jueves, enero 18, 2018

Cinco embriones


Cinco embriones surgieron del proceso y ninguno de ellos prosperó.

El primero fue el más traumático, el que la enfrentaría al futuro, la incertidumbre, sus creencias limitantes, su moral, su confianza en sí misma y en su capacidad. Dio mucho miedo y fue en sí mismo un ejercicio de autoconocimiento brutal.
Aun siendo el más prometedor, de alguna forma, este embrión estaba destinado a fracasar por toda la presión que se le vino encima. Además, ella aún soñaba con bebés de pelo castaño y ojos verdes.
Ella supo exactamente cuándo el embrión abandonó su cuerpo. Lo vio irse por el sumidero una mañana a los pocos días de la transferencia.

El segundo y el tercero pasaron un proceso más normalizado. Las dudas y los miedos persistían, pero no eran comparables a las del primero. Podrían haber salido con éxito, pero tampoco cuajaron. Causas desconocidas.

El cuarto no sobrevivió a la descriogenización, y hubo que despertar al quinto.

El quinto fue el más doloroso emocionalmente, porque fue el tercer revés consecutivo en menos de un mes. Quizás los dos primeros fueron lo que precipitaron éste. Nunca se confirmará.

Cinco intentos, cinco fracasos. Ahora queda la duda: volver a intentarlo (pasar por todo el proceso nuevamente, con lo que económica, moral, y emocionalmente significa) o desistir. ¿Cuántas veces son necesarias para una fatalista saber cuándo algo es imposible? ¿Cuándo dejar de luchar? ¿Cómo se acepta algo así?

Lo que sí es cierto es el dolor por la pérdida. En cierta manera, esos eran sus hijos no natos. Seguramente les escribirá una carta de despedida, para que se vayan tranquilos. Y llorará mucho por ellos, por lo que pudo ser y no fue, por los futuros muertos.

Lo que permanece es más desvalorización (sumada a la ya existente), el imaginarse como una reina Midas de la muerte: todo lo que toca se estropea y muere. Yerma y estéril. Buena para nada. Buena para nadie.

miércoles, enero 17, 2018

Virtual Love

Hace tres años abrí una cuenta en una conocida página de matchmaking. Tuve la idea de que me convenía conocer gente para no quedar atrapada en una historia sinsentido. Una vez más, mi intuición tenía razón. Pero no recuerdo por qué me decidí por esta vía, ya que jamás antes había hecho algo así. Un mes más tarde, mi amiga América me recomendaba otra página gratuita que usaba ella.

Al principio seguí los pasos que indicaban sendas páginas: abrir el perfil y empezar a curiosear. Y pronto me dí cuenta de que este medio no era para mí.

Me sorprende que a tantas personas les funcione, pero está claro que tienen una personalidad diferente a la mía. Digamos que tengo carencias para el juego: soy tímida, soy muy cautelosa con los hombres, y no soy nada lanzada. Por no decir que soy la típica chica a la que nadie ve, la mujer invisible, la chica violeta. Aun así, recibí algunos mensajes, cosa que agradezco porque yo jamás podría iniciar el contacto. Pero la mayoría de los intentos fueron fallidos porque la demanda de la gente es exagerada. A ver, yo no concibo estar metida en chats todo el día, como si no tuviese nada más que hacer. Buscar el amor es importante, pero conservar mi trabajo también. Alguno se molestó por no ser más activa. "Sosa" me llamaron. Si supieran que en realidad soy asíncrona multicanal, como decía Dani...

Otro problema que encuentro en estas plataformas son los perfiles. No nos damos cuenta de la cantidad de información que damos sin pretenderlo. Todo el mundo intenta ser guay para llamar la atención y dar su mejor imagen: las mejores sonrisas, las actividades más interesantes, los lugares más exóticos... pero la mayoría de las veces no se consigue. Quizás soy yo demasiado exigente (no digo que no), pero las cosas que veía me echaban para atrás que atraerme, esas cosas que no se ven a simple vista, esas intuiciones, esas primeras impresiones. Bastaba con ver la foto, no porque fueran feos o poco agraciados, sino por lo que transmitían en ellas sin querer. Y seguramente eran personas encantadoras e interesantes, pero la información que recibía no me animaba a conocerlos. A veces conseguía traspasar mis prejuicios y llegar a leer a los perfiles, y casi era peor. Había de todo, mucho corazón herido disfrazado de perdonavidas, muchos requisitos imposibles de satisfacer, mucha frase lapidaria.

Lo que más me repelía era la vergüenza ajena que sentía. Pensaba que ya es duro que normalmente te ninguneen para ser ninguneado ampliamente online por un grupo más numeroso. No me gustaría saber lo que mi perfil podría suscitar. Indiferencia sobre todo, supongo. Y eso que jamás mencioné que me encanta el esoterismo, la metafísica o las terapias alternativas.

De mi experiencia recuerdo tres casos concretos. El primero un chico de Madrid con el que supuestamente tenía una alta compatibilidad. A los dos nos gustaba el metal, las cervezas, y las series. Me pareció que merecía la pena conocernos. Quedamos. Me pareció muy majete, pero no sentí ninguna química. Es malo ir a estos sitios cuando estás ya enamorado o cuando tienes el corazón roto (o ambas cosas a la vez).

El segundo era un chico de Sevilla con el que crucé varios mensajes. Él estaba empeñado en que nos conociéramos, pero yo no quería relaciones a distancia. Insistió, pero lo tenía muy claro. Bastante sé de distancias como para saber que no iba a funcionar.

El último fue un masajista de Madrid. Muy lanzado. Demasiado. Me acojoné y corté la conversación.

Desde entonces nada. Tampoco tenía motivación. Yo estaba en otra historia.

Pero hoy he vuelto a entrar en una de las cuentas por curiosidad. Quería saber si mi percepción había cambiado. En absoluto. Sigo sintiendo la misma vergüenza ajena, el mismo recelo, el mismo reparo. Sé que tampoco era el mejor momento, tengo que cerrar heridas primero y tengo que reconstruir mi autoestima. No será en el corto plazo. Ni siquiera lo veo factible.

Soneto 116 - Willian Shakespeare

Permitid que no admita impedimento
ante el enlace de las almas fieles
no es amor el amor que cambia siempre por momentos
o que a distanciarse en la distancia tiende.

El amor es igual que un faro imperturbable,
que ve las tempestades y nunca se estremece.
Es la estrella que guía la nave a la deriva,
de un valor ignorado, aún sabiendo su altura.

No es juguete del Tiempo, aun si rosados labios
o mejillas alcanza, la guadaña implacable.
Ni se altera con horas o semanas fugaces,
si no que aguanta y dura hasta el último abismo.

Si es error lo que digo y en mí puede probarse,
decid, que nunca he escrito, ni amó jamás el hombre.

