viernes, octubre 20, 2017

WITDOM

WITDOM es el nombre del proyecto que coordino. Empezó hace casi ya tres años; finalizará en diciembre de este año. Aunque el tema del proyecto es un poco árido para mí (critptografía aplicada a la privacidad de datos en nube pública), he terminado por cogerle el punto, hasta cariño diría yo. La mayor parte de este afecto nace del propio consorcio y de las personas que lo constituyen. Es un consorcio increíble, uno de los mejores en los que he participado en los casi 10 años que llevo en el programa marco. Nos llevamos todos muy bien, hay compañerismo, hay aprecio, hay complicidad. A pesar de que ha habido algunas rotaciones, el espíritu se ha mantenido a lo largo de todos estos años. Es una auténtica gozada poder confiar en tus socios, saber que puedes contar con ellos, saber que todos remamos en la misma dirección, cada uno desde su papel. Quizás las cosas podrían ir mejor, quién sabe, pero incluso en la adversidad ese compañerismo no se ha visto dañado, y eso es un lujo. Independientemente del resultado final, es un consorcio maravilloso. Estoy muy orgullosa de esta gente y de formar parte de este grupo. Los echaré de menos cuando el proyecto termine.

domingo, octubre 15, 2017

Hummm

Hay épocas que son para recibir. Seguramente estamos recibiendo continuamente, sin prestar demasiada atención, pero hoy sin duda estoy plenamente enfocada porque sí tengo esa percepción. Gracias, Universo por tus dones.

Entre las muchas cosas que he recibido este fin de semana, me quedo con un encuentro de almas. No es que el resto haya sido peor, es que este encuentro ha sido muy especial. Ese encuentro tiene nombre y se llama Hummm. Yo pensaba que se debía al famoso mantra (Om mani padme hum), pero la chica me sacó de mi error al explicarme que había recibido el nombre en una puya budista, lo cual me pareció interesantísimo. Rebautizarte suena a ritual de paso para emprender un nuevo camino. Me parece muy apropiado.

Lo más especial de este encuentro es que haya sucedido en el pueblo. Sinceramente aún me parece inverosímil haber encontrado a Hummm allí, donde son más mundanos (sin ofender). Es como haber encontrado una joya. Una joya que estaba destinada para mí. Desde el primer momento, sintonizamos. Fue como reconocer a alguien afín, a un igual. Alguien con quien hablar de cosas de las que nadie más en el pueblo sería capaz de hablar.

He de reconocer que yo también tuve el impulso de etiquetarla como "rarita". ¿Rarita? ¿Por qué juzgar a alguien que me cae tan bien desde el primer momento (cosa rara)? ¿Qué clase de creencias tengo instaladas en mi mente? No ayudó tampoco saber que tiene una serie de problemas en su vida, de los que no quise saber nada, porque no soy cotilla. O quizás no quise complicarme. Sí me pareció que Hummm ha debido de tener una vida difícil, modesta, de escasos recursos. Esto me ayudó a dar gracias por mi vida, sin ser rica, acomodada, holgada. Pensé entonces si no seríamos un espejo la una para la otra: ella para ayudarme a recordar lo afortunada que soy por mi vida acomodada, y ella para ver que otra vida es posible.

Sea como sea, esta mañana he encontrado un sobre en la entrada de casa cuyo remitente era Hummm. Era una tarjeta agradeciéndonos a mi madre y a mí nuestro tiempo, nuestra hospitalidad, y deseándonos lo mejor. Me ha parecido un gesto precioso porque no es fácil encontrar una tarjeta y traerla. Es mucha molestia. Me siento emocionada por este gesto.

Tardaré en coincidir con Hummm, si vuelvo a hacerlo. Es improbable. Yo voy poco al pueblo, y ella no vendrá mientras su hermano esté allí. Quizás tenía que ser así: un momento efímero pero significativo. ¿Puedo decir que Hummm ha sido importante en mi vida? Puede que no como una hermana, o un amor, pero sí lo suficiente para sentir la sincronía del Universo, para experimentar un encuentro de almas. Me parece hermoso y es más que suficiente. 

domingo, octubre 01, 2017

1-O

Hoy ha sido un día raro políticamente hablando, diría que un día triste para la democracia. Cataluña estaba convocada hoy a un referéndum ilegal sobre la independencia del territorio de España. Es una reivindicación que está en Cataluña desde hace años, sea o no verdadera. Los catalanes se sienten diferentes y quieren marcharse. En realidad hay mucho ego en esta idea, como en todo nacionalismo. Existe una especie de “supremacía” frente al otro. Lo que se promulga es la superioridad catalana frente a todo lo que es español, y lo basan en unas falacias históricas usadas durante décadas para lavar el cerebro a la población.

En el otro bando, las cosas no son mejores. Existe la idea de la unidad de España, por supuesto, muy arraigada en una dictadura que acabó no hace tantos años históricamente hablando, y de la que se han heredado muchos valores. Las heridas de la Guerra Civil y las dos Españas siguen mal curadas, y no ha habido nunca voluntad para sanarlas. Es lo que tiene que el fascismo ganara la guerra en este país. Pero esa ideología ha estado soterrada y latente durante muchos años, impregnándolo todo. Ahora parece que vuelve a resurgir con fuerza para nuestra desgracia.

Desde hace semanas se viene hablando del referéndum y tomando medidas en un bando (el gobierno central de España) y el otro (el gobierno catalán). Los primeros habían enviado efectivos policiales (antidisturbios) y militares (la Guardia Civil) para contener el proceso. Los segundos habían preparado urnas y papeletas de cara a la votación, saltándose a la torera todas las leyes nacionales. Aquí tampoco había mucha voluntad política por solucionar el problema. Ni siquiera se han propuesto sentarse a dialogar. Ambos bandos están enrocados en sus posiciones, intentando sacar rédito político para su beneficio.

Estratégicamente hablando, el gobierno español no lo ha hecho bien. Ha elegido la mano dura como opción, lo cual hace que tenga una imagen completamente execrable frente a la comunidad internacional. Da igual si la ley estaba de su parte o no, las medidas tomadas no me parecen las adecuadas. Y encima alimentas la falsa imagen romántica del “pobrecito pueblo catalán”, que el gobierno catalán viene explotando desde hace años. Esto es así. La gente se va a poner del lado del “débil”. Pero la miopía y la cabezonería de Rajoy no dan para más. Al final el propio Rajoy va a hacer por la independencia más que todos los años pasados de campaña. Yo, sinceramente, habría permitido la votación. Si no tiene validez: ¿por qué esta represión tan dura?

