viernes, septiembre 02, 2016

Cascadas de Krimml




Austria, esa gran desconocida. Sólo conocía Viena, que además no es una ciudad que me emocione particularmente (demasiado ostentosa). Así que poder venir por trabajo y quedarme unos días, me ha permitido poder conocer el país un poco más. Más bien poco, pero lo que he visto me ha gustado tanto que ya tengo ganas de organizar unas vacaciones largas para poder sacarle más partido.

Cuando no tienes ni idea, buscas por internet: "alrededores de Salzburg", y te da una lista de lugares a visitar. Esto tiene cierto riesgo, ya que depende de la opinión subjetiva de gente a la que no conoces de nada y cuyos gustos pueden ser muy diferentes a los tuyos. También me da miedo que los resultados respondan a una especie de "group thinking", donde se coincide con la mayoría sólo porque no quedar desplazado. Bueno esto es más típico de reuniones presenciales, así que confío en que el anonimato module la opinión para bien. Otro tema es que aparece una lista de sitios a visitar y no sabes cuál elegir. A veces es una lotería. En este caso, parecía claro que uno de los destinos tenía que ser Hallstatt, pero las cataratas de Krimml surgieron de una manera más inesperada.

Las cascadas de Krimml son cuatro saltos imponentes de gran caudal de deshielo que surgen en 380m de desnivel. Están localizadas en la región de Tirol, próximas al pueblo del mismo nombre, en el parque nacional Hohe Tauern. Desde Salzburgo hay unos 130km a las mismas, desde Innsbruck están más próximas.
El blog que leí, además de poner varias fotos que mostraban la belleza del paisaje, mencionaba que el camino era " sencillo y sombreado". No aprenderé nunca, la verdad. "Sencillo" nunca significa "llano", significa que el camino está en buen estado, que no hay tramos aéreos, ni tramos de escalada. Pero ojito al camino. Quizás soy yo, que me cuesta tanto subir...

Pero empiezo por el principio...

El jueves era el primer día de la sesión plenaria del proyecto TREDISEC, lo que significaba el día más largo de reunión para mis compañeros de trabajo. Era ideal para hacer el viaje más largo de los que tenía proyectados en estas vacaciones. Había alquilado un coche por Europcar. Uno para el jueves, otro para el viernes. Seguro que palmo pasta, y resulta un poco incómodo tener que desplazarse a la oficina de alquiler, que está como a 1km del hotel. Otra vez lo miraré mejor.

Llego a las oficinas de Europcar. Metedura de pata: le digo al dependiente que no he conducido con Europcar antes en Deutschland. Me mira raro y me corrige: "Österreich". Qué vergüenza, qué lapsus. Que bueno, son primas hermanas, ¿no? (es broma). Me disculpo. "Österreich, genau, entschuldigung".

Me da las llaves y los papeles del coche (¡un pedazo de Audi!). Me monto. De repente me doy cuenta de que ¡sólo hay dos pedales! Miro las marchas y veo cosas raras. ¡Me han dado un automático! Dios, que no he conducido uno en la vida. Si lo más que sé del automático es que hay que ponerlo en la posición P (de parking) cuando lo estacionas (ay, qué recuerdos del viaje a Stuttgart). Vuelvo a entrar en la caseta y pido ayuda al dependiente. Me mira como si fuera tonta. Por un momento estoy por decirle: "soy mujer", pero creo que ya ha asumido que no debo ser ni muy lista, ni muy competente al volante, lo cual es un prejucio por ambos lados (el suyo y el mío).
Me lo explica, y me pongo en marcha. ¡Empiezo mi viaje!

El navegador resulta muy útil. Había impreso las instrucciones del Google Maps por si acaso, pero ¡qué diferencia! En la radio sólo suena pop y las noticias. He descubierto a una tal Christina Stürmer, cuyas canciones son un poco empalagosas (¿será por el romanticismo alemán?), pero se me han pegado (mierda). De repente me doy cuenta que no tengo ni idea de cómo se dan las luces. A mi derecha encuentro una rueda con los iconos de las mismas, pero no tengo ni idea de cuáles son. Doy unas y espero no haberme equivocado. De hecho, ni sé si estoy dando luz. Tampoco sé dónde leches voy a repostar a la vuelta.

La autopista la abandono pronto y entro en carreteras nacionales. Están limitadas a 100, hay bastante tráfico, me encuentro muchos tractores y camiones, y encima pasan por el centro de ciertos pueblos, provocando atascos. Pasar Kiezbühel es un infierno. El viaje se hace muy pesado, sólo estoy deseando llegar. El paisaje es precioso eso sí, maravilloso: valles muy verdes, amplios, rodeados por montañas enormes. Las montañas amenazan lluvia. Mierda.

Según llego a Mittersill empieza a chispear. Cuando llego a Krimml está lloviendo a cántaros. Así no puedo subir a la montaña. Son las 12 de la mañana y el día de repente no resulta muy prometedor. Ante la duda decido comer el bocadillo que me he preparado en el buffet del hotel (que Austria es cara).

Sigue lloviendo mucho. Llevo un chubasquero en la mochila, pero es muy ligero, demasiado para esa lluvia. También llevo el bikini, pero ya sé que no me voy a bañar. Decido bajar a una tienda que hay cerca del aparcamiento. Está atestado de gente que se guarece de la lluvia. Encuentro un chubasquero en condiciones. Es muy caro, pero es eso o no hay cascadas.

Salgo de la tienda y parece que ha disminuido la fuerza de la lluvia. Emprendo el camino. Aquello parece una romería: un montón de gente ascendiendo, algunos con carritos de bebés. Veo muchas mujeres con Niqab (con sus maridos, por supuesto), cubiertas hasta los pies, con sus buenas deportivas. Me sorprende bastante. También veo a uno subiendo con zapato normal y a otro con chanclas. Flipo, pero estoy segura de que llegarán.
La primera cascada se alcanza enseguida y es bastante sencillo llegar a ella. Es una maravilla, una preciosad, pero con la lluvia no se disfruta bien.

Sigo subiendo. El bosque atenúa la lluvia, aunque pronto para. Es cierto que el camino es sombreado, pero joder con el desnivel. Sufro bastante en el ascenso, y encima tengo que ver a los que regresan, tan ligeros, tan felices. Gracias a Dios hay muchas paradas que te acercan a la cascada para poder admirarla. Eso ayuda a recuperarse. El camino también tiene muchos bancos para sentarse, pero no es necesario llegar a tanto.

Es un camino realmente bonito. El bosque es frondoso, muy verde, lleno de vegetación. Con la humedad resalta mucho más. Mientras subo me da por pensar en muchas cosas, y surgen algunos pensamientos que me parecen buenos, aunque los olvido enseguida. Uno de ellos tiene que ver con que la realidad está creada por la conciencia colectiva. Lo que veo ante mí lo crearon antes otros y yo ayudo a mantenerlo. Pienso: "crearon, y crearon bien". Parece que con el tiempo hemos ido creando a peor.
No hay nada que se pueda equiparar a la belleza de la naturaleza. También pienso en la conciencia primigenia que creó todo esto que veo. Mi mente nombra a Dios. "Y Dios creó el mundo en siete días". Creo que me falta combustible...

Afronto la última cascada, la más dura. Asciendo mucho más lento, me cuesta mucho. Pero merece la pena. La última cascada es impresionante, aunque creo que mi opinión está sesgada por el esfuerzo. Llego a la penúltima plataforma, que coincide con la mitad de la cascada. De repente decido que no es necesario llegar a la última plataforma. Seguro que me pierdo algo, pero yo ya estoy disfrutando del espectáculo del último salto. No me merece la pena el último tramo. Mejor regresar e intentar llegar a Salzburg para la cena con el consorcio.

Me quedo unos minutos viendo el caudal caer y golpear el suelo. Deben ser unos 100m de cascada. Es impresionante la cantidad de agua que lleva. Miro dónde el agua cae más, dónde menos, en qué rincones se retiene antes de caer. Es casi como meditar.

Regreso al aparcamiento. El descenso me hace temblar las piernas: mañana tendré agujetas seguro.Bajo a una velocidad suficiente. La montaña vuelve a amenazar tormenta. Me paro en algunas plataformas, pero menos tiempo, menos fotos. Paro en las tiendas de souvenirs a la entrada del parque, pero no me convence nada.

