bastante bueno, la verdad, y eso que faltaba gente que suele puntuar muy alto, supongo que estaban de vacaciones. La primera derrota fue muy emocionante porque hasta la última clase ambos distritos estaban empatados, pero finalmente el otro distrito se llevó el triunfo. Y en la última lucha no pudimos hacer mucho, porque ellos siempre fueron por delante, pero lo peleamos bien.

Digo peleamos porque yo participé en esta sesión. No me correspondía por mis turnos habituales, pero me apetecía contribuir, y cancelé mi clase del jueves para poder competir. Es posiblemente una de las mejores puntuaciones que he tenido desde que me apunté. Aunque la media fue de 97% de fuerza y 98% de sincronización, es la primera vez que obtengo 100% en ambos simultáneamente en un track. Me encanta. Eso sí, acabé derrengada. Creo que incluso llegué a mi límite físico, porque no estaba totalmente en forma y me exigí de más. Pero también entendí que si estaba tan cansada es porque nunca me había esforzado a ese nivel y mi cuerpo no estaba preparado. Eso quiere decir que puedo esforzarme más y mejorar, aunque ya estoy bastante contenta con mi rendimiento y mis puntuaciones. Quién me iba a decir a mí que iba a ser capaz de hacer burpees XDD.

Una de las cosas que más me han gustado de esta experiencia es ver el compromiso de la gente con el club. Al principio parecía que no estábamos muy por la labor de competir, pero el gusanillo terminó por picarnos a todos y darlo todo. En mi caso es fácil, porque me gusta la competición (y me gusta más ganar). Sé que no soy la mejor (todavía XDD) pero sí soy una jugadora de equipo. Así que si es por el equipo, me voy a entregar mucho más que si es por mí solamente. Puede que sea un fallo no mirar más por mí.

Resultaba muy gratificante terminar la sesión y comentar entre nosotros, dar la enhorabuena a los que más puntuación habían obtenido, ayudarnos. Yo ahora tengo más relación con gente que en todo el tiempo que llevo apuntada, chicas sobre todo, que somos mayoría. Resulta muy inspirador ver a aquellos que mejores marcas tienen.

Y todo esto fomentado por los entrenadores del club, especialmente Sonia, Yaiza y Buly. En mi opinión Sonia es la mejor instructora, desde el punto de vista de enseñanza. No tengo claro si además compite. Yaiza es mucho más competitiva (acaba de proclamarse campeona de España de Kick-Boxing en su categoría), y es la que más nos anima esforzarnos y a ganar, pero siempre de buen rollo. Y luego está Buly, mi antiguo compañero de EGB, que es como el maestro del club. Yo me parto de risa con sus ocurrencias. No he llegado a competir en su clase, con lo que no sé si presiona mucho o no.

Termina la segunda fase y llega la final. Nosotros no estaremos. Comenzará pronto un campeonato de equipos, que creo no tiene nada que ver con los clubes. Yo no estoy en ninguno, en parte porque no me relaciono tanto con la gente como para formar parte de uno. ¿Me gustaría? Sí, me gustaría. Una parte de mí querría hacerlo. Otra parte no. Otra parte además tiene otros planes y no son muy compatibles con esta idea. No importa, seguiré entrenando por mi cuenta, intentando mejorar mis resultados. Todo llegará. O no.

domingo, agosto 26, 2018

Ávalon

Visitar Ávalon es cumplir un sueño muy antiguo. Es satisfacer una llamada antigua de reconexión con tu ser. Durante años quise venir aquí, pero no sabía cómo. Fue en un círculo de mujeres hace un par de años cuando oí hablar de una agencia especializada en viajes a lugares sagrados. Así supe de Brocelandia, por ejemplo, pero también de la posibilidad de llegar hasta Ávalon.

Ávalon es una isla mitológica que significa "isla de las manzanas". Es un lugar oculto a los ojos humanos bajo unos velos que descorren para aquellos que realmente buscan y quieren ver. Ávalon, pues, está a caballo entre esta dimensión y la cuarta. Físicamente se emplaza en el pueblo de Glastonbury, en la llanura de Somerset, la tierra del verano. Somerset se encuentra por debajo del nivel del mar, y tiene una larga historia de inundaciones.