Eso sí, me molesta muchísimo la opinión internacional sobre el tema cuando carecen de base. La mayoría han comprado esa imagen romántica adulterada que mencionaba antes. Por un momento me he preguntado si esto mismo es lo que pasa con China y el Tibet, por ejemplo. Siempre hemos pensado que el pueblo del Tibet eran los “buenos”, pero ¿alguien ha pensado en los chinos? Bueno, esto sólo es una ocurrencia, no lo he madurado mucho.

Que gente como Snowden y sobre todo Assange opinen a favor de Cataluña, no ayuda. Sobre todo el segundo, que me parece que está totalmente dirigido por su ego, y sus motivaciones son totalmente cuestionables. Se habla también de la injerencia de Rusia. Yo me creo cualquier cosa ya, porque estamos en manos de unos pocos que hacen y deshacen a su antojo a nivel mundial.

Más localmente, tampoco ayudan las voces de algunos radicales instando a repartir estopa en Cataluña. Es totalmente incongruente: queréis que no se vayan, pero queréis que reciban un castigo desproporcionado. ¿Qué clase de “amor” es ése? Un amor muy tóxico, está claro. No me explico de dónde sale esa inquina y ese revanchismo. Me parece que Cataluña nunca ha agraviado a España tanto como para merecer tanto odio y desprecio. Me avergüenzan enormemente estos comportamientos.

Y así pasa. Llega el día del referéndum y todo se desmadra. Las imágenes de hoy son bochornosas e intolerables. Difícilmente justificables.


¿Qué pasará ahora? Difícil saberlo. He escuchado la comparación de Rajoy a última hora de la tarde. Es como si hubiese estado viendo una realidad paralela. No hay ni un ápice de cambio, de acercamiento en su postura. Intuyo que en el otro lado están igual. Así no hay manera de resolver nada. Es triste.

lunes, septiembre 25, 2017

Estigma y causalidad

A mí me enseñaron a ser responsable. Por eso suelo admitir mis fallos y apechugar con mis acciones. Así que lo suyo era parar a socorrer a la persona que he atropellado esta tarde. No lo he pensado siquiera, he actuado por impulso, parando el coche y preocupándome por ella. Era lo que tenía que hacer.

La "culpa" ha sido mía: estaba girando en un cruce un poco peligroso, vigilando que los coches en sentido contrario no me impedían girar, cuando me he topado con ella. Ha sido un buen empujón. Si he frenado, ha sido poco, tarde. La mujer ha caído completamente del costado izquierdo, resintiéndose del brazo.

Enseguida otros peatones y coches se han aproximado para ayudarla. Es bueno saber que todavía queda algo de humanidad. Pero también es cierto que la mayoría me han acusado con la mirada. Es más fácil empatizar con la víctima que con el responsable del atropello, supongo que es algo biológico. Pero como en toda historia, en ésta también había dos partes, dos implicados, y yo también estaba afectada.

Por suerte o por desgracia he actuado con bastante sangre fría. Es como si hubiese encapsulado toda emoción y la hubiese relegado muy dentro de mí, como diciendo: "esto ahora no te ayuda". Eso ha hecho todo más fácil de sobrellevar, aunque posiblemente de cara a la galería me ha hecho quedar como una persona fría. Curiosamente hoy he leído en astroworld que había unos aspectos planetarios que impedían cualquier tipo de simpatía. Lástima que lo he borrado.

La mujer se ha puesto muy histérica al principio. Me recriminaba que no hubiese visto el semáforo. No creo que mis explicaciones le hayan llegado lo más mínimo, teniendo en cuenta el schock y el malestar general. Le he ofrecido llevarla al hospital, pero creo o bien no se ha enterado, o no le ha dado la gana de permitir mi redención.

El resto de asistentes (que no testigos) parecían estar allí como intentando evitar que yo me diese a la fuga, como si hubiese hecho siquiera el ademán. En realidad, la persona más amable en todo esto ha sido el marido de la mujer, que ha sido bastante conciliador. Pero yo he admitido el atropello desde el primer momento, y he sido bastante objetiva con el asunto, bastante responsable. En cierto modo, me siento orgullosa de mi comportamiento, y mi ego se enfada porque nadie le reconoce eso. 

Los asistentes han llamado a la ambulancia y a la policía, que enseguida se han personado en el lugar del accidente. Los policías han sido muy amables y me han explicado todo bien cuando les he preguntado qué se suponía que debía hacer yo ahora. Me han facilitado todos los datos para dar parte al seguro. Estaban esperando la evaluación de los sanitarios para determinar si tenían que hacer un parte o un atestado. Lo segundo no suena muy bien. 

Y es verdad que durante todo el proceso, una parte de mí se preguntaba sobre las consecuencias del accidente para mí. Se te pasan un montón de cosas por la cabeza. Por ejemplo, ¿qué pasa si la atropellada es una hija de puta que quiere aprovechar el accidente para su beneficio? ¿Y si le gusta hacer daño a la gente?

Mientras pasaba el tiempo, mis defensas iban cayendo, y con ello mi compostura. Me ha costado mantenerla. He acabado llorando en el coche, aunque se me da bien conducir mientras lloro. Aun así, he ido a una gasolinera a lavar el coche, el cual no ha sufrido ningún rasguño en el accidente. Sé que suena muy raro, muy frío, pero necesitaba hacer algo que me serenase la mente. ¿Qué mejor que lavar el coche, que además es algo que tenía que hacer?

Al llegar a casa he dado parte al seguro. Lo he tramitado online porque me daba una vergüenza enorme llamar a un operador. Seguramente me llamen más adelante para confirmar algún dato. También he avisado al marido de la atropellada de que había cursado el parte. La mujer sigue en urgencias. Yo pienso que tiene el brazo roto y nada más. Ojalá. Esta noche voy a dar reiki a la situación.

Igual que he lavado el coche, ahora me he decidido a escribir esta entrada para ver si vuelco toda la carga emocional. 

He estado indagando también sobre el significado del accidente, dado que nada es casual. De hecho, si la mujer fuera de mi palo, debería mirarlo también, porque si lo mío es malo, lo suyo no es mejor. Aun no he llegado a nada concreto, aunque hay algunas entradas que me llaman la atención:

"El accidente indica una necesidad directa e inmediata de pasar a la acción. La necesidad inconsciente de cambio es tan grande que el pensamiento usa de una situación extrema, incluso dramática para que tome consciencia que debo probablemente cambiar la dirección que actualmente estoy tomando."

