domingo, junio 26, 2016

Intimidad

Metz. Son las 6:50 de la mañana y hace rato que estoy despierta. La causa es la luz que entra por la ventana del salón del apartamento. Hoy me ha tocado dormir en el sofá cama del salón, y no hay cortinas que paren la luz. Estamos en pleno solsticio, así que el sol ha decidido levantarse pronto, demasiado pronto. Me cuesta dormir con tanta claridad.

La luz del día me ayuda a contemplar el apartamento bajo otra óptica. Qué diferentes son los colores y los matices al amanecer. Pero la sensación con la casa es similar: extrañeza. Es un apartamento enorme, hasta bonito. Lo que menos me gusta es que está en una quinta planta sin ascensor.

Es un apartamento de hombre, pero la decoración es poco usual. Tiene detalles insólitos, tanto que he pensado que era un libra. A ratos la decoración me resulta excesiva. No va nada conmigo. No digo que la casa sea incómoda o poco acogedora, simplemente que se corresponde a alguien con gustos muy diferentes a los míos.

Creemos que es la residencia habitual de un hombre que alquila el apartamento cuando se ausenta de la ciudad. Así que tenemos que compartir el espacio con sus enseres. Y aquí es donde está la pega.

No entiendo cómo alguien puede mostrar su intimidad tan abiertamente a unos extraños. Se puede saber tanto de una persona por los detalles: la decoración de la casa, la distribución de los muebles, las fotos que cuelgan de las paredes, el estilo de los cubiertos, la marca de las cremas que usa...Me resulta violento. Es como averiguar algo que no quiero saber. Me resulta demasiado personal, demasiado íntimo. Y toda la casa aporta información, porque cada detalle revela algo. Es abrumador.

Pero la casa me ha hecho pensar si yo no estaré haciendo algo similar en las redes sociales, con este blog, por ejemplo. Qué necesidad tiene la gente de conocer mis intimidades? Qué necesidad tengo yo de permitir que la gente conozca una parte de mí a través de estos escritos? Quizás debiera inhibirme, o escribir sobre cosas más neutras.

lunes, junio 20, 2016

Intransigente

"No seas tan intransigente", me dijo mi amiga Alicia el viernes noche. Ése fue su comentario a mi queja por una situación que viene repitiéndose las últimas ocasiones que quedamos el grupo de las "Arpías". Me molesta particularmente la actitud de una de ellas que convoca para cenar y luego se descuelga y nos deja plantadas.

Alicia no me recriminaba exactamente por mi opinión, porque concede en que llevo razón, pero ella tiene una actitud mucho más conciliadora que la mía, que pasa por aceptar todo sin criticar para no tener problemas. Esto tiene su origen en una cena a la que yo no asistí y que casi acaba como el rosario de la aurora. Desde entonces la sintonía del grupo no es la que solía ser. Y la verdad, demasiada sintonía hemos tenido con lo diferentes que somos todas. Pero ser diferente no impide que podamos relacionarnos. Lo contrario es sólo una excusa. Las amistades, como cualquier relación, hay que trabajarlas y esforzarse por ellas. Toda relación, en realidad, es un ejercicio de voluntad.

El comentario de Alicia me hizo parar y preguntarme: ¿Soy intransigente? Posiblemente sí. Me molesta la gente que siempre trata de que los demás se plieguen a sus necesidades sin considerar las de los demás. Me molesta la gente que piensa que sus obligaciones son más importantes, que su tiempo es más valioso. Me molesta tener que ceder siempre yo por la armonía general. Soy intransigente por oposición a la actitud pasiva que solía tener en el pasado. Yo tragaba con todo por no molestar, por no fastidiar, por no crear conflictos. A cambio sólo conseguía impotencia y cierto abuso, consentido, pero abuso al fin y al cabo. Con el tiempo me he ido yendo al otro extremo, aunque no creo que me haya posicionado del todo en el mismo. Ahora tengo menos problemas en ir al conflicto si es necesario para poner límites. Que los adultos también necesitan que les pongamos límites, y bien claritos para que no haya dudas. A los adultos también hay que educarlos.

En el futuro estoy segura que recordaré la advertencia de Alicia, porque me ha calado. Sé que debería ser más asertiva en la forma de plantear las cosas, pero no puedo evitar cierta visceralidad que me lleva al lado agresivo. Además yo aguanto y aguanto, pero cuando rebaso el límite, exploto y suelto por mi boca sapos y culebras, todo lo que he ido guardando en la recámara. Y hay que joderse, qué hábil es la mente para recordar detalles en esos momentos, y qué bien hilvana todo. Todo al servicio del ego.

Hay una frase de Buda que dice: "Todo lo que te molesta de otros seres, es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo". Pues estoy jodida porque me molestan muchas cosas. Tengo que trabajar más la aceptación. No sé cómo hacerlo. Y ante todo esto yo me pregunto: ¿dónde acaba la aceptación y empieza el abuso? ¿Es todo una cuestión del ego? Si todo es una proyección, ¿si trabajo la aceptación cambiará la actitud de los demás por resonancia? 

domingo, junio 19, 2016

Angel (Sarah McLachlan)

Aunque cantando llevo más años, con ésta son tres las veces que he participado en el festival de canto de la academia de música. Y de suerte, porque parece haber una tendencia de hacer coincidir la fecha del festival con mis vacaciones. En esta ocasión fue más o menos fácil hacer un cambio, pero no ha sido siempre así.

La canción elegida ha sido "Angel" de Sarah McLachlan. No es mi elección, sino la de Isabel. Como casi siempre. Yo había propuesto otras alternativas, siempre buscando el dúo a dos voces para cantarla juntas, como hemos hecho desde el primer festival. Pero o bien no he sido capaz de encontrar la partitura del piano, o algo ha pasado que no ha terminado de cuajar. No sé qué se le pasa a Isabel por la cabeza, qué criterios le hacen descartar las canciones. A mí todas mis alternativas me parecían canciones bonitas. Y más que eso: son mis canciones, canciones que me emocionan, con las que me puedo sentir más ligada.

Yo quería haber cantado "The Valley of the Queens" de Ayreon, también "The Voice" de Eimear Quinn. Nada. También propuse "Break in" de Halestorm y una canción de Pain of Salvation que también eran dúo. Tampoco. Como el tiempo se nos echaba encima, ella propuso "Angel" y yo acepté porque teníamos que zanjar el tema. Creo que ella sí quería cantar esta canción y no encontraba la manera.