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Let me not to the marriage of true minds
Admit impediments: love is not love
Which alters when it alteration finds,
Or bends with the remover to remove.
Oh no! it is an ever-fixèd mark
That looks on tempests and is never shaken;
It is the star to every wandering bark,
Whose worth's unknown although his height be taken.
Love's not Time's fool, though rosy lips and cheeks
Within his bending sickle's compass come;
Love alters not with his brief hours and weeks,
But bears it out even to the edge of doom.

If this be error and upon me proved,
I never writ, nor no man ever loved

lunes, enero 15, 2018

Blue Monday

Este lunes lo echó de menos y quiso buscarlo. Echaba de menos tantas cosas: su sonrisa, el ángulo de su mandíbula, sus ojos, su olor, su calor...todo. Se preguntó si él también la echaría de menos. "Claro que no, niña tonta", se dijo a sí misma. Y le recordó todas las palabras que él había pronunciado. Sabía que estaba mal hablar así a su niña interior, pero es que a veces parecía que no se enteraba de las cosas.

Afortunadamente tenía más trabajo del que necesitaba, así como un gran resfriado. Estaba claro que somatizaba la tristeza en resfriado, lo cual tenía sus ventajas, pues podía argumentar que sus ojos vidriosos y su nariz roja eran los síntomas de la enfermedad. Muy conveniente todo.

Había tomado paracetamol para paliar el malestar general. Por la mañana creía haber tenido fiebre. De hecho, habría querido irse pronto a casa y descansar, pero tenía trabajo que adelantar, y las 17h se convirtieron en las 20:30.

Un mensaje le informó de la muerte de Dolores O'Riordan, y pensó en la futilidad de la vida, en cómo todo cambia en un segundo drásticamente. No había sido una gran fan de Cranberries, pero lamentó la muerte de una mujer tan joven que, en cierta manera, había sido un icono. En su cabeza revoloteó el estribillo de "Linger":
"But I'm in so deep
You know I'm such a fool for you
You've got me wrapped around your finger
Do you have to let it linger?
Do you have to, do you have to, do have to let it linger?"
Muy apropiado.

Salió de la oficina y en la recepción encontró la cara deforme de uno de los vigilantes. Tenía la cara totalmente torcida hacia el lado izquierdo, y el ojo derecho opacado, posiblemente ciego. Era la primera vez que lo veía en el edificio. Sintió pena por él y se preguntó si le daban el turno de noche para no causar " mala" impresión. Intentó que su cara no la traicionara cuando se dirigió a él para preguntar si alguien había dejado su tarjeta perdida. No quería ofenderlo.

Llegó a casa sin recordar bien cómo. Recordaba haber conducido, pero no recordaba bien el trayecto. Creía estar otra vez con fiebre. Habría querido ver alguno de los capítulos de "Big Little Lies" que le habían grabado (una gran serie, le habían asegurado), pero se encontraba tan cansada que pensó que sería mejor irse a la cama sin más. No importaba nada más que dormir. Hoy no habría lágrimas, sólo un sueño profundo y reparador.

Pensó en cuánto se alegraba de haber comprado un colchón tan maravilloso. Pensó en que sus gatas velarían por ella.
Pensó que quizás se reencontraréis con él en sueños y eso la consolaría. Pensó que no conocía ninguna canción que hablase del Blue Monday.

Y así cayó dormida.

sábado, enero 13, 2018

100 pizzas

Hace unos días leí una de esas noticias que te ayudan a restaurar tu fe en la humanidad. Si no al 100%, al menos lo suficiente para no alimentar la misantropía.

La cadena Telepizza lanzaba una promoción por Twitter premiando con 100 pizzas los comentarios más originales sobre su puzza barbacoa. En respuesta, uno de sus seguidores sugería donar las pizzas a los indigentes para que pudieran comer algo caliente. Esto provocó una reacción en cadena en la que la comunidad tuitera quisieron sumar unidades a la cantidad inicial. Telepizza aceptó el reto y terminaron llegando a 2244 pizzas, que fueron donadas a la fundación RAIS de Madrid.

Éste es un ejemplo de cómo la tecnología puede servir a un uso altruista, que, por supuesto, es un uso secundario. Muchos criticarán la acción como flor de un día, y en parte tendrían razón. Es mucho más útil cuando la solidaridad se mantiene en el tiempo, mejor cuando conlleva un compromiso personal. Sin embargo, tampoco hay que quitar méritos. Gracias a esta acción espontánea, muchos indigentes pudieron tener una noche especial, y eso es muy bonito. Ellos también merecen un gesto en una vida dura, algo que rompa su rutina, su monotonía, su «desgracia».

jueves, enero 11, 2018

La luz que no puedes ver


Llegó el último envío de Amazon. Le había comprado un regalo para Reyes. Un libro. Pero no un libro cualquiera, sino "La luz que no puedes ver" de Anthony Doerr. En un foro alguien comentó que estaba relacionado con la obra "Claro de Luna" de Debussy, y parecía un buen regalo para un amante del piano. La idea era que leyera el libro y luego lo recreara en el momento en que tocase estudiar esta obra. La idea subyacente es que también se acordara de ella. Una idea estúpida, la verdad, como el hecho de comprar el libro, como la dedicatoria que acompañaba el regalo.

Ahora el libro no tiene dueño, pero tiene una energía asociada. Ella no lo querría conservar, pero se siente de regalar esa energía a otros. No es que sea una mala energía, porque se basaba el amor, pero no sabe si arriesgarse.

Hay varias opciones, algunas combinables:
  • Quemarlo o tirarlo al contenedor de reciclaje de papel
  • Donarlo a la biblioteca o a la sala de espera de algún hospital
  • Venderlo en Wallapop o similar.
  • Regalarlo, aprovechando varios cumpleaños a la vista
  • Quedárselo y usarlo para calzar muebles o como posavaso.
  • Quedárselo y leerlo.
La historia no es fea, y viene avalada por varios premios. Cuenta la vida de una niña ciega francesa y de un niño alemán en la Segunda Guerra Mundial. La idea que quiere transmitir es que un corazón puro puede brillar aun en la noche más oscura. Muy apropiado.

Valentina


Valentina nació un verano de 1919 en un pequeño pueblo de Guadalajara, cerca de la provincia de Soria. Sin embargo su familia se trasladaría pronto a Madrid, cerca del cementerio de la Almudena, donde su padre trabajó de sepulturero. Ella era la segunda de ocho hermanos, la primera de las chicas.

Empezó a trabajar muy jovencita de sirvienta para una familia burguesa del distrito de Chamberí. Allí conocería a su marido, Ángel, un vecino de la misma finca.

 La guerra civil aplazó el noviazgo. Valentina se marchó a La Granja con la familia para la que trabajaba, un sitio apenas afectado por la guerra. Ángel se alistó en el ejército republicano en Madrid, tuvo que retirarse a Valencia cuando el bando nacional empezó a ganar, y terminó exiliado en el sur de Francia unos años.

