miércoles, febrero 01, 2012

Cosas que damos por hecho

Damos muchas cosas por hecho:
- El sol saldrá cada mañana.
- La Tierra no dejará de rotar sobre su eje.
- La Luna siempre girará alrededor de la Tierra.
- La lluvia repetirá su ciclo.
- Las ballenas existirán siempre.

No es cierto. 
Pensamos de esta manera para simplificar nuestra vida, para no llenarla de preocupaciones adicionales a las operativas.
Está bien, supongo.

Cotidianamente también pecamos de esa indolencia. 
Pensamos que nuestros padres estarán siempre con nosotros, que nuestra juventud será eterna, que viviremos desahogadamente toda nuestra vida. 
Tampoco es cierto. Por eso no valoramos lo que tenemos hasta que es tarde.

Igualmente podemos aplicarlo a las personas.
Si das por hecho mi lealtad, mi entrega, mi esfuerzo, mi generosidad, mi minuciosidad, te equivocas.
Pero estás en tu derecho de no valorarlo.
Yo estoy en el mío de no ofrecerlo.

domingo, enero 22, 2012

Tokyo

My boots are not made for walking. Por eso mismo me encuentro ahora escribiendo esta entrada, sentada en la cama de mi habitación, mientras me recupero del dolor de pies de caminar por toda la ciudad. Pero calculo que en media hora estaré de nuevo en las calles de Tokyo visitando los últimos rincones que me quedan por ver. He sacrificado Kamakura por ellos y resulta que hoy por fin sale el sol. No me arrepiento si consigo ver Shibuya y Shinjuku esta tarde. Es ambicioso, pero no imposible.

Son muchas las cosas que podría contar de mi visita a Tokyo. Incidentes, ninguno, pero sí hay muchos aspectos a mencionar. No sé ni por dónde empezar.

Pese a lo que diga Josemi, los japoneses no son extremadamente feos. He visto chicas preciosas, pequeñas y delgadas, de cutis perfecto, como muñecas. Quizá los hombres sean menos agraciados, pero tampoco son espantosos. No sé qué cánones de belleza sigue este chico, la verdad.

Lo que sí es cierto es el tópico de que son amables y serviciales. Al extremo (tengo grabado el “irashaimaseeeeee” en la cabeza de tanto escucharlo). Muy silenciosos. Muy limpios, llegando a la exageración. Eso hace que me parezcan poco ecológicos. En mi opinión, usan demasiada agua, aunque no parece que tengan problemas de abastecimiento (con tanta lluvia interminable).

También es verdad que el inglés se les da mal. Se esfuerzan poquito por hablarlo. Algunos entienden al menos, pero otros…A Dios gracias, existe el chino para poder entender algunas cosas escritas. Para comunicarnos, las cuatro expresiones que me sé en japonés y, especialmente, los gestos. El idioma en sí es curioso y muy cantarín, aunque en algunos momentos es un poco rayante.

La comida era mi caballo de batalla hasta que descubrí el ramen. Es una sopa de fideos con carne muy sabrosa. Eso me ha salvado de pasarme una semana comienzo una-don (anguila con arroz). El Soba está bien, pero no acompaña con el frío que hace. También he probado la tempura de gambas (muy rica) y toniniku (carne de pollo) en varias versiones. Hoy he decidido occidentalizar la comida, probando en una cadena de hamburgueserías local llamada “Lottería” (da miedo el nombre).

La comida es bastante cara. Sobre todo el café. El precio es de unos 6 euros de media. Me está sangrando monetariamente (junto con los souvenirs, que tampoco son baratos). Pero o me tomo el café o me congelo. Me queda algo de dinero, pero se me está acabando. No me gustaría tener que sacar o cambiar los pocos euros que me quedan. Podría pagar con tarjeta, pero no siempre es posible y además me da miedo rebasar el límite y no poder pagar el hotel. Lo único bueno de los establecimientos es que hay agua fría disponible siempre y es gratis, con lo que no hace falta pedir bebida. En algunos sitios dan té caliente, pero es un poco raro (como graso) y no me gusta mucho.

Para ser una ciudad tan avanzada, no hay demasiados hot-spots para conectarse. El Wifi no es lo suyo. A ver si Akibahara me cambia la percepción.