La canción es muy bonita, pero es muy triste. Cuando empezamos a ensayarla, me emocionaba tanto que no podía evitar llorar. Con el tiempo he conseguido que no me influyera anímicamente. Y esto es mucho decir cuando la letra parece que habla de mi propia vida. Mucho decir cuando tienes que salir al escenario con el ánimo un poco bajo porque has tenido un día poco benévolo (y ya son muchos seguidos).

Como siempre, empezamos tarde y mal, hasta el punto de que no hemos hecho el dúo, y los ensayos con el piano se han reducido a dos días la semana misma del festival. Y gracias a que me ha tocado con María, que es una gran pianista, con mucha experiencia en los acompañamientos, y con la que me entiendo fenomenal. Así que entre las dos nos montamos las transiciones y los ensayos, al margen de nuestras profesoras, que están más locas que las maracas de machín.

Para haber tenido tan poco tiempo el resultado no fue malo. Isabel habría querido que yo hiciese más gorgoritos, que improvisase y que me saliese de la linde, pero sin haber ensayado, yo no estaba por la labor. Prefiero que la canción quede plana a que quede mal. Finalmente quedó una canción sencilla y bonita. Suficiente. 

Claro, que ayer visionamos el vídeo de la actuación e Isabel me ha puesto un montón de pegas. Que los agudos muy bien, pero los graves no tanto, dice. Pero claro, los graves no son lo mío, y este año, además, hemos cambiado el foco de emisión y estoy más perdida que un gato en un garaje. Me pasa todos los años, la verdad. Ya no tengo ni idea desde dónde tengo que emitir. Creo que esto está un poco relacionado con la necesidad de control. Como no sé bien qué hacer, emito desde donde puedo. 

Quitando un momento en que se me quebró la voz (no había abierto el espacio, dice Isabel), el resto salió bien. ¿Podría haber salido mejor? Sí. Pero yo estoy contenta. Lo mejor es haber controlado más los nervios que en otras ocasiones. El pánico escénico por ver gente no es ya tanto problema, debido a la experiencia con las presentaciones. El pánico escénico por el miedo a hacer el ridículo es otra cosa. Me hice unas diez rondas de EFT antes de salir al escenario. Esto me ayudó un montón a rebajar la ansiedad. Cuando subí al escenario los nervios volvieron a florecer, pero la intensidad no era tan grande como en otras ocasiones. ¿El resultado? Terminé disfrutando la canción. Todo un logro.

Ayudó también el hecho de cerrar los ojos en algún momento, algo que está muy feo, la verdad, pero que me sirvió para conectar con la canción. No miré a mi familia, no miré a Isabel dándome instrucciones. Pasé de todo. Y bueno, salió más o menos bien. El próximo año, más.


"Angel"
(Sarah McLachlan)

Spend all your time waiting
for that second chance
for a break that would make it okay
there's always some reason
to feel not good enough
and it's hard at the end of the day
I need some distraction
oh beautiful release
memories seep from my veins
let me be empty
and weightless and maybe
I'll find some peace tonight

in the arms of the angel
fly away from here
from this dark cold hotel room
and the endlessness that you fear
you are pulled from the wreckage
of your silent reverie
you're in the arms of the angel
may you find some comfort here

so tired of the straight line
and everywhere you turn
there's vultures and thieves at your back
and the storm keeps on twisting
you keep on building the lies
that you make up for all that you lack
it don't make no difference
escaping one last time
it's easier to believe in this sweet madness oh
this glorious sadness that brings me to my knees

in the arms of the angel
fly away from here
from this dark cold hotel room
and the endlessness that you fear
you are pulled from the wreckage
of your silent reverie
you're in the arms of the angel
may you find some comfort here
you're in the arms of the angel
may you find some comfort here

sábado, junio 11, 2016

Enric Corberá: Creencias Conscientes


Dicen que cuando el alumno está preparado aparece el maestro. Ciertamente, Enric Corberá es un maestro para legiones de seguidores: difusor de la biodescodificación (ahora llamada bioneuroemoción) y del curso de milagros. Ayer lo pude atestiguar en la conferencia que dio en Madrid, con la sala abarrotada de gente. Encima llegué tarde y me tuve que sentar al fondo de la misma, con el obstáculo visual de una cámara.

Corberá no era mi maestro. Ni siquiera sé por qué me apunté a la conferencia. Supongo que fue un impulso de esos que me dan de vez en cuando. Bueno, esta vez acerté y estoy contenta. Porque la conferencia tiene mucho que ver con todo lo que estoy leyendo últimamente, y me gustó la forma en que Corberá planteó la conferencia. Me gustó porque no nos invadió con excesiva información, sino que se centró en cuatro conceptos básicos apoyados por innumerables anécdotas, contadas con humor y cierta gracia, que terminaron por jugarle la mala pasada de comerse todo el tiempo disponible. Por ello tuvo que acelerar al final, con lo que la última parte de la charla quedó demasiado atropellada. Una lástima porque era muy interesante. Estas anécdotas trataban de ilustrar los conceptos, y qué mejor que usar ejemplos de gente de a pie con las que todos podemos sentirnos identificados, o al menos empatizar: "discuto con mi hermana porque no se ocupa de nuestros padres", "mi marido me es infiel, pero sigo con él por los niños", "sólo atraigo hombres que quieren tener sexo conmigo"...Y todo para escuchar que esas circunstancias las creas tú mismo...

La conferencia se llamaba "Creencias Conscientes: el camino a la libertad emocional" y se centraba en que toda nuestra realidad está basada en nuestras creencias. Nuestras creencias están inculcadas desde que somos pequeños. Prácticamente la mayoría proceden de nuestros padres, que a su vez las recibieron de sus padres, o bien se crearon en respuesta a una situación familiar (e.g: la mujer que se veía como una sirvienta porque su abuela lo fue), o también se han recibido socialmente. Tenemos muchas creencias y tendemos a pensar que esa es la verdad absoluta. Así que no vemos el mundo como es, sino como creemos que es. No vemos a las personas como son, sino como las interpretamos. Y luchamos contra todo aquello que vaya en contra de nuestras creencias.

Vivimos además en un mundo dual, de separación del mundo y de los demás. La separación está reforzada por nuestros pensamientos, que se basan en nuestras creencias. La mente juzga negativamente lo que es contrario a nuestras creencias, y al mismo tiempo justifica nuestro comportamiento, nos da todas las razones que necesitamos para que terminemos aferrándonos a nuestra creencia. Nuestras acciones están condicionadas por nuestras normas, que  a su vez están sustentadas por nuestras creencias. Lo que nos molesta de los otros se basa en una creencia. Lo que nos disgusta de una situación se basa en una creencia. Así que nuestra libertad emocional es escasa.