"La culpa está muy presente en los accidentes. Y como siempre somos los más severos jueces con nosotros mismos utilizamos el castigarnos. Ser indulgentes con nosotros mismos, tratándonos amorosamente, puede ser una poderosa herramienta para evitar los “accidentes”."

"Si se embiste a otro puedo preguntar ¿por qué necesito pasar por sobre otro para seguir mi camino?, o ¿a quién estoy rechazando con violencia en mi vida? o ¿quién se ha acercado demasiado a mi que necesito alejarlo violentamente?"

"La respuesta: «No lo vi», indica que esta persona deja de ver algo muy importante de su vida."

Todavía no he llegado a ninguna conclusión. Pediré esta noche en sueños que se me revele algo.


miércoles, septiembre 20, 2017

Zapatillas

Mañana me marcho de vacaciones, y como siempre, he entrado en "modo viaje". El modo viaje es esa forma de miedo a la muerte que se experimenta antes de viajar. Así lo defino yo. Lo experimento como resistencia a viajar, pereza, desidia, y la racionalización de los motivos que me llevan al mismo. Me pone un tanto irritable también. Igualmente procrastino todas las tareas que se asocian al mismo: hacer la maleta, sacar dinero, depilarme, etc. Lo voy dejando hasta que no queda más remedio que hacerlo, o bien descartarlo definitivamente.



Mientras intentaba hacer parte de la maleta (que no he conseguido terminar aún), he cogido mis zapatillas del gimnasio, he vertido polvos pédicos en su interior para quitar el olor, y las he dejado apoyadas en la pared. Es la rutina que suelo hacer los fines de semana en preparación de la vuelta al gimnasio los lunes. Pero en este caso, me he dado cuenta de que me iba de viaje, y he sido consciente de que estaba preparando las zapatillas como si diera por hecho que fuera a regresar.

Hay tantos gestos que hacemos automáticamente dando por hecho el resultado. Nuestra mente funciona así, aunque también hay un poco de fé en esto: la creencia de que nada nos va a pasar mientras estemos viajando. Pero podría acontecernos cualquier fatalidad en el camino, algo que no estaba previsto, un suceso que nos arrancara de nuestra vida. ¿Cuántas cosas se quedarían suspendidas? 

A la mente no le gusta pensar que nada se queda indefinido. A la mente le gusta cerrar, concluir, atar cabos. Nos da cierta calma y seguridad. Pero hay tantas cosas que se quedan en el camino pendientes. Cosas a medio hacer revestidas de un final aparente. Todo por no entrar en el desasosiego de las cosas inconclusas.

Miro mis zapatillas y pienso: "si algo me pasase, se quedarían allí esperando mi regreso". Sí, una especie de fantasía de animación en el que mis zapatillas sienten el duelo de mi pérdida. En realidad, preparar las zapatillas es un gesto casi tierno, quizás inútil, pueril, si lo comparamos con todo lo demás que se quedaría pendiente. ¿Qué pasa con los temas sin zanjar, con los retos iniciados, con mis mascotas y mis plantas, con el elemental de mi casa? Pero la pregunta es: ¿Qué pasaría con mis zapatillas?

Daría igual. No tiene ninguna relevancia. Nadie pensaría que esas zapatillas están esperando por mí. Son objetos carentes de una atadura emocional aparente que las vincule a mí. Son objetos prescindibles. Así que mi madre metería las zapatillas en una bolsa de basura con todas mis cosas, y todo se perdería en algún basurero de las afueras de la capital. Una parte de mí moriría con ellas nuevamente. Y así mi rastro desaparecería de este mundo, y quedaría un hueco para aquel que venga a cubrirlo en este mundo.

Mi ego se resiste a esta idea, pero mi alma celebra la libertad.

miércoles, septiembre 06, 2017

Underwater

El mejor estado posible es la paz interior, porque ahí no falta ni sobra nada. Es perfecto.
A veces he conseguido entrar en ese estado y es realmente maravilloso. Hace mucho tiempo de esto. Quizás he perdido la facultad.
Hay dos espacios especiales para sentir la paz: uno es el universo, el otro es el océano.
Hoy me he sentido fuertemente atraída hacia el segundo. Existe en mí un anhelo por sumergirme en sus frías aguas, perderme en su oscuridad y su silencio, donde nada existe, salvo yo. Y la paz del yo.
Olvidarme de todo y dejar de sentir todo salvo la paz. la paz del yo.

sábado, agosto 19, 2017

Valerian


Tarde de viernes sin ningún plan, pocas ganas de hacer nada, más sola que la una, razones más que contundentes para ir al cine. No tenía ninguna película en mente, ni siquiera ésta era candidata, pero vi la cartelera y vi tres posibilidades: "La Torre Oscura", "La Seducción", y "Valerian". Opté por ésta última porque me pareció la más light mentalmente.

La película está basada en una serie de los años 60 de ciencia ficción titulada "Valérian y Laureline", adaptada por el siempre entretenido Luc Besson. Sí, la película es entretenida, aunque no tiene una gran línea argumental. Lo que más impresiona son los efectos visuales, que a veces saturan un poco. Pero a mí me encantan. Es pura fantasía, pura imaginación, pura creatividad. Muy neptuniano, como yo.

Sobre los actores, cabe destacar a Ethan Hawke, haciendo del dueño de un club. Siempre me ha parecido un poco soso, pero en esta película se sale, está casi irreconocible. Hay un cameo de Rihana también. Y supongo que el plato "fuerte" es la aparición de Cara Delavigne, que es muy guapa, pero que como actriz flojea. Se pasa toda la película cabreada, así que no puedo decir mucho sobre sus registros.

viernes, agosto 18, 2017

El delfín y el topillo

Ha vuelto a suceder: una cría de bebé muerta en la playa de Mojácar cuando unos bañistas la sacaron del agua para hacerse unos selfies. Yo a esto lo llamo homicidio. "La curiosidad humana" dicen algunos para justificar el hecho. Sí, algo de esto hay. Es cierto que no se ve un delfín todos los días, y que la aparición del animal causase semejante expectación. La expectación es contagiosa: es una emoción que prende como una chispa y se propaga entre la gente. Es complicada de parar. Pero esto no exime de la culpa.