A la vuelta del exilio, Valentina y Ángel se casaron. Eso debió ser en 1944. Un año después nacía su único hijo, José, llamado así por el mayor de sus tíos maternos.
Toda la familia vivió en la calle Ruiz hasta 1961. Ángel trabajó en una imprenta. Valentina siguió trabajando con la misma familia hasta que, por una decisión extraña los echaron de la casa. Vivirían unos años más en casa de una vecina, pero ya habían comprado un piso en el barrio del Pilar. Este sería su vivienda hasta su muerte. No volvió a trabajar.

Valentina tuvo una vida sencilla. Se dedicó fundamentalmente a ser ama de casa. Luego cosía, hacía punto, leía revistas de corazón, veía telenovelas, telefoneaba a sus hermanos, paseaba con su marido cuando volvía del trabajo... La verdad que no sé mucho más de su estilo de vida porque tampoco era una mujer que se prodigase mucho.

Tomaba una copita de vino cada día, que es una de las posibles causas de su longevidad. Nunca estuvo enferma hasta el año pasado, cuando hubo que ingresarla por encharcamiento de pulmones, y superó después una embolia pulmonar.

La muerte de Ángel hace 19 años la marcó significativamente, porque ya nada sería igual en su vida.  Desde entonces vivió sola, visitada por su familia de vez en cuando. También tuvo que enfrentar el cáncer de su hijo más las innumerables secuelas derivadas de la enfermedad.

Cuando sus funciones empezaron a mermarse, su familia contrató una persona que le hiciera compañía por las noches, más una mujer de la limpieza enviada por la asistencia social, y el cuidado de su hijo y su nuera.

Valentina falleció de madrugada a causa de una insuficiencia cardiorrespiratoria y renal que la llevó a ingresar el día de Año Nuevo.

Tuvo una vida larga, sencilla y buena. No se puede pedir más.

Hasta pronto, abuela.

miércoles, enero 10, 2018

Desolación

Una leyenda maorí habla de cómo Maui retuvo el sol. La recordó anoche entre los miles de pensamientos que cruzaron su mente, y envidió el poder y la capacidad de Maui para ella. Pero Maui era un dios, y podía hacer semejante proeza. Ella solamente era una mortal, y no demasiado poderosa. O nada poderosa. Desde luego, ella no había sido capaz de retener a su sol.

Lo había intentado, ciertamente. Lo había hecho desde que él hiciera el honor de fijarse en ella. Lo hizo porque había sentido miedo de perderlo. Lo hizo porque pensó que quería darle todo, sin más. Y sobre todo, lo hizo cuando lo sintió alejarse poco a poco.

Ella lo vio venir y quiso evitarlo. Hizo todo lo posible, lo que estuvo en su mano, lo que buenamente pudo y supo, pero nada bastó. Nada fue suficiente.  Nada sirvió. Y ahora su sol se alejaba cada vez más, dejando su mundo yermo y helado. Se había convertido, de repente, en una reina de las nieves perpetuas.

Ella había presentido el alejamiento semanas antes, meses incluso. Quizás en su ansiedad había cometido errores graves y fatales. Nunca lo sabría. Puede que diera igual, no iba a cambiar el resultado: su sol se marchaba.

Tampoco entendía la lógica de aquello. Puede el afecto desaparecer en un segundo? Cómo se puede pasar de un "te amo" a "de mí no va a salir" en cuestión de días? Cómo se puede pasar de un "gracias por existir" a un "estoy muy alejado (así es, y punto)"?

Cada palabra fue un puñal directo al corazón. Le dolió la indiferencia de su sol, como si ella y sus sentimientos no importasen una mierda. Quizás nunca habían importado, pero había estado ciega a tal hecho. Ciega por el resplandor de un sol egoísta y desconsiderado al que había amado sin medida, sin freno, sin red.

Despertó después de una mala noche de sueño corto, ligero, y lleno de lágrimas y desesperanza. Le dolía enormemente la cabeza y el pecho. También la boca del estómago, la casa del tercer chakra. Hacía mucho que no sentía dolor ahí: la desvalorización había regresado.

Se sentía profundamente ninguneada, como si todo lo que ella hubiera sido alguna vez simplemente careciera de valor. Todo había quedado invalidado por decreto del sol de golpe. Su amor, sus actos, sus sentimientos, sus emociones, sus ideas, sus eclecticidades, sus caricias, su sonrisa, su ilusión, su romanticismo, su físico... Toda su persona reducida al cero absoluto. Todo lo que una vez pensó que su sol amaba en ella no tenía ningún valor. Todo basura. Todo insuficiente. Todo mentira.

Despertó, y supo que la ilusión por la vida había muerto. No es que antes le sobrara, pero la poquita que había le ayudaba a ponerse en marcha. Ahora todo daba igual. Quiso morir porque no quedaba nada para ella por lo que vivir. La noche anterior viejas voces suicidas que pensaba olvidadas le habían susurrado que estrellara el coche mientras conducía de vuelta a casa. También deseó que el corazón se le parara de noche mientras dormitaba. Incluso pensó en rezar para pedir que los ángeles se la llevaran. Pero nada de eso había sucedido, lamentablemente.

Dolor, impotencia, frustración, desesperanza, desamor, desvalorización, apatía...cómo gestionar todo eso? Se sentía abrumada y sobrepasada. Se sentía pequeña y desvalida para algo tan inmenso.

Afortunadamente podía parapetarse en sus cuatro paredes al menos por un día, sin hablar con nadie, sin tener que fingir que todo estaba bien delante de todos. Un día para llorar libremente. Cancelaría todas las reuniones del día, y desactivaría el teléfono y el chat.  A la mierda la dieta, la primera resolución del año. Pondría en bucle el "These Days" de Bon Jovi, con el volumen a tope hasta que le dolieran los oídos. La idea era saturar los sentidos para insensibilizar el cuerpo. No sabía bien cómo parar la mente, tampoco cómo apaciguar el dolor del corazón. Pero quizás no importaba. Como ella.

Decidió que a partir de ahora se iba a replegar a su mundo interno. No participaría de la vida. A partir de ahora iba a vivir a través de la vida de otros. Vidas mejores, vidas más interesantes, vidas más valiosas que la suya. Ella se quedaría como una sombra, lo que siempre fue, lo que siempre debió haber sido (se ríe amargamente reconociendo cuán pretenciosa fue creyendo lo contrario, creyendo que le podía corresponder algo bonito). Y sí, consideraría la muerte física nuevamente, pero en todo caso, la muerte siempre llega de una manera u otra.

lunes, enero 08, 2018

Carabelas

Hace un par de días soñé con mi abuelo Ángel. Me sorprendí porque no esperaba encontrármelo. Su cara era inconfundible, así como su bata azul marino. Tenía buen aspecto, a pesar del tiempo transcurrido. No tan mayor ni tan caído como cuando falleció, pero lo suficientemente mayor para que yo pudiera reconocerlo. Era él, no me cabe duda, lo pude ver clarísimamente. 
Él no me miraba y yo tampoco lo llamé. Simplemente llegaba a la habitación del hospital y se sentaba al lado de la cama de mi abuela en el hospital, esperando, esperándola.