Tokio no es una ciudad bonita en sí. Pero es muy interesante por todos los contrastes que tiene. Basta con ver cualquier serie de dibujos animados para hacerse una idea. Aún no puedo decidir cuál es mi zona favorita de la ciudad. Emocionalmente quizá me quede con Ginza, porque es donde estoy alojada (el concepto “refugio” es importante para mí”. Es el barrio más de negocios de la ciudad, lo que hace que parezca una ciudad más, con edificios un poco más altos y con mucho neón por las noches. También me ha gustado mucho Asakusa, que es un templo budista en el centro de la ciudad.

El tema templos es interesante. Es bonito ver cómo la gente acude a ellos a mostrar su devoción y respeto. En occidente lo tomamos como un modelo de espiritualidad. No digo que no, pero tanto que criticamos a la Iglesia católica por sacar dinero a los fieles, hay que ver cómo se lucran los monjes budistas con todo el dinero que se dejan los fieles en sus plegarias, su fortuna, y sus objetos religiosos. Eso le quita un poco de misticismo a esa idea romántica de la espiritualidad asiática. Por cierto, ya sé cómo se sienten ellos visitando una iglesia en España: curiosidad mucha, pero ningún vínculo emocional.

En cuanto a la compañía, gracias a que mi compañero Yosu venía también a la conferencia, no he estado tan sola estos días. No me importa estar sola en general, pero estar sola en Tokyo podría haber sido un reto. Conocimos además a un chico italiano majísimo llamado Roberto, que trabaja en INRIA, y hemos pasado los tres estos días juntos. Aunque a ratos es complicado viajar en grupo, nos hemos llevado bastante bien, en parte porque Roberto y yo somos más flexibles que Yosu. La verdad que hay veces que está bien que decidan por ti.

El viernes nos fuimos los tres a Nikko, que era una de las recomendaciones que teníamos anotadas. Es una ciudad de montaña que tiene varios templos budistas muy repujados y de colores muy vivos. El que estuviera nevando le daba un plus, aunque habría preferido un sol radiante para hacer fotos bonitas. Hacía un frío que pelaba (creo que el día que más frío hemos pasado). Lástima no haber podido ir a un onsen (un baño termal) porque apetecía.

Seguro que me dejo cosas en el tintero, pero voy a ir saliendo a pasear. Saionaraaaaaa.

domingo, enero 15, 2012

Destination: Tokyo

En unas horas comienza mi viaje. Tokyo, Japón, una tierra lejana que me evoca aventuras, experiencia y conocimiento. Un destino que siempre quise conocer y que, por fin, se hace realidad.

Éste es un viaje que llega un poco a destiempo. Durante mi adolescencia me sentía fascinada por Japón. Hasta me sabía de memoria los nombres de sus islas: Honshu, Kyushu, Hokkaido; conocía sus ciudades, sabía de su población y sus costumbres. Con el tiempo, ese sentimiento desapareció. Pero siempre quedan los rescoldos. Y es en ese fuego terminal donde renace la ilusión perdida. Quizá no haya llama como para quemarse en ella, pero sí calor suficiente para alimentar el deseo de la aventura y superar los miedos que revolotean en mi corazón.

He de decir que es un viaje que me impone mucho: el idioma, la cultura, la gastronomía, las horas de avión. Todo se me hace inmenso e inabarcable, como una gran montaña. Aún así no podía negarme a los deseos de mi alma, menos aún cuando este viaje parecía estar dispuesto para mí.

Aquí el destino juega un papel importante. Yo no era la destinataria inicial del viaje. Antes fue ofrecido a dos personas que (afortunadamente), por distintos motivos, rechazaron la oferta. Puede que mis antiguos sueños hayan tardado en cristalizarse desde el plano espiritual en punto del tiempo.

No sé si lo merecía, pero yo no podía dejar pasar esta oportunidad.

Así que me marcho para Tokyo.





lunes, enero 09, 2012

Velas, eutanasia y soledad.


Cuando estuve en Lucerna encontré una oración en una iglesia que comparaba las vidas humanas con velas consumiéndose en el servicio a Dios. Siempre me ha parecido muy apropiado, pero más aún tras ver cómo la vida de Basi se apagaba poco a poco en sus últimos días, como la pequeña llama de una agonizante pavesa que, pese a que su final está cerca, sigue intentando brillar.

