domingo, noviembre 12, 2017

Una avispa en las margaritas



Cada año en noviembre voy al cementerio a visitar a mi abuelo paterno. Ya es una tradición. Intento ir cerca de la fecha de su fallecimiento, le compro unas flores, y voy a su tumba a hablar con él. Luego rezo una oración, me despido, tomo una foto y voy a visitar a mi abuela para que vea la tumba, ya que ella no puede trasladarse allí.

Normalmente hablo con mi abuelo de mis inquietudes, de mis problemas, de la familia. También suelo hablar con mis bisabuelos maternos, que también están enterrados en la misma tumba. Este año el gesto me parece hasta más importante, teniendo en cuenta mi interés por el transgeneracional. Es una forma de tomar el árbol, rendirle tributo, y

Este año ha pasado una cosa bonita. Estaba hablando con mi abuelo, cuando una avispa ha venido a oler las margaritas amarillas (qué bonitas, qué colorido más inteso). Se ha posado en ellas, ha estado recorriéndolas un poco, y luego se ha marchado. Para mí ha sido un símbolo de que mi mensaje había sido recibido. En este caso, aunque la avispa suele tener un significado poco positivo, yo no lo he percibido así, ni he sentido aversión por el insecto.

Mi mente lógica me ha dicho con retintín: "Los que creen en la magia están destinados a encontrarla". Daba a entender que estaba forzando la interpretación. La he mandado al cuerno.

Cuando he regresado al coche, el panel marcaba las 11:11 y 11ºC. Pedazo señal. Sólo habría faltado haber ido el 11/11. No sé lo que significa. Tiendo a interpretarlo como que estoy alineada con mi propósito, cualquiera que sea. No necesito más.

jueves, noviembre 09, 2017

Moonspell: 1755


Nueva visita del grupo luso a Madrid, presentando su último trabajo: "1755". Como me pasa últimamente, otro concierto al que voy sin haber escuchado ni una sola canción. Me recuerda los tiempos del Wacken, cuando íbamos a los conciertos a descubrir grupos. Poco grupo que descubrir: Moonspell son un gran grupo y su actuación siempre es impecable. Pero el disco sí, es un descubrimiento. Es un gran albúm. Me encanta que sea en portugués, para variar de tanta letra sajona, y aunque el portugués me parece un idioma meloso, no le resta fuerza a las canciones. Además, es el idioma que le pega al concepto del disco: el terremoto de Lisboa de 1755 (una novedad frente a la temática de la peste que parece acompañar a los títulos con fecha).

Parece que en esta ocasión el grupo ha optado por una gira corta entre Portugal y España. Vendrán más adelante con Cradle of Filth, cosa que me motiva menos porque no tengo nada escuchado a los Cradle. Fue una suerte que el concierto fuera en la sala Caracol, que me parece mejor que Changó. Como dijo Fernando en el concierto, Caracol permite como más cercanía. No había demasiada gente, me pregunto por qué. Quizás es que el disco está recién estrenado y la gente apenas ha tenido tiempo de escucharlo.

La composición del concierto fue equilibrada, pero diferenciando bien un primer bloque dedicado al nuevo disco de un segundo bloque más centrado en algunos clásicos. Por supuesto no faltaron "Opium" y "Alma Mater". La segunda canción es que simplemente me encanta, pero empiezo a cansarme un poco de la primera (y mira que me gusta también). Es posiblemente su canción más conocida, y parece que se sintieran obligados a tocarla siempre. Podría decir lo mismo de "Full Moon Madness", pero no estoy tan cansada de ella. No así de "Vampyria", que me aburre un poco. Una lástima no haber podido escuchar "Scorpion Flower".

Y en esta ocasión me gustaría resaltar el trabajo del técnico de luces, una actividad a la que no se da demasiada visibilidad. La sincronía de luces y canción fue perfecta. Eso sí, en algunos momentos casi me quedo ciega al recibir la luz directa en los ojos. Es lo malo de ser un poco sensible a la luz.

Como Crisis y yo llegamos pronto, nos dio tiempo a ver a las dos bandas de teloneros que acompañaban a Moonspell. Dos bandas portuguesas también: Norunda, que parecían más trash, y Bizarra Locomotiva, más industrial pero bastante oscuro. Me gustaron más los primeros porque son más "convencionales". De los segundos cabe destacar que su cantante estaba un tanto pasado de rosca. Se pasó más de medio concierto bajado del escenario entre la gente. Habría sido un detalle de no ser por su energía excesiva. Me parecía un uruk hai. Gracias a Dios el cable no llegaba a donde estábamos nosotras. Fernando cantó una canción con ellos, y el cantante cantó con Moonspell "Em Nome do Medo", que quedó muy bien.

Ir a ver a los teloneros está bien, pero es muy pesado estar tantas horas de pie. A lo que sonaron Moonspell ya estaba muy cansada. Creo que eso me restó un poco a la hora de disfrutar el concierto plenamente. Una pena porque, como digo, fue un gran concierto.

sábado, noviembre 04, 2017

El muñeco de nieve



Una película estupenda para una tarde lluviosa de sábado en soledad. No es mucho más que una película policíaca entretenida, pero hace su papel. En ella un par de detectives investigan varios casos de mujeres desaparecidas los días en que se produce una nevada. En todas las escenas aparece un muñeco de nieve que indica la amenaza del asesino.

La película está protagonizada por Michael Fassbender, actor que me gusta tanto en lo físico como en lo artístico. Lo único que me chirría de su actuación es que el personaje fuma demasiado y creo que no pega mucho. De hecho, al personaje lo etiquetan de borracho, cuando sería más apropiado decir que es fumador compulsivo.

Aparece también un Val Kilmer con aspecto sorprendentemente desmejorado. Qué penica.

Y como personaje especial, hay que mencionar los paisajes invernales de Noruega, que dan una atmósfera especial a la película. En la película salen algunas imágenes de Bergen, y la verdad qué diferencia a la imagen que tengo de la ciudad en mi mente.Me he acordado mucho de mi primer viaje a Suecia, también en invierno (un marzo especialmente frío), donde sorprendía ver las calles de Estocolmo sin limpiar de nieve. Me daba la sensación de que podríamos caernos en cualquier momento y rompernos una pierna. Hacía bastante frío entonces, aunque en Madrid habíamos tenido una ola de frío polar que hizo que apenas notáramos la diferencia. Estocolmo me encantó entonces, a pesar de que no presentaba su mejor aspecto (¡mucho mejor en verano!). De hecho, es una de mis ciudades favoritas hasta la fecha. No como Hamburgo, está claro, pero sí de las favoritas. Me encantaría regresar.

Mensajes

Me escribe mi amigo Rydwlf para comentarme un sueño donde aparezco yo. Es un sueño donde él me pedía una opinión sincera sobre mis sentimientos en un momento en el que yo voy a acabar la carrera. Me dice que buscaba en mí una conexión o mi sabiduría, algo profundo alejado de la superficialidad que nos rodea. Y me confiesa que él sentiría miedo.

Y esto me lo comunica justo antes de empezar una constelación familiar, donde parte del ejercicio es arrojar luz sobre el árbol familiar, y sumergirse en las profundidades de la familia. No es casual. No hay nada de superficial en hacer un ejercicio así.

En ese momento reconozco que hay un mensaje para mí en su sueño, y así se lo digo: si él ha sentido la necesidad de compartir su sueño conmigo, es porque el sueño también es para mí. Quizás no recibamos el mismo mensaje, quizás sí. Y ahora, al repasar la conversación, veo cosas que antes no he visto. Por eso es bueno registrar los sueños, para poder volver a ellos y descubrir nueva información. Es como releer un libro: en la primera pasada te centras en algunos detalles, en la segunda descubres otros que estaban ocultos en la lectura anterior. Esto es así porque todos hacemos un filtraje de la información que recibimos. Por ello no todos percibimos una situación de igual manera. En realidad hay muchos sesgos cognitivos de los que no somos conscientes.