Hoy he vuelto al hospital. Al cruzar el portal me ha venido nuevamente la figura de mi abuelo a la mente. Esta vez sí me miraba y me sonreía, aunque tampoco me decía nada. Parecía estar esperándome, y se alegraba de verme. Esta vez no era un sueño, sólo una imagen nítida. Él no estaba allí, pero al mismo tiempo estaba. En otro plano.
“Hola, abuelo, me alegro de verte”, le he dicho mentalmente. Y he proseguido caminando hacia la habitación de mi abuela.

Entonces he pensado que esperamos ver con los ojos físicos lo que solamente se puede ver con el tercer ojo, o con el corazón, o con otros sentidos que están más allá de lo material. Igual que no vemos por el oído por mucho que nos empeñemos, hay informaciones que deben captarse por el canal adecuado. Además, a falta de referencias y sensaciones con las que comparar, que no somos capaces de apreciar la experiencia que está delante de nosotros. Como los nativos americanos, que no veían las carabelas de Colón cuando llegaron a tierra, porque en su cerebro no había ningún conocimiento ni ninguna experiencia de la existencia de las embarcaciones. O eso dicen.

miércoles, enero 03, 2018

Aiteda


Me despierto con el hecho de que Cepeda fue expulsado de OT. Veo en Twitter los vídeos, y son tan emotivos, que me echo a llorar: Aitana pidiendo a Cepeda que no se vaya, los abrazos, los lloros...Se acabó, él está fuera. Se acabó "Aiteda". OT no volverá a ser lo mismo sin ellos juntos.

Dicen que OT es un concurso de voces, pero no es verdad: es un reality disfrazado de concurso de canciones. La audiencia que tiene el 24h no la tiene la gala. El hashtag es TT cada día. La audiencia quiere ver el día a día de los chicos, la gala es simplemente un trámite más del reality, que tampoco lleva a votar al mejor, dado que las votaciones se suceden todos los días de la semana, y no en el momento de la gala.

Puesto que es un reality, no se valora solamente la voz, sino a la persona. Es más, incluso sin el reality, podemos afirmar que un artista no solamente es una voz, sino algo que emana de su propia persona. Hay voces maravillosas, capaces de virtuosismos vocales, y sin embargo carecer de esa calidez que despierta el corazón. Por tanto, no se vota por "capacidad", sino por afinidad y por sentimiento.

En el caso de Cepeda, sin duda no es la mejor voz técnicamente hablando, pero tiene calidez. Como persona, Cepeda es un buen chaval, muy noble. También es el más mayor de los que entraron, por lo que su madurez es diferente al resto, y se nota, por mucho que le guste jugar. Y luego está su relación con Aitana, que supongo que le ha llevado más allá de lo esperado en el concurso. Porque somos muchos los que "shippeamos" a esta pareja, la verdad. Y todo ayuda.

A pesar de su diferencia de edad, Cepeda conectó con Aitana desde el primer día. Una actuación perfecta, y el comienzo de una relación única dentro de la academia. Si es amistad o amor, solamente ellos lo pueden definir. Para mí es amor, porque jamás he tenido una amistad semejante en mi vida con la que poder afirmar que ese tipo de amistades existen: alguien que te cuida, que te apoya, que te abraza, que te anima, que tiene complicidad contigo, con admiración mutua, cuya opinión te importa, y con quien quieres pasar la mayor parte de su tiempo contigo. Yo no he tenido amig@s así.

Todos habríamos querido que acabaran juntos, independientemente de que tuviesen pareja en el exterior. No sabemos cómo son las relaciones con sus parejas, ni nos importa. Nos gusta la magia que crean cuando están juntos. Nos gusta la relación tan bonita que tienen entre ellos. Nos gustan los cuentos de hadas con final feliz. Nos gusta el triunfo del amor.

Lamentablemente ahora Aitana llora la pérdida de Cepeda, y la mayor parte de la audiencia con ella, incluyéndome a mí.

Cepeda tenía demasiados "haters", estaba claro que en algún momento saldría, porque uno no puede mantenerse nominación tras nominación sin erosión. A pesar de su legión de incondicionales, es un dineral invertido en él. Y fueron cinco galas. Me alegro que, al menos, echara a Mireya y Raoul.

El concurso y el reality continuan. A mí me gustan Aitana y Amaia para ganarlo. Ya veremos cómo resulta. Lo que está claro es que echaré mucho de menos a Aiteda.

martes, enero 02, 2018

El Lago de los Cisnes


He empezado el año con algo bueno y otro no tan bueno. Lo malo es que mi abuela está ingresada otra vez, igual que en las vacaciones del año pasado, por una insuficiencia cardiorespiratoria y renal. Empezó a retener líquidos la semana previa a Año Nuevo, y ayer estaba tan fastidiada que hubo que llamar al médico de emergencia. Siempre tiene mal pronóstico por la edad que tiene, pero sigue teniendo mucha fuerza. Es impresionante la vitalidad que tiene.

Debido al cuadro, mi madre decidió que no vendría conmigo a ver "El Lago de los Cisnes". Estuve a punto de ir sola. Finalmente Crisis se unió, aunque no creo que fuera el plan que más le sedujera en su momento.

Ésta es la parte buena del día de ayer: poder ver el ballet que tenía tantas ganas de ver. Hacía muchísimo que no lo veía. Diría que unos 6-7 años aproximadamente, y curiosamente fue gracias a Crisis, que me regaló la entrada para que fuéramos juntas. Creo que hasta fuimos al mismo teatro, salvo que ahora tiene un nombre diferente.

Como ballet, creo que me gusta más "Giselle", porque fue el primero que vi en mi vida, y porque tiene un punto gótico interesante. Pero "El Lago de los Cisnes" tiene algo que no tiene "Giselle": la música de Tchaikovsky. Recuerdo que me enamoré de la música gracias a unos dibujos animados que relataban el cuento de hadas. Luego un compañero del colegio me dejó una cinta de su madre con la música del ballet, cinta que ponía una y otra vez sin parar. Más tarde me compraría un CD con la música de éste y del ballet "El Cascanueces", que guardo todavía, y que he escuchado innumerables veces. El tema que más me gusta es, sin duda, el leitmotiv de la obra, que siempre me ha emocionado muchísimo. No sé, me eleva y me hace vibrar el pecho. Es una pieza muy hermosa (para mi gusto).

El ballet lo recordaba muy difuso de la última vez, aunque sí recordaba el argumento de la historia: el amor de Sigfrido y la hechizada Odette, el cisne blanco. Crisis me preguntó a mitad de la obra: "Esto va a acabar mal, ¿no?". Y yo le dije que no. Y fue cierto. Pero parece ser que hay varios finales alternativos diferentes a lo que vimos anoche. Yo siempre he visto un final feliz.