Pago el aparcamiento y la máquina me da una ficha para abrir la barrera. Cuando me inclino a introducir la ficha en la ranura de la máquina, se me cae de los dedos y se mete debajo del coche. Scheisseeeeeee. Paro el coche y me bajo a buscar la fichita de marras. La introduzco bien esta vez y se abre la barrera, pero ahora el coche no quiere arrancar. Me pongo nerviosa pensando en que la barrera bajará y me dejará dentro. Cambio todas las palancas y por fin arrancamos.

De vuelta a Salzburg. El navegador me cambia cien veces la ruta por culpa del tráfico. El camino se hace un poco pesado, pero por fin llego a Europcar.

Llamo a mis compañeros. Voy tarde para la cena, así que me uniré más tarde. Ahora necesito una ducha bien larga, y un poco de cariño de cremas de belleza. Cerraremos el día entre socios.

domingo, agosto 28, 2016

Star Trek


Lo bueno que tienen las películas de la saga Star Trek es que todas se parecen bastante, lo cual es una garantía si te gustan, como es el caso, más cuando el fin de semana es tirando a color grisáceo. Sinceramente, ya no recuerdo si llegué a ver la película anterior. Diría que sí, porque no me las suelo perder, pero en mi memoria queda poco de ella. Así que no puedo asegurar si la trama tiene un enlace con aquella. Si es así, seguramente me haya perdido algo, pero tampoco lo he apreciado, por lo que deduzco que tampoco debe ser especialmente importante.

La película es bastante entretenida. En esta ocasión la tripulación de la nave Enterprise llega a un planeta artificial llamado George Town (creo) a descansar después de la última misión. Allí se topan con la necesidad de viajar a una nebulosa del espacio desconocido para responder a una petición de ayuda de una nave varada. Cuando llegan son atacados por una nueva especie-colmena liderada por Krall, un nuevo villano que quiere aniquilar la raza humana. El Enterprise cae en el planeta y, a partir de entonces, la tripulación debe luchar por sobrevivir y proteger a George Town de la amenaza que Krall representa.

La trama resulta predecible desde que caen al planeta, aunque no quita para que sea entretenida. Lo más novedoso a mi parecer es la crisis que parece tener el capitán Kirk, cansado de tanto viaje estelar, y que le lleva a replantearse su continuidad como capitán del Enterprise. Resulta un personaje más sombrío y, por momentos, parece haber madurado. Spock también tiene sus propias diatribas, al plantearse convertirse en embajador vulcaniano. Sin embargo, creo que su personaje no tiene tanta importancia en esta película como en otras ocasiones. No así los personajes de Bones y Scotty, que ganan más protagonismo en esta entrega. Mencionar una pequeña sorpresa con Sulu. Y por último, decir que da pena ver la actuación de Anton Yelchin en el papel de Chejov, quien falleció recientemente en un extraño accidente en el garaje de su casa.

SPOILER. Una de las partes que más gracia me han hecho de la película, es un momento en que utilizan la canción "Sabotage" de los Beastie Boys para atacar al enemigo. Entonces Bones le dice a Spock: "¿Están usando música clásica?". Me parece un punto buenísimo, porque desde su perspectiva futura, ciertamente la música contemporánea puede considerarse clásica. Claro, también da miedo pensar que en el futuro se pueda considerar clásica la música reggaeton, y por clásica me refiero a su acepción de "culta". Pero así son las cosas.

miércoles, agosto 10, 2016

Choque de culturas


Cuando vi la foto por primera vez, me pareció fascinante: dos mujeres de diferentes culturas luchando por el mismo objetivo, el sueño olímpico. Me pareció una foto bonita, que hablaba de la multi-culturalidad de los Juegos Olímpicos, y la oportunidad para el encuentro que estos suponen. Pero instantáneamente supe que la foto se convertiría en polémica.

En vez de centrarse en el juego o en lo histórico de que el volley femenino estuviese representado por primera vez en los Juegos, las redes se llenaron de descalificativos hacia la jugadora egipcia por ir cubierta de arriba abajo, tapada con el velo. "Es  islam es machista y ella no elige libremente". Puede ser. Pero a mí me parece bonito que esta mujer haya sido capaz de encontrar una vía para hacer deporte, reconciliando aspectos de su día a día. Porque siendo sinceros, ella es quien tiene que afrontar las consecuencias de su cultura en su país.

Pero los críticos no se pararon a mirar a la jugadora alemana que prácticamente desnuda se alzaba al otro lado de la red. ¿Por qué pensamos que la estética de la alemana es mejor? Yo veo a la jugadora alemana y pienso en cómo hace para no rozarse los muslos y evitar unas heridas que se agravarían con el salitre y la arena. También me pregunto cómo aguantan el sudor, que una camiseta recogería.  ¿Libertad de movimientos? Los chicos de volley playa no juegan en slip y con el torso al aire. En realidad, la estética alemana también se corresponde con otro machismo: un machismo sexual que cosifica a la mujer y la reduce a un trozo de carne. Sólo que a éste estamos más acostumbrados y nos parece no sólo normal, sino lógico, porque lo tenemos interiorizado. Así que el objetivo del bikini para el volley sólo es mostrar la cacha de la mujer. Punto.

El caso es criticar a la mujer, continuamente. En Egipto, la alemana sería considerada una puta sin más, sin tener en cuenta su valor como deportista o como persona. En España hasta hace poco el juicio sería parecido. Unas son unas mojigatas, y el resto unas putas. Y ni lo uno, ni lo otro. El caso es que siempre estamos sometidas a unas valoraciones muy injustas (no hay más que ver cómo la prensa deportiva, ampliamente masculina, se refiere a las atletas), un bombardeo continuo, y de todas ellas salimos perdiendo, de una manera u otra. Todo para que no podamos ser libres e "iguales" a los hombres. Muy fuerte.

domingo, julio 31, 2016

Baño en Angostura

El arroyo de la Angostura (a veces también lo llamo Guarramillas por confusión) se ha convertido en uno de mis lugares favoritos para el verano. Tiene una pega fundamental: llegar allí puede convertirse en algo tedioso: demasiado tráfico por la A-1, demasiados ciclistas en carretera, y por último están los domingueros de volante, que parecen no saber conducir por las carreteras de montaña. La próxima vez lo intentaré por Navacerrada, a ver si hay más fortuna.

Lo bueno de la Angostura es poder bañarse en él. Es una de las cosas que más me gusta hacer en verano: un buen chapuzón en el río. Hoy me he obligado a caminar un poco antes, en parte porque el aire corría fresco y no incitaba al baño directo. Así que tras una hora de caminata (que poco habré recorrido), he vuelto sobre mis pasos y he buscado una poza con suficiente hondura como para poder sumergirme completamente. Esta vez con bikini. Y menos mal, porque el camino estaba muy transitado.

Me gusta más pasear junto al arroyo que por el camino principal, pero es un camino complicado y en el que se avanza poco. Quizás si hoy hubiese tenido mejor día habría podido llegar a la poza de Sócrates. Pero cuando he visto cómo ascendía el camino, bajo el sol de mediodía, he descartado esa posibilidad. Estaba un poco baja de energía, y necesitaba comer algo. Menos mal que llevaba chocolate en la mochila.

Junto al río el tiempo parece pasar de otra manera. Es como estar metido en una burbuja. Allí no importa nada, todo es tranquilidad y sosiego. Allí todo parece en orden. Podría llamarlo "felicidad".
Podría pasar horas, no ya bañándome, que el agua bajaba hoy más fría, sino viendo correr el agua. Además de las habituales mariposas y libélulas, hoy he visto truchas ¡y renacuajos!. También he visto cómo una lagartija bajaba al río a beber agua, algo que no había visto nunca. Me he preguntado si habría lagartijas torpes que pudieran caer al agua intentando beber, pero seguro que salen nadando, como las iguanas. 

Y así han pasado las horas, entre chapuzones de agua y observaciones del paisaje. No ha sido una mala mañana.

sábado, julio 30, 2016

18 meses

18 meses. Ése es el tiempo que él dice que ha pasado desde la última vez que nos vimos. Será verdad. Yo no cuento el tiempo. Para mí la cuenta se reduce a una apreciación subjetiva de "bastante tiempo". A efectos prácticos, creo que da lo mismo una valoración cuantitativa que cualitativa.

