martes, marzo 20, 2012

Feliz cumpleaños


Tal día como hoy nevaba en las calles.  Resulta casi imposible imaginarse semejante escena cuando acabamos de terminar uno de los inviernos más cálidos que se recuerdan. También resulta difícil de creer que un bebé quiera nacer en semejante época, un mes antes de lo esperado. Cabría esperar que la naturaleza, sabia como es, quisiera haberte protegido del frío y la escarcha. Quizá esa fue tu voluntad o quizá fueron los juegos del destino. Me parece que antes los nacimientos tenían algo mágico;  ahora esa magia queda empañada por la voluntad del ginecólogo que programa las cesáreas conforme a sus vacaciones. Puede que no tenga demasiada importancia, salvo para nosotras que creemos en la astrología, porque toda vida tiene un sentido más allá de las circunstancias, aunque permanezca oculto toda nuestra vida, incluso al llegar al final de la misma.

Es ese desconocimiento el que hace que este mundo en el que vivimos resulte extraño, ajeno, caprichoso, frío, incluso cruel. Pero al mismo tiempo, debemos celebrar la vida porque a ella pertenecemos, especialmente nosotras que hemos estado morando en la oscuridad tanto tiempo y a veces nos vemos acechadas por sombras amenazadoras. Por eso hoy quiero celebrar contigo este día, tu día, para que no se te olvide que también hay momentos luminosos, llenos de energía, alegría y belleza (quizá no hoy, vale, pero habrá otros), y que hay alguien ahí que te quiere tal como eres: tu mejor amiga, tu compañera, tu soporte, tu guía, tu paño de lágrimas. Porque puedes estar segura de que puedes contar conmigo siempre. Y ese es el regalo que puedo hacerte año tras año, como una renovación de los votos de la amistad más profunda y fuerte, ya que el vínculo que nos une es inquebrantable, diamantino y reluce como tal.

Feliz cumpleaños.

domingo, marzo 04, 2012

Vergissmeinnicht (2004)

Oyes mi melodía al piano y te enamoras de mí. Salimos a pasear, contemplamos las estrellas en el planetario y cerramos la noche con un vals. Al día siguiente comenzamos de nuevo. Soy una desconocida. Tu mente me borró en la noche y sólo me deja el día como consuelo. Pero no me importa. Si no fuera por estos momentos, yo sería la olvidada del mundo. Gracias a Dios te tengo a ti y la compañía que me brindas.

miércoles, febrero 15, 2012

La silla vacía



Lola y sus ejercicios. Hace unos días me propuso hacer este famoso (?) ejercicio para ayudarme a expresar mis emociones. Dejando a parte la vergüenza que supone hablar a una silla vacía, imaginando que la ocupa la persona a la que quieres dirigirte, y que alguien presencie el soliloquio, el ejercicio no sirvió tanto al propósito inicial, sino a darme cuenta de un hecho personal e interior: no es lo mismo expresar argumentos que expresar sentimientos. 

No es lo mismo decir: "soy una inútil" a "me siento inútil"; el regusto que deja en el cuerpo es muy diferente. En la primera frase la percepción resuena artificial, abstracta, de larga duración; la segunda es mucho más objetiva y esperanzadora. 

Más aún, parece que tiendo a etiquetar los sentimientos de manera errónea. Quizá porque no conozco sus nombres (o no quiero nombrarlos), al igual que no sabría desmenuzar los sabores y aromas de un vino. "Me siento mal" es una generalidad que engloba muchos sentimientos combinados. "Me siento decepcionada, frustrada, ninguneada, herida, vulnerable, expuesta, desestabilizada" es mucho más preciso e identifica más aquello que podría cambiar.