Si la muerte de mi abuelo paterno me puso en contacto con la muerte, en su aspecto de pérdida de una persona cercana, ésta de Basi me ha traído la experiencia de la enfermedad. El cáncer es una enfermedad que devora por dentro poco a poco hasta que te consume por entero. Trece años de sufrimiento vividos con increíble resistencia y apego a la vida, amén de dolores y padecimientos. Transcribo las palabras de otra persona, que lo expresa mejor que yo:

“Te escribo porque estás viva, Basi, y no porque te hayas muerto. Estás viva en el corazón y en la mente de todos tus familiares y amigos. No has muerto, porque tu huella indeleble está con todos nosotros y porque tu fe, tu espíritu de sacrificio y lucha ha sido un ejemplo que a nadie deja indiferente. La tristeza de tu fallecimiento, en Madrid, embarga a todos tus familiares y amigos, pero de forma simultánea sabemos que tuviste valor hasta el último minuto y que aceptaste la voluntad de Dios con entereza. Estas viva, Basi. Lo estás entre todos los que te conocimos, porque nunca perecerá tu recuerdo, tu espíritu y tu alma generosa y limpia.”

Aun reconociendo la fuerza ante la muerte, al mismo tiempo uno se pregunta la necesidad de tanto sufrimiento. Cuando una mascota sufre, la sacrificamos por amor y compasión hacia ella. ¿Por qué no lo mismo para un ser humano? ¿Acaso nos dan miedo las leyes de los hombres y de Dios? Sinceramente, es una lección que aún no termino de comprender, aunque sé que debe estar ahí esperando a ser desvelada.

Por último, uno se plantea su propia mortalidad. No es sólo ya la cercanía de la muerte, sino de cómo encararla en el momento final. Aunque sigo pensando que todos estamos solos frente a la muerte (como estamos solos frente a la vida), en sus últimos días Basi estuvo rodeada de amigos y familiares, gente que la quiso, que se preocupó y cuidó de ella, que sostuvo su mano y confortó su espíritu hasta el último momento. He pensado en mi propio final y el panorama no es muy alentador ¿habrá alguien a mi lado cuando llegue mi hora? ¿Quién? Atendiendo a la sensación de que moriré en la senectud, mis padres ya habrán muerto, mi hermana será mayor para acompañarme, y no vislumbro hijos ni amigos en el horizonte. Me resulta aterrador. Aunque sinceramente quizá esto sea el precio que pagamos los solitarios.

No son pensamientos muy halagüeños, lo sé, pero en estos momentos es todo lo que se me pasa por la cabeza.

Al menos ayer miré al oeste y vi la promesa de la primavera.

sábado, diciembre 31, 2011

Marea

Mi último post del año va dedicado a la crónica del concierto que dio el grupo pamplonica en el Palacio de los Deportes de Madrid. Marea venían con un nuevo album titulado "En mi hambre mando yo", el cual no pude conseguir antes del concierto. Esto siempre me da un poco de reparo, porque aunque la música sea buena, me gusta disfrutar los conciertos al máximo, muy especialmente siendo el último concierto del año y a las puertas del fin de año, y eso se consigue con canciones conocidas. Afortunadamente el amplísimo setlist estuvo muy equilibrado y mezclaron canciones de este último disco con clásicos de siempre. 

A pesar de que la acústica no estuvo a la altura del concierto de los RHCP, el concierto sonó bastante bien.El Kutxi parecía más entonado que la vez pasada (año 2007 en el Madrid Arena) y quizá más en forma física. Al menos pareció que podía aguantar en el escenario las dos horas y media que duró el concierto.  El resto de la banda, tocaron muy bien, un sonido bastante limpio y muy buena puesta en escena.

El aforo rozaba el lleno absoluto, aunque en las gradas había huecos libres. Lo que es impresionante es ver la entrada de patio rebosando, con la gente cantando y saltando al tiempo. A diferencia de otros conciertos, donde la barrera lingüística evita que la gente sepa todas las canciones, con los Marea prácticamente las canciones son coreadas de principio a fin y eso es muy emocionante. A mí se me pone la carne de gallina. Además que quieras que no, las canciones en tu propio idioma quizá las sientas más. Lástima que no haya grupos en español que llamen mi atención.