Ahora puedo confesar que cuando estaba acabando la carrera sentí miedo como una forma de resistencia a salir de mi forma de confort. Procrastiné bastante la finalización del proyecto fin de carrera, que me llevó más tiempo de lo que realmente era necesario, ayudada por la enfermedad de mi padre, que alimentó la excusa. Todo por miedo. El mismo miedo que siento cada vez que tengo que afrontar el cierre de cualquier situación a la que me he habituado: viajes, relaciones, cursos, trabajos, etc...Tengo un apego enorme a todo lo que entra en mi vida. Me cuesta mucho soltar, forzando lo inevitable. Tiene que ver con la necesidad de seguridad que busco en la vida. No soy un 6 del eneagrama por nada.

Curiosamente el mensaje llega en un momento en el que debo tomar una decisión. O varias. Pero una de ellas es inminente, laboral. Estoy un poco confundida al respecto y no tengo una decisión clara. 

Ojalá los mensajes fueran más claros. Y más evidentes. Nos llegan mensajes por múltiples vías: carteles, anuncios, sueños, personas...La mayoría de las veces nos cuesta reconocerlos. Pienso que estamos normalmente en el mental y eso nos anula el sentimiento. La lógica, lo mundano nos hace ciegos a las señales. Así que las señales pasan por delante de nuestros sentidos, pero no los captamos.

Esa es una parte. La otra es que las señales tampoco son evidentes en sí mismas. En este caso, el mensaje ha llegado por una persona, pero la mayoría de las veces son demasiado sutiles: el famoso 11:11, una pluma, una conversación casual, una imagen...¿Cómo interpretar todo eso? Espero que mi subconsciente lo sepa. A nivel consciente me conformo con saber que son augurios favorables y que estoy alineada con el Universo. No parece mucho, pero es lo que tengo.

miércoles, noviembre 01, 2017

Cartas de amor



Un poco de teatro para pasar el día de Todos los Santos. Un poco de teatro para pasar un rato con mi madre. Un regalo de cumpleaños para ella y un poco de distracción en medio de nuestras rutinas. Elegí esta obra pensando en qué podría gustarle. Dudaba entre un musical y esta obra, y finalmente me decanté por ésta, porque pensé que podría ser una historia bonita.

Ciertamente "Cartas de Amor" es una historia sobre el amor, un amor especial que se establece entre dos personas desde la infancia, y que se desarrolla epistolarmente durante la vida de ambos. Lo cierto es que resulta un reto hacer una obra basada en la correspondencia entre dos personas y que el argumento resulte coherente, a la par que interesante. Además cuando no hay ningún artificio más en todo el escenario aparte de un sofá, unos legajos de papel, y unas bombillas que van atenuándose conforme pasa la vida de los dos protagonistas. Los papeles principales están representados por Julia Gutiérrez Caba y Miguel Rellán, que hacen muy buen trabajo desarrollando sus personajes en las diferentes etapas de la vida. Al final resulta una historia muy llevadera y amena. Se agradece que no haya intermedio que corte el hilo de la historia.

Él es Andrew, un chaval formal sometido a los criterios familiares que se basan en el triunfo y en la apariencia. Ella es Melissa, la típica niña rica de familia desestructurada que vive la vida según le llega, sin demasiados miramientos o preocupaciones. Andrew sabe desde el primer momento que Melissa es el amor de su vida. Ella tarda más en saberlo, y eso hace que se produzcan varios desencuentros que articulan toda la historia. Él se alista en la marina y termina en Japón en una relación con una japonesa que se ve obligado a romper por cumplir con los criterios familiares. Después empezará una carrera de derecho que le llevará a la política, y a tener la familia ideal, aunque no sea lo que desea. Al no poder coincidir con Andrew, Melissa se casará con un hombre que la hará infeliz y arruinará su carrera de artista.

Justo cuando Andrew decide meterse en política, ambos tendrán por fin la oportunidad de vivir su amor, aunque sea en la clandestinidad. Su amor se ve amenazado por la carrera política de Andrew, quien antepone la misma y a la familia a lo que realmente quiere, que es Melissa. La traición de Andrew hace que Melissa entre en una espiral de depresión que terminará con la muerte de ella. Sólo entonces Andrew comprenderá la soledad que se siente al perder a la persona que más te quiere y te comprende, su amante y su amiga. Su vida continuará pero ya no tendrá brillo.

Una historia un poco triste que me deja un poco tocada emocionalmente. Ahora tengo que buscar algo que lo contrarreste antes de irme a dormir.

Maestros espirituales

Nunca me cansaré de repetir lo importante que es dar con un buen maestro para todas las facetas de la vida. En la espiritual también. Maestros hay muchos, pero no todos son adecuados para el alumno, por eso el alumno debe tener la sabiduría de reconocer cuándo debe prescindir de un maestro. Parece obvio, pero no lo es tanto. A veces cuesta reconocer que un maestro no es apto para uno, por mucho renombre o experiencia que tenga.  Sí, es verdad que a veces el alumno puede caer en el pecado de la arrogancia, pero no me estoy refiriendo a eso. Es una cuestión de vibración.

El año pasado me apunté a un curso de primer nivel de registros akáshikos. Era el segundo curso que hacía porque el primero fue en remoto y no me entusiasmó. Esperaba que en presencial fuese diferente. Lo fue, pero tampoco colmó mis expectativas. A futuro haré otro, y esta vez creo que tengo elegida a la maestra, a la cual conocí en dicho curso, un alma muy bella y amorosa, que podría ayudarme a conectar con esta herramienta. A ver si saca el curso de una vez, porque me apetece.

El profesor del curso era un maestro de reiki que además había canalizado a Mikao Usui y había escrito un libro sobre él. Tras el curso nos invitó a los alumnos a participar en un foro de reiki que había creado en Facebook. Me uní al foro por interés y por querer aprender más, pero pronto vi cosas raras procedentes de este señor.

Lo primero es que ser maestro no te da un puesto de superioridad moral sobre nadie. Ser maestro significa que tienes mucha experiencia en algo, y como tal puedes dar una opinión sobre los temas que dominas, pero ya. Cuando ejerces juicios arrogantemente y emanas inflexibilidad en tus opiniones, para mí tu credibilidad es nula. El maestro arrogante puede ser maestro, pero también es un cretino.

Tengo varios ejemplos para ilustrar por qué terminé de abandonar aquel grupo de Facebook. Recuerdo un día que este señor criticaba a otro que decía que también había canalizado a Mikao Usui. Era como si le molestase, quizás porque era un competidor de su propio libro. Rechazaba la idea de que otro hubiese canalizado a Usui porque la personalidad de Usui no estaba bien reflejada. Y digo yo: 1) que tú hayas canalizado a Usui no significa que nadie más pueda hacerlo. No es exclusivo tuyo. Usui se prestará a quien le parezca. 2) Que Usui se muestre de una manera a ti, no significa que se muestre a todos igual. Más que nada porque todos tenemos sesgos cognitivos y percibimos las cosas de diferente forma. 

Otro día se me ocurrió preguntar al grupo en qué pensaban ellos mientras daban Reiki, por ejemplo, si meditaban, si rezaban, si hacían ho'oponopono, etc. El tipo me echó una bronca porque según él yo debía estar presente en el acto de dar Reiki. No digo que no tuviera razón (que no lo creo), pero la forma de expresarlo no fue la adecuada. Me molestó, sí, bastante. Pero la verdad, una sesión de reiki puede ser larga, no me creo que todo el mundo tenga la capacidad de estar en el aquí y en el ahora continuamente. Afortunadamente tengo otra maestra que me dice que hasta puedo hacer la lista de la compra si quiero mientras doy Reiki. No voy a hacerlo, pero seguramente sí haga ho'oponopono, que va más conmigo.