Esto es una cuestión de respeto. Respeto por la naturaleza, respeto por sus seres. También es un tema de ego: sacarse un selfie con el delfín porque queda muy chulo en facebook, sin pararse a pensar que estamos lastimando a un ser indefenso. Según la ONG Equinac"El agolparse sobre ellos para hacerles las fotos y tocarlos les causa un shock muy fuerte que acelera en gran medida un fallo cardiorespiratorio, que fue lo que finalmente ocurrió." (Fuente)

Me da igual si el delfín es una especie especialmente sensible al estrés o es más resistente. Nadie debería haberse acercado al delfín, salvo a socorrerlo y tomar las medidas necesarias para garantizar su protección hasta que alguien informado pudiese llegar a actuar. Los seres humanos somos tan engreídos, tan estúpidos. Y me da la impresión de que cada vez más. Estamos idiotizados con la tecnología, nos falta empatía.

Hace un par de días asistía a una situación semejante. En la piscina de un camping un topillo decidió hacer sus hoyos. Sacaba tierra de la galería que estaba construyendo y dejándola en la superficie. De repente a su alrededor se generó una gran expectación, niños sobre todo. Yo también tenía ganas de ver salir al topillo. Pero me molestaba que los niños se acercasen tanto al montículo y pudiesen hacerle daño, mi sobrino incluído. Como la topera estaba cerca de mi toalla, conseguí que los niños dejasen un espacio suficiente para el topo, que nunca llegó a salir. Fui bastante borde, la verdad, pero es que me molesta esa actitud. Y hay que joderse las cosas que se les pasan a los niños por la cabeza. Pequeños psicópatas.

El topo decidió seguir construyendo su galería y sacar la tierra unos metros más abajo de mi toalla. Otros niños volvieron a agolparse. Esta vez empezaron a tocar la tierra. Estoy segura de que el topo tiene buen oído para captar las vibraciones de la superficie y ponerse a salvo, pero me sentí tan molesta que me levanté de mi toalla para llegar a los niños y decirles que dejasen al topo tranquilo. Sus padres estaban cerca, ninguno me replicó. Me molesta que esos padres indolentes no aleccionasen a sus hijos sobre el topillo. No hace falta ser muy listo para saber que el topillo podría sentirse incómodo. Es una cuestión de sentido común. ¿Acaso a ellos les gustaría sentirse rodeados de personas que les estuviesen chinchando? Pero es mejor no molestarse, continuar tocándose los huevos en la toalla, y dejar a los niños que hagan lo que quieran y campen a sus anchas. Luego se preguntarán por qué son tan cafres. O se indiganarán con la gente que pide sitios "libres de niños". Los culpables son ellos, que no saben educar a sus hijos.

No sé qué pasaría con el topillo porque me fui de la piscina. Quizás debiera haberme quedado a asegurarme de que los cafres dejaban tranquilo al animal. Quiero creer que el topillo se las arregló para seguir haciendo su galería tranquilamente. Supongo que es una forma de calmar la culpa.

Y eso que era un topo. Si llega a ser una serpiente, la matan allí mismo. Como si la pobre serpiente tuviese alguna culpa. 

Estas cosas me indignan sobremanera.

viernes, julio 28, 2017

Arrepentimiento


Leo en la prensa el caso de una adolescente alemana, Linda Wenzel, reclutada por Daesh arrepentida de haberse unido a los terroristas. "Solo quiero irme lejos de aquí. Quiero estar lejos de esta guerra, lejos de tantas armas y del ruido”, dijo cuando fue detenida en Mosul por las fuerzas irakíes.

Mi primera impresión es que la creo. Recuerdo cuando empezó el tema del Daesh me metí a mirar la propaganda, y me pareció chulísima. Estaba totalmente orientada a un público adolescente, muy moderna y dinámica, concebida como la participación de un videojuego bélico. Entendí perfectamente que captase a tanta chavalería a sus filas.

Hay que entender también los problemas del primer mundo. Los problemas del primer mundo se basan en que tenemos demasiado. Los niños de ahora se crían en una abundancia tal que no solamente no valoran lo que tienen, es que ni siquiera tienen que esforzarse por conseguir nada. Se anulan ciertas capacidades, pero lo cierto es que el anhelo de superación está en el ser humano: necesitamos afrontar dificultades para poder crecer y evolucionar. Como diría mi madre: "como no tenemos problemas, tenemos que crearlos".

Así que en pleno auge del nihilismo, la falta de estímulos, el aburrimiento, y el consumismo excesivo de películas, series y videojuegos, se crea una fantasía sobre lo que ciertas ideas pueden ser. El Daesh tiene su propio halo romántico que puede ser seductor para muchos adolescentes, apoyado en una eficaz campaña propagandística. El resultado: centenares de jóvenes dejan sus casas para ingresar las filas de un grupo terrorista que les promete diversión y la lucha por una causa, sentirse útiles, sentir que su vida tiene un sentido.

Problema: darse de bruces con la realidad. Solamente por el choque cultural, la experiencia debe ser bastante dura. Estamos hablando de unos países con costumbres que nada tienen que ver con las occidentales, basadas en una ideología radicalizada que choca frontalmente con los valores que estos jóvenes han mamado desde pequeños y que forman parte de su subconsciente. Por no hablar de la dureza que debe ser vivir en unas condiciones muy mermadas, bajo la tiranía del miliciano de turno, y los horrores jamás han visto. Y de repente te debes ver atrapado en un mundo que no es lo que tú perseguías, desarraigado, lejos de las comodidades de la casa familiar, y del amparo familiar. El sueño convertido en pesadilla.

Por eso me creo el arrepentimiento de esta chica. Me da bastante pena, de hecho. Ojalá pueda volver a casa. Pero si vuelve tampoco va a ser fácil. De momento llegaría con la etiqueta de "terrorista", "traidora", y un montón de otros apelativos que he podido leer en las redes sociales en estos días ¿Cómo quitarse ese estigma? ¿Cómo superar la culpabilidad? ¿Cómo borrar la programación que puedan haber metido en su mente? No es fácil, no. Pero aun así, todo es mejor que estar allí, porque siempre se puede empezar de cero.

miércoles, julio 12, 2017

Llega de noche

Cambio de planes a última hora por la llegada de un bebé. Mis amigas quieren visitar a la madre el día después de dar a luz, cosa que no comparto. Tras un parto de 18 horas, dudo mucho que la madre tenga ganas de visitas, por mucho que diga que no pasa nada. Es más, ¿quiénes somos nosotras para meternos en visitas de hospital de esta manera? Ni que fuéramos la familia más próxima. De verdad que hay cosas que no comprendo.