El paso del tiempo se nota poco. Quiero decir que las cosas han cambiado poco desde la última vez. Mucho small talk y temas tabú que no se tocan. También hay secretos que no se mencionan, pero que no vienen a cuento. 

Lo que sí se nota es la falla. Es una especie de grieta que se va agrandando lentamente separándonos un poco más cada vez. Si él la nota, no lo ha dicho. Para mí sí es perceptible. Supongo que es normal cuando dejas de ver a la gente. Al final todo se enfría y muere. Por momentos me causa perplejidad que dos personas que fueron tan íntimas hayan llegado a este nivel de separación. Queda algo de cariño, quizás alimentado por los recuerdos buenos, tamizados por el filtro de la memoria, pero la complicidad ha desaparecido por completo.

Supongo que es mejor así. La cicatriz me escuece un poco, pero en unos días se me habrá pasado.

viernes, julio 22, 2016

Paco

Hace unos minutos que he sabido que mi tío Paco, el hermano mayor de mi madre, ha fallecido. Desde entonces no puedo dejar de llorar. Algo sorprendente cuando no me sentía especialmente unida a él. Había cosas que no me gustaban de su forma de ser, especialmente esa forma de ser tan conservadora y tan machista, fruto sin duda de la época que le tocó vivir: el mayor de cuatro hermanos, criado en la guerra y la postguerra por sus abuelos y tías, yendo a trabajar al campo desde muy joven, cumpliendo con las normas de la sociedad, y peor aún, de un pueblo pequeño donde todo el mundo se conoce y todo el mundo comenta. Pero ahora mismo sólo me vienen a la cabeza cosas bonitas sobre él, cosas que tampoco he valorado mucho.

Mi tío adoraba cantar. Jota aragonesa, por supuesto. Y también le gustaba que la gente le escuchase cantar, porque él creía que cantaba bien. Cuando era más joven cantaba mejor, claro. Además él discurría (como decía él) sus propias jotas. En realidad mi tío tenía gusto por la música. También tocaba la bandurria y la armónica, que aprendería de oído cuando fuera joven, porque entonces no había muchos maestros.

Durante una temporada le dio por escribir. Escribió la historia de un personaje llamado Cirilico, que estaba basada en su propia vida. Lo poco que leí eran las anécdotas que él recordaba del pueblo de cuando era joven, y también las de su padre y las de su abuelo. Son historias muy rurales, como él, como era su mundo. Juraría que llegó a completar la historia, escrita a mano, aunque no sé qué habrá sido del legajo. Estará perdido junto con sus jotas. Me resulta un poco trágico haber dedicado tiempo a algo que no va a perdurar. Lo hacemos todos, pero ¿qué sentido tiene? Supongo que entretenernos mientras tratamos de vivir.

Como agricultor, era capaz de predecir el tiempo viendo las nubes del cielo. A mí eso me flipaba un poco. También se empeñaba en contarnos cómo se hacía un injerto, pero a mí no me interesaba mucho. Yo venía de la ciudad y me importaba poco la vida de campo. Un auténtico choque cultural. Quizás arrogancia por mi parte. Pero ahora lo recuerdo subido al tractor, yendo a Ludón o Alquicón a cuidar de sus arbequines, sus almendros y sus cerezos. Hacía tiempo que ya no los visitaba, por temas de salud. Se habrán echado a perder. Eso le dolía. Al menos por un tiempo le dolió.

Recuerdo una vez que fuimos a Alquicón con él, y nos puso a recoger las almendras del suelo. Casi lo mato por darnos esa tarea tan ingrata. Ni una almendra nos dio. Ni las gracias. Pero se quedó la anécdota.

Mi tío tenía también cierto ingenio aplicado a resolver sus problemas cotidianos. Él mismo se creó una red para coger las olivas vareadas, y modificó su remolque (no recuerdo para qué), y hasta ideó un sistema para ponerse los calcetines, ya que no podía agacharse para ponérselos.

Mi tío también era muy devoto. Algo exagerado. No sé si realmente creía o era por tradición. Conocía bien la Biblia. Lo que sí sé es que también tenía gusto por lo sobrenatural, por algún comentario que recuerdo de mi prima Marisa, aunque no es una cosa que expresase muy abiertamente. Quizás pensaba que era pecado o que era tentar al diablo. Lo que sí fue capaz en sus últimos minutos de vida fue darse cuenta de que iba a morir, y se encomendó a Dios antes de fallecer. Hay que agradecer que falleciese tan rápidamente. Como enfermo crónico habría sido un dolor de cabeza. Aun así sorprende lo rápido del desenlace. Ingresado por un fémur roto en el hospital, fallecido en tres escasos días. Ahora sé que la caída, y las caídas anteriores eran una señal que nadie supo ver. Pero "lo ha hecho bien" con el timing. Mañana es fin de semana y no hay que hacer cambalaches para poder ir al entierro.

Le recuerdo últimamente paseando por el patio de su casa, con sus muletas, acompañado de uno de los gatos, mientras las mujeres nos quedábamos charlando en la cocina. Tiempo atrás, sobre todo en verano, tenía la puerta de la casa siempre llena de gente que iba a visitarlo. La típica actividad del pueblo de tomar la fresca y hablar de sus cosas. Nos decía: "sácate una silla". Entrábamos, cogíamos una silla, y nos quedábamos allí escuchando lo que los adultos, especialmente los del pueblo tenían que contar. Y siempre quería que comiésemos algo de merendar, aunque ya lo hubiésemos hecho, o aunque fuéramos a cenar enseguida.

Le recuerdo también llorando en el entierro de su padre y su madre. Era muy sensiblero, como todos los hombres de la familia.

Supongo que esta tarde cuando vaya al pueblo me vendrán muchos más recuerdos, recuerdos que seguramente guardo muy en lo profundo de mi memoria. Recuerdos que me harán llorar. Lo que más me apena es saber quién le recordará. Su mujer, seguro (qué pena me da ahora que se queda sola), quizás sus hermanas.  Pero luego su recuerdo se borrará, como el de tantos otros que le precedieron. Sé que es algo natural, pero me parece tan triste.

lunes, julio 18, 2016

Cenotafio


Una de las calles de acceso al trabajo alberga un pequeño cenotafio en una de las farolas que alumbra la calzada.  Se trata de un pequeño homenaje compuesto de una foto, unas velas, y unos ramos de flores de plástico. El cenotafio siempre está cuidado: cuando las velas se consumen o los ramos amarillean por el sol, se renuevan por otros nuevos. Jamás se ve la mano que lo cuida, con esa devoción que me resulta entrañable. La foto representa un chico joven con una moto de cierta cilindrada, con una montaña a sus espaldas. Seguramente fue el chico que perdiera la vida contra esa farola.

Siempre que paso por la calle, el cenotafio capta mi atención. Resulta un contraste contra el cemento y el acero de la zona. Es algo cálido aunque trágico. Me hace pensar no tanto en el fallecido, sino en la persona que vela por el recuerdo. Hay mucho amor en esos cuidados, mucha nostalgia. En cierta forma, me pone triste, pero a la vez me parece hermoso saber que alguien sigue recordando. Me pregunto por cuánto tiempo y con qué intensidad. Quizás lo más fácil sería olvidar. Posiblemente también lo más sano. Probablemente irremediable. Pero ¿quién lo sabe con certeza?

Mientras tanto, el cenotafio se mantiene orgulloso, apuntalado por el amor de esa persona que lucha contra el paso del tiempo y contra el olvido. 

domingo, julio 17, 2016

El Sestil del Maillo

El cuerpo tiene formas muy curiosas de hablarnos. A mí a veces me envía imágenes para hacerme saber qué necesita. A veces son imágenes de chuletones de ternera, otras son imágenes de cosas con azúcar. Esta vez han sido árboles.

Mi cuerpo necesitaba recargar energía, y necesitaba una fuente pura. Y no le bastaba cualquier destino: quería sombra, verdor, árboles frondosos, aire fresco. Vamos, que El Pardo no era una alternativa. Quería montaña. Le comprendo: ¿cuánto tiempo hacía que no subía a la montaña? Diría que casi un año.