Ávalon es el lugar donde confluyen la leyenda artúrica y la leyenda del Santo Grial. Aquí se unen también lo masculino con lo femenino, lo pagano con lo cristiano. Es la integración de la dualidad.

Yo he encontrado aquí un pequeño lugar de visita, vibrante de energía, gracias a las líneas telúricas que cruzan este punto. La energía es muy perceptible, incluso para alguien tan mental como yo, que nunca ha tenido una sensibilidad corporal excesiva. Las líneas las sentí primeramente en la Abadía de Glastonbury, muy especialmente en el altar de la cripta de Nuestra Señora. La mitad del altar se corresponde a la línea de Miguel, la otra mitad a la línea de María (aunque dicen que es la misma línea que se separa y se une a lo largo de muchos puntos). La primera la siento intensa, densa, y mareante, mientras la segunda es más suave, más dulce. Sin embargo, fue en la parte de María donde me sentí totalmente atravesada por una energía que se hundía en el suelo y me arraigaba. Fue una sensación impresionante, porque jamás había sentido semejante chorro de energía en el cuerpo (excepto cuando casi me electrocuto en Pirineos).

También sentí algo parecido cuando llegué al centro del laberinto que hay a la entrada de San Juan Bautista. Al pararme me empecé a sentir mareada y tuve una especie de revelación donde el laberinto había desaparecido y, en cambio, veía radiar ondas desde mi propio cuerpo, creando un campo de fuerza a mi alrededor de tamaño considerable.

La energía te atraviesa y te sientes vivo. Es lo que hace este lugar: te da vida. Es como si estuvieses enchufado a una toma de corriente 24h. Parece que no estuvieses cansado, duermes menos, y comes menos, porque energéticamente estás saciado. La energía te sostiene. Siempre es así, solo que aquí es algo que sucede muy naturalmente.

Otra de mis experiencias significativas sucedió en el Chalice Well, después del ritual grupal junto a la fuente. Una de mis compañeras me preguntó si yo era una sacerdotisa. Le respondí que no. Pero al llegar a los tejos sagrados recibí una fuerte sacudida y una voz interior me dijo: "¿cómo que no eres una sacerdotisa?" Entonces sentí una reafirmación total en esta creencia. Yo era una sacerdotisa. Esto se reforzaría más al llegar al Tor. Desde luego, no recibí respuesta en el pozo, porque yo la había recibido mucho antes de llegar allí.

Durante el camino algo pasó en la cámara de fotos, porque durante un rato, hasta que llegué al pozo, ninguna de las fotos sale nítida. Es como si un hada hubiese estado jugando con los ajustes de la cámara. Aun así son unas fotos preciosas.

Otra experiencia aconteció en la cascada de St Nectan, cerca de Tintagel. Aquí conecté con el agua, mi elemento favorito. El agua me habló y me dijo que era bienvenida al lugar siempre que quisiera. No se refería tanto a una visita física como a algo astral. Me gustaría poder hacer ambas, porque el lugar es bellísimo. Siempre podré recogerme allí cuando la realidad me apriete. Allí podré sentirme amparada.

En Tintagel también conecté con el espíritu del aire, con el viento eterno que sopla en sus acantilados. Se siente un gran poder al dejar que el viento limpie la energía en torno a nuestro cuerpo.