Así que mientras unas van al hospital, yo he tenido que cambiar los planes que habíamos hecho, y he decidido ir al cine. Habría ido a clase de zumba, pero me han tenido en una telco hasta casi media hora antes de la clase. He escogido esta película porque era el argumento que más me atraía de todo lo que se proyectaba. No ha sido una gran elección, todo sea dicho.



A pesar de que parece una película de miedo, o así lo venden en el trailer, no lo es. Hay algún sustillo, pero muy puntual, todos asociados a los sueños de un adolescente que vive en una sociedad postapocalíptica. Travis y sus padres viven aislados en una casa en el bosque huyendo de una enfermedad que podría ser semejante a la peste. No hay zombies, sólo la idea de la infección.

Un día aparece en la casa Will, un hombre en busca de ayuda para su familia. La familia de Travis decide invitar a la familia a vivir en la casa con ellos, bajo el argumento de que la unión hace la fuerza. Sin embargo, tendrán que convivir con las dinámicas de poder y los recelos entre ellos, amenazados por una enfermedad latente que podría extenderse en cualquier momento. Al final, las fricciones desembocan en un desenlace más o menos predecible. Y con un final un poco abrupto y un tanto desesperanzador.

No sé, a mí la película me ha dejado un poco tibia. Quizás fuera porque casi me quedo dormida en el cine, a pesar de estar rodeada de adolescentes que se encargaban de mantenerme despierta con sus chillidos agudos de roedor. Casi parece un reality, como si hubiesen sacado un fragmento de la vida de alguien para exponerlo sin más. No me gusta como finaliza, es como si faltase algo. Sólo podría recomendarla para echarse la siesta un domingo.

viernes, junio 16, 2017

Q'eros



El pueblo Q'ero es el último vestigio de la cultura Inca del mundo, asentada en los Andes perúanos, cerca de Cuzco. Son una comunidad recóndita que perpetúan a través del tiempo su cultura, su lengua (el quechua) y sus costumbres. Son gentes que están en pleno contacto con la naturaleza y que se relacionan con el espíritu de la montaña (Apu) y madre Tierra (Pachamama). 

Hasta aquí, todo mi conocimiento con este pueblo, al que he conocido recientemente, gracias a Morti, una chica que conocí en el curso de sanación de la heridad femenina. Gracias a ella, asistí ayer a lo que se llama un "despacho", un ritual Q'ero, que ayer estaba enfocado al desbloqueo de energías. Creo que es la primera vez que participo en un ritual grupal propiamente etiquetado como tal. Curiosamente la cultura andina no me llama particularmente, así que tiene guasa empezar por éste en vez de por uno más celta.

El despacho se realizaba en un ático del centro de Madrid. Me resulta curioso el lugar. Me recuerda un poco a la película de los Cazafantasmas, con la energía manando desde lo alto de un efidicio. No era la primera vez que estaba en ese bloque. Una amiga vivió allí mismo durante unos años. Me pregunto si ella sabía de la existencia de este centro.

Al llegar me encontré mucha gente occidental (por llamarnos de alguna manera), bulliciosos como abejas por la habitación donde iba a hacerse el ritual. En medio de la habitación, un altar improvisado con una manta de motivos andinos, que había sido cubierta con las ofrendas para el ritual: flores blancas, rojas, y amarillas, cereales, legumbres, caramelos, y amuletos. Dejé mis ofrendas en el altar y me senté en la segunda corona del círculo alrededor del altar. Detrás del mismo, casi imperceptibles, se apostaban las figuras de Doña María y Don Manuel, madre e hijo, los sacerdotes del ritual, ataviados con sus trajes tradicionales. Parecían totalmente fuera de lugar tanto por sus ropas como por su actitud, mucho más introvertida que la del resto del grupo.

Como nos contaron después los organizadores, ella es una gran sacerdotisa Q'ero, una Alto Misayoc, mientras su hijo, con menor rango, es un Pampa Misayoc. Además de la experiencia, una de las diferencias en la categoría está en que la elección de los altos sacerdotes procede de la misma naturaleza, manifestada en recibir un rayo directo. Cuentan que ella recibió dos. ¿Qué probabilidad hay de que te caigan dos rayos en tu vida y que no te mate ninguno? ¿Que ni siquiera te afecte? Pues ella es la prueba. Es impresionante ver a una mujer de su edad (90 años estiman que tiene), con su vitalidad y su alegría. Se transforma en cuanto comienza el ritual. Es como una niña. Da mucha ternura.

El ritual está ejecutado en quechua completamente, por lo que es traducido sobre la marcha. Primeramente, Don Manuel invoca la energía de la montaña (el Apu), que en nuestro caso fue Montserrat, la única montaña sagrada de España (parece ser que es la única montaña con poder que tenemos). Doña María invoca a la madre, a la Pachamama. Durante el ritual, ella se encarga de la parte femenina del ritual, representada por las flores rojas, Don Manuel de la masculina, las flores blancas. Las flores amarillas establecen el vínculo entre ambos lados, los cuales se van llenando de pétalos, semillas, granos, y hojas según se desarrolla el rito, para conformar una ofrenda de color, casi como si fuera un mandala.

Cada asistente toma cinco hojas de laurel (originariamente son de coca, pero en España no se pueden meter), tres en la mano derecha para entregar, dos en la mano izquierda para recibir. Se entrega lo negativo, pero también aquello que queremos dar al mundo. Se sopla tres veces sobre las hojas y se dan a los chamanes para que ellos ritualicen los deseos. Ellos recitan sus mantras, en los que llaman a la Pachamama y a Apu, y como regalo te dan algún consejo o una frase. La mía fue "Gran energía, buen camino". También se toman dos puñados de maiz en las manos, representando la abundancia, para repetir el proceso. El ritual concluye con una especie de catarsis colectiva, donde todos vamos a tocar la ofrenda mientras se escuchan las letanías y las campanas q'echuas de fondo.

Doña María cantó después a la Pachamama. Don Manuel tocó una melodía con su flauta mientras todo el mundo bailaba. No sé si sería por eso, pero anoche se formó tormenta y descargó en la ciudad.

