jueves, abril 19, 2007

Eufemismos

¿Es un despido un estigma? En estos quince días he hecho varias entrevistas de trabajo y a los entrevistadores parece que les quema la palabra en la boca. A la mayoría se les nota que no saben cómo abordar este punto de mi curriculum, aun siendo algunos “profesionales” de los RRHH. Es un tema delicado por toda la carga emocional que conlleva para el despedido, así que es de agradecer la sensibilidad que demuestran, aunque sea torpemente.

Los primeros meses de mi despido los viví entre una mezcla de alivio y de vergüenza. Estamos acostumbrados a ver un despido como una especie de fracaso personal. Cuando alguien es despedido, normalmente se le atribuye toda la responsabilidad de la situación, en vez de considerar que, como en toda relación, la responsabilidad es siempre de dos. Por eso intento desmitificar esta situación y verla de una manera más natural, como un acontecimiento más de mi vida. Así que cuando en las entrevistas llegamos a este espinoso asunto, suelo facilitar la labor del entrevisatador haciendo yo la pregunta: “¿por qué me despidieron?”

No sé si mi actitud es contraproducente. ¿Debo usar la palabra "despido" tan alegremente? Es cierto que hay eufemismos que podrían ser más beneficiosos, pero estoy un poco en contra de ellos (depende mucho de la situación). Por lo general son más largos que las palabras que remplazan, no son tan precisos en el significado y suelen ser hipócritas, como todo lo políticamente correcto. ¿Por qué no llamar a las cosas por su nombre real? ¿No estamos deteriorando nuestro lenguaje por el uso de los eufemismos?

Las palabras por sí mismas son neutras. Somos nosotros quienes les atribuimos un juicio positivo o negativo y las convertimos en palabras aceptables o en palabras tabú. Hace un tiempo hubo un concurso sobre cuál era la palabra más hermosa del castellano. Mayoritariamente salió elegida "Amor". ¿Realmente es la palabra más bella que tenemos? Yo lo dudo. Lo que está claro es que el concepto que representa "amor" es más hermoso que "hecatombe" por ejemplo, que es mucho más rotunda sonoramente. A mí me gustaba "zarzaparrilla": suena bien y parece que se llena toda la boca al articularla; además es un 90% española (a falta de contener una ñ): a los guiris les cuesta pronunciarla un montón.

1 comentario:

José María dijo...

Un despido, en general, no es más que una situación en la que la empresa descubre que tu perfil no se adapta a lo que ella quiere o necesita. En sí mismo el despido no indica que el trabajador haya hecho mal su trabajo. Por ejemplo, una empresa tenía contratado a un nobel durante una etapa en la que hacían investigación. Terminada esa etapa, la empresa redefinió sus objetivos hacia la explotación. No tenía sentido seguir teniendo a esa persona en nómina y la despidieron. ¿Debía ese Nobel sentirse mal por ello? Pues naturalmente que no. Hace poco leí un comentario interesante sobre los despidos en la web de mi colega Enrique y os pongo enlaces a artículos interesantes en su blog.

http://enrique.brito.es/blog/2005/06/22/liberando-fantasmas/
http://enrique.brito.es/blog/2006/12/05/despidos-pre-navidenos/
http://enrique.brito.es/blog/2006/12/18/la-entrevista-de-desvinculacion/

Por todo ello, y citando a Rojas Marcos a través de Morrigaen en su artículo:
http://morrigaen.blogspot.com/2007/04/sobre-la-verdad.html

No debemos asociar la experiencia de un despido a los sentimientos que teníamos cuando nos despidieron, sino analizar la situación a posteriori con tanta frialdad como nos sea posible para obtener la mejor perspectiva posible de la realidad.