El final del concierto fue apoteósico. Uno de los mejores momentos fue cuando sonó "El Perro Verde" y el Kutxi bajó del escenario y se paseó por la primera fila haciendo que la gente cantara un verso cada vez. Vale que no cantaban muy bien, pero me pareció muy bonito.

"y cuando las estrellas salen
ya estoy colgado del jirón de un sueño,
el mundo entero no me vale,
ayer por la noche me estaba pequeño,
y plantao en un tiesto sin tierra
me invento otro mundo de puertas abiertas,
en donde los besos no sepan a mierda,
voy buscando otro yo a limpio trompicón,
y ya he vuelto a perderme,
no pude juntar el agua con aceite"

Si hay algo negativo de este concierto, fueron algunas actitudes del público. Me molesta que la gente sea tan incívica. Si está prohibido fumar, no se debe fumar. Si hay un pasillo, hay que dejarlo libre por seguridad básica. No creo que sea falta de experiencia en conciertos, más bien me parece la típica chulería de "yo soy más listo" o "porque yo lo valgo". A esa gente, deberían echarla directamente de las salas, a ver si aprenden para otra vez.

viernes, diciembre 30, 2011

Bye bye 2011

El año 2011 se va acabando. Me da pena porque ha sido un año intenso e interesante. Me atrevería a decir que hasta bueno. Así que no tengo mucha prisa porque entre el 2012 con sus inquietantes pronósticos.
La nota más amarga de este año es quizá la agonía innecesaria de Basi en su enfermedad. Estoy esperando que en cualquier momento suene el teléfono comunicándome su muerte. Ella sigue increíblemente aferrada a la vida, aunque ya no como antes, no con la misma fuerza. Pero ¿cómo va a ser cuando sólo el 10% de sus órganos vitales están activos? Se me hace raro pensar en celebrar la Nochevieja mientras ella y su familia la pasan en el hospital. Me recuerda, salvando las diferencias, a aquél día de Nochevieja que pasamos en el hospital esperando la mejoría de mi padre. Salvo que las perspectivas entonces eran (y fueron) más halagüeñas. De aquello hace ya mucho tiempo.

Volviendo al tema central del post, me gustaría hacer balance del 2011 en diferentes áreas de mi vida. Si hay algo que ha caracterizado este año han sido los viajes. En el plano personal destacaría la estancia que Crisis y yo tuvimos en Helgoland en verano viendo las focas. Me encantó la experiencia de tumbarme en la playa a tomar el sol, tan cerca de esos bichitos adorables. En el plano profesional me gustaría resaltar mi viaje a Thessaloniki, mi primera visita a Grecia. Fue tan relajado, tan despreocupado, tan interesante. En contraposición, diría que el último viaje del año a Bruselas fue el peor de todos, debido a que tuve que ir a la review de mi proyecto. Fueron días muy estresantes, de mucho trabajo y de resultado desigual.

Otro aspecto destacable de este año ha sido que este año he estado más activa físicamente. La pereza no me la quita nadie, pero a cambio he conseguido ir regularmente al gimnasio. Adelgazar ni un gramo, pero no era el objetivo. El objetivo era adquirir resistencia y aunque no soy capaz aún de aguantar 5km corriendo seguidos (correr no está hecho para mí), sí noto que tengo más aguante en general. La prueba fue la mencionada review de Bruselas (y los preparativos previos) donde la forma física me ayudó muchísimo a soportar los momentos de máxima tensión.

Además del gimnasio, sigo yendo a clase de salsa y a comienzos de año me apunté a clase de patinaje. Estas son mis aficiones del fin de semana. Aficiones que me obligan a salir de casa y a ser un poco menos un coach potato. Ambas me encantan. En patinaje he progresado mucho este año: ya patino hacia atrás con cierta solturilla y he conseguido que me salga el 3, pero tengo que mejorar los cruzados. Mi mayor freno aquí es el miedo a caerme y a hacerme daño. Hace un mes me di un rodillazo contra el hielo y tuve la rodilla muy fastidiada. No fue agradable y desde entonces me da un poco de reparo hacer ángeles. Pero ya estoy recuperada y quiero seguir avanzando.