Fue una experiencia muy bonita, muy humilde, tierna. Me gustó mucho.
Lo peor vino después, cuando todo el mundo comienza a comentar sobre el ritual solamente para poner de relieve sus conocimientos y sus experiencias. El ego espiritual. Me pone mala.

jueves, junio 15, 2017

Desesperanza

Te dan una noticia que va a poner patas arriba tu mundo. El fin de tu mundo. El fin de algo que amas tanto. Impotencia, frustración, ira, miedo…todo se mezcla en el crisol de tu corazón. Puro magma que pugna por salir. Pero no puedes permitirlo, porque eso significaría dar demasiadas explicaciones que no le importan a nadie. Así que luchas contra las lágrimas que quieren derramarse, intentas forzar una sonrisa para que nadie te pregunte (aunque siempre puedes decir que estás constipado o que tienes alergia), intentas que tu semblante no parezca tan pálido y serio, intentas que los pedazos de tu corazón no se disgregen, intentas no colapsar en público, aunque es lo que más te gustaría en este momento. O morirte en ese mismo instante.

Intentas ocupar tu mente con el trabajo, pero es imposible concentrarse. Nada te puede consolar: ni el chocolate, ni los vídeos de gatitos, ni los memes recibidos por el whatsapp, ni las anécdotas de la última reunión…El dolor de tu corazón es ensordecedor. Pones la música a todo volumen hasta que los oídos duelen, porque el sonido te va a inundar por dentro, y con suerte aplacará la desesperación lo suficiente para que el dolor no te devore por dentro, y con suerte callará la voz interna que te dice que todo está perdido, que no hay esperanza.

No puedes evitarlo. La vida vuelve a golpearte y esta vez es un palo muy duro. No sabes cómo vas a poder superarlo. Sólo queda aceptarlo, como si fuera fácil. Como si fuera fácil renunciar a lo que amas. No hay nada que puedas hacer salvo llorar y esperar a que un día el dolor desaparezca.

martes, junio 13, 2017

Un héroe

En esta ocasión voy a hacer una entrada políticamente incorrecta. No busco la polémica necesariamente, simplemente es una reflexión que me surge a raíz de la muerte (¿o es homicidio?) de un héroe anónimo llamado Ignacio Echevarría, apuñalado en el reciente ataque terrorista de Londres cuando intentaba salvar la vida de una mujer. "El héroe del monopatín" le llaman. Desde el incidente las redes españolas se han volcado en alabar la actitud de este hombre y su gesto. Sin duda es un acto valiente que le honra, y que merece ser resaltado. El resto simplemente se han dedicado a exaltar los valores patrios, que nos encanta, como si por el hecho de compartir nacionalidad también fuésemos un poquito partícipes de su gesta. Somos así de patéticos.

Cuando vi la foto de Ignacio pensé que lo conocía. Me resultaba tremendamente familiar, aunque no terminaba de ubicarlo. Mi mente me dió una imagen: un chaval de un curso de alemán. No digo que fueran la misma persona, porque no tengo la certeza, pero recordar a aquel con quien compartí clase me dio pie a esta reflexión.

Aquél compañero de clase era realmente raro, el raro de la clase. Su forma de comportarse no era muy normal, tampoco lo eran sus pensamientos. Lo que más recuerdo fue una discusión en la que él venía a decir que a los arquitectos eran responsables por las cámaras de gas construidas. En el caso del régimen nazi posiblemente sería así, pero éste iba un paso más allá: incluso aunque el propósito inicial hubiese sido para otros fines distintos. Ahí no pudimos darle la razón y terminó enrocándose, lo cual no hizo sino incrementar su fama de raro.

Hace mucho tiempo de esto, lo tenía bastante olvidado.

Pues bien, el "rarito" de la clase hoy podría ser un héroe. Esto cuadra con la idea de los superhéroes de comic, que son todos bastante extraños en general, por no llamarlos perdedores. Héroes que sirven a la sociedad mientras viven vidas anónimas, ordinarias y mediocres donde ocultar su grandeza y sus poderes.

Pero también tenemos al héroe fortuito. Una persona que bien podría ser un auténtico hijo de puta (no digo que este Ignacio o mi compañero lo fueran) y que en un instante, por estar en el sitio y lugar oportunos, en las condiciones necesarias, y tener una reacción (que no una forma de ser) apropiada, se convierte de la noche en la mañana en un héroe. Miles de actos de cobardía e infamia desconocidos borrados de un plumazo por una sociedad que lo encumbra. El villano redimido. Y mientras, héroes anónimos que luchan cada día por el bien de la humanidad, son relegados a la más absoluta ignorancia porque se da por hecho su labor, porque esa labor no parece tan espectacular. ¿No es irónico? Buscamos referentes de héroes a los que parecernos, pero los tenemos a mano y los denostamos. La humanidad es así.

lunes, junio 12, 2017

El día en que casi muero

La vida nos expone continuamente a la muerte desde que nacemos, por lo que tenemos muchas ocasiones en las que ver la muerte de cerca y sentirla. Algunas son más claras que otras. Con el tiempo, también se van poniendo en perspectiva, y al final, si no hay eventos realmente claros, terminas por elegir aquellos que son más próximos en el tiempo. Para mí ese día es hoy.
Mucha gente pensará que es exagerado decir que puedes morir por dismenorrea. Puede ser. Pero el dolor y los síntomas eran muy reales para mí. Para explicarlo diré que una parte es el intenso dolor abdominal, ése que parece que te estén arrancando las entrañas con las manos desnudas. A esto se unen las sensaciones paralelas: bajada de tensión, mareos, sudores fríos, escalofríos, mal cuerpo. Todo in crescendo y desatado. 

Ante tal panorama, tendría que haberme ido directamente a casa y dejar el gimnasio para otro día. Pero desde pequeña tengo grabada la estúpida creencia de que está mal quejarse por tener la regla, que ceder al malestar corporal es de personas débiles, que la regla es la excusa de muchas mujeres para dejar de hacer cosas. Así que he ido igualmente. Supongo que pensé que se me pasaría en cuanto empezase a hacer mi actividad, pero no fue así. 

Desde que empezó la clase he sentido la debilidad del cuerpo y la incomodidad de tener que lidiar con las sensaciones de flojera del mismo. Me costaba concentrarme y era incapaz de hacer los ejercicios correctamente. A ratos tenía la sensación de que iba a perder el sentido y me iba a caer en la sala. Habría sido tan vergonzoso...
Tendría que haberme excusado y haberme marchado de clase sin más. Lo ideal habría sido reconocer y aceptar la necesidad previamente. Está claro que todavía tengo mucho que aprender en el arte de amarme a mí misma. Pero he resistido porque además de una muestra de debilidad, me parecía una falta de respeto a la profesora. En mi mente resonaban unas palabras mientras mi cuerpo pedía a gritos un descanso: "venga, un poquito más". Así hasta el final de la misma. ¡Menudo estoicismo de mierda!. Ha sido tremendamente duro, he sufrido enormemente, y menos mal que se trataba de una clase de corrección postural, donde el objetivo no es precisamente quemar calorías. No habría podido resistirla en caso contrario. De hecho, he tenido la sensatez de no ignorar más las señales y continuar con una clase de body jam. 