Un ejercicio muy revelador. Quizá ahora tocaría la segunda parte: sentar a las personas en la silla. Pero es algo para lo que no me siento preparada aún.  No sólo se trata de saltar con red, se trata de que no me parece bien soltar mi carga emocional sin miramientos. Un compañero de trabajo lo hizo una vez y fue muy desagradable porque me pilló desprevenida, porque el mensaje era indeseado y porque de algún modo me sentí responsable (sin serlo). No me parece bien hacer lo mismo. Pero mi empatía no me ayuda generalmente. Así que quizá debiera ser más egoísta y pensar en mi bienestar y en mi progreso personal.

miércoles, febrero 08, 2012

Recuerdos moldeables.

La semana pasada volvía a escuchar una preciosa canción de Guns & Roses del album "Lies".
Entonces recordé que una compañera del colegio me había hablado de ella por primera vez hace muchos años. No estoy segura de que conozca la canción gracias a ella, pero sí de que empezara a valorarla gracias a ella, debido a un comentario que hizo en su momento.

Por supuesto, cuando se lo mencioné, ella no recordaba nada.

Me resulta curioso e interesante cómo una simple frase puede influirnos tanto para hacer que nuestra atención se pose en ciertos aspectos que habíamos ignorado.

También es curioso cómo los instantes vividos son diferentes para cada persona que participó de ellos. En este caso, ambas vivimosla misma situación, pero claramente ese momento significó más para mí que para ella. Quizá hay un elemento (la canción) y el impacto del mismo que hace que yo sea capaz de evocarlo y ella no.

Incluso aun si ella lo hubiera recordado, su visión de aquél instante sería totalmente diferente, no sólo porque registramos una versión parcial de los acontecimientos, sino porque esa versión se va modificando en nuestra mente con el paso de los años.

Creo que incluso el cerebro es capaz de crear recuerdos autónomamente.
 
Así que lo que recordamos no es exacto, quizá tampoco real.

¿Importa mucho? Si es algo biológico, entiendo que no. Nuestro cuerpo funciona así por un motivo que aún desconocemos. Pero la Naturaleza es sabia. Deberíamos confiar en ella.

sábado, febrero 04, 2012

The runner's prayer


Dedicada a Crisis porque aun declarándose agnóstica, sigue creyendo en sus posibilidades.
Dedicada a Dave porque podría ser también la oración de los ciclistas.
La espiritualidad se puede encontrar en muchos sitios, incluso en los más insospechados. El cuerpo no está aislado del espíritu. El hombre es carne y es alma y tiene que satisfacer ambas naturalezas.



jueves, febrero 02, 2012

Dracula

Aun teniendo claro el argumento, no había querido leer demasiadas reseñas sobre la obra para no llenarme de prejuicios de otros. Pero es inevitable terminar encontrándote con alguna que te va desvelando detalles. Aún así la obra guardó sorpresas que ayudaron a que resultara entretenida, a pesar de mi cansancio. Para mi gusto, quizá hubo efectos sonoros de más que intentaban reforzar la atmósfera gótica de la obra. El problema es que el volumen no estaba equalizado.

El escenario me gustó mucho. Representaba el interior de la mansión de los Seward, con todo lujo de detalles, incluyendo una escalera de caracol y las ramas desnudas de los árboles del exterior.

El argumento coincidía bastante con la película, así que iba a gustarme. Quizás destacar las diferencias en ciertas relaciones de los personajes, como que Lucy fuera hija de Van Helsing, por ejemplo. Eso sí, el final me pareció un poco flojo, quizá precipitado. La escena final me sobra, sobre todo cuando transcurre al final de los aplausos.

Las interpretaciones bastante buenas, en especial la de Emilio Gutiérrez Caba haciendo del profesor Van Helsing, el protagonista de la obra. También me gustaron mucho César Sánchez como Arthur Seward y Mario Zorrilla como Rendfield, con el que me reí mucho.

La valoración global sobre la obra es bastante positiva. 
Una buena tarde-noche de miércoles. Un cambio en la semana.

miércoles, febrero 01, 2012

Cosas que damos por hecho

Damos muchas cosas por hecho:
- El sol saldrá cada mañana.
- La Tierra no dejará de rotar sobre su eje.
- La Luna siempre girará alrededor de la Tierra.
- La lluvia repetirá su ciclo.
- Las ballenas existirán siempre.