Pero todo tiene sus dificultades. Esta mañana no sólo me ha costado vencer la pereza de madrugar y arrebujarme entre las sábanas, también he tenido que superar todos los pensamientos en contra: no merece la pena, sería mejor que limpiases la casa, hace mucho que no visitas a tu abuela, etc. A punto he estado de claudicar, como pasa en otras ocasiones. Esta vez he tomado mi desayuno, he empaquetado, y he salido por la puerta de casa en dirección al norte.

Como hace tanto tiempo que no caminaba, necesitaba una senda asequible. He pensado en Mojanalvalle. La idea era llegar a la chorrera y hacer la senda ecológica. Algo cortito. 

He llegado a Canencia una hora después de salir de casa, sorteando una legión de ciclistas desde antes de llegar a Miraflores. Me molestan muchísimo cuando van en grupo porque se crecen demasiado amparados en el grupo. Ahora hasta se quedan de cháchara en medio de la carretera y no se apartan para dejar paso a los coches. Mucha moto también en sentido contrario.

La temperatura ha descendido diez grados respecto de la ciudad. Arriba en el puerto hacía fresco y hacía un sol radiante. Aun así, todo se ve bastante verde. Es muy bonito. He cogido agua fresca en la fuente y he empezado a caminar. El sol no había levantado demasiado, así que el camino tenía bastante sombra.

Lo bueno de ir sola es que no eres un lastre para nadie, y tampoco te ves obligada a seguir un ritmo que te resulta incómodo. Yo soy lenta y pesada, así que mi ritmo no es demasiado rápido. Ir lento me permite dosificarme, pero también me permite admirar mejor el paisaje. Decía el guía de la senda botánica de Sallent que normalmente los excursionistas no se paran a mirar a los lados, pero este no es mi caso. Me gusta ver los árboles, me gusta reconocerlos, me gusta identificarlos. También me gusta ver las mariposas. Y si veo un ciervo (que no es lo habitual), para qué hablar.

Así he llegado a la chorrera. Para ser verano, todavía tenía agua. En primavera ha tenido que estar espectacular. Allí me he detenido para meter los pies en el agua, una tradición y una bendición: cómo descansan los pies en agua fría. He hecho un ejercicio de respiración, y luego he continuado por la senda ecológica, paralela al arroyo del Sestil. En un punto, la senda se divide en tres: a la derecha, ascenso al camino de ida, de frente, a la carretera, y a la izquierda...sorpresa. No había ido por esa ruta, pero todo indicaba que bajaba al arroyo. Unos minutos antes había pensado que sería agradable bajar al arroyo. Eso he hecho.

He llegado al arroyo enseguida porque todo era cuesta abajo y la pendiente considerablemente pronunciada. Un buen camino, sin embargo. Como iba a Canencia, no tenía previsto darme un baño, y por tanto no había traído el bikini. De repente: pocitas para el baño. No he podido resistirlo: me he desnudado y me he metido en una de ellas. Con tan mala suerte que de repente han llegado varias parejas. Creo que han flipado un poco. Qué vergüenza más grande. Pero qué le vamos a hacer. Me he quedado como nueva, como si me hubiese liberado de un peso enorme en todo el cuerpo.


Tras el baño, he querido hacer meditación. Me la he saltado esta mañana porque quería salir pronto de casa, pero también porque he pensado que sería muy especial hacerlo en la montaña. La meditación iba bien, hasta que un grupo grande ha llegado al lugar donde estaba y se han quedado de charleta. A la mierda la meditación. He sacado mi sandwich de chopped y tomate y me lo he comido mientras tanto.

 

Después he descendido paralelamente al arroyo, reconociendo futuros lugares de baño. También he visto uno de los acebos singulares de Madrid, que es enorme. ¿Qué años podría tener? Así he llegado a la carretera, donde sospechaba que terminaría. Desde allí me quedaban dos kilómetros al puerto, con un desnivel del 6%. Ha sido bastante durillo, pero afortunadamente no hacía tanto calor como para que fuera insoportable. De esta manera, he coronado el puerto. Ha sido bastante gratificante. Tras rellenar el termo con agua fresca, he emprendido el regreso a Madrid para una merecida siesta.

Siempre digo esto: tengo que subir más veces a la montaña. Me sienta bien. Pero no sé si es por pereza o por qué, mis planes suelen acabar en agua de borrajas. Tendré que intentarlo una vez más.

Premonición

Creamos rutinas con facilidad y terminan encorsetándonos, aunque nos cueste darnos cuenta de ello. Incluso los fines de semana tenemos rutinas. Es necesario romperlas para poder respirar, pero también para generar nuevas experiencias. Además de las rutinas, tenemos tendencias, labradas también a fuerza de costumbre. 

Una de las mías es regresar enseguida a casa después de haber hecho la actividad que tenía pensada. Esto viene desde la infancia, claro está, y cómo cuesta vencer esa inercia. Pero aprovechando que ayer tenía un taller en el centro, decidí romper con esta fuerza, comer por la zona, ir a mis librerías habituales (ya hacía tiempo), y ver una película. Ésta. Qué diferencia de día resultó.



Anthony Hopkins es un doctor retirado del mundo tras la muerte de su hija por leucemia. El doctor Clancy es también una persona que tiene el don de ver el pasado o el futuro de una situación o una persona. Su don había sido aprovechado en ocasiones anteriores por el FBI para resolver algunos casos, y es el motivo principal por el que su amigo Joe, detective del FBI, le busca para investigar un caso de asesinato múltiple donde no existen pistas ni rastros. A pesar de su resistencia inicial, el doctor Clancy termina participando en el caso, donde descubre que el asesino está ligado a él por el don de la visión y que es un ángel de la muerte motivado por la compasión.

La película es entretenida para una sobremesa. Me gusta el toque de las visiones, que me recuerda un poco a "In Dreams", aunque la historia y el tempo son bastante diferentes. Anthony Hopkins está bien, pero no parece cambiar la cara en toda la película. Resulta bastante frío. Jeffrey Dean Morgan está mejor en el papel, para mi gusto. El asesino está encarnado por Colin Farrel, que aparece bastante avanzada la película, como si esto fuera parte de los planes del asesino en la trama.

La película la vi en el Palacio de la Prensa. Éramos pocas personas, pero también es verdad que era la primera sesión. Aun así me dio un poco de pena. Es un cine fantástico, la verdad. Espero que no terminen cerrándolo.

jueves, julio 14, 2016

Iron Maiden: The Book of Souls Tour


¿Cuántas veces he visto a Iron Maiden en concierto? Ni las recuerdo. Calculo que unas diez, pero no estoy segura de la cifra. Iron Maiden ha sido una de las bandas que más me han gustado, desde que Diego me los descubrió allí por 1994, con los batiburrillos de canciones grabados en hierro y cromo. Así ha pasado, que jamás he sabido bien la cronografía de la banda, ni el orden exacto de las canciones. Pecata minuta.

Es difícil elegir un álbum de Iron Maiden que me guste más. Cuento desde los inicios hasta que Dickinson se marchó. Tras la vuelta de Dickinson, han tenido algún disco decente, y mucha basura. O más bien hablo desde la ignorancia, porque tampoco les haya dado muchas oportunidades. Esto es precisamente lo que ha pasado con "The Book of Souls". Creo que es la primera vez que voy a un concierto de una banda que me gusta sin haber escuchado ni una de las canciones del disco. Así que lo he descubierto mediante el concierto, y he de decir que me ha gustado. Las canciones son un poco largas, pero los ritmos están bien.

También es la primera vez que voy al concierto de una banda conocida sin saber el setlist. Esto tiene como punto bueno que te llevas alguna sorpresa, como descubrir que van a tocar "Children of the Damned", que creo que es la primera vez que la escucho en vivo. Y qué bien funcionó. También me sorprendió que cerraran con "Wasted Years" y no con "Iron Maiden". Por lo demás, el repertorio muy centrado en el último disco, con algunas concesiones al pasado, pero que son las de siempre: "Hellowed be thy name", "Fear of the dark", "The number of the beast", o "The Trooper", que hay que ver lo mucho que me aburre esta canción, de manida que está.