Películas he visto pocas este año y no sé si alguna es suficientemente destacable. Conciertos en cambio…¡menudo fin de año! A la espera del concierto de Marea de esta misma noche (el último del año) y habiéndome perdido los de Amon Amarth y (sobre todo) Machine Head, me quedo con los de Dark Tranquility y Moonspell. Y con el Wacken, claro está, pero esto casi es ya una commodity.

En cuanto a libros, tengo dificultades para elegir entre estos dos que me gustaron mucho: “Si decido quedarme” o “Blanca como la nieve,roja como la sangre”. Además, estoy contenta de haber conseguido terminar unoen alemán para variar. 

Laboralmente ha sido un año muy intenso también. Además de la review de Bruselas, tuve otra en junio en Suiza, pero aquí mi participación y mi responsabilidad eran bastante menores; el riesgo también era menor. La mayor parte de mi tiempo la sigo dedicando a un proyecto grande con un consorcio un poco especial que me ha generado algunos problemas a lo largo de todo el año, muy especialmente a finales del mes pasado. Pero puede que las cosas cambien el próximo año. Ya veremos. De momento, en previsión hay un viaje muy especial del que hablaré en otro momento, pero que me hace mucha ilusión (aunque también me asusta un poco).

Termino aquí para no alargar más el post. Dicen que 2012 va a ser un año complicado, pero quiero creer que también traerá cosas buenas e interesantes (ojo a los interesantes fenómenos astronómicos). Feliz Año 2012.



martes, diciembre 20, 2011

"Der Hahn ist tot" (Ingrid Noll)

"Der Hahn ist tot" (El gallo está muerto) es el libro que acabo de terminar de leer en clase de alemán. Tengo mi teoría sobre qué relación existe entre el título y la historia que en él se narra, pero si lo explicase, podría desvelar el final. Tampoco es que el libro merezca mucho la pena. Para ejercitar el alemán no está mal: es entretenido, es simplón y se lee deprisa, pero no es un libro que llene el espíritu. Realmente es como leer un capítulo de la serie "Mujeres desesperadas" porque el personaje principal es excesivo. Excesivo por defecto: una solterona gris, apática, insustancial que, de repente, encuentra al hombre de su vida. A partir de ahí comienza la historia de una obsesión por hacerse con el amor del mismo, incluso llegando a matar para apartar la competencia.

lunes, diciembre 19, 2011

RHCP

Red hot chili peppers (RHCP) es la típica banda que tiene canciones que todo el mundo conoce y tararea a pesar de no ser su banda favorita. También es la típica banda que hay que ver al menos una vez en la vida. Con un estilo muy diferente al que suelo escuchar habitualmente, cierto recelo ante la actuación del grupo y a la acústica del Palacio de los Deportes, no sabía muy bien qué esperar del concierto. El resultado fue bastante positivo. El sonido muy bueno, una actuación impecable, y una gran puesta en escena gracias al juego con las pantallas que alternaban proyecciones de los miembros de la banda e imágenes alegóricas. Si hay algo que reprochar es la escasa interacción de la banda con el público. En ese sentido, me pareció algo frío. A destacar los momentos en que tocaron los temas del “Californication”, que es sin duda mi álbum favorito, y la jam session con la que cerraron el concierto.

viernes, diciembre 09, 2011

Carta a un amigo muerto

Querido J:

Hoy hace 3 años desde que te marchastes. Tu muerte fue tan inesperada e inoportuna como sórdida y misteriosa. Pero todo ello importa poco, por lo menos a mí no me interesa conocer los detalles porque creo sinceramente que no añadiría luz al asunto, sino muchas más sombras, que ya son bastantes. 

Lo que me importa es que no estás aquí y cuando me acuerdo de ti, me apeno. Porque aunque tuviéramos poco trato, siempre te he considerado alguien de mi familia. Y lamento que no estés y podamos reirnos juntos, que es lo que más recuerdo de ti: tu capacidad para hacer bromas socarronas y reirte de todo y de todos (aunque sé que por dentro eras un alma más sensible de lo que querías dejarnos ver). 