No es cierto. 
Pensamos de esta manera para simplificar nuestra vida, para no llenarla de preocupaciones adicionales a las operativas.
Está bien, supongo.

Cotidianamente también pecamos de esa indolencia. 
Pensamos que nuestros padres estarán siempre con nosotros, que nuestra juventud será eterna, que viviremos desahogadamente toda nuestra vida. 
Tampoco es cierto. Por eso no valoramos lo que tenemos hasta que es tarde.

Igualmente podemos aplicarlo a las personas.
Si das por hecho mi lealtad, mi entrega, mi esfuerzo, mi generosidad, mi minuciosidad, te equivocas.
Pero estás en tu derecho de no valorarlo.
Yo estoy en el mío de no ofrecerlo.

domingo, enero 22, 2012

Tokyo

My boots are not made for walking. Por eso mismo me encuentro ahora escribiendo esta entrada, sentada en la cama de mi habitación, mientras me recupero del dolor de pies de caminar por toda la ciudad. Pero calculo que en media hora estaré de nuevo en las calles de Tokyo visitando los últimos rincones que me quedan por ver. He sacrificado Kamakura por ellos y resulta que hoy por fin sale el sol. No me arrepiento si consigo ver Shibuya y Shinjuku esta tarde. Es ambicioso, pero no imposible.

Son muchas las cosas que podría contar de mi visita a Tokyo. Incidentes, ninguno, pero sí hay muchos aspectos a mencionar. No sé ni por dónde empezar.

Pese a lo que diga Josemi, los japoneses no son extremadamente feos. He visto chicas preciosas, pequeñas y delgadas, de cutis perfecto, como muñecas. Quizá los hombres sean menos agraciados, pero tampoco son espantosos. No sé qué cánones de belleza sigue este chico, la verdad.

Lo que sí es cierto es el tópico de que son amables y serviciales. Al extremo (tengo grabado el “irashaimaseeeeee” en la cabeza de tanto escucharlo). Muy silenciosos. Muy limpios, llegando a la exageración. Eso hace que me parezcan poco ecológicos. En mi opinión, usan demasiada agua, aunque no parece que tengan problemas de abastecimiento (con tanta lluvia interminable).

También es verdad que el inglés se les da mal. Se esfuerzan poquito por hablarlo. Algunos entienden al menos, pero otros…A Dios gracias, existe el chino para poder entender algunas cosas escritas. Para comunicarnos, las cuatro expresiones que me sé en japonés y, especialmente, los gestos. El idioma en sí es curioso y muy cantarín, aunque en algunos momentos es un poco rayante.

La comida era mi caballo de batalla hasta que descubrí el ramen. Es una sopa de fideos con carne muy sabrosa. Eso me ha salvado de pasarme una semana comienzo una-don (anguila con arroz). El Soba está bien, pero no acompaña con el frío que hace. También he probado la tempura de gambas (muy rica) y toniniku (carne de pollo) en varias versiones. Hoy he decidido occidentalizar la comida, probando en una cadena de hamburgueserías local llamada “Lottería” (da miedo el nombre).

La comida es bastante cara. Sobre todo el café. El precio es de unos 6 euros de media. Me está sangrando monetariamente (junto con los souvenirs, que tampoco son baratos). Pero o me tomo el café o me congelo. Me queda algo de dinero, pero se me está acabando. No me gustaría tener que sacar o cambiar los pocos euros que me quedan. Podría pagar con tarjeta, pero no siempre es posible y además me da miedo rebasar el límite y no poder pagar el hotel. Lo único bueno de los establecimientos es que hay agua fría disponible siempre y es gratis, con lo que no hace falta pedir bebida. En algunos sitios dan té caliente, pero es un poco raro (como graso) y no me gusta mucho.

Para ser una ciudad tan avanzada, no hay demasiados hot-spots para conectarse. El Wifi no es lo suyo. A ver si Akibahara me cambia la percepción.