Al mismo tiempo estamos proyectando nuestros pensamientos, emociones y sentimientos continuamente. Por resonancia, recibimos aquello que está en nuestra frecuencia. El Universo nos envía todo aquello que está en consonancia con nuestro sentimiento, sin juicio. La emoción resuena en el campo cuántico y se repiten la experiencias porque emitimos en una frecuencia. Por ello si pedimos lo que no queremos, pedimos desde la carencia, o desde una emoción equivocada, el Universo nos va a dar más. Cambiando el sentimiento por uno de gratitud, cambia la experiencia.

Si la mente dual cree que puede controlar los acontecimientos, la mente cuántica sabe que hay que rendirse para encontrar la solución. Nuestro corazón está conectado con el campo cuántico. La mente usa el campo, pero no está conectada a él. Por ello, es necesario vaciar la mente para sentir el campo cuántico, para vibrar con el campo, y la solución llegará a nosotros.

La conferencia cerró con una idea interesante: somos responsables de la energía que liberamos al mundo. Nuestro corazón emite un campo magnético que afecta todo lo que nos rodea. Esa energía se agrega a las energías de otras personas, y parece que toda esa energía pudiera tener un efecto sobre el campo magnético terrestre, lo que se llama "Global Coherence", algo que se está estudiando dentro del HearthMath Institute. A mí me parece una idea bonita, pero a la vez me hace sentir un poco culpable porque la energía que he estado emitiendo no es la mejor. Corberá diría que ya he tomado consciencia y que he dejar el victimismo de lado para poder actuar.

Como he dicho, Corberá no era mi maestro, pero me gustó la charla y le compré un libro (tengo una pila ahora mismo...). Y le veré en octubre para un taller al que me había apuntado tiempo antes.

jueves, junio 09, 2016

Warcraft: el origen


Esta semana la idea de película era pasarse por el Festival de Cine Alemán, que se organiza anualmente por estas fechas en el cine Palafox. Sin embargo, Crisis a última hora cambió los planes y propuso ir a ver esta otra. Que la verdad, a mí no me atraía mucho, porque tenía pinta de bodrio. Pero todo sea por Crisis.

Pareciera como si para ver esta película tuvieses que conocer el juego, pero yo casi no recordaba de nada y aun así he podido seguirla. Muy sesuda no es. A mí me gustaba el juego. No era mi favorito, pero en la universidad era uno de los juegos de referencia. Muy buena tampoco era. Y yo jugaba siempre con los orcos, porque me hacían gracia. Me gustaba oír las frases que decían. A veces, haciendo click muchas veces sobre uno de los personajes, decía cosas mucho más elaboradas, y yo me partía de risa. Luego vino el Starcraft, pero ya no me gustaba tanto. Hace años que no juego a algo así, y tampoco es que tenga muchas ganas.

Pero aquí está la película: el origen del Warcraft. La historia del enfrentamiento de dos mundos: el mundo humano (aunque aparecen otros seres que recuerdan mucho a LOTR) y el mundo orco. Los primeros se ven amenazados por unos seres diferentes que buscan un mundo donde poder sobrevivir. En cada bando, héroes que luchan por su gente, y villanos que ansían el poder. 

La ambientación es bastante buena, recuerda mucho al juego, aunque creo que las figuras de los orcos no están totalmente conseguidas. También hay un exceso por mostrar el universo Warcraft y por ello hay demasiados paseos de una ciudad a otra, cuando no es necesario para el desarrollo de la historia. Muchos efectos, muchos colores. La historia es simplona, pero resulta entretenida. Y sí, da para una franquicia.

domingo, junio 05, 2016

Días de Delta


Un impás en un momento de estrés mental y emocional.
Una pausa necesaria. Un balón de oxígeno en medio del Maelstrom.
Recuerdos que pugnan por salir acompañados de lágrimas suaves y silenciosas. 
Anhelo, deseo y frustración frente a la necesidad de paz. Espera impaciente de mensajes que no llegan frente a la incertidumbre vital. La necesidad de saber que todo está bien frente a la obligación vital de tener que enfrentar la soledad del futuro.
Querer hundirse en el interior, frente a la obligación de socializar.
Una visita largamente postergada. Una familia acogedora. Charlas entre amigos hasta la madrugada. Confesiones de amigos entre las olas del mar. Empatía. Lazos.
Ullals profundos. Ecosistemas imposibles. Mosquitos.
Arroz y escamas de sal. Sabrosa paella de pato y anguila, crema de arroz, cerveza de arroz, licor de arroz.
Campos infinitos de arroz sobre cielos diáfanos. Recuerdos de Schleswig-holstein. Recuerdos de una amiga perdida.
Un río anciano y escultor, asociado a las raíces, muriendo en el mar. Recuerdos del Elba. Recuerdos del Pas.
Dunas blancas sobre arenas oscuras. Cientos de aves.
Aire cálido que acaricia mi piel.
Aguas cálidas que envuelven mi piel. El abrazo del mar, el mejor remedio para el alma.
Peces saltarines. Recuerdos de la infancia.
Recogida de coquinas en la orilla. Recuerdos de la infancia.
Un día agridulce, pero hermoso.

miércoles, junio 01, 2016

El valor de las utopías


Porque la utopía no está hecha para ser alcanzada, sino para hacerte caminar.

martes, mayo 31, 2016

¿A dónde van los sueños rotos?

Cuando un sueño se rompe se escucha un sonido sordo dentro del pecho. Desde el exterior apenas es imperceptible, quizás evidenciado por un leve rictus en la faz o por esas pequeñas traidoras saladas que pugnan por derramarse desde los ojos.

Los sueños no anidan en la mente, allí sólo hay espacio para las ideas. Los sueños nacen como ideas, pero hay ideas que más cálidas que los conceptos abstractos o la lógica, y no pueden sobrevivir allí. Así que se transforman en sueños y emigran al corazón, donde se amalgaman en las paredes del mismo, se vuelven el corazón.

Así que cuando un sueño muere, el corazón se rompe, como un glaciar que se fragmenta en un bloque en caída al mar, pero en trozos más pequeños y livianos, como copos de ceniza salidos de un volcán. Se depositan en el suelo y quizás su destino es esperar que el viento los recoja y los esparza por el mundo. Quizá sirvan de pasto a los pájaros, quizá se entierren en la tierra y germinen como la cizaña, quizás simplemente esperen morir y ser absorbidos por la tierra, a la espera de ser olvidados definitivamente.