El concierto tuvo lugar en el Palacio de los Deportes. Lleno total. ¿Hablamos de 15000 personas? Es algo impresionante. Mi asiento estaba en grada, casi sobre el escenario.  Quizás un poco arriba, aunque se veía muy bien. Se podía ver todo el backstage, con lo que pude ver toda la preparación previa, así como predecir los acontecimientos del concierto. Lo bueno de estar en grada, es que nadie te zarandea. Lo malo es que pierdes un poco de atmósfera, aunque a cambio puedes ver las mareas humanas, que siempre me fascinan. En esta ocasión, además pude sentir los flujos de sonido que se produce cuando desde pista comienzan los cánticos y arrastran a la grada, y que se mueven por todo el recinto, para chocar contra los nuevos flujos. En cierta medida, recuerdan a las olas del mar. El sonido un poco alto, demasiado cerca de los altavoces, quizás. Salí bastante sorda, porque además olvidé los tapones en casa.

El público bastante animado desde los primeros acordes del "Doctor, doctor". Había ganas de ver a Maiden, a pesar de los precios. Los conciertos cada vez son más caros. Y seguimos pagando, no sé bien por qué. Diego se gastó unos 140EUR por la entrada VIP. La foto, de hecho, es suya, que estaba en tercera fila. Yo no soy tan fan como para gastarme ese dinero.

En cuanto a la banda, se les nota que se van haciendo mayores. Ya rondan los 60. Aun así creo que tienen más energía que yo. Dickinson no para por el escenario, y es mucho decir para un tío que prácticamente acaba de superar un cáncer. El cáncer no parece haber mermado en demasía sus facultades vocales. Gerrs no deja de moverse. A mí me marea un poco a veces. Me da la sensación de que un día se caerá del escenario. Eso es fractura de cadera asegurada. Murray está hecho una foca. A Harris le vi poco, a Smith mucho menos (qué discreto es). McBrain saludó antes de salir desde el backstage, y luego tuvo unas palabras antes de cerrar el concierto. Estuvo simpático.

Un buen concierto. 

miércoles, julio 13, 2016

Un milagro para Luna


Shambala es una pequeña protectora de animales próxima a Manresa. Más bien es un santuario, una zona de refugio para animales que han sido rescatados o abandonados para que tengan una vida feliz el resto de sus días. La mayor parte de los habitantes de Shambala son gatos y perros, pero también hay un cerdito, y un humano. Javier, el humano, es la única persona que vive en el santuario, y se ocupa de todos los animales que allí habitan, así como del mantenimiento de las instalaciones.Además, de ayudar a los animales, el sueño de Javier también es ayudar a las personas que sufren problemas de discapacitación de cualquier tipo y de cualquier edad, para darles ilusión, para cuidarlos y para tratarlos con terapia asistencial con animales.

Como muchas otras (y son muchas), Shambala es una protectora pequeña y pobre, con poco alcance y escasa visibilidad. Apenas tiene socios que sufraguen los gastos derivados del santuario. El grueso de los ingresos procede de un dinero que recibe Javier por enfermedad, lo cual no llega para casi nada. Desde hace un tiempo tener un animal se ha convertido en un lujo: desde los precios de la comida de los animales, a los servicios veterinarios, pasando por el 21% de IVA que grava los mismos. A todo esto hay que sumar el coste de la luz, agua, y el alquiler de la cabaña donde se ubica el refugio.

Hace unos días, Luna, una perra emblemática para Shambala, cayó enferma. El disgusto de Javier y su preocupación eran más que sensibles. No sólo su querida Luna estaba grave, sino que la factura veterinaria ascendía a una cantidad que Javier no se podía permitir. De hecho, tuvo que utilizar el dinero del pienso de los animales para adelantar la factura. ¿Cómo iba a pagar aquello y además alimentar al resto de los shambaleños?

Escasos días después, Luna falleció. Sin embargo la factura se quedó intacta, esperando a ser cobrada. No critico a la clínica veterinaria, pues ellos dan sus servicios y cobran por ellos. Pero el precio de los servicios es infame. En general, no de ellos en particular. Y las facturas no entienden del sufrimiento y de la pérdida, sólo quieren ser satisfechas. Si acaso, la clínica puede aplazar la ejecución de la factura, negociar los pagos, pero poco más.

¿Podemos llegar a entender la desesperación de Javier? Yo sí. Y me dio tanta pena, que decidí pagar la factura íntegra. Es una pasta, pero sinceramente, me va a entrar la paga extra en breves y puedo permitirme hacerlo. Para mí sólo es dinero, y quizás renunciar a cuatro gilipolleces materiales que me compraría con ello. Pero para Javier es un milagro, algo que hará que no pierda la esperanza, y pueda seguir luchando por sus animales, y por qué no, por un mundo mejor.

Querida Luna, tú y yo no nos conocimos, pero me habría gustado. Todos dices que eras una perra genial. Ahora estarás con Chillón en un lugar mejor. A él tampoco lo conocí. Me habría gustado poder ayudarte más, pero no pudiste esperar. Tendría que ser así. Mi "milagro" para ti, será ahora para los shambaleños. Sé que esto sólo es tapar un parche, que pronto vendrán nuevas dificultades y problemas, pero al menos espero que represente una bocanada de oxígeno. Cuida de ellos desde tu nube. Yo haré lo que pueda desde aquí.

domingo, julio 10, 2016

La estirpe de Lorenzo

El torero Victor Barrio muere corneado en la plaza de toros de Teruel. No me alegro de su muerte, pero hay que admitir que él ya sabía a lo que se exponía. Si quieres dedicarte a una profesión (por llamarla de alguna manera), tienes que asumir los riesgos que conlleva. Si no, dedícate a otra cosa.

Ser torero tiene ciertos riesgos, pero lo cierto es que están muy controlados. Estar frente a un animal siempre tiene cierta incertidumbre dado que nunca sabes cómo va a reaccionar, pero en el caso del toro que sale a la plaza, está suficientemente debilitado (y más que se le debilita durante la faena) para que el riesgo sea menor. En realidad ¿cuántos toreros han muerto en una plaza de toros?

Al toro se le pide que sea bravo, que dé espectáculo, que haga brillar al torero. Y de repente, el toro cornea al torero y éste muere desangrado. Entonces todo se vuelven insultos al morlaco, especialmente atacando su falta de nobleza, cuando el pobre animal sólo ha hecho lo único que puede hacer: reaccionar e intentar huir. Ningún animal ataca si no se le provoca, y en el caso del toro mucho más. No está en su naturaleza, aunque pensemos lo contrario.

Las redes sociales comienzan a llenarse de mensajes de tristeza hiperbólica, rancia, y casposa. Casi parece que Cristo hubiese muerto por segunda vez. Y qué curioso, metafóricamente Cristo sería el toro, ¿no?. "Héroe" le llaman algunos. ¿Qué tiene de heroico matar a un animal por diversión? No, héroe es esa persona que trabaja ocho horas al día por un mísero sueldo con el que alimentar a su familia. El torero no es un héroe, como tampoco lo es un futbolista, ni un cantante de rock, ni las supuestas "madres corajes" de papel couche. Si acaso, el torero es un "trabajador" que ha sufrido un accidente laboral fatal, al igual que aquél fresador que murió taladrado en la fábrica de Arganda de Recreativos Franco.