Luego visitamos Stonehenge. Fue un privilegio poder entrar al círculo a primera hora de la mañana, con la energía limpia de la noche. Aquí la siento fuerte, concentrada y masculina. La guía nos indicó el lugar donde se haya un vórtice energético. Fue interesante poder sentir la energía del preseli, la piedra del monumento. Pero mi experiencia aquí fue estelar, nada terrena.
A instancias de una compañera, que sigue a un tal Kai Luz de Sirio (parece que es alguien conocido, pero yo no tenía ni idea), empezamos a caminar el círculo, comenzando por la puerta Este. El ejercicio consistía en recorrer el círculo 13 veces para activar una parte del ADN que conecta con el humano cósmico. Empezamos ella y yo y se nos fueron uniendo más compañeros después. Yo caminaba bastante deprisa. En un momento miré al interior del círculo y vi que estábamos generando una espiral de energía ascendente en nuestro movimiento. Entonces me sentí transportada al sistema solar. Cada uno de nosotros era un planeta y todos girábamos en torno al Sol. Yo seguramente era Mercurio por ser la que más rápidamente andaba. Fue como estar en dos sitios o en dos planos al mismo tiempo. Una parte de mí recorría el círculo, pero otra parte de mi conciencia estaba en el espacio. Fue bastante potente.

Pero el momento cumbre fue sin duda el ascenso al Tor, la colina de Glastonbury. Es el epicentro de la energía del lugar, donde confluyen varias líneas. Dicen que debajo del Tor se encuentra el palacio de Gwyn ap Nudd, el rey de las hadas.

Empecé a subir sin demasiada expectativa, porque la colina parecía un poco exigente para un paseo matutino. Nuestra guía nos habló de que coronar la cima era la culminación del viaje, pero también era el comienzo de nuestra nueva vida.  Era asistir al fruto de un esfuerzo.
Al principio empecé a subir deprisa, pero fui perdiendo fuelle, no por falta de tono físico (estoy en forma! ) , sino porque la subida me lo pedía. Me pedía que mirara y me empapara de cada rincón, cada sensación y cada vista. Así llegué a un primer repecho, desde donde se veía Glastonbury, la colina del Espino Sagrado, y los campos alrededor del Tor. Soplaba una brisa ligera, muy agradable. Y entonces mi percepción cambió. Me sentí transportada a otra época, muchos años atrás en el tiempo. El paisaje no había cambiado sustancialmente a mis ojos, pero el pasado y el presente se superponían, se daban al mismo tiempo. Supe que yo había estado allí antes y había sido una sacerdotisa de la Diosa. Conecté conmigo misma en ese lugar hace muchos años. Esto reforzó la idea recibida en el Chalice Well.
Proseguí la subida como si estuviese hipnotizada. La torre de San Miguel se alzaba frente a mí, imponente. Entre ella y yo el camino serpenteando y ascendiendo. Llegar allí era llegar a la iluminación. El camino de la iluminación podía ser duro, pero el premio estaba allí, a mi alcance. Era mi meta y era mi regalo. Era lo que tanto había deseado. Era mi destino.
Subí el camino llorando porque la emoción me embargaba. Cuando coroné escuché una voz interna que me decía: "Por fin estás aquí, bienvenida a casa". Fue tal la emoción, que rompí a llorar como una magdalena. Si hay algo que haya tenido sentido en mi vida, fue estar allí. Fue saber quién soy, quién fui, y el camino que tengo ahora por recorrer.

En la torre de San Miguel una chica me propuso un trabajo espiritual que acepté. La torre tiene dos puertas, una pequeña y otra grande. La pequeña da a Glastonbury, representa el mundo terrenal. La grande queda justo enfrente y representa Ávalon, el cielo, la iluminación. El ejercicio consistía en cruzar al cielo. Se entra en la torre, se dejan allí todas las cargas y limitaciones del mundo terrenal, y se accede al cielo, donde se reclaman los dones y poderes de uno mismo para poder llevarlos al mundo nuevamente. Me pareció algo muy simbólico, pero muy bonito.

Estoy ya de regreso en casa, pero echo de menos Ávalon  Echo de menos la energía. Es como si me hubiesen desenchufado y estuviera tirando de batería. Pero si estoy aquí es porque tengo un trabajo que hacer en este lugar. La energía es más densa y de menos vibración, pero mi trabajo debe ayudar a sostenerla. Hemos entrado en Virgo y ahora es momento de planificarse cómo hacerlo. Tengo algunas ideas, pero lo primero es ordenar, que menudo lío tengo en casa. Esto es muy Virgo también.