A pesar de la pena, sinceramente, más lamentaría que pudieras ver lo que has dejado y cómo lo has dejado.  No quieras saberlo, aunque no es difícil hacerse una idea. Más bien espero que donde estés seas feliz y encuentres paz. Nosotros soportaremos la tristeza de mejor o de peor modo. Hoy sin duda peor. Pero por otro lado pienso que son estos momentos los que hacen que vuelvas a revivir para nosotros. Eso no puede ser malo del todo ¿verdad?

Hasta pronto.

sábado, diciembre 03, 2011

Moonspell


Tras el chasco del concierto de Opeth, cualquier otro concierto habría sido calificado como bueno. En esto Moonspell jugaba con ventaja, pero lo cierto es que el concierto de ayer fue inmenso. Los portugueses son muy muy buenos y muy profesionales. Con ésta han sido ya tres veces que les he visto en concierto (Metalway, Wacken y Madrid) y siempre han ofrecido grandes actuaciones. Casi se puede decir que son una garantía. Su éxito está en el esfuerzo que hacen en cada actuación.

El concierto de anoche estuvo centrado en sus primeros discos: "Wolfheart"  e "Irreligious". Ambos dividieron la actuación en dos mitades muy distintas debido al cambio evolutivo de los temas. En la primera destacaron los temas "Trabaruna", "Ataegina" y "Alma Mater", que a mí me parecen más folk que góticos. Son temas largos y animados con los que disfrutamos mucho. Sí, también tocaron "Vampiria", pero a mí no me hace mucha gracia esta canción.

La segunda parte empezó un poco más floja debido al contraste de estilos. La famosa "Opium" se me quedó cortísima y un poco deslucida en comparación a las anteriores. Sin embargo el concierto mejoró con "Awake", "Ravenclaws" y "Full Moon Madness".

De ahí pasamos a los bises, que se convirtieron en una especie de tercer bloque muy variado con temas más modernos que los anteriores como "Finisterra" o "Scorpion Flower". Toda una sorpresa.

El resumen es que lo he disfrutado tanto, que estoy deseando volver a verlos. En medio año aproximadamente.



martes, noviembre 29, 2011

Estructuras (sintácticas)

Debo admitir que siempre me han gustado todo tipo de estructuras. Las estructuras se relacionan con la regularidad, el orden, la estabilidad y, por qué no, la seguridad. Las estructuras nos aportan un soporte, un refugio, una salvaguarda para el caos diario de un mundo hecho en vidrio amorfo y plástico. También pueden crearnos dependencia y apego, impidiénonos la flexibilidad y la adaptabilidad que los tiempos requieren. Aún así abogo por las estructuras.

En especial me gustaría resaltar las estructuras sintácticas. Las estructuras físicas y arquitectónicas son hermosas, pero requieren de capacidades para las que lamentablemente no estoy dotada. Las estructuras sociales me parecen complejas y en sus reglas me muevo con torpeza. Las estructuras de datos me parecen meras cajas. Las estructuras sintácticas, por el contrario, son manejables, accesibles y cómodas.

A riesgo de mostrar ciertos rasgos autistoides, confesaré que la sola contemplación de estas estructuras me produce un sosiego inmediato, como una especie bálsamo para mi mente. Jugar con ellas ordena mi pensamiento y me da claridad de ideas. Al mismo tiempo me conceden un espacio fuera del mundo donde poder encontrarme a mí misma, donde se diluye esa molesta sensación de inutilidad que me acompaña de seguido. Una bendición que lamentablemente se presenta en gotas.

miércoles, noviembre 23, 2011

martes, noviembre 22, 2011

Opeth - Sala Penélope

Aún no me explico cómo pude acabar en el concierto de un grupo que no sigo y cuya música tampoco me llena. Pero ahí estaba yo la noche del sábado preguntándome a mí misma qué pintaba yo allí. Fue una total pérdida de tiempo que podría haber empleado en dormir y recuperarme de una dura semana.

El grupo estuvo impecable, aunque un tanto soporífero. Más allá de eso, lo peor con diferencia fue la organización. Primeramente, la sala Penélope (primera vez que veía un concierto en ella) no me parece adecuada para dar un concierto. Es pequeña y no reúne condiciones. Y tiene una pedazo columna en medio de la pista que impide cualquier visión del escenario si te quedas atrás y escorado, como fue mi caso. Si a eso añades volumen bajo del sonido y gran intensidad lumínica, tienes una atmósfera que no llama a sumergirse en el concierto, por desconocidos que sean los temas.