En mi cabeza tenía la idea el baile en solitario del cisne negro. Pero resultó que lo que vi no se parecía en nada a lo que recordaba. Fue muy bonito, pero yo en mi mente era mucho más espectacular. Eso me chafó un poco. Por lo demás, el ballet es maravilloso, con unas formaciones de cisnes impresionantes. Qué estoicas son las bailarinas, porque yo pensaba lo mucho que tiene que doler muscularmente hacer todo eso. Son preciosas, etéreas, gráciles, elegantes, delicadas, como plumas en el aire, como si no tocasen el suelo. Son lo más parecido a los elfos que debe existir en la tierra. Qué belleza. Un poco de envidia sí me dan, salvo que yo jamás he sido tan grácil, ni creo que hubiese podido sorportar semejante disciplina.

Los chicos, los pobres, no se lucen mucho. Sigfrido un poco más, por eso de que es el príncipe, y también es vistoso el arlequín del palacio. Los demás...bueno, es que no es comparable. O no me lo parece a mí, porque solamente puedo fijarme en ellas y en sus movimientos armoniosos y perfectos. Ellos "simplemente" las acompañan en las partes en las que aparecen representados. Eso sí, hay que tener fuerza para elevarlas tan alto y por tanto tiempo.

La protagonista es la bailarina que hace el doble papel de Odette y Odile (el cisne negro). Una técnica impresionante, un físico impresionante. A mí me gusta más el cisne negro porque me parece más interesante. Odette resulta un tanto lánguida en comparación a la energía de Odile. ¿Por qué la bondad la representan siempre tan sosa? Aunque en realidad no sabemos cuán buena es Odette. Se supone porque es blanca. Sólo sabemos que está hechizada. Y seguramente sea guapa, dada la lucha entre Sigfrido y el rey brujo. A fin de cuentas, es un cuento antiguo donde las mujeres sólo valían por su belleza.

domingo, diciembre 31, 2017

Felicitación de Nochevieja

(Visto por ahí)

"No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ése es un pensamiento mágico, infantil, utópico.

Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres.

Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar.

Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si corres del lugar de la queja, podrás cambiar.

Que no te permitas los "no puedo" y que reconozcas los "no quiero".

Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es sólo tu verdad, no la del otro.

Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer el miedo.

Que aprendas a tolerar las "manchas negras" del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo.

Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderosa.

Que crezcas, hasta donde y cuando quieras.

No te deseo que el 2018 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir.

Que la felicidad sea el camino, no la meta..

Eres luz

(De Irela Perea)


Eres luz, no lo sabes y eres luz.
Y cada vez que te vas, se apagan todos los faros del mundo y mueren en sus orillas los mares negros.
 Y cuando llegas, contigo regresa el verano, y hasta se atreven a volar los pájaros, y se vuelven los girasoles a mirarte.
Eres luz, lo sé, y hasta la noche lo sabe.

Recordando 2017

Cerrar el año es parte de un ritual que no llevo demasiado bien por tener que enfrentar nuevamente situaciones que no fueron del todo agradables. Como siempre, me centro en lo negativo, como si no hubiese habido cosas positivas. Aparentemente tengo un cerebro reptilano hiperdesarrollado.

Bueno, éste va a ser un post largo.

Si tuviese que describir el año de alguna manera sería con la palabra "tumultuoso", especialmente a nivel emocional. ¡Qué año más duro ha sido! Estoy por ponerlo a la altura de 2012. Puede que me esté dejando llevar por los últimos meses, que han sido especialmente complicados, o quizás  los recuerdo más intensos porque son más recientes, quién sabe.

Empecemos por lo fácil.

Este año he hecho un montón de cursos y talleres de los míos: ho'oponopono, niño interior, reflexología, masaje thai, lo divino femenino, reiki, eneagrama, zen, abrirme los registros akáshikos, taller de Mandalas, sesiones con los médicos del cielo, las bendiciones del útero del sistema Miranda Grey, la lectura del aura, constelaciones sistémicas, las charlas del centro budista, el curso de reiki lunar, y el curso de limpiezas energéticas.

Todos han sido cursos muy interesantes, incluso bonitos. Pero si tuviese que elegir uno sería el del niño interior. Este curso me ha permitido ponerme en contacto con la niña que vive dentro de mí, muy olvidada hasta entonces. A través de ella, he aprendido a quererme más, a desbloquear una sensibilidad especial que llevaba por dentro, a aprender a estar conmigo mejor. Ella siempre está conmigo, y yo con ella. Ambas nos cuidamos.
A través de la niña he podido perdonar a mis padres por muchas de las cosas que guardaba contra ellos. También me ha abierto la puerta al transgeneracional, un área que me llama mucho la atención. Aun no he decidido si la abordaré el próximo año. Hay demasiados caminos por recorrer.

El curso de eneagrama empezó tarde, pero me está gustando. Me resulta fascinante conocer los eneatipos. El haber empezado por la triada mental en primer lugar, me ha permitido conocer mi eneatipo antes, y poder conocerme un poco mejor. Ahora me sorprendo haciendo cosas del eneatipo 6 de las cuales antes ni era consciente. Crisis dice que soy un seis de libro, y sí, me siento muy representada. Creo que me iría mejor si pudiese irme de vez en cuando al ala siete, para ser más entusiasta y espontánea.

Además de los cursos trascendentales, también he hecho algunas actividades mundanas e interesantes, como aprender a montar en piragua, ir de camping, celebrar el Año Nuevo japonés (mochitsuki), montar en el Naviluz, la exposición de Biocultura, pintar un cuadro.

Viajes. Durante este año tuve los siguientes destinos principales: Tenerife, Vigo, Zaragoza, Pechón, Toulouse, Bretaña, Munich, Hamburgo (no podía faltar), los campos de lavanda de Brihuega, Málaga, Sant Carles de la Rápita, y Jarque. Sí, este año he procurado visitar más el pueblo. La casa de allí tiene algo especial: me hace sentir bien, protegida. Tiene una energía única.
Miro la lista y salvo Zaragoza (por temas obvios) creo que no ha habido viaje malo. Pero voy a elegir Pechón, porque es un viaje que hice sola, algo que no creía que fuese capaz de hacer. Lástima no haber podido ir a Gredos.

Conciertos.  No ha habido muchos: el concierto de año nuevo en el auditorio, el concierto-tributo a Guns 'n' Roses de Rock en Familia, Alterbridge, Moonspell, e In-Flames.