Volveré a Ávalon y espero que sea pronto. Aunque siempre estará en mi corazón. Estoy unida a ese lugar. Astralmenfe no lo he abandonado. 

domingo, agosto 12, 2018

Mentes Poderosas


Tarde de cine. Tarde de evasión de la realidad. Por fin una película en todo el verano que me apetecía ver. Y eso que iba pensando en la película equivocada. La mía posiblemente no la han estrenado aún. Me he equivocado con la protagonista, creyendo que una era la otra. Sea como sea, mi idea era ver una película fantástica (de fantasía), y eso es lo que he tenido.

El no tener ni idea de lo que iba a ver rebaja mucho las expectativas y hace que la película sea mejor. En realidad me ha gustado. Es una historia para adolescentes, pero me sirve igual. Cualquier cosa que hable de temas extraordinarios es un buen reclamo para mí. Algo fácil de ver, algo entretenido, algo evasivo, algo que haga volar mi imaginación, algo que me conecte con la magia. Luego, además, es fácil adivinar que estamos asistiendo a una saga de literatura juvenil, la cual desconocía hasta la fecha. Si no fuera porque tengo una pila de libros pendientes (ninguno novela), me haría con ella.

La película está centrada en nuestro mundo, donde los niños van muriendo a causa de una enfermedad desconocida. Los supervivientes se caracterizan por tener ciertos poderes extraordinarios, lo suficientemente poderosos para que el gobierno quiera controlarlos. Ruby es una de estos supervivientes y es encerrada en un campamento de niños especiales. Allí se clasifican a los niños por colores, según su poder: verdes, los inteligentes, azules, los telequinésicos, amarillos, los que dominan la electricidad, rojos, los que escupen fuego, y naranja, los que controlan la mente. Los dos últimos tipos son eliminados al ser considerados extremadamente peligrosos. Ruby es detectada como naranja, pero gracias a sus poderes, la reclasifican como verde.

Durante seis años trabajará en una fábrica del gobierno, hasta que un grupo rebelde llamado "La Liga" la rescata del campamento. Sin embargo, pronto escapará de estos y se colará en la furgoneta de tres fugitivos: Liam, azul, Zu, amarillo, y Chubs, verde. Juntos emprenderán la búsqueda de un lugar seguro, una especie de paraíso. Conseguirán llegar allí, no sin antes ser perseguidos por cazadores de recompensas y el gobierno. Durante este tiempo, además, se fraguará una gran amistad entre los cuatro, y el romance entre Liam y Ruby (Liam es encantador).

Sin embargo, el paraíso no es lo que parece. Está dirigido por un naranja llamado Clancy Clay, que es el hijo del presidente de los EEUU. Éste en realidad está creando un ejército propio para conquistar el mundo. Clay se fija en Ruby, primero porque es naranja también, y después porque ella tiene una habilidad que él no posee: es capaz de borrar los recuerdos de la mente de una persona. Clay intentará manipular y moldear a Ruby, pero ésta terminará enfrentándose a él al fallar el intento de huida del paraíso. En este momento, Clay ha decidido también destruir el paraíso y hacerse con la mayoría de los niños, convirtiéndoles en sus soldados.

Durante el asalto, Chubs se ve seriamente dañado, y Ruby tiene que llamar a La Liga para que los ayude. A cambio, Ruby se verá obligada a luchar en las filas de La Liga. A su vez, Ruby tendrá que renunciar a Liam, el cual está totalmente en contra del grupo, y para ello, terminará borrando los recuerdos de Liam, para que pueda ser libre y no luche por ella. Ruby empezará entonces una vida de lucha. De haber acabado así la película, me habría parecido horrible. De hecho, me he puesto triste. Ahora tengo ganas de que llegue una segunda parte.

África y zoe



Cómo cultivar la alegría? Es algo que me pregunto últimamente, en un intento de mejorar mi vida. Soy demasiado seria y me tomo las cosas de una forma demasiado solemne, con poco espacio para la diversión. Más aún cuando estoy más sola que la una. Pareciera que hay que divertirse con "amigos" siempre. Por ello pareciera que me encontrase atrapada entre sombras.