Al terminar la clase he llegado arrastrándome al vestuario. He parado en la recepción por un paracetamol que pudiese matarme el dolor y me he ido directamente al baño. Me he cruzado a varias personas y nadie me ha preguntado si me encontraba bien. Quizás no se han percatado de lo pálida que estaba (lo más probable), quizás es otro síntoma de la deshumanización que nos invade.

Me he metido en el water número dos y allí prácticamente me he hecho amiga de la taza. Afortunadamente ese baño está tan limpio que se podría comer en él. De la taza a una tumbona que hay junto a la sauna. De la tumbona a la taza otra vez. Así todo el rato, una media hora. Me sentía muy incómoda, muy agitada, incapaz de superar el malestar general y el continuo dolor abdominal que, lejos de cesar, se hacía más agudo cada vez. Así hasta que finalmente he vomitado.

Por un momento me he visto en perspectiva desde arriba, como si fuese la borracha de un bar. He pensado que podría morirme allí y que tardarían mucho en descubrir mi cuerpo. Sería una forma bastante patética de morir, agarrada a la taza de un baño de gimnasio, la verdad. Pero en esos momentos todo me daba igual: no había nada, salvo el malestar y el dolor. Vomitar me ha dado algo de paz, aunque no ha borrado los síntomas. Seguía sintiéndome mal, pero tenía que regresar a casa, que es donde yo quería estar realmente. Me habría gustado tener a alguien a quien llamar y que se hiciese cargo de mí, pero no hay nadie. Me he sentido muy sola. 

Como buenamente he podido me he subido al coche en dirección a mi casa. Me encontraba algo mejor para poder conducir, aunque no en plenas facultades. El único momento de lucidez ha sido llegar a preguntarme cuál sería la mejor ruta para minimizar un accidente. Todavía no sé la respuesta, pero yo he ido por la vía de circunvalación, que es el camino más rápido. Durante todo el trayecto he tenido que lidiar con mi incesante dolor abdominal, la necesidad de cerrar los ojos, y la obligación de mantener una precaria atención a la carretera para no tener un accidente. Para colmo hoy todos los semáforos parecían ponerse en mi contra y no me he encontrado a los mejores conductores precisamente. He pensado que efectivamente podría tener un accidente, y que todo daría igual porque por fin podría descansar.

Por fin aparco el coche y llego a mi casa tambaleándome. Me tomo un ibuprofeno, que es el último recurso que tengo a mano para apaciguar el dolor. No debería haberlo tomado tan próximo al paracetamol, pero entiendo que éste no ha llegado a absorberse. Me tumbo en la cama. No puedo estar más mareada, ni estar más cansada, ni más ida, ni el dolor puede ser mayor. Me retuerzo, me abrazo a la almohada, sollozo...pero el dolor sigue ahí.

No sé en qué momento me he quedado dormida, pero de repente me sorprendo despertando. Mi estómago pide comida. Me siento débil, pero más entera. La crisis parece haber remitido una vez más. Ahora solamente quiero dormir.

jueves, mayo 18, 2017

Cartas a los padres

Una de las cosas más difíles de la vida es aceptar que tus padres no lo hicieron bien contigo. Mal tampoco, simplemente no supieron hacerlo mejor. Eso creó una herida y un niño herido que se perpetúa en el adulto que eres hoy, y que tiene enormes implicaciones en la forma en que te comportas.

Para sanar la herida, se usan varias herramientas dentro del curso del niño interior que estoy haciendo. Uno de los ejercicios más duros consiste en decir a tus padres desde el niño, desde la parte más emocional que tenemos, todo lo que no nos gustó que hicieran y todo lo que nos faltó. Si la memoria puede complicar el recuerdo, no es peor que verbalizarlo delante de unos desconocidos que toman sendos roles paternos y sobre los que vuelcas todo tu dolor y toda tu frustración. Lágrimas aseguradas. Es el comienzo de la sanación, que pasa también por un terrible dolor de cabeza con el que me he levantado esta mañana, y la sensibilidad a flor de piel. El tiempo lluvioso, con todo lo que me gusta, tampoco ayuda.

Durante el ejercicio te sientes culpable por sacar la mierda que llevas dentro, por enfrentarte a tus padres apartando cualquier lógica que pueda ampararlos, por llorar en público cuando eso es algo casi prohibido en tu mente, por sentirte débil y herido. Descargas, pero hay mucho que sacar y muy profundo, muy arraigado, muy reprimido. Por eso el ejercicio continua en casa mediante unas cartas donde expresar a cada uno el dolor de tu corazón, y enfrentarlos nuevamente en el famoso ejercicio de la silla vacía. No va a ser fácil, pero creo que después de la sesión de ayer, tampoco será lo peor del mundo. O quizás sí, porque allí no habrá ningún tipo de protección. Al menos no es público.


miércoles, mayo 17, 2017

Isidro

Hay animales que no sirven para vivir como mascotas. Quizás todos, aunque hay algunos que por tradición nos parece más adaptados. Luego están otros que simplemente arrancamos de su habitat por un deseo de satisfacer nuestro ego para tener una mascota exótica y exclusiva: arañas, reptiles, monos, pájaros, etc. Todos ellos deberían estar prohibidos como mascotas. Se nos olvida que son seres vivos que sienten y que sufren, y nosotros seguimos tratándolos como cosas.

Solemos pensar en animales grandes, pero ¿qué pasa con los pequeños?

El lunes llegó a casa Isidro. Le llamé Isidro por habernos encontrado el día del patrón de Madrid. Isidro es un caracol que apareció en una de las lechugas que traía del pueblo. Los caracoles me parecen adorables, y pensé en cuidarlo. Si Ales es capaz de criar uno, yo también. Así que lo puse en un tupper cubierto con agujeros, con su lechuga remojada, esperando a hablar con Ales sobre cómo se cría un caracol.



Al poco rato me di cuenta de que Isidro no era feliz. No hacía falta que Isidro hablase, se notaba por su comportamiento. Simplemente lo sentía: sentía su tristeza. A ratos hasta temí que pudiera morirse antes de hablar con Ales. Entonces decidí que lo iba a liberar. En mi casa no pintaba nada, Isidro tenía que ser libre.