Trabajo. Ha sido un área muy activa. A mediados de año dejé la jefatura de mi sector para pasar a dirigir la PPM. Fue un cambio forzado, y no me hizo mucha gracia. Sé que el trabajo no va a ser tan interesante como antes, pero a cambio estoy muy contenta con mi grupo: le ponen ilusión y ganas, y eso hace que yo también me motive.
Sigo aprendiendo a ser jefa. Lo más complicado es encontrar el equilibrio entre ser una jefa estricta o una jefa guay, sabiendo que son mis colegas, no mis amigos.
Hace un par de meses recibí una oferta muy importante, que rechacé con vistas a tener una vida más tranquila y centrada en lo que me gusta. Fue una decisión difícil porque mi intuición no me dio muchas pistas sobre qué hacer. Creo que ambos caminos eran correctos para mí.
Me encantó el vídeo de despedida que me hicieron mis compañeros de sector.
Me encantó la comida de Navidad de la PPM.

Amistades. Me he distanciado de algunos círculos y binomios que solían ser importantes. Ahora tengo menos gente alrededor, pero es gente que me aporta, aunque no pueda ver a todos con la frecuencia con la que me gustaría. Cris y Miguel, Engelchen, Alicia, Rodrigo y Jose, Macu y Alejandro, Ame y Leti, Ainoa, mi grupo de catas...y sí, el encantador de cobras también.
Gracias a Rydwf tengo alguien con quien hablar de lo divino más que de lo humano.
El taller de lo divino femenino me trajo a mi realidad un montón de mujeres especiales, con grandes motivaciones espirituales. Voy a destacar a Morti, una bruja de espíritu inquieto y personalidad alegre, que me sirve de inspiración.
Acabo de caer en que he sustituido a Isabel por Carmen. Voy de maestra en maestra. Siempre mujeres, casualmente.
También estoy viendo cómo dejar atrás a un amigo que fue especial, pero que creo que sólo me va a traer problemas. De momento me debe dinero, y sinceramente, no sé si quiero recuperarlo. Es una pena porque es buen chico, pero está muy perdido. Aunque suene egoísta, no quiero que me arrastre en su caída. No se puede salvar a quien no quiere ser salvado.

Más cosas:
Por trabajo, visité el Bernabeu y me hice una foto con la Copa de la Champions del Real Madrid. Me he quedado con las ganas de visitar el restaurante, y dudo que ya pueda unirme a un consorcio para hacerlo.
He conocido restaurantes especiales, algunos de lujo, como el Urrechu. En serio, qué bien te tratan cuando eres rico.
Me manifesté a favor del lobo, y caminé junto a una manada de perros lobos. Casi tenemos un percance con el macho alfa y Talgo.
Fui a una nutricionista con el objetivo de adelgazar, sin mucho éxito porque no me lo tomé muy en serio. No estaba preparada. También me hice una prueba de intolerancias alimenticias y, oh, sorpresa, dijeron que dejara el glutamato. Alejandro les dio la razón, y me recordó que debo dejar también el azúcar. No sé si lo conseguirá, pero ahora leo todas las etiquetas buscando la proporción de azúcar, y es espeluznante.
Los Levis hicieron por fin la comida mexicana que nos debían, y descubrí el pastel de elote, que está bastante rico.
Este año he estado menos enganchada a las catas de cervezas. La última ha sido este mismo mes de diciembre, donde por fin probamos la mítica Tactical Nuclar Penguin de 32%.
Y como siempre, de las mejores cosas del año, son los dos días pasados en el cielo de las cobras. Esos días furtivos que tanto me cuesta conseguir, que tanto ansío, y que espero con tanta ilusión.

Lo peor del año fueron sin duda la eutanasia de Teína, el fallecimiento de mi querida tía Anita, y el atropello. Y aprender a perder algo que quieres mucho.
Ha habido mucho dolor, pero supongo que también ha habido mucho crecimiento.

Si algo he aprendido este año es que debo apagar mi mente más a menudo. Cuando está de buenas, es genial, pero cuando no, me envenena el corazón, o me sume en la tristeza más grande.
Con el ho'oponopono aprendí a ocupar espacio en la mente para que no cupiesen otros pensamientos. Desde entonces la crítica interna no es tan feroz, por no decir que a veces me sorprendo corrigiéndome cuando tengo pensamientos negativos contra mi persona.
Como herramienta está bien, pero supongo que necesito ir más allá. Supongo que debo aprender más sobre el desapego. Es mi lección de vida: aprender a soltar, aprender a dejar ir, aprender a no involucrarme emocionalmente. Desapegarme de los resultados, desapegarme de las circunstancias, desapegarme de las emociones, desapegarme de los sentimientos, desapegarme de la gente. Y no esperar nada.
Desapego, centrarme en el presente (en el aquí y en el ahora), apreciar lo muchísimo que ya tengo, y hacer lo que me apetezca, sin que me importe la opinión del mundo, ni sus condicionantes, ni las consecuencias, sólo porque es lo que yo quiero hacer y me va a hacer feliz. O sea, vivir un egoísmo más sano. O sea, aprovechar mejor mi eneatipo y mis alas.

Si mañana no despertara, habría varias cosas que me dejaría pendientes, pero en realidad puedo decir que he tenido una buena vida.



¿Qué hay para el 2018?
Pues de momento una final review en Eslovenia y tres conciertos: Machine Head, Pearl Jam, y muy seguramente Dark Tranquility. Se habla también de ir al Graspop; a mí me tocarían Guns 'n' Roses y Iced Earth. Quizás un viaje a Islandia (si sale), una nueva visita a Hamburgo (veremos cuánta gente se apunta finalmente, porque había varias peticiones de adhesión), y ya se promueve una nueva "misión paellita" (aunque yo voy a sugerir ir al Maestrazgo, por variar un poco). Ayer me propusieron un curso de buceo en Cartagena.
También haré el curso de masaje metamórfico con Carmen, que además me va a sacar de mi zona de confort: dejar entrar extraños en mi casa. Continuaré con el curso de eneagrama (próxima lección, eneatipo 7). Y me estoy planteando el curso online de "Reiki Excalibur". Sí, tengo que aprender a llevar las cosas a tierra.
Mucho curro en la PPM.

Y el resto me lo dará el caminar.

Por cierto, este año hay eclipse total de luna en julio.

sábado, diciembre 30, 2017

De copiloto


Estaba en meditación cuando la vida me dijo:
- ¡Hey, yo conduzco!.
- ¿Dónde vamos?, pregunté yo.
- ¿Dónde quieres ir?
- No lo sé, muy bien.
- Entonces, qué más da. Venga, sube, yo te llevo.

Recordé que había escuchado una conversación parecida una vez: en el libro de "Alicia en el País de las Maravillas".

La vida me invitaba a ceder el control y a confiar. Pensé que yo era Alicia, y mi vida era el gato de Cheshire. Si él conducía, solamente podríamos tener un viaje curioso.

No me suele importar ir de copiloto, porque eso me permite ver el paisaje, echarme alguna cabezadita, o bien fantasear con lo que se me ocurra en el momento.

Recordé que el destino no es tan importante como el propio viaje, los momentos vividos, las experiencias. Y si yo no sé bien dónde quiero ir, quizás el gato sí. Quizás sea más sabio y conozca sitios que ni yo misma hubiese imaginado querer ver.