Me he propuesto añadir alegría a mi vida e intentar disfrutarla más. No sé cómo lo voy a hacer, pero tengo todo un ala 7 por explotar. Sé que no va a ser muy fácil porque existe en mí esa tendencia contraria, y que quizás la alegría sea como un músculo que hay que ejercitar.

Este fin de semana son las fiestas de San Lorenzo en el barrio de Lavapies. Pensé que podría echar un vistazo al programa de fiestas para ver qué había planeado. Si no había nada que me llamase, siempre podía ir a ver el ambiente. Por lo menos sería algo diferente a ir al gimnasio o a meditar (nada en contra que ahora mismo son mi mayor fuente de endorfinas). El programa tenía buena pinta. Ya me gustaría que en mi barrio hiciesen actividades así.

 Y de repente ahí estaba: clase de danza africana. Había también una clase de salsa. Jo, cuánto hace que no voy a bailar salsa. En general me gusta bailar. Ahora lo cubro con las clases de zumba, pero no es lo mismo.
Pregunté a los organizadores si era necesario apuntarse en algún sitio para participar, pero dijeron que no. Así que después de mi siesta con los tornados, me fui a Lavapies.

Por supuesto, mi mente intentó sabotearme con argumentos para no ir. El principal es el miedo. Sabe que juega con algo muy sensible que está muy dentro de mí, y que tiene que ver mucho con mi timidez. Es un patrón arraigado. Funciona muchas veces. Pero esta no.

Llego a Lavapies y veo la verbena. Últimamente voy mucho a este barrio, fundamentalmente por los cursos alternativos. Es un barrio curioso, tiene mucha mezcla. Hoy la calle está tomada por las terrazas de los bares.

Llego a la calle del Dr Fourquet, donde va a darse la clase. Es la primera vez que paso por allí, y mira que queda cerca de Argumosa. La asociación La Fourquetina ha puesto una carpa en medio de la calle, desde donde se controla la música  Hay también vino tinto para consumir. Es mi último intento para huir de allí. Pero no.

Aparece el profesor, y con él empieza a llenarse la calle. Se llama Koffi y da clases de danza africana en el barrio, pero en horario de estudiantes y amas de casa. Así es difícil poder asistir. Koffi enseña algunos pasos, no demasiado complicados, para poder reproducirlos con la música. Lo más complicado es bailar con la mochila a cuestas, sobre el adoquinado, y con las sandalias. Hay mucha gente, sobre todo mujeres, y hace calor. Aún así, bailamos. Es divertido. Me recuerda un poco a la clase de zumba.

La música es muy pegadiza. La música tiene mucho que ver con el estado de ánimo. La música africana tiene mucha percusión, que te arraiga a la tierra. La percusión es puro elemento de tierra. Yo la noto muchísimo en el cuerpo, a diferencia de otros instrumentos. Me viene a la cabeza algo que pensé: el corazón es el tambor del cuerpo y su vibración se escucha en todo él  Su frecuencia es lo que resuena en las células y en los tejidos, y es la frecuencia a la que se sintonizan. Una frecuencia de tristeza, sintoniza células tristes.

Termina la clase. Me lo he pasado bien y me he superado a mi misma. Llamo a Raquel por si quiere hacer algo, pero está preparando el curso de Reiki III de mañana. Al final no me dio tiempo a finalizar las practicas del II y tendré que esperar. Decido cenar un rollo de sushi de foie y mango. Mejor en versión chutney, pero está muy rico.

Para regresar a casa decido hacer la gracia y alquilar un coche eléctrico de esos que están de moda. Para el Madcool me registré en Zity, y todavía no había hecho uso del servicio. Zity usa como modelo Zoe, el eléctrico de Renault. Es un coche pequeño, pero que está muy bien. Mi mente también me ha puesto impedimentos para hacer esto, pero hoy tengo a mi ego muy calado y estoy en contra fónico. Lo siento, chato.