¿Cómo se cura un corazón roto? Dicen que la receta está en dejar pasar el tiempo y que sea éste el que recomponga las heridas con nuevos sueños que vengan a cerrar el tejido miocárdico. Pero a veces los fragmentos son tan grandes que es imposible recomponerlo, y el corazón vive con un agujero permanente por donde escapa la vida, la energía, la ilusión, la magia. Y mientras se intenta recomponer, el corazón se siente confundido, perdido, porque aquello que lo guíaba ya no está. Y mientras hay que seguir adelante, y hacer de cuenta que todo esta bien… sonreír, respirar, dormir, levantarse, trabajar, alimentarse…

Los neptunianos somos frágiles, necesitamos evadirnos para poder soportar la realidad. Dormir siempre es un aliado, y es más barato que las drogas y no tan perjudicial. Aunque cuando tienes el corazón roto, importa poco si vives o mueres, porque en realidad estás muerto, pero andas. Te has convertido en un zombi.

Llorar también ayuda, porque hay que aliviar la tensión que oprime el pecho. Aunque a veces esa presión duele tanto que llegas a sentirte insensible a todo lo demás. Y no es falta de interés: demasiado tienes que gestionar dentro como para que te importe lo de fuera.

Y así pasan los días. Primero sobrevives a uno. Luego a otro. Y un día deja de doler. Y un tiempo después deja de importarte. Porque aquí la mente va a hacer su trabajo, y distorsionará las memorias para que puedas lidiar con ellas. Y la esperanza se aferrará a algo que te ayude a salir adelante (ella sí que es incansable). O quieres creer que así será. 

domingo, mayo 29, 2016

La fotógrafa

Este fin de semana ha sido un poco duro para mí por varios temas que no voy a mencionar. Para intentar aplacar mi ansiedad, me he centrado en algo que pudiera mantener mi mente ocupada: la edición del fotolibro del viaje que el Salmon Team hizo a Noruega en 2014, con la excusa del Norseman. Normalmente estos trabajos me entretienen mucho, tanto que podría pasarme la noche entera dedicada a ellos. Pero esta vez mi situación ha hecho que no sea tan agradable. ¿Por qué? Porque ha generado pensamientos muy poco positivos que no me han ayudado mucho.
Dentro del Salmon Team yo soy la fotógrafa. El avituallamiento del corredor siempre es lo prioritario, pero si otra persona se encarga, puedo intentar hacer fotos que "inmortalicen" el momento. En Noruega gran parte de mi actividad fue sacar fotos de la carrera, de los paisajes que encontrábamos, y de las situaciones que vivíamos. Fue un gran viaje, la verdad. Pero cuando me he puesto a editar, me he dado cuenta de una cosa: mis fotos son sobre la vida de otros, las gestas de otros, los logros de otros. Vivo la vida de otros como una espectadora, siempre en la sombra, amparada detrás del objetivo. Nada que merezca la pena ser retratado, reseñado, o retratado.Es cierto que siempre he sido un coach potato, que he preferido las bambalinas al escenario, que he sido bastante pasiva y reactiva. Pero ahora pienso en si no he malgastado mi vida, si no he sido el personaje secundario de la película de otros, si mi existencia no ha sido algo descafeinado y prescindible.Y me da por pensar que he desperdiciado tiempo y oportunidades, y esto me hace sentir muy mal porque no puedo volver atrás y hacer las cosas de otra manera, porque hay muchas cosas que ya no podré hacer aunque quisiera, y porque estoy parada en un punto donde el camino parece haber desaparecido, pero también mi esperanza y mi fe. Y lo único que puedo hacer es dejarme llevar por la corriente hasta encontrar un recodo donde poder descansar un poco, hacer de tripas corazón y fingir que todo está bien, seguir siendo la que pone el objetivo al servicio de los demás para que ellos sean grandes.¿Es una cuestión de reconocimiento? No lo sé. Diría que en parte sí, porque me siento invisible, abandonada, y sola. Pero creo que en esto hay más de necesidad de reafirmación o de identidad, quizás de seguridad (para eso soy un 6), puede que algo de certeza. Creo que necesito distancia y serenidad.

El renacido

Este post va con spoiler, aunque la película tiene ya un tiempo suficiente como para que la mayoría de la gente la haya visto ya. No era mi caso, ciertamente, que pasé de querer ver la película en su momento a descartarla por culpa de los comentarios que la etiquetaban de "desagradable". Es cierto que tiene alguna imagen un tanto tremenda, pero en general es bastante soportable para el estómago.


Lo que sí puede considerarse es una película lenta y larga. 150 minutos de metraje, llena de fotografía y silencios, que hacen que la propia naturaleza se convierta en un personaje más. Los paisajes son impresionantes, pero creo que es demasiado lo que se exponen, quizás en una búsqueda de algún efecto dramático. Sólo por eso ya podemos decir que no tenemos la típica película comercial americana, y a mí me recuerda un poco al estilo de "Bailando con Lobos", pero mucho más a "Dersu Uzala".

Los actores están muy bien. Me gustó mucho Di Caprio, pero también Tom Hardy y su logrado acento yanki (es británico). En vestuario y diálogos se han gastado poco, es verdad. Quizás haya cierto regusto en la agonía humana, así como en la parte más salvaje y animal de nuestra especie. Pero esto tiene que ver mucho con la trama, o así lo he entendido yo.

En la película, Di Caprio es Glass, una especie de trampero que hace de guía para una compañía peletera. Tiene un hijo llamado Hawk, mitad pawnee, que sobrevivió a la matanza de su tribu a manos de los franceses (o eso parece por los uniformes). Hawk es lo único que le queda a Glass en la vida, así que cuando Fitzerald, un trabajador de la peletera sin ningún tipo de moral. asesina a su hijo, Glass emprende un camino hacia la venganza. Una venganza que es un ejercicio de voluntad y supervivencia. La suerte también la acompaña, aunque sus recursos no son desdeñables.

Ejecutada la venganza, sólo le queda la muerte y reunirse con sus seres queridos. O quizás no. Glass es un luchador nato. Tras el ataque al poblado pawnee intentó que su hijo se aferrara a la vida con estas palabras:
"As long as you can still grab a breath, you fight. You breathe...keep breathing."

Y también es necesario recordar las palabras de la mujer de Glass, que también son de fortaleza y resiliencia:
"When there is a storm, and you stand in front of a tree, if you look at it's branches, you swear it will fall, But if you watch the trunk, you will see it's stability".

Por tanto el final de Glass depende de cuánta sea su fuerza por vivir, aunque esto queda abierto al espectador.

viernes, mayo 27, 2016

El Despertar

Encontrado en el facebook de Raquel Rus.
Autor: Desconocido.