Tokio no es una ciudad bonita en sí. Pero es muy interesante por todos los contrastes que tiene. Basta con ver cualquier serie de dibujos animados para hacerse una idea. Aún no puedo decidir cuál es mi zona favorita de la ciudad. Emocionalmente quizá me quede con Ginza, porque es donde estoy alojada (el concepto “refugio” es importante para mí”. Es el barrio más de negocios de la ciudad, lo que hace que parezca una ciudad más, con edificios un poco más altos y con mucho neón por las noches. También me ha gustado mucho Asakusa, que es un templo budista en el centro de la ciudad.

El tema templos es interesante. Es bonito ver cómo la gente acude a ellos a mostrar su devoción y respeto. En occidente lo tomamos como un modelo de espiritualidad. No digo que no, pero tanto que criticamos a la Iglesia católica por sacar dinero a los fieles, hay que ver cómo se lucran los monjes budistas con todo el dinero que se dejan los fieles en sus plegarias, su fortuna, y sus objetos religiosos. Eso le quita un poco de misticismo a esa idea romántica de la espiritualidad asiática. Por cierto, ya sé cómo se sienten ellos visitando una iglesia en España: curiosidad mucha, pero ningún vínculo emocional.

En cuanto a la compañía, gracias a que mi compañero Yosu venía también a la conferencia, no he estado tan sola estos días. No me importa estar sola en general, pero estar sola en Tokyo podría haber sido un reto. Conocimos además a un chico italiano majísimo llamado Roberto, que trabaja en INRIA, y hemos pasado los tres estos días juntos. Aunque a ratos es complicado viajar en grupo, nos hemos llevado bastante bien, en parte porque Roberto y yo somos más flexibles que Yosu. La verdad que hay veces que está bien que decidan por ti.

El viernes nos fuimos los tres a Nikko, que era una de las recomendaciones que teníamos anotadas. Es una ciudad de montaña que tiene varios templos budistas muy repujados y de colores muy vivos. El que estuviera nevando le daba un plus, aunque habría preferido un sol radiante para hacer fotos bonitas. Hacía un frío que pelaba (creo que el día que más frío hemos pasado). Lástima no haber podido ir a un onsen (un baño termal) porque apetecía.

Seguro que me dejo cosas en el tintero, pero voy a ir saliendo a pasear. Saionaraaaaaa.

domingo, enero 15, 2012

Destination: Tokyo

En unas horas comienza mi viaje. Tokyo, Japón, una tierra lejana que me evoca aventuras, experiencia y conocimiento. Un destino que siempre quise conocer y que, por fin, se hace realidad.

Éste es un viaje que llega un poco a destiempo. Durante mi adolescencia me sentía fascinada por Japón. Hasta me sabía de memoria los nombres de sus islas: Honshu, Kyushu, Hokkaido; conocía sus ciudades, sabía de su población y sus costumbres. Con el tiempo, ese sentimiento desapareció. Pero siempre quedan los rescoldos. Y es en ese fuego terminal donde renace la ilusión perdida. Quizá no haya llama como para quemarse en ella, pero sí calor suficiente para alimentar el deseo de la aventura y superar los miedos que revolotean en mi corazón.

He de decir que es un viaje que me impone mucho: el idioma, la cultura, la gastronomía, las horas de avión. Todo se me hace inmenso e inabarcable, como una gran montaña. Aún así no podía negarme a los deseos de mi alma, menos aún cuando este viaje parecía estar dispuesto para mí.

Aquí el destino juega un papel importante. Yo no era la destinataria inicial del viaje. Antes fue ofrecido a dos personas que (afortunadamente), por distintos motivos, rechazaron la oferta. Puede que mis antiguos sueños hayan tardado en cristalizarse desde el plano espiritual en punto del tiempo.

No sé si lo merecía, pero yo no podía dejar pasar esta oportunidad.

Así que me marcho para Tokyo.





lunes, enero 09, 2012

Velas, eutanasia y soledad.