El servicio funciona muy bien. Mi problema viene con el coche: es automático, y no conduzco uno desde que estuve en Salzburg. Tengo que adaptarme un poco al funcionamiento. Pero lo peor es el freno: te deja clavado en el sitio. No sé si será así en todos los vehículos, solamente es el mío, o me falta habilidad (o es marte rx) . Tengo algún episodio peligroso en el trayecto por culpa del freno. No lo paso bien. Voy a velocidad tortuguera para evitar parar en lo posible. Le voy cogiendo el tranquilo, pero no me siento cómoda. Busco también el trayecto menos concurrido. Así llego al barrio. Veo mucho aparcamiento disponible y decido que voy a aparcar enseguida, aunque tenga que ir andando el resto del camino. Aparco y ni rectifico porque no me apetece maniobrar más (el coche está bien aparcado). Y con la adrenalina circulando por mis venas, me voy a dormir.

Sentencia de muerte

Estaba en la casa del pueblo pasando unos días con mi familia. Allí todos descubrían algo sobre mí: me habían detectado una enfermedad incurable e iba a morirme. No tenía una previsión concreta, podía ser inminente o bien durar mucho tiempo. Sin embargo la sentencia pesaba sobre mí como una losa.

Para empezar no sabía cómo gestionar el miedo a la muerte, pero tampoco sabía cómo gestionar la vida. Me pesaba el alma y no sabía cómo levantar el ánimo con la certeza de la muerte sobre mi cabeza. A ratos pensaba que todo era un error como forma de evadirme de la realidad. Pero era un hecho, y me sentía hundida.

Por otro lado, me sentía molesta al saber que el resto conocía mi enfermedad. Odiaba al médico por haber desvelado mi situación. Yo querría haber mantenido esto en secreto, llevándolo yo sola sin que nadie lo supiera. Ahora tenía que aguantar sus caras de pena y su condescendencia, lo cual me ponía peor. Pero es que en el fondo, les daba igual, y la vida iba a seguir si mí de todas formas. Eso también me molestaba. Parecía como si yo no le importase a nadie lo suficiente como para lamentar mi pérdida.

Volvía a mi dormitorio a hacer limpieza de armarios. Estábamos haciendo limpieza de la casa en general. En mi habitación estaba mi amiga Ainoa, haciendo preguntas y comentarios absurdos. Durante un rato me ponía a ordenar ropa. Algunas prendas estaban muy mojadas de agua.

Luego salía por una puerta y llegaba a un evento de trabajo. Pedro y Oscar Díez (en el sueño era Salvatore, pero no se puede parecer menos) querían que Alberto Sanna participase en algo. Yo iba a buscar a Alberto, pero no tenía demasiadas ganas de que lo molestase, y menos para una cosa así. Así que lo dejaba tranquilo para volver a la reunión.

Había un folleto de Atos informando que habían creado un pequeño economato donde poder comprar productos de higiene personal, como pasta de dientes. Además permitían la acampada en las campas, algo que algunas personas habían empezado a hacer.

Yo regresaba a la casa del pueblo, a mi habitación, para seguir ordenando y limpiando. 

sábado, agosto 11, 2018

Tornados

Otro sueño intranquilo, esta vez con la meteorología revuelta. En esta ocasión iba yo sola conduciendo a gran velocidad, tal vez por la carretera de Colmenar, aunque no era relevante en el sueño. El cielo estaba gris y anunciaba tormenta. De repente, delante de mí, aparecían tres tornados. Me decía a mí misma que era la vez que veía tornados en mi vida, y me causaban una morbosa fascinación a la par que miedo. Pensaba que si aceleraba más, los tubos quedarían a mi derecha y los evitaría, pero al virar en una curva, veía que los embudos estaban en mitad de la calzada y progresaba hacia mí. La única manera de esquivarlos era zigzagear en el espacio entre ellos, y eso es lo que hacía. Al maniobrar a gran velocidad, y quizás impulsada por el aire del remolino, perdía el control del vehículo y acaba en un prado a la izquierda.