Si ya has despertado y ves como duermen los demás a tu alrededor, entonces camina de puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos. 
Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo les ayudará a despertar sin necesidad de que hagas nada. 
Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño, estás siendo mecido y cuidado. 
Despertar no es un acto de magia, aunque llena de magia tu vida. 
Despertar no tiene nada que ver con el mundo externo, aunque todo lo que te rodea parece tener un nuevo brillo. 
Despertar no cambia tu vida, si bien sientes que todo ha cambiado. 
Despertar no borra tu pasado, pero al mirar atrás lo percibes como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sientes que ese alguien ya no eres tú. 
Despertar no despierta a tus seres queridos, pero ellos se ven más divinos ante tus ojos. 
Despertar no sana todas tus heridas, pero ellas dejan de gobernarte. 
Despertar no te hace más popular, pero ya no volveras a sentirte solo. Despertar no te embellece ante los demás, pero te hace perfecto ante tu propia mirada. 
Despertar no te da más poder, pero descubres el poder que tienes.
Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te da la libertad de ser tú mismo. 
Despertar no cambiará el mundo, al menos de repente, pero te cambiará a ti.
Despertar no te quita responsabilidad, muy por el contrario, te da conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones. 
Despertar no te hace tener siempre la razón, más bien ya no sientes la necesidad de tenerla. 
Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia. Permítete disfrutar de la experiencia de ser ese Ser maravilloso que ya eres.

Tu vida es un Acto Sagrado pues es la creación del Dios que hay en ti, que eres tú.

sábado, mayo 21, 2016

Bendiciones y gratitud

Bendecir. Según la acepción número 3 de la rae: "Invocar en favor de alguien o de algo la bendición divina". Agradecer: "sentir gratitud" y "mostrar gratitud o dar gracias".

Hace un mes aproximadamente me compré el libro "La magia" de Rhonda Byrne, la autora del famosísimo libro "El Secreto". Además de ser más barato, mejor organizado (en mi opinión), y más fácil de leer, el libro se centra en la gratitud como el sentimiento necesario para poner en marcha la ley de la atracción. Desde entonces, empecé a agradecer al Universo todo lo que se me ocurría: gracias por mi salud, por mi trabajo, mis mascotas, mi familia, etc.  Independientemente del resultado, que diría que no es demasiado eficaz, lo que sí he conseguido son varias cosas: 

  1. Darme cuenta de que, en general, tengo una situación privilegiada con respecto a otra gente menos afortunada.
  2. Que damos por sentado tantas cosas importantes y maravillosas, empezando por pensar que mañana despertaremos, que el amor que recibimos va a estar ahí para siempre, o que el simple hecho de respirar es algo desdeñable, por automático que sea.
  3. Que la Creación, el Universo, el Mundo, como se le quiera llamar, es increíble y es hermoso.
  4. Que practicar la gratitud hace que me sienta bien. 

Esto último lo noto en el cuarto chakra, el del corazón. Lo noto como un calorcito agradable que se genera desde ese punto y que parece extenderse desde allí en todas las direcciones. Así que todas las mañanas doy gracias por las cosas en las que creo enfocarme, y así empiezo el día de mejor humor. No está mal, ¿no?

Desde luego, tendría que trabajar también por no enfocarme en aquello que me hace sentir mal, pero éste es otro tema.

Y luego están las bendiciones. Antes, alguna vez, solía bendecir las cosas. Por lo menos, solía bendecir mi día y mi paso por él, pero no me causaba ningún tipo de sensación especial. Este hábito lo sustituí por el de la gratitud. Pero ayer, Sharing-Dreams me bendijo por ser como soy y por comprenderle. Me quedé un poco helada porque no me sentí merecedora de tal suerte. Era demasiado bonito para mí. Pero di gracias por tener a alguien que me valora así.

Hoy, quizás movida por esa experiencia, he mandado bendiciones a una persona. Y lo que he sentido ha sido una descarga de energía bastante fuerte. Quizás estaba más sensibilizada que en otras ocasiones, porque acababa de hacer un ritual, pero sea lo que sea lo he sentido. No ha sido cálido, sino poderoso y fuerte. A veces da miedo enredarse con energías fuertes, pero si no son negativas, ¿por qué no hacerlo? Aquí seguro que tengo una creencia limitante sobre la cantidad de poder que soy capaz de gestionar. Estoy casi segura de que ha tenido esa intensidad porque la energía estaba totalmente enfocada a una persona tangible, no hacia un concepto abstracto. Ahora me planteo si debo retomar esa práctica de bendición que solía hacer, pero no me veo expresando mis bendiciones en voz alta hacia la gente (me daría tanta vergüenza). Quizás haya una forma diferente de hacerlo, aunque no sea tan efectiva. Quizás con la gratitud sea igual de efectivo.

Y para cerrar el post, una anécdota de mi ritual de hoy, que está un poco relacionado con este tema, aunque sea tangencialmente. Durante el ritual, una de las velas asociada al elemento fuego se ha puesto a chisporrotear. Esto no lo he percibido nunca, porque en general no suelo prestar mucha atención, Pero hoy ha sido diferente porque estaba en meditación abierta, y tal vez esto me haya abierto un poco los sentidos. Le he preguntado al fuego: ¿Qué quieres decirme? Pero una voz dentro me ha dicho: "con la mente lo vas a poder comunicarte, tienes que usar el lenguaje del corazón". Vale, qué frustrante, y a la vez qué bonito. Poco más he podido averiguar. 

He buscado en internet sobre el significado del chisporroteo. No sé si es muy fiable, pero he encontrado esto, sacado del libro "Magia Practica con las Velas de Jake T. Shine. Dice así:
Si la vela chisporrotea:

  • Depuración y limpieza, capacidad de vencer los obstáculos
  • Ambiente demasiado cargado o alguno de los presentes se esta burlando del ritual
  • Tensiones y conflictos en vías de solución
  • Posibilidad de reconciliación a pesar de los enfrentamientos
  • Demasiada tension acumulada o ansiedad al realizar el trabajo
  • Necesidad de un tratamiento medico

Pues no sé, estaré pendiente. Desde luego lo que me queda claro es que tengo que aprender a sentir. No me refiero a la intensidad del sentimiento, sino al mensaje del mismo, a percibir desde las sensaciones y no desde la mente, que todo lo sesga y lo filtra. Pero ¿cómo hago esto? No tengo ni idea.

viernes, mayo 20, 2016

Un paso adelante

Mi eneagrama ha resultado ser el 6: el que duda. Sí, esa soy yo. Y como dudo, jamás puedo decidirme rápidamente, e incluso cuando creo haber decidido, dudo. Vivo en la duda constante. Pero aquí estoy, con una responsabilidad que me obliga tomar decisiones todos los días. Y para ello lo único que puedo hacer es intentar no racionalizar las cosas, porque si lo hago estoy perdida: entraría en un bucle infinito, que solamente me desgastaría emocionalmente sin llevarme a nada concreto. Yo suelo decidir intuitivamente.