Cuando estuve en Lucerna encontré una oración en una iglesia que comparaba las vidas humanas con velas consumiéndose en el servicio a Dios. Siempre me ha parecido muy apropiado, pero más aún tras ver cómo la vida de Basi se apagaba poco a poco en sus últimos días, como la pequeña llama de una agonizante pavesa que, pese a que su final está cerca, sigue intentando brillar.

Si la muerte de mi abuelo paterno me puso en contacto con la muerte, en su aspecto de pérdida de una persona cercana, ésta de Basi me ha traído la experiencia de la enfermedad. El cáncer es una enfermedad que devora por dentro poco a poco hasta que te consume por entero. Trece años de sufrimiento vividos con increíble resistencia y apego a la vida, amén de dolores y padecimientos. Transcribo las palabras de otra persona, que lo expresa mejor que yo:

“Te escribo porque estás viva, Basi, y no porque te hayas muerto. Estás viva en el corazón y en la mente de todos tus familiares y amigos. No has muerto, porque tu huella indeleble está con todos nosotros y porque tu fe, tu espíritu de sacrificio y lucha ha sido un ejemplo que a nadie deja indiferente. La tristeza de tu fallecimiento, en Madrid, embarga a todos tus familiares y amigos, pero de forma simultánea sabemos que tuviste valor hasta el último minuto y que aceptaste la voluntad de Dios con entereza. Estas viva, Basi. Lo estás entre todos los que te conocimos, porque nunca perecerá tu recuerdo, tu espíritu y tu alma generosa y limpia.”

Aun reconociendo la fuerza ante la muerte, al mismo tiempo uno se pregunta la necesidad de tanto sufrimiento. Cuando una mascota sufre, la sacrificamos por amor y compasión hacia ella. ¿Por qué no lo mismo para un ser humano? ¿Acaso nos dan miedo las leyes de los hombres y de Dios? Sinceramente, es una lección que aún no termino de comprender, aunque sé que debe estar ahí esperando a ser desvelada.

Por último, uno se plantea su propia mortalidad. No es sólo ya la cercanía de la muerte, sino de cómo encararla en el momento final. Aunque sigo pensando que todos estamos solos frente a la muerte (como estamos solos frente a la vida), en sus últimos días Basi estuvo rodeada de amigos y familiares, gente que la quiso, que se preocupó y cuidó de ella, que sostuvo su mano y confortó su espíritu hasta el último momento. He pensado en mi propio final y el panorama no es muy alentador ¿habrá alguien a mi lado cuando llegue mi hora? ¿Quién? Atendiendo a la sensación de que moriré en la senectud, mis padres ya habrán muerto, mi hermana será mayor para acompañarme, y no vislumbro hijos ni amigos en el horizonte. Me resulta aterrador. Aunque sinceramente quizá esto sea el precio que pagamos los solitarios.

No son pensamientos muy halagüeños, lo sé, pero en estos momentos es todo lo que se me pasa por la cabeza.

Al menos ayer miré al oeste y vi la promesa de la primavera.

sábado, diciembre 31, 2011

Marea

Mi último post del año va dedicado a la crónica del concierto que dio el grupo pamplonica en el Palacio de los Deportes de Madrid. Marea venían con un nuevo album titulado "En mi hambre mando yo", el cual no pude conseguir antes del concierto. Esto siempre me da un poco de reparo, porque aunque la música sea buena, me gusta disfrutar los conciertos al máximo, muy especialmente siendo el último concierto del año y a las puertas del fin de año, y eso se consigue con canciones conocidas. Afortunadamente el amplísimo setlist estuvo muy equilibrado y mezclaron canciones de este último disco con clásicos de siempre. 

A pesar de que la acústica no estuvo a la altura del concierto de los RHCP, el concierto sonó bastante bien.El Kutxi parecía más entonado que la vez pasada (año 2007 en el Madrid Arena) y quizá más en forma física. Al menos pareció que podía aguantar en el escenario las dos horas y media que duró el concierto.  El resto de la banda, tocaron muy bien, un sonido bastante limpio y muy buena puesta en escena.