Pero lo que a nadie se le ocurre es tirar la máquina fresadora o prenderle fuego a la fábrica por el agravio cometido. Al revés, muere un fresador y lo cambian por otro. En el mundo taurino no: matan a la madre del toro para acabar con "la estirpe de toro asesino", que dicen ellos. ¿Asesino? ¿El toro? ¿Podemos recordar las intenciones que tenía el torero? Es un sinsentido más. Gente sedienta de sangre, vengativa y cruel. Qué asco de tradiciones.

miércoles, julio 06, 2016

Adios a la magia

Hoy he decidido romper con la magia y todo lo que se asocia a ella. No quiero saber nada de sueños, ni de esperanza, ni de poesía, ni de posibilidades, ni de fantasías. El mundo se ha quedado en blanco y negro. Todo es un vacío, salvo el dolor que llevo dentro, que me llena por completo. Eso es lo único que existe, lo único que hay para mí, el resto son quimeras.
He empezado a deshacerme de todo lo que me recuerda a la magia: he desmontado mi altar, he tirado los libros de temática variada, me he deshecho de los patrones holosintéticos,...La tristeza convertida en ira. La ira me ha ayudado a liberarme del apego: destrucción sin contemplaciones de un mundo absurdo, como la persona que soy. Pero aún queda mucho por limpiar: lonas, libros de fantasía, dvds, peluches, cuadros.... Demasiada basura acumulada a lo largo de los años. Tanto dinero perdido en necedades.
Lo que más he sentido es romper el cerdito de barro de mi mesa. Era un recuerdo de un momento compartido con mi hermana, un día en que decidimos pintar con témperas. Era el recuerdo de una época que no volverá. Muere con cada fragmento de cerámica.
Tengo que eliminar también todos los enlaces y los blogs que me recuerden nada de esto.
Voy a dejar de hacer toda la parafernalia espiritual matutina que me había marcado. Lo más difícil va a ser dejar de fantasear. Eso va a requerir de mucha disciplina por mi parte.
El fin de semana tenía un curso de eneagrama. Ahora mismo dudo si debo participar, aunque ya lo tenga pagado. No debería ir por esa senda. No debería ir por ninguna senda que pudiera alimentar ninguna fantasía o senda neptuniana.
Lo mío es el trabajo. Ya se encarga la vida de recordármelo. No hay nada para mí más allá de esto. Cada vez que intento ir más allá, me pego el hostiazo padre. Más claro no me lo puede decir. No sé por qué he insistido tanto en salirme de la linde. La esperanza y la ilusión son tan engañosas. Te hacen creer que puedes, pero es mentira. Quizás sean unas pequeñas sádicas que se ríen de mí en cada fracaso. ¿Para qué intentarlo más? Estoy cansada.
Hoy he mirado el mundo y me ha parecido extraño, vacuo, artificial, falso. Me ha dado asco y vértigo.
Y luego está la gente. La gente dice que le importas, pero no es verdad. Ellos creen que son buenos amigos, hermanos, amantes, compañeros, pero en realidad lo único que hacen es asomar la cabeza superficialmente, y luego continúan con sus vidas. Sus vidas perfectas. No sé si lo hacen por costumbre o por quedar bien, pero eso no es amor. Obras son amores. No tengo que reprochar nada, yo también actúo así. Todos lo hacemos. Tenemos relaciones tan falsas.
Contemplando sus vidas, la mía parece un error. An "Accident of Birth", como la canción de Bruce Dickinson. No sé qué pinto en este mundo. Soy errática, irracional, absurda, estúpida. No valgo para nada, no aporto nada, y todo lo que toco muere o se pudre (que para el caso es lo mismo). Soy tierra yerma. Sí, hacen bien en dejarme atrás, ¿por qué deberían tomarse ninguna molestia conmigo? ¿Qué soy yo sino una mala inversión? Me dan ganas de desaparecer. Pero antes de eso, mi mundo debe desaparecer para que no quede traza. Ya he empezado la desmantelación.

domingo, julio 03, 2016

Buscando a Dory


"Buscando a Nemo" ha sido una de las grandes películas de animación de la historia. La secuela tenía el listón muy alto y en mi opinión no ha conseguido superarlo. Pero por poco. Creo que le falta el punto novedoso de la primera.

"Buscando a Dory" es una película entretenida, con varios puntos de humor. Se centra en la búsqueda de los orígenes de Dory, a través de sus destellos de memoria incontrolables. Dory busca a sus padres, y para ello contará con la ayuda de Marlin y Nemo, así como la de otros muchos personajes que encuentran por el camino. A destacar el gruñón pulpo Hank, maestro del escapismo y el camuflaje, muy divertido. Pero Hank no le roba protagonismo a Dory, a diferencia de lo que ella hizo con Marlin en la primera película. Porque Dory es simplemente genial.

Acompaña a la película un cortometraje sobre una gaviota bebé que tiene que aprender a buscarse alimento. Entrañable.

sábado, julio 02, 2016

Mindfulness budista

Acabadas las clases de canto, las mañanas de los sábados se han quedado libres. En vez de utilizarlas para el puro esparcimiento, me he montado un mes de julio prácticamente lleno de talleres de desarrollo personal. ¿Por qué? Puede que sea una fase de esas que me dan de vez en cuando. Seguramente se me pasará.

Hoy tocaba un taller de mindfulness en un centro budista. Tenía curiosidad por ver el enfoque que le daban, en comparación al curso de Rafa. Desde luego he encontrado un punto de vista diferente, con prácticas diferentes, pero que de alguna manera entroncan con lo que aprendí en su día. Soy una especialista casando piezas a priori dispares. Y pensar que se me dan tan mal los puzzles...

Podría decirse que el mindfulness que enseña Rafa es de más alto nivel. Es más generalista, despojado de toda referencia a religiones y espiritualidades, aunque bebe de enseñanzas budistas. El taller de hoy, en cambio, se arraiga plenamente en la tradición budista, aunque intentan que llegue a todo el mundo. Pero es inevitable sentir el budismo cuando todo el centro respira de esta senda: estatuas de budas, de lamas, de símbolos, de referencias. Casi como estar en una iglesia donde las tradicionales imágenes cristianas han sido sustituidas por otras cuyo significado se me escapa. Por un momento he sentido la ilusión de encontrar a Ganesha, el dios elefante que elimina los obstáculos, pero ni rastro. Me cuesta distinguir el hinduismo del budismo.

Cosas interesantes que he aprendido, o mejor dicho, unas las he aprendido en el taller, otras las he recordado:

  • La felicidad está dentro de nosotros. El sufrimiento viene de la búsqueda de la felicidad en el exterior, de creer que la felicidad está en objetos fuera de nosotros (objeto aquí no se refiere únicamente a algo material, también a personas y situaciones).
  • La felicidad es un estado mental. La naturaleza de la mente es la tranquilidad, como un cielo azul. Todos los pensamientos que nos perturban son como nubes que cubren y encapotan ese cielo. Pero como toda tormenta, los pensamientos pasan. Los pensamientos no son sólidos, son móviles y cambiantes.
  • El sufrimiento surge de estados mentales alterados llamados perturbaciones. Perturbaciones hay muchas, pero hay tres especialmente molestas: enfado, apego, y percepción.
  • El enfado surge del contacto de la mente con un objeto que tiene un aspecto que le disgusta, y reacciona intentando perjudicarlo. En vez de intentar comprenderlo y aceptarlo, lo ataca. El enfado es puro mindfulness, porque la mente está enfocada, pero la intención no es buena y nos hace sufrir.
  • En el apego la mente entra en contacto con un objeto que tiene algún aspecto que le gusta, y lo desea porque cree que en él va a encontrar la felicidad. El apego es muy sutil porque presenta algo agradable, pero esconde un daño para la persona, como por ejemplo sería tomar un exceso de chocolate. El apego insiste en que la felicidad está fuera de nosotros. Nos obsesionamos con el objeto y sufrimos por él.
  • La tercera perturbación es creer que las cosas que percibimos son realmente como las percibimos. Pero nuestras percepciones nos hacen ver un objeto a veces como bueno, y otras como malo, dependiendo del momento (o del estado mental). Si una cosa puede ser buena y mala a la vez, no puede ser fuente de felicidad, porque la felicidad sólo puede traer más felicidad.
El objetivo del mindfulness es serenar la mente. Se trata de ser conscientes de lo que sucede en nuestra mente para tomar el control de la misma y no permitirnos desviarnos de nuestro objetivo de responder adecuadamente a las situaciones que se nos plantean. El mindfulness no va a solucionar nuestros problemas, pero nos ayuda a entrenar la mente en una forma de pensamiento más consciente y centrada. De esta manera, al alcanzar un estado mental diferente, vamos a experimentar las situaciones de una forma distinta, y por lo tanto nos van a afectar menos y vamos a reaccionar ante ellas más mesuradamente.