Que no importa el destino cuando las rutas para llegar son variadas. Que la improvisación ayuda. Que las rutas principales no son necesariamente las mejores o las más interesantes. Que en general, me suelen gustar todos los sitios donde paro, porque en todos encuentro cosas interesantes que visitar.

Que no importa cuánto se tarda en llegar. Como en el "Ítaca" de Kavafis: "Cuando te encuentres de camino a Ítaca, desea que sea largo el camino, lleno de aventuras, lleno de conocimientos".

¿Qué pierdo pues dejando que sea el gato quien conduzca?

jueves, diciembre 28, 2017

Pinceladas

A veces me da. Veo una actividad que me produce curiosidad y me lanzo a hacerla. Probar para ver qué resulta. Así he hecho muchas cosas: el curso de tiro con arco, el patinaje, volar en un tunel de viento, lanzarme en tirolina, cantar en karaoke, etc. El problema de estas cosas es que no soy constante. Me gustan sí, pero no llegan a engancharme. Quizás sea mejor así, o ahora mismo tendría un arco recurvado Hoyt de 64" para zurdos cubierto de polvo en el trastero. Pero digamos que sí estoy un poco al acecho de nuevas experiencias que puedan aportarme algo. Puede que esté en la búsqueda de mi hobby definitivo.

Pero ¿pintura? Si a mí nunca se me ha dado bien. ¿Qué hago yo yendo a una actividad de pintura? sin embargo, vi el anuncio y quise hacerlo de inmediato, aun sabiendo que el resultado no iba a ser óptimo. La actividad consistía en reproducir un cuadro bajo las instrucciones de un profesor de pintura. Me gustaba el cuadro: la silueta de una mujer haciendo yoga a la luz de una enorme luna. Me gustaban también los colores del cuadro: violeta, blanco, amarillo y negro. Además parecía lo suficientemente abstracto como para no destrozarlo demasiado.

En sí la actividad fue divertida. Entré en "flow" que diría Charles, ese estado en el que pierdes la noción del tiempo por estar totalmente imbuído en una actividad. Las dos horas de taller se me pasaron muy rápidamente, y además me permitió desconectar de la realidad un rato, ayudándome a olvidar algunas situaciones por las que estoy pasando.

Mi mayor problema fue la técnica, claramente: no tengo ni idea de cómo usar los pinceles, así que mis brochazos resultaron toscos en comparación a los del profesor. Los pinceles no eran gran cosa, sobre todo el pincel fino, que no permitía un trazo demasiado delineado. También tengo que decir que muchas explicaciones no recibí en la ejecución: éramos muchas personas (casi todo mujeres) sentadas a los lienzos (diría que unas 20 personas en un espacio un tanto reducido), en una disposición que no permitía ver claramente el cuadro base o las explicaciones del profesor, y con tiempo limitado para poder dedicárnoslo a cada una. Yo hubiese agradecido un poco más de guía y algunas nociones más básicas. No sé, por ejemplo, que me dijera que si usaba un poco más de agua podría cubrir mejor la tela, que el caballete se pega, cómo se hace el movimiento de la brocha para difuminar, etc. Viendo que no me hacían mucho caso, terminé yendo a mi bola y haciendo lo que me parecía.

A mi lado había una pareja aventajada que decidieron pintar el cuadro a medias. Se notaba que tenían mucha práctica, aunque iban de sobradetes. La chica de mi derecha era tan torpe como yo, aunque me gustó su cuadro: le quedó más violeta y rosa. Ése es otro problema: me cuesta salirme de la linde que me marcan. Creo que esa ruptura es la que un artista necesita. Está claro que yo no soy una artista.

Aun así, pinté mi cuadro. Para ser el primero que pinto y en dos horas, no está mal, pero me avergüenza un poco. Si lo comparamos con el original hay muchas diferencias: los colores, los trazos, la proporción de la mujer y el águila (¡sí, hay una!), el aspecto final. Me recuerda a las fotos de las recetas de cocina, donde se muestra lo que se pretendía y el resultado conseguido. Me niego a autohumillarme poniendo el original junto al mío.

Para más inri, tuve que hacerme una foto con el cuadro (será para la galería de fotos de la empresa que imparte los cursos). Y encima tuve que llevarlo en la mano por la calle, a la vista de la gente. Me recordó las prácticas de Lola para exponerme. Me sentí incómoda, pero muy lejos de aquellas prácticas.

Ahora no sé qué hacer con el cuadro.



Bueno, pues una experiencia más. Al menos no se puede decir que no salgo de mi zona de confort. Hoy para compensar, y para cerrar el año, meditación de ho'oponopono para transmutar el karma denso. Mucho más sencillo, la verdad. No digo que no vuelva a una sesión de pintura (en realidad necesito desarrollar mi parte creativa), pero creo que voy a tardar un poco en volver a coger los pinceles.

miércoles, diciembre 27, 2017

La decisión de Anna



Ayer saltaba en las noticias que la doble campeona del mundo de ajedrez, la ucraniana Anna Muzychuk, renunciaba a competir en el mundial que tendrá lugar esta semana en Arabia Saudí. Una cuestión de principios, según sus palabras en facebook:

«En unos pocos días voy a perder dos títulos de campeona mundial, uno tras otro. Solo porque he decidido no ir a Arabia Saudí. No jugar con las reglas de otro, no llevar abaya, no ser acompañado al salir y no sentirme una criatura de segunda. Hace exactamente un año gané estos dos títulos y era la persona más feliz del mundo, pero esta vez me siento realmente mal. Estoy lista para defender mis principios y saltarme el torneo, donde en cinco días esperaba ganar más que en una docena de torneos juntos. Todo eso es molesto, pero lo más inquietante es que no le importa realmente a casi nadie. Este es un sentimiento realmente amargo, pero no tanto como sería cambiar de opinión y de principios. Igual para mi hermana Mariya y estoy muy feliz de compartir sus puntos de vista. Y sí, para esos pocos que se preocupan, ¡volveremos!».

Su renuncia ha causado un gran impacto en el mundillo del ajedrez. No en vano, quien renuncia es una campeona, lo cual hace que la competición pierda cierto brillo (con respeto a todas las demás participantes). Pero lo más controvertido es sin duda el tema cultural: negarse a pasar por las costumbres del país anfitrión.

Esta negativa ha generado muchos comentarios a favor de la decisión, tanto de mujeres como de hombres. Algunos agradecen el gesto como modelo de reivindicación para las mujeres frente a una sociedad que desprecia a las mismas. Otros apoyan la decisión, pero no es más que una forma de reafirmación en el enfrentamiento soslayado entre oriente y occidente. También ha recibido comentarios que la tildan de racista, entre otros improperios. En realidad ¿se puede considerar como poco una falta de respeto?