En otra ocasión apercibió a una chavala que publicaba en el grupo fragmentos del libro "La Voz Interior" de Eileen Caddy. Según él estaba mal publicar sin el permiso de la autora. La chica no volvió a hacerlo, obviamente, y eso fue el detonante para mi marcha. Porque sí, es verdad que no es correcto hacerlo, pero a mí me encantaban esos fragmentos. De hecho. gracias a los mismos me compré el libro. Pero para mí que él lo veía como una amenaza a sus propios derechos de autor. Y las formas, nuevamente, desde esa superioridad moral, no me parecieron las adecuadas. Por cierto, creo que es un 1 del eneagrama.

Me salí del grupo, pero seguí manteniéndolo en mis contactos. Hoy he visto un comentario suyo al respecto de la fiesta de Halloween. Según él Halloween es una fiesta que sabotea la espiritualidad y que se relaciona con el bajo astral, una fiesta que fomenta el miedo y la frivolidad. Tócate las narices. Parece que cualquier cosa que sea diversión parece que está en contra de la espiritualidad. Pero ¿y tú qué ******* sabes de la espiritualidad de la gente? Si a ti te gusta celebrar este día con recogimiento e introspección, me parece fenomenal, es una vía muy lícita, pero ¿qué hay de malo en divertirse? Se pueden tener las dos cosas. Yo ayer por la mañana hice mi ejercicio de conexión con mis ancestros, pero por la tarde surgió una fiesta y me uní a ella. Es otra forma de conectar con la gente, con los vivos. Los valores no están en peligro si explicas bien las cosas y sabes separar.

En fin, que lo he visto como otra de sus perlitas de moral que no me gustan.
Por eso me planteo hasta quitarlo de mis contactos porque esta persona no me aporta nada. Es decir, quizás tenga mucho que aprender de él, pero si en el paquete van su superioridad y su soberbia, prefiero no aprenderlo a través de su persona.

martes, octubre 24, 2017

Mein Herz brennt

Muchas mañanas hago una meditación en la que me conecto a la Tierra y al cielo, y después expando la luz que brilla desde mi corazón. En realidad intento expandir el toroide del corazón, desde mi habitación, hacia mi barrio, mi ciudad, mi país, mi continente, y mi planeta, para después volcarlo al resto del universo, y así fundirme con él.

Hoy me he visto suspendida en el espacio, contemplando las estrellas y las galaxias a mi alrededor, brillando en mi parcela del universo. No sólo era una vista bonita, me sentía también llena de paz. Se estaba tan bien flotando en el vacío que no deseaba regresar.

Allí arriba brillando, me he preguntado si desde otro mundo podrían ver mi luz, y pensar si yo soy una estrella. Quizás me hayan dado un nombre, y hasta intenten enfocar telescopios hacia mí, intentando comprender mi naturaleza. Quizás en otros mundos usan mi luz para orientarse en la oscuridad, y es mi luz la que los guía a casa. En otro mundo soy una constante relativa.

Y he recordado la canción de Rammstein, que es más tétrica de lo que este post refleja, pero que dice: "Ein heller scheint am Firmament: mein Herz brennt".
Al mismo tiempo me pregunto si todas las estrellas que vemos desde la Tierra son sólo bolas de hidrógeno y helio, o quizás también veamos la luz de otros seres cuyo campo brilla e ilumina la oscuridad.


viernes, octubre 20, 2017

WITDOM

WITDOM es el nombre del proyecto que coordino. Empezó hace casi ya tres años; finalizará en diciembre de este año. Aunque el tema del proyecto es un poco árido para mí (critptografía aplicada a la privacidad de datos en nube pública), he terminado por cogerle el punto, hasta cariño diría yo. La mayor parte de este afecto nace del propio consorcio y de las personas que lo constituyen. Es un consorcio increíble, uno de los mejores en los que he participado en los casi 10 años que llevo en el programa marco. Nos llevamos todos muy bien, hay compañerismo, hay aprecio, hay complicidad. A pesar de que ha habido algunas rotaciones, el espíritu se ha mantenido a lo largo de todos estos años. Es una auténtica gozada poder confiar en tus socios, saber que puedes contar con ellos, saber que todos remamos en la misma dirección, cada uno desde su papel. Quizás las cosas podrían ir mejor, quién sabe, pero incluso en la adversidad ese compañerismo no se ha visto dañado, y eso es un lujo. Independientemente del resultado final, es un consorcio maravilloso. Estoy muy orgullosa de esta gente y de formar parte de este grupo. Los echaré de menos cuando el proyecto termine.

domingo, octubre 15, 2017

Hummm

Hay épocas que son para recibir. Seguramente estamos recibiendo continuamente, sin prestar demasiada atención, pero hoy sin duda estoy plenamente enfocada porque sí tengo esa percepción. Gracias, Universo por tus dones.

Entre las muchas cosas que he recibido este fin de semana, me quedo con un encuentro de almas. No es que el resto haya sido peor, es que este encuentro ha sido muy especial. Ese encuentro tiene nombre y se llama Hummm. Yo pensaba que se debía al famoso mantra (Om mani padme hum), pero la chica me sacó de mi error al explicarme que había recibido el nombre en una puya budista, lo cual me pareció interesantísimo. Rebautizarte suena a ritual de paso para emprender un nuevo camino. Me parece muy apropiado.

Lo más especial de este encuentro es que haya sucedido en el pueblo. Sinceramente aún me parece inverosímil haber encontrado a Hummm allí, donde son más mundanos (sin ofender). Es como haber encontrado una joya. Una joya que estaba destinada para mí. Desde el primer momento, sintonizamos. Fue como reconocer a alguien afín, a un igual. Alguien con quien hablar de cosas de las que nadie más en el pueblo sería capaz de hablar.

He de reconocer que yo también tuve el impulso de etiquetarla como "rarita". ¿Rarita? ¿Por qué juzgar a alguien que me cae tan bien desde el primer momento (cosa rara)? ¿Qué clase de creencias tengo instaladas en mi mente? No ayudó tampoco saber que tiene una serie de problemas en su vida, de los que no quise saber nada, porque no soy cotilla. O quizás no quise complicarme. Sí me pareció que Hummm ha debido de tener una vida difícil, modesta, de escasos recursos. Esto me ayudó a dar gracias por mi vida, sin ser rica, acomodada, holgada. Pensé entonces si no seríamos un espejo la una para la otra: ella para ayudarme a recordar lo afortunada que soy por mi vida acomodada, y ella para ver que otra vida es posible.

Sea como sea, esta mañana he encontrado un sobre en la entrada de casa cuyo remitente era Hummm. Era una tarjeta agradeciéndonos a mi madre y a mí nuestro tiempo, nuestra hospitalidad, y deseándonos lo mejor. Me ha parecido un gesto precioso porque no es fácil encontrar una tarjeta y traerla. Es mucha molestia. Me siento emocionada por este gesto.

Tardaré en coincidir con Hummm, si vuelvo a hacerlo. Es improbable. Yo voy poco al pueblo, y ella no vendrá mientras su hermano esté allí. Quizás tenía que ser así: un momento efímero pero significativo. ¿Puedo decir que Hummm ha sido importante en mi vida? Puede que no como una hermana, o un amor, pero sí lo suficiente para sentir la sincronía del Universo, para experimentar un encuentro de almas. Me parece hermoso y es más que suficiente. 

domingo, octubre 01, 2017

1-O

Hoy ha sido un día raro políticamente hablando, diría que un día triste para la democracia. Cataluña estaba convocada hoy a un referéndum ilegal sobre la independencia del territorio de España. Es una reivindicación que está en Cataluña desde hace años, sea o no verdadera. Los catalanes se sienten diferentes y quieren marcharse. En realidad hay mucho ego en esta idea, como en todo nacionalismo. Existe una especie de “supremacía” frente al otro. Lo que se promulga es la superioridad catalana frente a todo lo que es español, y lo basan en unas falacias históricas usadas durante décadas para lavar el cerebro a la población.