El aforo rozaba el lleno absoluto, aunque en las gradas había huecos libres. Lo que es impresionante es ver la entrada de patio rebosando, con la gente cantando y saltando al tiempo. A diferencia de otros conciertos, donde la barrera lingüística evita que la gente sepa todas las canciones, con los Marea prácticamente las canciones son coreadas de principio a fin y eso es muy emocionante. A mí se me pone la carne de gallina. Además que quieras que no, las canciones en tu propio idioma quizá las sientas más. Lástima que no haya grupos en español que llamen mi atención.

El final del concierto fue apoteósico. Uno de los mejores momentos fue cuando sonó "El Perro Verde" y el Kutxi bajó del escenario y se paseó por la primera fila haciendo que la gente cantara un verso cada vez. Vale que no cantaban muy bien, pero me pareció muy bonito.

"y cuando las estrellas salen
ya estoy colgado del jirón de un sueño,
el mundo entero no me vale,
ayer por la noche me estaba pequeño,
y plantao en un tiesto sin tierra
me invento otro mundo de puertas abiertas,
en donde los besos no sepan a mierda,
voy buscando otro yo a limpio trompicón,
y ya he vuelto a perderme,
no pude juntar el agua con aceite"

Si hay algo negativo de este concierto, fueron algunas actitudes del público. Me molesta que la gente sea tan incívica. Si está prohibido fumar, no se debe fumar. Si hay un pasillo, hay que dejarlo libre por seguridad básica. No creo que sea falta de experiencia en conciertos, más bien me parece la típica chulería de "yo soy más listo" o "porque yo lo valgo". A esa gente, deberían echarla directamente de las salas, a ver si aprenden para otra vez.

viernes, diciembre 30, 2011

Bye bye 2011

El año 2011 se va acabando. Me da pena porque ha sido un año intenso e interesante. Me atrevería a decir que hasta bueno. Así que no tengo mucha prisa porque entre el 2012 con sus inquietantes pronósticos.
La nota más amarga de este año es quizá la agonía innecesaria de Basi en su enfermedad. Estoy esperando que en cualquier momento suene el teléfono comunicándome su muerte. Ella sigue increíblemente aferrada a la vida, aunque ya no como antes, no con la misma fuerza. Pero ¿cómo va a ser cuando sólo el 10% de sus órganos vitales están activos? Se me hace raro pensar en celebrar la Nochevieja mientras ella y su familia la pasan en el hospital. Me recuerda, salvando las diferencias, a aquél día de Nochevieja que pasamos en el hospital esperando la mejoría de mi padre. Salvo que las perspectivas entonces eran (y fueron) más halagüeñas. De aquello hace ya mucho tiempo.

Volviendo al tema central del post, me gustaría hacer balance del 2011 en diferentes áreas de mi vida. Si hay algo que ha caracterizado este año han sido los viajes. En el plano personal destacaría la estancia que Crisis y yo tuvimos en Helgoland en verano viendo las focas. Me encantó la experiencia de tumbarme en la playa a tomar el sol, tan cerca de esos bichitos adorables. En el plano profesional me gustaría resaltar mi viaje a Thessaloniki, mi primera visita a Grecia. Fue tan relajado, tan despreocupado, tan interesante. En contraposición, diría que el último viaje del año a Bruselas fue el peor de todos, debido a que tuve que ir a la review de mi proyecto. Fueron días muy estresantes, de mucho trabajo y de resultado desigual.

Otro aspecto destacable de este año ha sido que este año he estado más activa físicamente. La pereza no me la quita nadie, pero a cambio he conseguido ir regularmente al gimnasio. Adelgazar ni un gramo, pero no era el objetivo. El objetivo era adquirir resistencia y aunque no soy capaz aún de aguantar 5km corriendo seguidos (correr no está hecho para mí), sí noto que tengo más aguante en general. La prueba fue la mencionada review de Bruselas (y los preparativos previos) donde la forma física me ayudó muchísimo a soportar los momentos de máxima tensión.