Otra cosa que no me gusta nada es la típica pregunta "¿Dónde te ves dentro de X años?". Pues no lo sé. No lo he sabido nunca. Nunca he tenido planes. Más bien me dejo llevar por la corriente de la vida. Seguramente podría haber conseguido algo mejor en la vida, pero si lo tienes una dirección, ¿cómo saber hacia dónde moverte? Tampoco me puedo quejar, no del todo al menos.

Y entonces me vienen con el tema de los planes de carrera y con la preguntita de marras: ¿dónde te ves en la empresa dentro de unos años? Siendo francos, me veo como estoy o en la calle. Ésta me parece la típica tontería de RRHH que sólo me hace perder el tiempo. ¿Posibilidad de carrera? Tremendamente difícil. Tampoco sé si quiero avanzar tanto. Me da un poco igual.

Pero ahora en el departamento hay cierta inestabilidad. Mi sector hermano está revolucionado con la reciente salida de su HoS, y con los cambios que se avecinan. Mi jefe ya ha avisado que a mi sector nos deja un poco de lado para poder ocuparse del otro. Es decir, más carga de decisión para mí, si cabe. Aunque en realidad no me siento libre para poder decidir sobre todo. Me siento como caminando entre dos tierras. Esto me causa bastante incertidumbre. Pero de alguna manera, capeo como puedo el temporal, siempre que tenga desconectada la parte mental. Afortunadamente tengo tanto trabajo, tantos temas que atender, que esta parte resulta más fácil de lo que parece. El trabajo como opio. Seguramente a nivel subconsciente me está dañando de verdad.

Sin embargo, en toda esta vorágine, de repente he tenido un instante de claridad mental. Si bien no sé lo que quiero, sí sé lo que no quiero. Y cuando algo no te gusta, es el momento de significarse y dar un paso adelante. Eso he hecho. Digamos que mi ventaja reside en haberme adelantado y en el desconcierto que reina. El resto está por ver. Parte depende de mí, parte no. Yo sólo puedo trabajar con mi parte. Aunque no sea suficiente, me da igual. Por primera vez, estoy satisfecha de haber sido más activa que reactiva, independientemente del resultado. También sé que un resultado positivo tampoco me va a complacer del todo.

"Un pequeño paso puede cambiar tu vida". Así se titula el libro que me espera para leer. Creo que tiene mucho que ver con esta circunstancia que estoy relatando.

Esto también me ha ayudado a ver lo desenfocadísima que estoy en todo en la vida. Se me desperdiga la energía y ciertamente no obtengo resultados en nada. En general es muy insatisfactorio. Creo que debería elegir cuatro cosas y dejar todo lo demás de lado. Debería ser más calculadora, más fría, más egoísta. Debería lobotomizarme. Debería convertirme en una isla. " The rock feels no pain, and the island never cries".

domingo, mayo 15, 2016

La bruja


Una familia de puritanos de Nueva Inglaterra son expulsados de la comunidad por un pecado de orgullo del padre. La familia, compuesta por un matrimonio y sus cinco hijos, se instalan en un valle junto a un frondoso bosque. Al poco tiempo, el hijo de la familia, un bebé sin bautizar, desaparece ante los ojos de la hija mayor, Theresine, quien incapaz de dar una explicación al suceso, se convierte en blanco de las suspicacias de una familia controlada por la rígida fé puritana. Desde ese momento, la familia parece convertirse en blanco de unos infortunios que parecen proceder del mismo bosque, en cuyo corazón, parece habitar una bruja.

Una película extraña. De corte muy costumbrista, sombría, inquietante. No es que me haya disgustado, porque no es el caso, pero me he quedado un poco perpleja. A mí me falta algo más para que la película pueda gustarme del todo, quizás más argumento, quizás historia, quizás un final diferente. Desde luego no me deja indiferente, y me encantaría poder haberla visto con alguien para poder deslabazarla al final.

Para empezar esperaba una historia de terror, ya que así la vende la propaganda. Pues para nada. Algún sustillo hay, pero tan leve. Lo que sí tiene es alguna escena un tanto desagradable, pero que no desentona en la ambientación claustrofóbica de la película. La claustrofobia viene dada por el ambiente opresivo de la familia, fruto de las propias normas religiosas de la familia. Esto contrasta con la supuesta libertad que tendrían que experimentar al vivir en plena naturaleza.

Por otro lado, volvemos al sempiterno tema de la bruja malvada asociada al mal, al diablo, en contraste con una fé que representaría la verdad y la bondad. Sin embargo, toda la familia está llena de mentiras, de pecados, de flaquezas, que en realidad tienen más que ver con la represión de la naturaleza humana. Aquí Dios poco tiene que ver, a pesar de que aparentemente guía la acción familiar. Tanta rectitud, tanta moral, que al final todos son víctimas de recelos y supersticiones, hasta el punto de rechazar la verdad y la inocencia cuando la tienen delante. Pero sí es interesante ver cómo la fe se resiente cuando empiezan a aparecer los problemas y la familia comienza a sentirse desamparada. Aunque a ratos uno no sabe si realmente todo lo que le sucede a la familia es parte de una maldición, o más bien es el resultado de la histeria del grupo. Quizás ambas se realimentan.

Que el diablo habite el bosque me rechina tanto. Es lo malo de tratar de mezclar el paganismo naturalista con un diablo propio de la cultura judeocristiana. ¿El mal primigenio? Si Dios es Dios, su poder debería ser superior al de cualquiera de sus creaciones, incluyendo el diablo. Y desde luego, Dios es ubicuo, en el bosque también. Pero en la película, el bosque es el territorio del mal, como si el poder de Dios no pudiera entrar en el mismo. 

Pero he de decir que sí me ha gustado un punto del final (spoiler now), cuando Theresine se convierte en bruja, porque de alguna manera ella consigue liberarse del encorsetamiento al que estaba sometida. Aunque a partir de entonces será una sierva del diablo. Es decir, que la pobre tampoco gana mucho al sustituir unos amos (su familia) por otro (el diablo). Me habría gustado que los motivos de su conversión estuviesen más claros, y quizás algo más de catarsis en su "retribución", pero apenas está conseguido.

Por cierto, la música, bastante perturbadora.

La maldición de los guapos

¿Ser guapo te asegura una vida fácil? En general tendemos a pensar que sí por las situaciones que hemos vivido con ellos. Desde pequeño, ser guapo pareciera que todo les resulta más fácil: los buscan más como amigos, compartes con ellos más fácilmente tus lápices de colores, aceptas sus ideas con más facilidad...y todo esto en una sociedad que parece primar ciertos cánones de belleza frente a cualquier otra cosa.