Como prácticas de meditación:
  • Atención en la respiración como objeto de meditación.
  • Meditación centrada en un objeto físico.
  • Meditación en la claridad de la mente. Esta práctica se parece un poco a la de atención abierta de Rafa, aunque solamente centrada en los pensamientos, y no en sonidos y sensaciones. Ha sido curioso porque cuando he empezado a contemplar mis pensamientos, mi mente era una balsa de aceite (cosa rara en mí). Me he sorprendido diciendo: ¡no hay nada! Y de repente se ha desencadenado una tormenta de pensamientos, como temerosos de enfrentar el vacío, el cielo azul. Sin embargo, los pensamientos fluían, no eran densos, aparecían y desaparecían. Y de repente me he visto conectada la consciencia de todos los que allí meditaban, formando parte de ellos, y me ha dado miedo porque yo no los conocía. Entonces me he desconectado. Esto ha sido diferente en la siguiente práctica.
  • Meditación en un objeto significativo. Aquí nos han propuesto una práctica muy bonita: reconocer la parte buena de los demás, ver cómo los demás nos benefician. Y esto tiene mucho que ver con la gratitud, pero también es reconocerse como parte de un sistema al que todos contribuimos. Es reconocer la cantidad de gente que han influido en construir la persona que somos ahora, no sólo aquellos que más cercanos están, como padres, familia, y amigos, sino también maestros, compañeros de trabajo, o las personas que nos dan un servicio indirecto, y además aquellos que han contribuidos a influir a estos. Al final somos el resultado de las interacciones de un montón de gente, cercana y lejana, en este tiempo y en el pasado. Todos estamos interelacionados. Todos somos uno. Y si alguien hace algo que te beneficia, independientemente de su intención, está siendo bondadoso con nosotros. Y quizás si incluso en una situación que valoras como perjudicial estás aprendiendo o volviéndote más fuerte, también así te están beneficiando. Entonces, ¿no es todo lo que nos sucede en nuestro beneficio?

domingo, junio 26, 2016

Intimidad

Metz. Son las 6:50 de la mañana y hace rato que estoy despierta. La causa es la luz que entra por la ventana del salón del apartamento. Hoy me ha tocado dormir en el sofá cama del salón, y no hay cortinas que paren la luz. Estamos en pleno solsticio, así que el sol ha decidido levantarse pronto, demasiado pronto. Me cuesta dormir con tanta claridad.

La luz del día me ayuda a contemplar el apartamento bajo otra óptica. Qué diferentes son los colores y los matices al amanecer. Pero la sensación con la casa es similar: extrañeza. Es un apartamento enorme, hasta bonito. Lo que menos me gusta es que está en una quinta planta sin ascensor.

Es un apartamento de hombre, pero la decoración es poco usual. Tiene detalles insólitos, tanto que he pensado que era un libra. A ratos la decoración me resulta excesiva. No va nada conmigo. No digo que la casa sea incómoda o poco acogedora, simplemente que se corresponde a alguien con gustos muy diferentes a los míos.

Creemos que es la residencia habitual de un hombre que alquila el apartamento cuando se ausenta de la ciudad. Así que tenemos que compartir el espacio con sus enseres. Y aquí es donde está la pega.

No entiendo cómo alguien puede mostrar su intimidad tan abiertamente a unos extraños. Se puede saber tanto de una persona por los detalles: la decoración de la casa, la distribución de los muebles, las fotos que cuelgan de las paredes, el estilo de los cubiertos, la marca de las cremas que usa...Me resulta violento. Es como averiguar algo que no quiero saber. Me resulta demasiado personal, demasiado íntimo. Y toda la casa aporta información, porque cada detalle revela algo. Es abrumador.

Pero la casa me ha hecho pensar si yo no estaré haciendo algo similar en las redes sociales, con este blog, por ejemplo. Qué necesidad tiene la gente de conocer mis intimidades? Qué necesidad tengo yo de permitir que la gente conozca una parte de mí a través de estos escritos? Quizás debiera inhibirme, o escribir sobre cosas más neutras.

lunes, junio 20, 2016

Intransigente

"No seas tan intransigente", me dijo mi amiga Alicia el viernes noche. Ése fue su comentario a mi queja por una situación que viene repitiéndose las últimas ocasiones que quedamos el grupo de las "Arpías". Me molesta particularmente la actitud de una de ellas que convoca para cenar y luego se descuelga y nos deja plantadas.

Alicia no me recriminaba exactamente por mi opinión, porque concede en que llevo razón, pero ella tiene una actitud mucho más conciliadora que la mía, que pasa por aceptar todo sin criticar para no tener problemas. Esto tiene su origen en una cena a la que yo no asistí y que casi acaba como el rosario de la aurora. Desde entonces la sintonía del grupo no es la que solía ser. Y la verdad, demasiada sintonía hemos tenido con lo diferentes que somos todas. Pero ser diferente no impide que podamos relacionarnos. Lo contrario es sólo una excusa. Las amistades, como cualquier relación, hay que trabajarlas y esforzarse por ellas. Toda relación, en realidad, es un ejercicio de voluntad.

El comentario de Alicia me hizo parar y preguntarme: ¿Soy intransigente? Posiblemente sí. Me molesta la gente que siempre trata de que los demás se plieguen a sus necesidades sin considerar las de los demás. Me molesta la gente que piensa que sus obligaciones son más importantes, que su tiempo es más valioso. Me molesta tener que ceder siempre yo por la armonía general. Soy intransigente por oposición a la actitud pasiva que solía tener en el pasado. Yo tragaba con todo por no molestar, por no fastidiar, por no crear conflictos. A cambio sólo conseguía impotencia y cierto abuso, consentido, pero abuso al fin y al cabo. Con el tiempo me he ido yendo al otro extremo, aunque no creo que me haya posicionado del todo en el mismo. Ahora tengo menos problemas en ir al conflicto si es necesario para poner límites. Que los adultos también necesitan que les pongamos límites, y bien claritos para que no haya dudas. A los adultos también hay que educarlos.

En el futuro estoy segura que recordaré la advertencia de Alicia, porque me ha calado. Sé que debería ser más asertiva en la forma de plantear las cosas, pero no puedo evitar cierta visceralidad que me lleva al lado agresivo. Además yo aguanto y aguanto, pero cuando rebaso el límite, exploto y suelto por mi boca sapos y culebras, todo lo que he ido guardando en la recámara. Y hay que joderse, qué hábil es la mente para recordar detalles en esos momentos, y qué bien hilvana todo. Todo al servicio del ego.

Hay una frase de Buda que dice: "Todo lo que te molesta de otros seres, es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo". Pues estoy jodida porque me molestan muchas cosas. Tengo que trabajar más la aceptación. No sé cómo hacerlo. Y ante todo esto yo me pregunto: ¿dónde acaba la aceptación y empieza el abuso? ¿Es todo una cuestión del ego? Si todo es una proyección, ¿si trabajo la aceptación cambiará la actitud de los demás por resonancia? 

domingo, junio 19, 2016

Angel (Sarah McLachlan)

Aunque cantando llevo más años, con ésta son tres las veces que he participado en el festival de canto de la academia de música. Y de suerte, porque parece haber una tendencia de hacer coincidir la fecha del festival con mis vacaciones. En esta ocasión fue más o menos fácil hacer un cambio, pero no ha sido siempre así.

La canción elegida ha sido "Angel" de Sarah McLachlan. No es mi elección, sino la de Isabel. Como casi siempre. Yo había propuesto otras alternativas, siempre buscando el dúo a dos voces para cantarla juntas, como hemos hecho desde el primer festival. Pero o bien no he sido capaz de encontrar la partitura del piano, o algo ha pasado que no ha terminado de cuajar. No sé qué se le pasa a Isabel por la cabeza, qué criterios le hacen descartar las canciones. A mí todas mis alternativas me parecían canciones bonitas. Y más que eso: son mis canciones, canciones que me emocionan, con las que me puedo sentir más ligada.

Yo quería haber cantado "The Valley of the Queens" de Ayreon, también "The Voice" de Eimear Quinn. Nada. También propuse "Break in" de Halestorm y una canción de Pain of Salvation que también eran dúo. Tampoco. Como el tiempo se nos echaba encima, ella propuso "Angel" y yo acepté porque teníamos que zanjar el tema. Creo que ella sí quería cantar esta canción y no encontraba la manera.