Segundo, creo que se vendieron más entradas de las que permitía el aforo. Dentro estábamos como piojo en costura. Incomodísimos. Es más, es probable que mucha gente se quedó sin ver el concierto porque se hablaba de la presencia de policía a las afueras del recinto y de reclamaciones. Sin poder verificarlo, lo que sí puedo decir es que detrás de donde estabábamos nosotros haciendo cola se formó otro grupo tan grande como el que teníamos por delante. Detrás de mí no entró tanta gente (o así me pareció), así que me creo que se haya podido organizar algún problema por falta de aforo. Si es cierto, es una vergüenza: overbooking en los conciertos.

Y para colmo, la apertura de puertas comenzaba a las 20:00.  Como queríamos ver a los teloneros (Pain of Salvation), fuimos sobre esa hora a las puertas, pensando que entre la apertura de puertas y el comienzo de los PoS habría tiempo más que de sobra. No sé a qué hora cruzamos las puertas de la discoteca, tampoco me pareció una eternidad (¿quince minutos quizá?), pero ¡los teloneros estaban acabando el concierto! Dios, ¿a qué hora empezaron?A mí me daba un poco igual, la verdad, pero el resto estaban un tanto frustrados, cosa que se agravó durante el concierto de Opeth.

En resumen, un cúmulo de despropósitos. Lo único bueno que he sacado es una camiseta con el logo tan chulo que tiene el grupo.

domingo, noviembre 13, 2011

Noviembre de conciertos


Tras meses de sequía musical parece que muchos de los grupos que más me gustan se han puesto de acuerdo para venir a Madrid a tocar, todos con disco nuevo. Eso hace que estos meses de noviembre y diciembre estén saturados de citas. Obviamente, por motivos de disponibilidad y dinero, es necesario hacer una selección de los mismos. Otra limitación, lamentablemente, son mis viajes laborables. Eso ha hecho que me haya perdido el concierto de Amon Amarth y que tampoco pueda asistir al de Machine Head la próxima semana, cosa que me revienta sobremanera. Por todos estos motivos, este fin de semana tenía hambre de conciertos.

El primero de ellos fue el de Iced Earth el viernes con su nuevo disco "Dystopia". La reciente salida del gran Matt Barlow, dejaba la incóginita sobre el futuro del grupo. Sin embargo, el disco es bastante bueno y el cantante, Stu Block, es todo un portento vocal. Además parece ser un frontman decente. Resultado: un concierto excelente con dos momentos muy especiales: "Damian" y "Dante's Inferno". He de reconocer que no había mirado el setlist antes del concierto, por lo que la primera canción fue toda una sorpresa. La segunda sí era esperada, pero no así el resultado, que fue brutal. Un pedazo de concierto.

Mención especial para los teloneros Fury UKque hicieron un gran trabajo. Eso sí, no pueden sonar más Maiden y eso creo que les puede perjudicar un poco en su carrera.

El sábado tenía una cita con los chicos de In-Extremo y su nuevo album "Sterneneisen". Dave ha hecho una crónica excelente en su blog. Por mi parte sólo decir que lo que me gusta de In-Extremo es que son capaces de variar la canción original y que encima les quede bien. Así que asistir a sus conciertos siempre resulta sorprendente.

Fue un concierto muy divertido  y disfruté como una enana. No voy a criticar el setlist porque me gustó bastante (aunque echo de menos algunos temas), pero el orden de las canciones sí podría haber sido mejor. Por ejemplo, cerrar con "Stalker" no me pareció muy afortunado. Menos mal que lo arreglaron con los bises y el final "Spielsmannsfluch".

La banda sonó muy bien, quizá porque la acústica de la sala Caracol es mejor que la de Heineken (que por cierto parece que cambia de nombre, pero no me queda claro si a "Marco Aldany" o al antiguo "Arena").

El próximo concierto, Opeth. No sé muy bien por qué voy, ya que no son de mis bandas favoritas, pero quizá me sorprendan.