En el otro bando, las cosas no son mejores. Existe la idea de la unidad de España, por supuesto, muy arraigada en una dictadura que acabó no hace tantos años históricamente hablando, y de la que se han heredado muchos valores. Las heridas de la Guerra Civil y las dos Españas siguen mal curadas, y no ha habido nunca voluntad para sanarlas. Es lo que tiene que el fascismo ganara la guerra en este país. Pero esa ideología ha estado soterrada y latente durante muchos años, impregnándolo todo. Ahora parece que vuelve a resurgir con fuerza para nuestra desgracia.

Desde hace semanas se viene hablando del referéndum y tomando medidas en un bando (el gobierno central de España) y el otro (el gobierno catalán). Los primeros habían enviado efectivos policiales (antidisturbios) y militares (la Guardia Civil) para contener el proceso. Los segundos habían preparado urnas y papeletas de cara a la votación, saltándose a la torera todas las leyes nacionales. Aquí tampoco había mucha voluntad política por solucionar el problema. Ni siquiera se han propuesto sentarse a dialogar. Ambos bandos están enrocados en sus posiciones, intentando sacar rédito político para su beneficio.

Estratégicamente hablando, el gobierno español no lo ha hecho bien. Ha elegido la mano dura como opción, lo cual hace que tenga una imagen completamente execrable frente a la comunidad internacional. Da igual si la ley estaba de su parte o no, las medidas tomadas no me parecen las adecuadas. Y encima alimentas la falsa imagen romántica del “pobrecito pueblo catalán”, que el gobierno catalán viene explotando desde hace años. Esto es así. La gente se va a poner del lado del “débil”. Pero la miopía y la cabezonería de Rajoy no dan para más. Al final el propio Rajoy va a hacer por la independencia más que todos los años pasados de campaña. Yo, sinceramente, habría permitido la votación. Si no tiene validez: ¿por qué esta represión tan dura?

Eso sí, me molesta muchísimo la opinión internacional sobre el tema cuando carecen de base. La mayoría han comprado esa imagen romántica adulterada que mencionaba antes. Por un momento me he preguntado si esto mismo es lo que pasa con China y el Tibet, por ejemplo. Siempre hemos pensado que el pueblo del Tibet eran los “buenos”, pero ¿alguien ha pensado en los chinos? Bueno, esto sólo es una ocurrencia, no lo he madurado mucho.

Que gente como Snowden y sobre todo Assange opinen a favor de Cataluña, no ayuda. Sobre todo el segundo, que me parece que está totalmente dirigido por su ego, y sus motivaciones son totalmente cuestionables. Se habla también de la injerencia de Rusia. Yo me creo cualquier cosa ya, porque estamos en manos de unos pocos que hacen y deshacen a su antojo a nivel mundial.

Más localmente, tampoco ayudan las voces de algunos radicales instando a repartir estopa en Cataluña. Es totalmente incongruente: queréis que no se vayan, pero queréis que reciban un castigo desproporcionado. ¿Qué clase de “amor” es ése? Un amor muy tóxico, está claro. No me explico de dónde sale esa inquina y ese revanchismo. Me parece que Cataluña nunca ha agraviado a España tanto como para merecer tanto odio y desprecio. Me avergüenzan enormemente estos comportamientos.

Y así pasa. Llega el día del referéndum y todo se desmadra. Las imágenes de hoy son bochornosas e intolerables. Difícilmente justificables.


¿Qué pasará ahora? Difícil saberlo. He escuchado la comparación de Rajoy a última hora de la tarde. Es como si hubiese estado viendo una realidad paralela. No hay ni un ápice de cambio, de acercamiento en su postura. Intuyo que en el otro lado están igual. Así no hay manera de resolver nada. Es triste.

lunes, septiembre 25, 2017

Estigma y causalidad

A mí me enseñaron a ser responsable. Por eso suelo admitir mis fallos y apechugar con mis acciones. Así que lo suyo era parar a socorrer a la persona que he atropellado esta tarde. No lo he pensado siquiera, he actuado por impulso, parando el coche y preocupándome por ella. Era lo que tenía que hacer.

La "culpa" ha sido mía: estaba girando en un cruce un poco peligroso, vigilando que los coches en sentido contrario no me impedían girar, cuando me he topado con ella. Ha sido un buen empujón. Si he frenado, ha sido poco, tarde. La mujer ha caído completamente del costado izquierdo, resintiéndose del brazo.

Enseguida otros peatones y coches se han aproximado para ayudarla. Es bueno saber que todavía queda algo de humanidad. Pero también es cierto que la mayoría me han acusado con la mirada. Es más fácil empatizar con la víctima que con el responsable del atropello, supongo que es algo biológico. Pero como en toda historia, en ésta también había dos partes, dos implicados, y yo también estaba afectada.

Por suerte o por desgracia he actuado con bastante sangre fría. Es como si hubiese encapsulado toda emoción y la hubiese relegado muy dentro de mí, como diciendo: "esto ahora no te ayuda". Eso ha hecho todo más fácil de sobrellevar, aunque posiblemente de cara a la galería me ha hecho quedar como una persona fría. Curiosamente hoy he leído en astroworld que había unos aspectos planetarios que impedían cualquier tipo de simpatía. Lástima que lo he borrado.

La mujer se ha puesto muy histérica al principio. Me recriminaba que no hubiese visto el semáforo. No creo que mis explicaciones le hayan llegado lo más mínimo, teniendo en cuenta el schock y el malestar general. Le he ofrecido llevarla al hospital, pero creo o bien no se ha enterado, o no le ha dado la gana de permitir mi redención.

El resto de asistentes (que no testigos) parecían estar allí como intentando evitar que yo me diese a la fuga, como si hubiese hecho siquiera el ademán. En realidad, la persona más amable en todo esto ha sido el marido de la mujer, que ha sido bastante conciliador. Pero yo he admitido el atropello desde el primer momento, y he sido bastante objetiva con el asunto, bastante responsable. En cierto modo, me siento orgullosa de mi comportamiento, y mi ego se enfada porque nadie le reconoce eso. 

Los asistentes han llamado a la ambulancia y a la policía, que enseguida se han personado en el lugar del accidente. Los policías han sido muy amables y me han explicado todo bien cuando les he preguntado qué se suponía que debía hacer yo ahora. Me han facilitado todos los datos para dar parte al seguro. Estaban esperando la evaluación de los sanitarios para determinar si tenían que hacer un parte o un atestado. Lo segundo no suena muy bien. 

Y es verdad que durante todo el proceso, una parte de mí se preguntaba sobre las consecuencias del accidente para mí. Se te pasan un montón de cosas por la cabeza. Por ejemplo, ¿qué pasa si la atropellada es una hija de puta que quiere aprovechar el accidente para su beneficio? ¿Y si le gusta hacer daño a la gente?

Mientras pasaba el tiempo, mis defensas iban cayendo, y con ello mi compostura. Me ha costado mantenerla. He acabado llorando en el coche, aunque se me da bien conducir mientras lloro. Aun así, he ido a una gasolinera a lavar el coche, el cual no ha sufrido ningún rasguño en el accidente. Sé que suena muy raro, muy frío, pero necesitaba hacer algo que me serenase la mente. ¿Qué mejor que lavar el coche, que además es algo que tenía que hacer?

Al llegar a casa he dado parte al seguro. Lo he tramitado online porque me daba una vergüenza enorme llamar a un operador. Seguramente me llamen más adelante para confirmar algún dato. También he avisado al marido de la atropellada de que había cursado el parte. La mujer sigue en urgencias. Yo pienso que tiene el brazo roto y nada más. Ojalá. Esta noche voy a dar reiki a la situación.

Igual que he lavado el coche, ahora me he decidido a escribir esta entrada para ver si vuelco toda la carga emocional. 