Durante unos momentos me sentía compungida y desconcertada. Fuera estaba lloviendo. Abría la puerta del coche para sentir la lluvia en mi cara. Los remolinos continuaban en la carretera. No me parecía estar en un sitio seguro, en cuanto que los tornados podían cambiar la dirección y llegar al prado. La única manera de salir de la situación era volver a la carretera y buscar una vía dede escape por ella. Llamaba a mi padre antes de intentarlo, pero no le informaba de mi estado. Después me metía en el coche nuevamente y arrancaba.

El prado era ahora un descampado en un foso. Había tres salidas posibles. Yo quería ir hacia la izquierda y seguir hacia adelante. La salida del medio era de asfalto y ascendía por una pendiente pronunciada bajo un túnel que daba a un aparcamiento de pago. Elegía esa opción y empezaba el ascenso por la rampa. A mitad de recorrido parecía como si el coche no pudiese avanzar y se fuese a calar. Había ascendido bastante y mi miedo era que el coche pudiese caer hacia atrás. Estaba acojonada. Aun así conseguía meter primera y confiar en que el coche completara la subida. Finalmente lo hacía, pero por los pelos. Me incorporaba al tráfico de salida del parking, y llegaba a la carretera. Ahí despertaba.

viernes, agosto 10, 2018

Cartas en cuarto menguante

Uno de los ejercicios que aprendí en el curso del Niño Interior fue el de escribir unas cartas a mis padres para liberarme del resentimiento que tenía con ellos por cualquier cosa que les echara en cara. Fue realmente terapéutico. A raíz de este ejercicio, empecé a escribir cartas a mis ancestros, con un cariz distinto, siempre cuando la luna está en menguante (relacionada con la liberación o la disminución), siempre previo a la luna nueva, que marca un comienzo y el cambio de signo. Igualmente quemo las cartas, pero lo que no hago es echar las cenizas a una corriente de agua, porque me parece contaminar innecesariamente. Las tiro a la papelera directamente, esperando que se pongan a tierra y ésta cierre el proceso.

A la vista del eclipse de mañana, un poderoso eclipse solar en el signo de Leo de nodo Norte, he venido escribiendo varias cartas durante estas semanas. La última fue anoche para BH. Una carta de despedida. No una despedida de "no voy a volver a pensar en ti más" (porque es imposible), sino una carta de "te libero y te dejo ir". También fue una carta de perdón. Y, por supuesto, empecé a llorar en cuanto puse los dos puntos de la entrada. La carta me volvió a conectar con toda mi experiencia en el aborto y con todo lo que sentí, toda la tristeza, toda la frustración y con todo lo que quedó interrumpido. Lloré muchísimo. Esta noche he soñado cosas muy raras, pero no recuerdo ninguna, salvo la sensación de que el sueño ha sido desasosiego puro. Sin embargo, me he levantado despejada. Hecha un mierda física, pero despejada. Algún día podré recordar todo esto con amor, más que con tristeza.

Las cartas anteriores no fueron tan intensas, aunque sí lloré con alguna también. No tanto, es verdad. Cuando escribía me hice la pregunta de hacia dónde iba la energía, y me di cuenta de que esa energía la sentía orientada hacia mi interior. Esa carta también está dirigida a mí, o más bien a la parte de mis ancestros que está en mí. Es como si yo los contuviese a todos en mí. En algunos casos la carta resultó un acto de comunión, pero también de aceptación y de amor. He intentado incluir a los que no estaban incluidos, y de apaciguar el dolor de otros. Con ello espero que todos hayamos sanado de alguna forma.

Ahora llega el eclipse. Un momento de comienzos muy importante. A mí me cae en la casa 5, que es además la casa de Leo, que además en mi caso tiene a Leo en la cúspide. Leo tiene mucho que ver con la creatividad, la alegría, la diversión, el juego, el ocio, la expansión del corazón, el Niño Interior, el amor, el poder...Aquí es donde voy a sembrar de aquí a 6 meses. Empiezo hoy, con una meditación Reiju, pero mañana es el día de las intenciones puras. A ver qué tal se me da.