Ayer subí a visitar a mi amiga Alicia. Tras una tranquila tarde de charleta, café, y sofá bajo las mantas en la pérgola de su maravilloso jardín, Ali pensó que sería buena idea salir a cenar. Creo que necesitaba cambiar de aires tras tirarse dos semanas detrás de su hijo para preparar los exámenes. Así que fuimos a un restaurante muy chulo cerca de su casa, y luego se nos ocurrió dejarnos caer por un local donde había un concierto en vivo.

El ambiente me pareció un poco raro al principio, porque hace mucho que no salgo de noche por sitios así. Había mucha gente de 50 años, con muchas mujeres recauchutadas, teñidas, y vestidos imposibles (otras no). Me sentí bastante fuera de lugar y con ganas de buscar un rincón oscuro donde poder ampararme. Era obvio que no iba a llamar la atención, pero si me siento vulnerable, prefiero buscar un refugio. Pero Ali se empeño que fuéramos hasta la parte delantera del local, y si nos descuidamos nos subimos al escenario.

Tocaba una banda llamada Darwin, que hacen versiones de temas muy conocidos de corte pop-rock. Todo muy revival, especialmente cuando sonaron Camilo sexto y su "Vivir así es morir de amor", y otros similares. En general me pareció muy entretenido, me lo pasé bien. Hasta tuve un flashback de mis días de adolescente, cuando iba a las discotecas con mis amigas y me perdía del mundo en el mío propio bailando. Ellas con sus dramas sentimentales, y yo sólo quería bailar. Me encantaba bailar. Bueno, me sigue gustando, aunque no practique mucho.

Pero hete aquí que el cantante se pone a hablar de un amigo suyo que estaba en la sala, y empieza a decir lo guapo que es, y lo saca al escenario. Y allí plantado sólo pude pensar en un tema de credibilidad. Puedes ser guapo, pero no es suficiente. Se necesita algo más para aglutinar a las masas, para arrastrar a la gente. Llámalo carisma, llámalo actitud, llámalo sustancia. Ese chico no tenía ninguna de ellas. O mejor dicho, tuviese lo que tuviese, su amigo se lo había cargado, reduciéndolo a una simple etiqueta "guapo". Y pensé que ésa era la maldición de los guapos: tener que demostrar que son algo más que una cara bonita, algo más que un envoltorio, que son capaces de sentir, que son capaces de aportar algo más que una fachada decorativa.

Por un momento sentí pena por el chico, pero se me pasó enseguida. Ni siquiera era tan guapo (para mi gusto), y cometió el crimen de cargarse una canción tan emblemática como "With or without you" de U2.

miércoles, mayo 11, 2016

El libro de la selva


Nueva versión Disney de la historia de Mowgli, el cachorro humano criado por los lobos en las selvas de la India. Aunque la película dice estar basada en los libros de Rudyard Kipling, me recuerda más al clásico de animación de la misma factoría. Esto es decir mucho, porque el libro lo leí hace muchos años, y apenas recuerdo del mismo que era una versión infantil del original. Así que más que de la historia, me acuerdo de las ilustraciones del mismo, que también eran las de la película. Lo que sí recuerdo es que mis padres nos llevaron a mi hermana y a mí a ver la película a los cines Imperial (ahora tristemente reconvertidos en una tienda), que llovía a cántaros, y que había una cola bastante largar para acceder a la sala.

Mucho ha llovido desde entonces, muy diferente el formato de la película, y muy diferentes las circunstancias que me han llevado nuevamente a ver esta película. La historia sigue siendo la misma a rasgos generales, las canciones también. Sólo recordaba "Busca lo más vital" y "Quiero ser como tú", ésta última versionada por Rey Lui, que ya tiene delito.

Si algo ha cambiado es la estética visual, con escenarios y animales increíbles gracias a los nuevos efectos de animación. Me habían comentado que los animales parecían demasiado grandes, y yo, sin haberla visto, lo atribuí a que así debe ver un niño a los animales. Pero lo cierto es que sí, son enormes, especialmente Bagheera, Kaa, y Shere Khan. Creo que se han pasado un poco. Del mono ni hablamos porque él se define como un Gigantophitecus, en la película representado por un orangután colosal con aspiraciones de poder, aunque según Wikipedia es más un homínido que un mono. Lástima descubrir que la voz en la versión original la ponía Christopher Walken. Me habría gustado escucharla.

El que me ha gustado es Baloo, el oso. Tan despreocupado, tan indolente, tan gracioso, y con las escenas más simpáticas de toda la película. Como una en que coge a un jabalí bañado en miel y lo chupetea, y el jabalí encantado de la vida, a pesar de que al principio no le hacía mucha gracia. También me ha gustado el tratamiento del personaje de Mowgli. En algunos puntos se nota que, como humano, desarrolla otras habilidades que el resto de animales no pueden alcanzar, pero no resulta un marisabidillo humano cargante. Eso es de agradecer.

En resumen, una película entretenida, más si llueve en la calle, con canciones pegadizas, y no sé si tanto para niños. No para niños muy pequeños, al menos.

domingo, mayo 08, 2016

Somos uno

Tú eres el sol, yo soy la noche. Juntos somos uno.
Tú eres el camino serpenteante, yo soy el agua que fluye en tus recodos. Juntos somos uno.
Tú eres la mente, yo soy el corazón. Juntos somos uno.
Tú eres la razón, yo soy la esperanza. Juntos somos uno.
Tú eres la vida, yo soy el sueño. Juntos somos uno.

miércoles, mayo 04, 2016

La quinta fase

La quinta fase era un eslabón más de una serie de actividades encaminadas a un día que yo consideraba estupendo.
La quinta fase era una escalada en mi creatividad. Después de la quinta podría haber una sexta, una séptima,...todas encaminadas a contribuir a crear ese día estupendo. Me cuesta arrancar, pero una vez que lo hago las ideas parece que se generan solas.
La quinta fase era también una cuestión de involucración. Me cuesta poco dar el paso, pero no voy a darlo si no veo que mi esfuerzo me va a compensar. Recuerdo las palabras de Suni sobre el intercambio de cheques. Quizás sea un tema de retribución, quizás sea un tema de reconocimiento. Para mí es un tema de ilusión. Si no hay ilusión, no me merece la pena seguir adelante, e invertir una energía que se va a desaprovechar.
Así que me he enfriado, como buena piscis. El frío que siento es semejante a un páramo desértico e inhóspito donde antes era todo primavera. Ahora mismo estoy en medio de ese páramo, anclada en la cuarta fase, pero me planteo si no debería deshacer todas las fases. La energía reservada para la escalada sigue ahí, y es necesario desplazarla a algún otro lado, la destrucción por ejemplo, como esos artistas que destrozan su obra. Me planteo si no debería desaparecer.

sábado, abril 30, 2016

Círculos rotos

En mindfulness (en metafísica también) se habla del "principio de impermanencia": todo cambia a nuestro alrededor de manera constante. No se puede detener ese cambio, porque el cambio es intrínseco a la propia vida. El movimiento es vida, y el cambio es movimiento. La oposición a ese cambio, algo que llamamos apego, sólo genera sufrimiento. Nuestro trabajo personal pues se centra en aceptar el cambio y fluir con la vida.