He estado indagando también sobre el significado del accidente, dado que nada es casual. De hecho, si la mujer fuera de mi palo, debería mirarlo también, porque si lo mío es malo, lo suyo no es mejor. Aun no he llegado a nada concreto, aunque hay algunas entradas que me llaman la atención:

"El accidente indica una necesidad directa e inmediata de pasar a la acción. La necesidad inconsciente de cambio es tan grande que el pensamiento usa de una situación extrema, incluso dramática para que tome consciencia que debo probablemente cambiar la dirección que actualmente estoy tomando."

"La culpa está muy presente en los accidentes. Y como siempre somos los más severos jueces con nosotros mismos utilizamos el castigarnos. Ser indulgentes con nosotros mismos, tratándonos amorosamente, puede ser una poderosa herramienta para evitar los “accidentes”."

"Si se embiste a otro puedo preguntar ¿por qué necesito pasar por sobre otro para seguir mi camino?, o ¿a quién estoy rechazando con violencia en mi vida? o ¿quién se ha acercado demasiado a mi que necesito alejarlo violentamente?"

"La respuesta: «No lo vi», indica que esta persona deja de ver algo muy importante de su vida."

Todavía no he llegado a ninguna conclusión. Pediré esta noche en sueños que se me revele algo.


miércoles, septiembre 20, 2017

Zapatillas

Mañana me marcho de vacaciones, y como siempre, he entrado en "modo viaje". El modo viaje es esa forma de miedo a la muerte que se experimenta antes de viajar. Así lo defino yo. Lo experimento como resistencia a viajar, pereza, desidia, y la racionalización de los motivos que me llevan al mismo. Me pone un tanto irritable también. Igualmente procrastino todas las tareas que se asocian al mismo: hacer la maleta, sacar dinero, depilarme, etc. Lo voy dejando hasta que no queda más remedio que hacerlo, o bien descartarlo definitivamente.



Mientras intentaba hacer parte de la maleta (que no he conseguido terminar aún), he cogido mis zapatillas del gimnasio, he vertido polvos pédicos en su interior para quitar el olor, y las he dejado apoyadas en la pared. Es la rutina que suelo hacer los fines de semana en preparación de la vuelta al gimnasio los lunes. Pero en este caso, me he dado cuenta de que me iba de viaje, y he sido consciente de que estaba preparando las zapatillas como si diera por hecho que fuera a regresar.

Hay tantos gestos que hacemos automáticamente dando por hecho el resultado. Nuestra mente funciona así, aunque también hay un poco de fé en esto: la creencia de que nada nos va a pasar mientras estemos viajando. Pero podría acontecernos cualquier fatalidad en el camino, algo que no estaba previsto, un suceso que nos arrancara de nuestra vida. ¿Cuántas cosas se quedarían suspendidas? 

A la mente no le gusta pensar que nada se queda indefinido. A la mente le gusta cerrar, concluir, atar cabos. Nos da cierta calma y seguridad. Pero hay tantas cosas que se quedan en el camino pendientes. Cosas a medio hacer revestidas de un final aparente. Todo por no entrar en el desasosiego de las cosas inconclusas.

Miro mis zapatillas y pienso: "si algo me pasase, se quedarían allí esperando mi regreso". Sí, una especie de fantasía de animación en el que mis zapatillas sienten el duelo de mi pérdida. En realidad, preparar las zapatillas es un gesto casi tierno, quizás inútil, pueril, si lo comparamos con todo lo demás que se quedaría pendiente. ¿Qué pasa con los temas sin zanjar, con los retos iniciados, con mis mascotas y mis plantas, con el elemental de mi casa? Pero la pregunta es: ¿Qué pasaría con mis zapatillas?

Daría igual. No tiene ninguna relevancia. Nadie pensaría que esas zapatillas están esperando por mí. Son objetos carentes de una atadura emocional aparente que las vincule a mí. Son objetos prescindibles. Así que mi madre metería las zapatillas en una bolsa de basura con todas mis cosas, y todo se perdería en algún basurero de las afueras de la capital. Una parte de mí moriría con ellas nuevamente. Y así mi rastro desaparecería de este mundo, y quedaría un hueco para aquel que venga a cubrirlo en este mundo.

Mi ego se resiste a esta idea, pero mi alma celebra la libertad.

miércoles, septiembre 06, 2017

Underwater

El mejor estado posible es la paz interior, porque ahí no falta ni sobra nada. Es perfecto.
A veces he conseguido entrar en ese estado y es realmente maravilloso. Hace mucho tiempo de esto. Quizás he perdido la facultad.
Hay dos espacios especiales para sentir la paz: uno es el universo, el otro es el océano.
Hoy me he sentido fuertemente atraída hacia el segundo. Existe en mí un anhelo por sumergirme en sus frías aguas, perderme en su oscuridad y su silencio, donde nada existe, salvo yo. Y la paz del yo.
Olvidarme de todo y dejar de sentir todo salvo la paz. la paz del yo.

sábado, agosto 19, 2017

Valerian


Tarde de viernes sin ningún plan, pocas ganas de hacer nada, más sola que la una, razones más que contundentes para ir al cine. No tenía ninguna película en mente, ni siquiera ésta era candidata, pero vi la cartelera y vi tres posibilidades: "La Torre Oscura", "La Seducción", y "Valerian". Opté por ésta última porque me pareció la más light mentalmente.

La película está basada en una serie de los años 60 de ciencia ficción titulada "Valérian y Laureline", adaptada por el siempre entretenido Luc Besson. Sí, la película es entretenida, aunque no tiene una gran línea argumental. Lo que más impresiona son los efectos visuales, que a veces saturan un poco. Pero a mí me encantan. Es pura fantasía, pura imaginación, pura creatividad. Muy neptuniano, como yo.

Sobre los actores, cabe destacar a Ethan Hawke, haciendo del dueño de un club. Siempre me ha parecido un poco soso, pero en esta película se sale, está casi irreconocible. Hay un cameo de Rihana también. Y supongo que el plato "fuerte" es la aparición de Cara Delavigne, que es muy guapa, pero que como actriz flojea. Se pasa toda la película cabreada, así que no puedo decir mucho sobre sus registros.

viernes, agosto 18, 2017

El delfín y el topillo

Ha vuelto a suceder: una cría de bebé muerta en la playa de Mojácar cuando unos bañistas la sacaron del agua para hacerse unos selfies. Yo a esto lo llamo homicidio. "La curiosidad humana" dicen algunos para justificar el hecho. Sí, algo de esto hay. Es cierto que no se ve un delfín todos los días, y que la aparición del animal causase semejante expectación. La expectación es contagiosa: es una emoción que prende como una chispa y se propaga entre la gente. Es complicada de parar. Pero esto no exime de la culpa.

Esto es una cuestión de respeto. Respeto por la naturaleza, respeto por sus seres. También es un tema de ego: sacarse un selfie con el delfín porque queda muy chulo en facebook, sin pararse a pensar que estamos lastimando a un ser indefenso. Según la ONG Equinac"El agolparse sobre ellos para hacerles las fotos y tocarlos les causa un shock muy fuerte que acelera en gran medida un fallo cardiorespiratorio, que fue lo que finalmente ocurrió." (Fuente)

Me da igual si el delfín es una especie especialmente sensible al estrés o es más resistente. Nadie debería haberse acercado al delfín, salvo a socorrerlo y tomar las medidas necesarias para garantizar su protección hasta que alguien informado pudiese llegar a actuar. Los seres humanos somos tan engreídos, tan estúpidos. Y me da la impresión de que cada vez más. Estamos idiotizados con la tecnología, nos falta empatía.