La línea es muy fina y hay muchas variantes. Por un lado, parece extraño celebrar un mundial en un país de dudosa reputación, y donde las exigencias a los participantes son muchas (por ejemplo, parece que también hay ciertos vetos a los jugadores de ciertas nacionalidades). Cuestión de dinero, dicen. Y donde hay dinero, muere la ética. Pero también es verdad que la celebración de estos campeonatos ayuda a que este deporte (me cuesta llamar deporte al ajedrez, la verdad) se introduzca en el país. Esto tiene mérito: el ajedrez requiere pensamiento y estrategia, y pensar es un acto de libertad en sí.

Sea como sea Anna es muy libre de tomar su decisión sea cual sea. A mí me parece una decisión valiente el renunciar a un título por tus principios, habida cuenta la presión que habrá recibido para reconsiderar su posición. Esto sin embargo, no invalida, en mi opinión, la postura de otras ajedrecistas para competir. No las hace peores personas, ni menos feministas. Cada uno tiene sus criterios y sus prioridades. Cada uno elige también las batallas que libra. Tampoco esta decisión hace de menos a los participantes masculinos que acuden al campeonato, aunque bien es cierto que la presión para ellos no es tan grande como para ellas.

martes, diciembre 26, 2017

Mendigos


Los vemos en las calles de las ciudades, apostados en las esquinas de los edificios o en las puertas de los comercios. Su presencia nos incomoda. No es tanto la suciedad o los harapos, como el espejo que nos hacen: todos podríamos acabar así. Pero también lo es el conativo de sus ruegos, que apela tanto a nuestra misericordia como a nuestra hipocresía, más en estas fechas en las que existe una premisa social de ser “buenos”.

Los miro y no puedo evitar sentir lástima por su situación. Siempre me hacen recordar las dos veces que he dormido al raso: la primera en Brighton cuando tenía diecisiete años y la gente del curso de inglés decidimos pasar noche en la playa; la segunda en Pamplona, en los San Fermines del 95, intentando dormir por la noche en un parque junto a la estación porque no teníamos alojamiento. En ambos casos pasé tantísimo frío (siendo verano) que puedo hacerme cargo mínimamente de lo duro que debe ser pernoctar en la calle.

Además de las duras condiciones de vida, están las condiciones humanas.
Hace unos días leía en El País un artículo sobre la heroína. El párrafo que más me conmovió fue el siguiente:
“Cuenta a todo el que se cruza que esa misma mañana ha recibido una llamada del Ayuntamiento informándola de que su novio, el Migue, murió el pasado 6 de diciembre. “Y me llaman cuando lleva ya cinco días muerto. Mirando en sus cosas encontraron el papel en el que le puse: 'Te quiero, Migue', y mi número de móvil”. “¿De qué ha muerto?”, le pregunta alguien. “No me lo han dicho. Era yonki como yo, pero yo creo que ha sido del frío porque dormía en la calle”.”

Imagino a la mayoría de los mendigos como seres individualistas que buscan el aislamiento social por motivos diversos. Pero algunos consiguen crear lazos entre ellos: amistad, amor, sexo…quizás todo uniones de conveniencia para poder sobrevivir en el mundo. Quizás un poco de afecto para recordar su condición humana. Un poco que puede significar mucho: esperanza para continuar viviendo, un poco de belleza en ese mundo frío e inhóspito.


¿Cómo debe ser perder un lazo así? ¿Significa mucho o están tan acostumbrados a perder que ya no les afecta? ¿Lloran o se enquistan sus lágrimas en el corazón? Estoy segura de que hay cientos de historias bonitas y tristes por contar, ocultas en las paredes de los soportales abandonados. Supongo que no le importa a nadie porque son los olvidados de la sociedad. Pero yo leo ese párrafo y me produce una pena tan grande que no puedo evitar que se me salten las lágrimas.

domingo, diciembre 24, 2017

Felicitación de Nochebuena

(Visto por ahí)

Pues no... No voy te a desear feliz Navidad ni feliz año...

Yo te deseo coraje para decir basta,
te deseo que olvides a quien se olvidó de ti,
te deseo que puedas cerrar puertas y abrir ventanas,
te deseo que no te conformes, que no te quedes con la culpa,
te deseo que te atrevas,
te deseo que te quieras,
te deseo ojeras y risas,
te deseo locura y magia,
también te deseo errores para aprender,
te deseo viento, para dejarte llevar,
te deseo chispas en la mirada, colores para los días grises, paraguas para las malas tormentas y lluvia para calarte,
te deseo "te echo de menos", te deseo abrazos de los que duran toda la vida cuando cierras los ojos,
te deseo viajes y nuevos recuerdos,
te deseo huracanes de emociones, que te hagan sentir,
te deseo que te quieran sin que te necesiten,
te deseo una nueva canción favorita y nueva fecha que te haga sonreír,
te deseo besos bonitos, brindis con los labios
y te deseo ganas... Las de seguir.
Feliz Noche.

viernes, diciembre 22, 2017

Las chicas violeta



Las violetas son pequeñas flores silvestres de color morado con hojas en forma de corazón. Son flores de Imbolc, previas a la primavera propiamente dicha. Crece a la sombra de otras plantas y cubre sus flores entre las hojas, por lo que es el símbolo de la modestia y de la timidez. Su perfume es dulce y suave. Crece al borde de los bosques o al borde de los caminos, pero no es tan sencillo encontrarla, porque requiere una búsqueda activa y una mayor atención. La violeta no se muestra, aspira a ser encontrada.

Como las violetas, existen muchas chicas que pasan por el mundo totalmente desapercibidas. Son las “chicas violeta” (también hay chicos violeta, pero no son el foco de mi post). Son las chicas invisibles.
Chicas que caminan por la vida inconscientes de su belleza o de sus dones, dones que guardan en su interior para quien sea capaz de descubrirlos.
Chicas que se alejan de la apariencia para imbuirse en su rico mundo interior. Chicas tiernas, dulces, sensibles, tímidas e introvertidas. Chicas que se pierden por los pasillos de bibliotecas o librerías, que se regodean en los lineales de papelería, que se retiran a las sombras en las esquinas de la cafetería para leer un libro u observar el mundo que pasa delante de ellas.
Chicas que recogen su hermosa melena, que tapan su figura, o que usan colores discretos en su ropa y su maquillaje.
Chicas que no buscan cientos de miradas sobre ellas, sino una sola que sepa valorarlas y apreciarlas como ellas merecen. Una mirada que esté dispuesta a adentrarse en sus profundidades para encontrar el tesoro que albergan, y cuidarlo como el tesoro que es, porque es tan preciado que ellas no lo ofrecen a cualquiera.
Chicas que son incapaces de dar el primer paso, porque jamás pensarán que nadie pueda estar interesado en ellas.

Chicas llenas de amor y pasión ocultos bajo capas de protección esperando a ser expresado, revelado, entregado sin reservas, sin medida.