La canción es muy bonita, pero es muy triste. Cuando empezamos a ensayarla, me emocionaba tanto que no podía evitar llorar. Con el tiempo he conseguido que no me influyera anímicamente. Y esto es mucho decir cuando la letra parece que habla de mi propia vida. Mucho decir cuando tienes que salir al escenario con el ánimo un poco bajo porque has tenido un día poco benévolo (y ya son muchos seguidos).

Como siempre, empezamos tarde y mal, hasta el punto de que no hemos hecho el dúo, y los ensayos con el piano se han reducido a dos días la semana misma del festival. Y gracias a que me ha tocado con María, que es una gran pianista, con mucha experiencia en los acompañamientos, y con la que me entiendo fenomenal. Así que entre las dos nos montamos las transiciones y los ensayos, al margen de nuestras profesoras, que están más locas que las maracas de machín.

Para haber tenido tan poco tiempo el resultado no fue malo. Isabel habría querido que yo hiciese más gorgoritos, que improvisase y que me saliese de la linde, pero sin haber ensayado, yo no estaba por la labor. Prefiero que la canción quede plana a que quede mal. Finalmente quedó una canción sencilla y bonita. Suficiente. 

Claro, que ayer visionamos el vídeo de la actuación e Isabel me ha puesto un montón de pegas. Que los agudos muy bien, pero los graves no tanto, dice. Pero claro, los graves no son lo mío, y este año, además, hemos cambiado el foco de emisión y estoy más perdida que un gato en un garaje. Me pasa todos los años, la verdad. Ya no tengo ni idea desde dónde tengo que emitir. Creo que esto está un poco relacionado con la necesidad de control. Como no sé bien qué hacer, emito desde donde puedo. 

Quitando un momento en que se me quebró la voz (no había abierto el espacio, dice Isabel), el resto salió bien. ¿Podría haber salido mejor? Sí. Pero yo estoy contenta. Lo mejor es haber controlado más los nervios que en otras ocasiones. El pánico escénico por ver gente no es ya tanto problema, debido a la experiencia con las presentaciones. El pánico escénico por el miedo a hacer el ridículo es otra cosa. Me hice unas diez rondas de EFT antes de salir al escenario. Esto me ayudó un montón a rebajar la ansiedad. Cuando subí al escenario los nervios volvieron a florecer, pero la intensidad no era tan grande como en otras ocasiones. ¿El resultado? Terminé disfrutando la canción. Todo un logro.

Ayudó también el hecho de cerrar los ojos en algún momento, algo que está muy feo, la verdad, pero que me sirvió para conectar con la canción. No miré a mi familia, no miré a Isabel dándome instrucciones. Pasé de todo. Y bueno, salió más o menos bien. El próximo año, más.


"Angel"
(Sarah McLachlan)

Spend all your time waiting
for that second chance
for a break that would make it okay
there's always some reason
to feel not good enough
and it's hard at the end of the day
I need some distraction
oh beautiful release
memories seep from my veins
let me be empty
and weightless and maybe
I'll find some peace tonight

in the arms of the angel
fly away from here
from this dark cold hotel room
and the endlessness that you fear
you are pulled from the wreckage
of your silent reverie
you're in the arms of the angel
may you find some comfort here

so tired of the straight line
and everywhere you turn
there's vultures and thieves at your back
and the storm keeps on twisting
you keep on building the lies
that you make up for all that you lack
it don't make no difference
escaping one last time
it's easier to believe in this sweet madness oh
this glorious sadness that brings me to my knees

in the arms of the angel
fly away from here
from this dark cold hotel room
and the endlessness that you fear
you are pulled from the wreckage
of your silent reverie
you're in the arms of the angel
may you find some comfort here
you're in the arms of the angel
may you find some comfort here

sábado, junio 11, 2016

Enric Corberá: Creencias Conscientes


Dicen que cuando el alumno está preparado aparece el maestro. Ciertamente, Enric Corberá es un maestro para legiones de seguidores: difusor de la biodescodificación (ahora llamada bioneuroemoción) y del curso de milagros. Ayer lo pude atestiguar en la conferencia que dio en Madrid, con la sala abarrotada de gente. Encima llegué tarde y me tuve que sentar al fondo de la misma, con el obstáculo visual de una cámara.

Corberá no era mi maestro. Ni siquiera sé por qué me apunté a la conferencia. Supongo que fue un impulso de esos que me dan de vez en cuando. Bueno, esta vez acerté y estoy contenta. Porque la conferencia tiene mucho que ver con todo lo que estoy leyendo últimamente, y me gustó la forma en que Corberá planteó la conferencia. Me gustó porque no nos invadió con excesiva información, sino que se centró en cuatro conceptos básicos apoyados por innumerables anécdotas, contadas con humor y cierta gracia, que terminaron por jugarle la mala pasada de comerse todo el tiempo disponible. Por ello tuvo que acelerar al final, con lo que la última parte de la charla quedó demasiado atropellada. Una lástima porque era muy interesante. Estas anécdotas trataban de ilustrar los conceptos, y qué mejor que usar ejemplos de gente de a pie con las que todos podemos sentirnos identificados, o al menos empatizar: "discuto con mi hermana porque no se ocupa de nuestros padres", "mi marido me es infiel, pero sigo con él por los niños", "sólo atraigo hombres que quieren tener sexo conmigo"...Y todo para escuchar que esas circunstancias las creas tú mismo...

La conferencia se llamaba "Creencias Conscientes: el camino a la libertad emocional" y se centraba en que toda nuestra realidad está basada en nuestras creencias. Nuestras creencias están inculcadas desde que somos pequeños. Prácticamente la mayoría proceden de nuestros padres, que a su vez las recibieron de sus padres, o bien se crearon en respuesta a una situación familiar (e.g: la mujer que se veía como una sirvienta porque su abuela lo fue), o también se han recibido socialmente. Tenemos muchas creencias y tendemos a pensar que esa es la verdad absoluta. Así que no vemos el mundo como es, sino como creemos que es. No vemos a las personas como son, sino como las interpretamos. Y luchamos contra todo aquello que vaya en contra de nuestras creencias.

Vivimos además en un mundo dual, de separación del mundo y de los demás. La separación está reforzada por nuestros pensamientos, que se basan en nuestras creencias. La mente juzga negativamente lo que es contrario a nuestras creencias, y al mismo tiempo justifica nuestro comportamiento, nos da todas las razones que necesitamos para que terminemos aferrándonos a nuestra creencia. Nuestras acciones están condicionadas por nuestras normas, que  a su vez están sustentadas por nuestras creencias. Lo que nos molesta de los otros se basa en una creencia. Lo que nos disgusta de una situación se basa en una creencia. Así que nuestra libertad emocional es escasa.

Al mismo tiempo estamos proyectando nuestros pensamientos, emociones y sentimientos continuamente. Por resonancia, recibimos aquello que está en nuestra frecuencia. El Universo nos envía todo aquello que está en consonancia con nuestro sentimiento, sin juicio. La emoción resuena en el campo cuántico y se repiten la experiencias porque emitimos en una frecuencia. Por ello si pedimos lo que no queremos, pedimos desde la carencia, o desde una emoción equivocada, el Universo nos va a dar más. Cambiando el sentimiento por uno de gratitud, cambia la experiencia.

Si la mente dual cree que puede controlar los acontecimientos, la mente cuántica sabe que hay que rendirse para encontrar la solución. Nuestro corazón está conectado con el campo cuántico. La mente usa el campo, pero no está conectada a él. Por ello, es necesario vaciar la mente para sentir el campo cuántico, para vibrar con el campo, y la solución llegará a nosotros.

La conferencia cerró con una idea interesante: somos responsables de la energía que liberamos al mundo. Nuestro corazón emite un campo magnético que afecta todo lo que nos rodea. Esa energía se agrega a las energías de otras personas, y parece que toda esa energía pudiera tener un efecto sobre el campo magnético terrestre, lo que se llama "Global Coherence", algo que se está estudiando dentro del HearthMath Institute. A mí me parece una idea bonita, pero a la vez me hace sentir un poco culpable porque la energía que he estado emitiendo no es la mejor. Corberá diría que ya he tomado consciencia y que he dejar el victimismo de lado para poder actuar.

Como he dicho, Corberá no era mi maestro, pero me gustó la charla y le compré un libro (tengo una pila ahora mismo...). Y le veré en octubre para un taller al que me había apuntado tiempo antes.