Hace un par de días asistía a una situación semejante. En la piscina de un camping un topillo decidió hacer sus hoyos. Sacaba tierra de la galería que estaba construyendo y dejándola en la superficie. De repente a su alrededor se generó una gran expectación, niños sobre todo. Yo también tenía ganas de ver salir al topillo. Pero me molestaba que los niños se acercasen tanto al montículo y pudiesen hacerle daño, mi sobrino incluído. Como la topera estaba cerca de mi toalla, conseguí que los niños dejasen un espacio suficiente para el topo, que nunca llegó a salir. Fui bastante borde, la verdad, pero es que me molesta esa actitud. Y hay que joderse las cosas que se les pasan a los niños por la cabeza. Pequeños psicópatas.

El topo decidió seguir construyendo su galería y sacar la tierra unos metros más abajo de mi toalla. Otros niños volvieron a agolparse. Esta vez empezaron a tocar la tierra. Estoy segura de que el topo tiene buen oído para captar las vibraciones de la superficie y ponerse a salvo, pero me sentí tan molesta que me levanté de mi toalla para llegar a los niños y decirles que dejasen al topo tranquilo. Sus padres estaban cerca, ninguno me replicó. Me molesta que esos padres indolentes no aleccionasen a sus hijos sobre el topillo. No hace falta ser muy listo para saber que el topillo podría sentirse incómodo. Es una cuestión de sentido común. ¿Acaso a ellos les gustaría sentirse rodeados de personas que les estuviesen chinchando? Pero es mejor no molestarse, continuar tocándose los huevos en la toalla, y dejar a los niños que hagan lo que quieran y campen a sus anchas. Luego se preguntarán por qué son tan cafres. O se indiganarán con la gente que pide sitios "libres de niños". Los culpables son ellos, que no saben educar a sus hijos.

No sé qué pasaría con el topillo porque me fui de la piscina. Quizás debiera haberme quedado a asegurarme de que los cafres dejaban tranquilo al animal. Quiero creer que el topillo se las arregló para seguir haciendo su galería tranquilamente. Supongo que es una forma de calmar la culpa.

Y eso que era un topo. Si llega a ser una serpiente, la matan allí mismo. Como si la pobre serpiente tuviese alguna culpa. 

Estas cosas me indignan sobremanera.

viernes, julio 28, 2017

Arrepentimiento


Leo en la prensa el caso de una adolescente alemana, Linda Wenzel, reclutada por Daesh arrepentida de haberse unido a los terroristas. "Solo quiero irme lejos de aquí. Quiero estar lejos de esta guerra, lejos de tantas armas y del ruido”, dijo cuando fue detenida en Mosul por las fuerzas irakíes.

Mi primera impresión es que la creo. Recuerdo cuando empezó el tema del Daesh me metí a mirar la propaganda, y me pareció chulísima. Estaba totalmente orientada a un público adolescente, muy moderna y dinámica, concebida como la participación de un videojuego bélico. Entendí perfectamente que captase a tanta chavalería a sus filas.

Hay que entender también los problemas del primer mundo. Los problemas del primer mundo se basan en que tenemos demasiado. Los niños de ahora se crían en una abundancia tal que no solamente no valoran lo que tienen, es que ni siquiera tienen que esforzarse por conseguir nada. Se anulan ciertas capacidades, pero lo cierto es que el anhelo de superación está en el ser humano: necesitamos afrontar dificultades para poder crecer y evolucionar. Como diría mi madre: "como no tenemos problemas, tenemos que crearlos".

Así que en pleno auge del nihilismo, la falta de estímulos, el aburrimiento, y el consumismo excesivo de películas, series y videojuegos, se crea una fantasía sobre lo que ciertas ideas pueden ser. El Daesh tiene su propio halo romántico que puede ser seductor para muchos adolescentes, apoyado en una eficaz campaña propagandística. El resultado: centenares de jóvenes dejan sus casas para ingresar las filas de un grupo terrorista que les promete diversión y la lucha por una causa, sentirse útiles, sentir que su vida tiene un sentido.

Problema: darse de bruces con la realidad. Solamente por el choque cultural, la experiencia debe ser bastante dura. Estamos hablando de unos países con costumbres que nada tienen que ver con las occidentales, basadas en una ideología radicalizada que choca frontalmente con los valores que estos jóvenes han mamado desde pequeños y que forman parte de su subconsciente. Por no hablar de la dureza que debe ser vivir en unas condiciones muy mermadas, bajo la tiranía del miliciano de turno, y los horrores jamás han visto. Y de repente te debes ver atrapado en un mundo que no es lo que tú perseguías, desarraigado, lejos de las comodidades de la casa familiar, y del amparo familiar. El sueño convertido en pesadilla.

Por eso me creo el arrepentimiento de esta chica. Me da bastante pena, de hecho. Ojalá pueda volver a casa. Pero si vuelve tampoco va a ser fácil. De momento llegaría con la etiqueta de "terrorista", "traidora", y un montón de otros apelativos que he podido leer en las redes sociales en estos días ¿Cómo quitarse ese estigma? ¿Cómo superar la culpabilidad? ¿Cómo borrar la programación que puedan haber metido en su mente? No es fácil, no. Pero aun así, todo es mejor que estar allí, porque siempre se puede empezar de cero.

miércoles, julio 12, 2017

Llega de noche

Cambio de planes a última hora por la llegada de un bebé. Mis amigas quieren visitar a la madre el día después de dar a luz, cosa que no comparto. Tras un parto de 18 horas, dudo mucho que la madre tenga ganas de visitas, por mucho que diga que no pasa nada. Es más, ¿quiénes somos nosotras para meternos en visitas de hospital de esta manera? Ni que fuéramos la familia más próxima. De verdad que hay cosas que no comprendo.

Así que mientras unas van al hospital, yo he tenido que cambiar los planes que habíamos hecho, y he decidido ir al cine. Habría ido a clase de zumba, pero me han tenido en una telco hasta casi media hora antes de la clase. He escogido esta película porque era el argumento que más me atraía de todo lo que se proyectaba. No ha sido una gran elección, todo sea dicho.



A pesar de que parece una película de miedo, o así lo venden en el trailer, no lo es. Hay algún sustillo, pero muy puntual, todos asociados a los sueños de un adolescente que vive en una sociedad postapocalíptica. Travis y sus padres viven aislados en una casa en el bosque huyendo de una enfermedad que podría ser semejante a la peste. No hay zombies, sólo la idea de la infección.

Un día aparece en la casa Will, un hombre en busca de ayuda para su familia. La familia de Travis decide invitar a la familia a vivir en la casa con ellos, bajo el argumento de que la unión hace la fuerza. Sin embargo, tendrán que convivir con las dinámicas de poder y los recelos entre ellos, amenazados por una enfermedad latente que podría extenderse en cualquier momento. Al final, las fricciones desembocan en un desenlace más o menos predecible. Y con un final un poco abrupto y un tanto desesperanzador.

No sé, a mí la película me ha dejado un poco tibia. Quizás fuera porque casi me quedo dormida en el cine, a pesar de estar rodeada de adolescentes que se encargaban de mantenerme despierta con sus chillidos agudos de roedor. Casi parece un reality, como si hubiesen sacado un fragmento de la vida de alguien para exponerlo sin más. No me gusta como finaliza, es como si faltase algo. Sólo podría recomendarla para echarse la siesta un domingo.

viernes, junio 16, 2017

Q'eros



El pueblo Q'ero es el último vestigio de la cultura Inca del mundo, asentada en los Andes perúanos, cerca de Cuzco. Son una comunidad recóndita que perpetúan a través del tiempo su cultura, su lengua (el quechua) y sus costumbres. Son gentes que están en pleno contacto con la naturaleza y que se relacionan con el espíritu de la montaña (Apu) y madre Tierra (Pachamama). 