Los cambios también afectan particularmente a nuestros círculos sociales. Los círculos que creamos de niños, y que creemos de hierro, se van disolviendo como el azúcar en el agua, o se rompen bruscamente ante un suceso inesperado. Al ser seres sociales, estos círculos son sustituidos por unos nuevos, constituidos por gente nueva que casa más con la persona que somos en el presente. Suena lógico, en el sentido de que si cada uno de nosotros evoluciona con el tiempo, cambian también nuestras ideas, valores, preferencias...Y dado que evolucionamos individualmente, parece normal que nuestros caminos diverjan de aquellos que compartieron una vez nuestro círculo. A veces el círculo no desaparece por completo, y quedan remanentes del mismo, sostenidos por lo que un conocido etiquetó una vez como "fuerzas de van der waals".

Las filias se transforman y traen nueva gente. A veces esta nueva gente aparece de la forma más insospechada, cuando no lo esperas. Hay gente por la que no das un duro, con la que inicialmente no encuentras afinidad, y de repente se han convertido en personas importantes y han creado un círculo. O por lo menos un dipolo. Y aunque sabes que la unión va a ser temporal, sonríes porque te acompañan en un tramo de tu vida, un tramo de tu propio camino. Porque nacemos y morimos solos.

domingo, abril 24, 2016

EFT2

Tras el primer curso de EFT, el segundo nivel. Dos días igualmente, y el grupo más o menos intacto. Una diferencia: mientras EFT1 estaba más centrado en emociones y en crisis momentáneas, EFT2 parece más orientado a traumas y a tratar los reversos psicológicos. Digo parece, porque lo cierto es que ayer no estuve muy centrada en la clase, y seguramente me he perdido mucha información. Por no decir que he olvidado gran parte de lo que vimos en EFT1.

El resumen del curso, su esencia podría ser: lo muchísimo que nos auto-engañamos para no ver la realidad; lo muchísimo que racionalizamos las cosas para poder escaparnos de la emoción. Que la mente va a buscar cualquier idea para ayudarnos a justificar las cosas y hacernos creer que tenemos razón, cuando lo único que hace es ponernos una venda en los ojos. Que todo puede parecer muy lógico, pero puede ser muy falso también.

Ayer fui la primera en salir a enfrentar sus problemas. Nunca he sido una pionera, pero últimamente me da por prestarme voluntaria cuando nadie más se ofrece. A fin de cuentas, si estamos para aprovechar el tiempo y aprender, mejor usar mi turno lo antes posible. Quizás fuera un error, porque fue emocionalmente duro, como suele suceder cuando enfrentas algo que no deseas. Temas a tratar tengo muchos, aunque sospecho que la mayoría comparten una misma raíz, que se origina en mi infancia y en la relación con mis padres. Pareciera como si la mayoría de los problemas los tuviésemos arrastrando de los primeros años. Y otra cosa: como padre, hagas lo que hagas, siempre lo vas a hacer mal, y tus hijos portarán una mochila que tendrán que gestionar a lo largo de su vida. Pero, oye, hemos venido a este mundo a aprender, ¿no? Lástima que en los colegios no te enseñen a gestionar tus emociones.

De todos mis temas, escogí uno que pensé menos arriesgado de exponer en público. Tiene que ver con mi relación con la abundancia. Pensé que sería una práctica corta, pero aquello se extendió más de lo que me hubiese gustado. Puede que estuviese una hora expuesta. Para mí fue demasiado tiempo. Salieron muchas cosas durante la sesión, muchas ideas a priori inconexas, hasta alejadas de la idea original. Capas sobre capas de reversos, creencias, emociones. Obviamente terminé llorando, pero creo que fue positivo.

Ahora debo seguir avanzando en mi trabajo personal, aunque he descubierto algo: tengo un bloqueo interior enorme. Lo siento como un muro que se levanta cada vez que intento ahondar. Es algo que me impide mirar al futuro para hacer planes, y que me impide viajar al pasado para investigar las causas de mis traumas. Crisis dice que debería empezar por la técnica llamada "persiguiendo al dolor", que es mucho más física, para intentar ir deslavazando poco a poco el problema. Bueno, espero que ella quiera hacer de terapeuta para mí. A ver de dónde sacamos tiempo.

En el curso también hemos hecho EFT a distancia a personas y animales, que es algo novedoso respecto del curso anterior, y que me va a ser muy útil con mis mascotas. Aquí he tenido problemas para recibir información en forma de emociones, lo cual me sorprende (y me molesta en cierto modo), dado que siempre me he considerado empática. Será que en esta práctica mis canales son otros, mucho más visuales por lo que parece. Aunque creo que he acertado con el gato que me ha tocado. Para nuestras prácticas futuras, Crisis y yo vamos a intercambiar mascotas. He de confesar que Pipillo me da un poco de miedo. ¡Qué carácter tiene!

Además, resulta perturbador, violento, y también entrañable, escuchar a la gente hablar de sus problemas. Qué cuadros algunos. Es imposible no sentirse conectado con y reflejado en ellos, por diferentes que sean las circunstancias de la vida entre unos y otros. Así que al final se remueve mucha energía entre el grupo, pero sobre todo dentro de uno, que espero que termine por asentarse adecuadamente para no afectarme demasiado.

El siguiente nivel, EFT3 está a una distancia de 6 meses y 20 horas de prácticas presenciales con personas. Tengo que buscar voluntarios, gente que sea lo suficientemente abierta de mente para poder aceptar el EFT, y lo bastante valiente como para querer pasar por ello. Tengo algunos candidatos, a ver cómo se lo toman.

Mientras llega, tengo otros cursos en mente: el curso de reiki con cristales, que estaba previsto este mes pero se canceló; un curso de PNL al que tengo echado el ojo, aunque está en conflicto con la preparación del festival de canto; un curso de flores de Bach; y el curso de Eneagrama (quiero comprobar si realmente soy un 1 a la 2, porque no me siento totalmente reflejada). Poco a poco.