Además del gimnasio, sigo yendo a clase de salsa y a comienzos de año me apunté a clase de patinaje. Estas son mis aficiones del fin de semana. Aficiones que me obligan a salir de casa y a ser un poco menos un coach potato. Ambas me encantan. En patinaje he progresado mucho este año: ya patino hacia atrás con cierta solturilla y he conseguido que me salga el 3, pero tengo que mejorar los cruzados. Mi mayor freno aquí es el miedo a caerme y a hacerme daño. Hace un mes me di un rodillazo contra el hielo y tuve la rodilla muy fastidiada. No fue agradable y desde entonces me da un poco de reparo hacer ángeles. Pero ya estoy recuperada y quiero seguir avanzando.

Películas he visto pocas este año y no sé si alguna es suficientemente destacable. Conciertos en cambio…¡menudo fin de año! A la espera del concierto de Marea de esta misma noche (el último del año) y habiéndome perdido los de Amon Amarth y (sobre todo) Machine Head, me quedo con los de Dark Tranquility y Moonspell. Y con el Wacken, claro está, pero esto casi es ya una commodity.

En cuanto a libros, tengo dificultades para elegir entre estos dos que me gustaron mucho: “Si decido quedarme” o “Blanca como la nieve,roja como la sangre”. Además, estoy contenta de haber conseguido terminar unoen alemán para variar. 

Laboralmente ha sido un año muy intenso también. Además de la review de Bruselas, tuve otra en junio en Suiza, pero aquí mi participación y mi responsabilidad eran bastante menores; el riesgo también era menor. La mayor parte de mi tiempo la sigo dedicando a un proyecto grande con un consorcio un poco especial que me ha generado algunos problemas a lo largo de todo el año, muy especialmente a finales del mes pasado. Pero puede que las cosas cambien el próximo año. Ya veremos. De momento, en previsión hay un viaje muy especial del que hablaré en otro momento, pero que me hace mucha ilusión (aunque también me asusta un poco).

Termino aquí para no alargar más el post. Dicen que 2012 va a ser un año complicado, pero quiero creer que también traerá cosas buenas e interesantes (ojo a los interesantes fenómenos astronómicos). Feliz Año 2012.



martes, diciembre 20, 2011

"Der Hahn ist tot" (Ingrid Noll)

"Der Hahn ist tot" (El gallo está muerto) es el libro que acabo de terminar de leer en clase de alemán. Tengo mi teoría sobre qué relación existe entre el título y la historia que en él se narra, pero si lo explicase, podría desvelar el final. Tampoco es que el libro merezca mucho la pena. Para ejercitar el alemán no está mal: es entretenido, es simplón y se lee deprisa, pero no es un libro que llene el espíritu. Realmente es como leer un capítulo de la serie "Mujeres desesperadas" porque el personaje principal es excesivo. Excesivo por defecto: una solterona gris, apática, insustancial que, de repente, encuentra al hombre de su vida. A partir de ahí comienza la historia de una obsesión por hacerse con el amor del mismo, incluso llegando a matar para apartar la competencia.

lunes, diciembre 19, 2011

RHCP

Red hot chili peppers (RHCP) es la típica banda que tiene canciones que todo el mundo conoce y tararea a pesar de no ser su banda favorita. También es la típica banda que hay que ver al menos una vez en la vida. Con un estilo muy diferente al que suelo escuchar habitualmente, cierto recelo ante la actuación del grupo y a la acústica del Palacio de los Deportes, no sabía muy bien qué esperar del concierto. El resultado fue bastante positivo. El sonido muy bueno, una actuación impecable, y una gran puesta en escena gracias al juego con las pantallas que alternaban proyecciones de los miembros de la banda e imágenes alegóricas. Si hay algo que reprochar es la escasa interacción de la banda con el público. En ese sentido, me pareció algo frío. A destacar los momentos en que tocaron los temas del “Californication”, que es sin duda mi álbum favorito, y la jam session con la que cerraron el concierto.