Hasta aquí, todo mi conocimiento con este pueblo, al que he conocido recientemente, gracias a Morti, una chica que conocí en el curso de sanación de la heridad femenina. Gracias a ella, asistí ayer a lo que se llama un "despacho", un ritual Q'ero, que ayer estaba enfocado al desbloqueo de energías. Creo que es la primera vez que participo en un ritual grupal propiamente etiquetado como tal. Curiosamente la cultura andina no me llama particularmente, así que tiene guasa empezar por éste en vez de por uno más celta.

El despacho se realizaba en un ático del centro de Madrid. Me resulta curioso el lugar. Me recuerda un poco a la película de los Cazafantasmas, con la energía manando desde lo alto de un efidicio. No era la primera vez que estaba en ese bloque. Una amiga vivió allí mismo durante unos años. Me pregunto si ella sabía de la existencia de este centro.

Al llegar me encontré mucha gente occidental (por llamarnos de alguna manera), bulliciosos como abejas por la habitación donde iba a hacerse el ritual. En medio de la habitación, un altar improvisado con una manta de motivos andinos, que había sido cubierta con las ofrendas para el ritual: flores blancas, rojas, y amarillas, cereales, legumbres, caramelos, y amuletos. Dejé mis ofrendas en el altar y me senté en la segunda corona del círculo alrededor del altar. Detrás del mismo, casi imperceptibles, se apostaban las figuras de Doña María y Don Manuel, madre e hijo, los sacerdotes del ritual, ataviados con sus trajes tradicionales. Parecían totalmente fuera de lugar tanto por sus ropas como por su actitud, mucho más introvertida que la del resto del grupo.

Como nos contaron después los organizadores, ella es una gran sacerdotisa Q'ero, una Alto Misayoc, mientras su hijo, con menor rango, es un Pampa Misayoc. Además de la experiencia, una de las diferencias en la categoría está en que la elección de los altos sacerdotes procede de la misma naturaleza, manifestada en recibir un rayo directo. Cuentan que ella recibió dos. ¿Qué probabilidad hay de que te caigan dos rayos en tu vida y que no te mate ninguno? ¿Que ni siquiera te afecte? Pues ella es la prueba. Es impresionante ver a una mujer de su edad (90 años estiman que tiene), con su vitalidad y su alegría. Se transforma en cuanto comienza el ritual. Es como una niña. Da mucha ternura.

El ritual está ejecutado en quechua completamente, por lo que es traducido sobre la marcha. Primeramente, Don Manuel invoca la energía de la montaña (el Apu), que en nuestro caso fue Montserrat, la única montaña sagrada de España (parece ser que es la única montaña con poder que tenemos). Doña María invoca a la madre, a la Pachamama. Durante el ritual, ella se encarga de la parte femenina del ritual, representada por las flores rojas, Don Manuel de la masculina, las flores blancas. Las flores amarillas establecen el vínculo entre ambos lados, los cuales se van llenando de pétalos, semillas, granos, y hojas según se desarrolla el rito, para conformar una ofrenda de color, casi como si fuera un mandala.

Cada asistente toma cinco hojas de laurel (originariamente son de coca, pero en España no se pueden meter), tres en la mano derecha para entregar, dos en la mano izquierda para recibir. Se entrega lo negativo, pero también aquello que queremos dar al mundo. Se sopla tres veces sobre las hojas y se dan a los chamanes para que ellos ritualicen los deseos. Ellos recitan sus mantras, en los que llaman a la Pachamama y a Apu, y como regalo te dan algún consejo o una frase. La mía fue "Gran energía, buen camino". También se toman dos puñados de maiz en las manos, representando la abundancia, para repetir el proceso. El ritual concluye con una especie de catarsis colectiva, donde todos vamos a tocar la ofrenda mientras se escuchan las letanías y las campanas q'echuas de fondo.

Doña María cantó después a la Pachamama. Don Manuel tocó una melodía con su flauta mientras todo el mundo bailaba. No sé si sería por eso, pero anoche se formó tormenta y descargó en la ciudad.

Fue una experiencia muy bonita, muy humilde, tierna. Me gustó mucho.
Lo peor vino después, cuando todo el mundo comienza a comentar sobre el ritual solamente para poner de relieve sus conocimientos y sus experiencias. El ego espiritual. Me pone mala.

jueves, junio 15, 2017

Desesperanza

Te dan una noticia que va a poner patas arriba tu mundo. El fin de tu mundo. El fin de algo que amas tanto. Impotencia, frustración, ira, miedo…todo se mezcla en el crisol de tu corazón. Puro magma que pugna por salir. Pero no puedes permitirlo, porque eso significaría dar demasiadas explicaciones que no le importan a nadie. Así que luchas contra las lágrimas que quieren derramarse, intentas forzar una sonrisa para que nadie te pregunte (aunque siempre puedes decir que estás constipado o que tienes alergia), intentas que tu semblante no parezca tan pálido y serio, intentas que los pedazos de tu corazón no se disgregen, intentas no colapsar en público, aunque es lo que más te gustaría en este momento. O morirte en ese mismo instante.

Intentas ocupar tu mente con el trabajo, pero es imposible concentrarse. Nada te puede consolar: ni el chocolate, ni los vídeos de gatitos, ni los memes recibidos por el whatsapp, ni las anécdotas de la última reunión…El dolor de tu corazón es ensordecedor. Pones la música a todo volumen hasta que los oídos duelen, porque el sonido te va a inundar por dentro, y con suerte aplacará la desesperación lo suficiente para que el dolor no te devore por dentro, y con suerte callará la voz interna que te dice que todo está perdido, que no hay esperanza.

No puedes evitarlo. La vida vuelve a golpearte y esta vez es un palo muy duro. No sabes cómo vas a poder superarlo. Sólo queda aceptarlo, como si fuera fácil. Como si fuera fácil renunciar a lo que amas. No hay nada que puedas hacer salvo llorar y esperar a que un día el dolor desaparezca.

martes, junio 13, 2017

Un héroe

En esta ocasión voy a hacer una entrada políticamente incorrecta. No busco la polémica necesariamente, simplemente es una reflexión que me surge a raíz de la muerte (¿o es homicidio?) de un héroe anónimo llamado Ignacio Echevarría, apuñalado en el reciente ataque terrorista de Londres cuando intentaba salvar la vida de una mujer. "El héroe del monopatín" le llaman. Desde el incidente las redes españolas se han volcado en alabar la actitud de este hombre y su gesto. Sin duda es un acto valiente que le honra, y que merece ser resaltado. El resto simplemente se han dedicado a exaltar los valores patrios, que nos encanta, como si por el hecho de compartir nacionalidad también fuésemos un poquito partícipes de su gesta. Somos así de patéticos.

Cuando vi la foto de Ignacio pensé que lo conocía. Me resultaba tremendamente familiar, aunque no terminaba de ubicarlo. Mi mente me dió una imagen: un chaval de un curso de alemán. No digo que fueran la misma persona, porque no tengo la certeza, pero recordar a aquel con quien compartí clase me dio pie a esta reflexión.

Aquél compañero de clase era realmente raro, el raro de la clase. Su forma de comportarse no era muy normal, tampoco lo eran sus pensamientos. Lo que más recuerdo fue una discusión en la que él venía a decir que a los arquitectos eran responsables por las cámaras de gas construidas. En el caso del régimen nazi posiblemente sería así, pero éste iba un paso más allá: incluso aunque el propósito inicial hubiese sido para otros fines distintos. Ahí no pudimos darle la razón y terminó enrocándose, lo cual no hizo sino incrementar su fama de raro.

Hace mucho tiempo de esto, lo tenía bastante olvidado.

Pues bien, el "rarito" de la clase hoy podría ser un héroe. Esto cuadra con la idea de los superhéroes de comic, que son todos bastante extraños en general, por no llamarlos perdedores. Héroes que sirven a la sociedad mientras viven vidas anónimas, ordinarias y mediocres donde ocultar su grandeza y sus poderes.

Pero también tenemos al héroe fortuito. Una persona que bien podría ser un auténtico hijo de puta (no digo que este Ignacio o mi compañero lo fueran) y que en un instante, por estar en el sitio y lugar oportunos, en las condiciones necesarias, y tener una reacción (que no una forma de ser) apropiada, se convierte de la noche en la mañana en un héroe. Miles de actos de cobardía e infamia desconocidos borrados de un plumazo por una sociedad que lo encumbra. El villano redimido. Y mientras, héroes anónimos que luchan cada día por el bien de la humanidad, son relegados a la más absoluta ignorancia porque se da por hecho su labor, porque esa labor no parece tan espectacular. ¿No es irónico? Buscamos referentes de héroes a los que parecernos, pero los tenemos a mano y los denostamos. La humanidad es así.

lunes, junio 12, 2017

El día en que casi muero

La vida nos expone continuamente a la muerte desde que nacemos, por lo que tenemos muchas ocasiones en las que ver la muerte de cerca y sentirla. Algunas son más claras que otras. Con el tiempo, también se van poniendo en perspectiva, y al final, si no hay eventos realmente claros, terminas por elegir aquellos que son más próximos en el tiempo. Para mí ese día es hoy.
Mucha gente pensará que es exagerado decir que puedes morir por dismenorrea. Puede ser. Pero el dolor y los síntomas eran muy reales para mí. Para explicarlo diré que una parte es el intenso dolor abdominal, ése que parece que te estén arrancando las entrañas con las manos desnudas. A esto se unen las sensaciones paralelas: bajada de tensión, mareos, sudores fríos, escalofríos, mal cuerpo. Todo in crescendo y desatado. 

Ante tal panorama, tendría que haberme ido directamente a casa y dejar el gimnasio para otro día. Pero desde pequeña tengo grabada la estúpida creencia de que está mal quejarse por tener la regla, que ceder al malestar corporal es de personas débiles, que la regla es la excusa de muchas mujeres para dejar de hacer cosas. Así que he ido igualmente. Supongo que pensé que se me pasaría en cuanto empezase a hacer mi actividad, pero no fue así. 

Desde que empezó la clase he sentido la debilidad del cuerpo y la incomodidad de tener que lidiar con las sensaciones de flojera del mismo. Me costaba concentrarme y era incapaz de hacer los ejercicios correctamente. A ratos tenía la sensación de que iba a perder el sentido y me iba a caer en la sala. Habría sido tan vergonzoso...
Tendría que haberme excusado y haberme marchado de clase sin más. Lo ideal habría sido reconocer y aceptar la necesidad previamente. Está claro que todavía tengo mucho que aprender en el arte de amarme a mí misma. Pero he resistido porque además de una muestra de debilidad, me parecía una falta de respeto a la profesora. En mi mente resonaban unas palabras mientras mi cuerpo pedía a gritos un descanso: "venga, un poquito más". Así hasta el final de la misma. ¡Menudo estoicismo de mierda!. Ha sido tremendamente duro, he sufrido enormemente, y menos mal que se trataba de una clase de corrección postural, donde el objetivo no es precisamente quemar calorías. No habría podido resistirla en caso contrario. De hecho, he tenido la sensatez de no ignorar más las señales y continuar con una clase de body jam. 

Al terminar la clase he llegado arrastrándome al vestuario. He parado en la recepción por un paracetamol que pudiese matarme el dolor y me he ido directamente al baño. Me he cruzado a varias personas y nadie me ha preguntado si me encontraba bien. Quizás no se han percatado de lo pálida que estaba (lo más probable), quizás es otro síntoma de la deshumanización que nos invade.

Me he metido en el water número dos y allí prácticamente me he hecho amiga de la taza. Afortunadamente ese baño está tan limpio que se podría comer en él. De la taza a una tumbona que hay junto a la sauna. De la tumbona a la taza otra vez. Así todo el rato, una media hora. Me sentía muy incómoda, muy agitada, incapaz de superar el malestar general y el continuo dolor abdominal que, lejos de cesar, se hacía más agudo cada vez. Así hasta que finalmente he vomitado.

Por un momento me he visto en perspectiva desde arriba, como si fuese la borracha de un bar. He pensado que podría morirme allí y que tardarían mucho en descubrir mi cuerpo. Sería una forma bastante patética de morir, agarrada a la taza de un baño de gimnasio, la verdad. Pero en esos momentos todo me daba igual: no había nada, salvo el malestar y el dolor. Vomitar me ha dado algo de paz, aunque no ha borrado los síntomas. Seguía sintiéndome mal, pero tenía que regresar a casa, que es donde yo quería estar realmente. Me habría gustado tener a alguien a quien llamar y que se hiciese cargo de mí, pero no hay nadie. Me he sentido muy sola. 

Como buenamente he podido me he subido al coche en dirección a mi casa. Me encontraba algo mejor para poder conducir, aunque no en plenas facultades. El único momento de lucidez ha sido llegar a preguntarme cuál sería la mejor ruta para minimizar un accidente. Todavía no sé la respuesta, pero yo he ido por la vía de circunvalación, que es el camino más rápido. Durante todo el trayecto he tenido que lidiar con mi incesante dolor abdominal, la necesidad de cerrar los ojos, y la obligación de mantener una precaria atención a la carretera para no tener un accidente. Para colmo hoy todos los semáforos parecían ponerse en mi contra y no me he encontrado a los mejores conductores precisamente. He pensado que efectivamente podría tener un accidente, y que todo daría igual porque por fin podría descansar.

Por fin aparco el coche y llego a mi casa tambaleándome. Me tomo un ibuprofeno, que es el último recurso que tengo a mano para apaciguar el dolor. No debería haberlo tomado tan próximo al paracetamol, pero entiendo que éste no ha llegado a absorberse. Me tumbo en la cama. No puedo estar más mareada, ni estar más cansada, ni más ida, ni el dolor puede ser mayor. Me retuerzo, me abrazo a la almohada, sollozo...pero el dolor sigue ahí.

No sé en qué momento me he quedado dormida, pero de repente me sorprendo despertando. Mi estómago pide comida. Me siento débil, pero más entera. La crisis parece haber remitido una vez más. Ahora solamente quiero dormir.

jueves, mayo 18, 2017

Cartas a los padres

Una de las cosas más difíles de la vida es aceptar que tus padres no lo hicieron bien contigo. Mal tampoco, simplemente no supieron hacerlo mejor. Eso creó una herida y un niño herido que se perpetúa en el adulto que eres hoy, y que tiene enormes implicaciones en la forma en que te comportas.

Para sanar la herida, se usan varias herramientas dentro del curso del niño interior que estoy haciendo. Uno de los ejercicios más duros consiste en decir a tus padres desde el niño, desde la parte más emocional que tenemos, todo lo que no nos gustó que hicieran y todo lo que nos faltó. Si la memoria puede complicar el recuerdo, no es peor que verbalizarlo delante de unos desconocidos que toman sendos roles paternos y sobre los que vuelcas todo tu dolor y toda tu frustración. Lágrimas aseguradas. Es el comienzo de la sanación, que pasa también por un terrible dolor de cabeza con el que me he levantado esta mañana, y la sensibilidad a flor de piel. El tiempo lluvioso, con todo lo que me gusta, tampoco ayuda.

Durante el ejercicio te sientes culpable por sacar la mierda que llevas dentro, por enfrentarte a tus padres apartando cualquier lógica que pueda ampararlos, por llorar en público cuando eso es algo casi prohibido en tu mente, por sentirte débil y herido. Descargas, pero hay mucho que sacar y muy profundo, muy arraigado, muy reprimido. Por eso el ejercicio continua en casa mediante unas cartas donde expresar a cada uno el dolor de tu corazón, y enfrentarlos nuevamente en el famoso ejercicio de la silla vacía. No va a ser fácil, pero creo que después de la sesión de ayer, tampoco será lo peor del mundo. O quizás sí, porque allí no habrá ningún tipo de protección. Al menos no es público.