Lo llevé al día siguiente a un descampado cerca del curro, donde he visto más caracoles otras veces. Desconozco la vida social de los caracoles, pero al menos parece ser un sitio donde un caracol podría sobrevivir. Tampoco conozco las amenazas que acechan a un caracol, pero prefiero darle una oportunidad para que él solo pueda desarrollar su vida.

Mucha suerte, precioso Isidro.

miércoles, abril 12, 2017

Eutanasia

La gente no lo comprende. Se les nota. Se encierran en sus argumentos lógicos para intentar comprender algo que no puede ser abordado desde la lógica. Lo hacen con buena intención, pero me exaspera. Además, yo no les he pedido argumentos, simplemente les he comunicado como sentía, nada más. No se trata de buscar razones, sino de integrar la experiencia, y eso es un trabajo personal.

Cuando Teína empezó a ponerse tan mal, apareció la eutanasia como posibilidad. Me molestó que la gente se apresurara a indicármela como la mejor opción. Seguramente fue la mejor opción desde el principio, pero cuando quieres a un animal como yo quería a mi gata, te aferras a la esperanza, aun cuando esa esperanza es exigua.

El tercer día de hospitalización, Teína estaba totalmente apática, tumbada en su incubadora, y sin fuerzas ni ganas para levantarse. En ese momento no me quedó duda de que sólo quedaba la posibilidad de la eutanasia. Quizás podría haber intentado un día más de suero, pero la recuperación total era inviable. No hacía falta que me lo dijeran los veterinarios, se veía claramente.

Así que autoricé la eutanasia, y pasé todo el tránsito con Teína, para no dejarla sola en sus últimos momentos. Primero dos sedantes, después la inyección letal. Fue bastante rápido y aséptico (quitando los espasmos finales de la salida del aire de los pulmones).

Pero junto al dolor de la pérdida de un ser querido apareció otro sentimiento: la culpabilidad. Por supuesto que la eutanasia es un acto de compasión y de amor, pero el hecho es que yo he matado a un ser que quería, y eso en mi interior ha sido como traspasar una línea moral. Esto es lo que la gente no comprende. Me sé sus argumentos de memoria, no sólo porque son los mismos que ya me he dicho yo, pero no soy capaz de hacerles entender la otra sensación que hay dentro. Y eso es porque sus argumentos son pura teoría, convencionalismos sociales sobre lo que está bien, sobre lo que es el amor. Pero además de esas creencias hay otras creencias morales sobre la vida y la muerte, y ahora mismo existe un conflicto entre ambas en mi interior: una parte de mí sabe que mi acto fue compasivo; otra parte de mí me juzga como asesina. Un conflicto detonado a raíz de una experiencia que ellos no han vivido, pero yo sí. Y mi misión es integrar esa experiencia para poder quedarme tranquila y evolucionar.


Mi misión no es satisfacer vuestro ego y demostraros que os he escuchado y os he dado la razón. Y mi misión tampoco es ayudaros a comprender la situación. Mi misión es para mí, no para vosotros. Lo único que necesito es tiempo y que me dejéis en paz con vuestros argumentos. Acompañadme si queréis, pero dejadme integrar mi experiencia con tranquilidad.

sábado, abril 08, 2017

Ghost in the Shell



Otra película reciente. En esta ocasión una versión sobre el clásico Anime, del cual recuerdo poco tirando a nada. Eso tiene sus ventajas, ya que se olvida cualquier referencia al original y se evitan comparaciones odiosas.

Tenía en mi mente la idea de que la película iba a ser una mierda. Así que terminó por sorprenderme positivamente. La historia está más o menos bien hilada, y la ambientación es increíble. A ratos me recordó mucho a "Blade Runner", y también me trajo recuerdos de Tokio.

Aquí tenemos a Scarlett Johanson haciendo de Mira, una unidad cibernética que alberga una mente humana. Mira es el futuro de la raza humana. Pertenece a un grupo de élite llamado "sección 9", comandado por Daisuke Aramaki (el gran Takeshi Kitano, que está un tanto avejentado y fondón), dedicada a combatir el crimen. La trama comienza cuando un grupo de terroristas amenaza al personal de Hanka Robotics, la empresa líder en evoluciones cibernéticas. Sin embargo, durante la investigación, Mira descubre que este grupo terrorista tiene mucho que ver con su origen.

La Johanson luce mucho palmito, no sólo en número de planos, sino porque aparece "desnuda" casi todo el tiempo (eso o en la sala de reparaciones). Es de agradecer que sea una mujer con curvas, no especialmente delgada. Como Mira apenas trasluce emociones, no creo que sea muy difícil hacer un papel así. Así que podría haberlo hecho hasta Elsa Pataky (o quizás es decir mucho).

Aparece también Juliet Binoche, lo cual es una sorpresa porque no le pegan nada este tipo de películas. Y creo que ella lo sabe. Interpreta a la científica que creó a Mira, y que representa un poco el papel de madre, salvando las distancias. Un poco desperdicio.

Lo dicho, una película interesante para pasar el rato.

Life



Para intentar calmar el dolor que siento por la muerte de Teína llevo todo el día durmiendo. No me apetece hacer nada, y menos socializar. Seguramente esto va contra la ley de la atracción, pero mira, me da igual todo.
Pero esta tarde he pensado que podría intentar hacer algo diferente, una actividad individual, y me he ido al cine. He elegido "Life" porque quitando "Ghost in the Shell", que vi el otro día, no hay mucho en la cartelera que me apetezca. Desde luego lo que necesitaba era algo que entretuviese mis neuronas sin sobrecalentarlas mucho. Y para eso "Life" es perfecta.

"Life" es una película que mezcla la ciencia ficción con el suspense. Se basa en la historia de unos astronautas que orbitan en torno a Marte en una estación espacial internacional. Allí recogen unas muestras para investigar la vida en el planeta rojo. Y, como cabe esperar, no sólo descubren vida, sino que el experimento termina yéndose de las manos.

Sí, es todo lo previsible que cabe esperar. Se desarrolla como uno espera, y termina como uno espera. Recuerda mucho a Alien, pero con el bicho algo diferente: mitad pulpo, mitad cobra, muy ágil, muy inteligente, y resistente a la adversidad. Aunque el bicho, llamado Calvin, es realmente hostil, a ratos me parece adorable, como cuando sujeta una lámpara para no quedarse sin oxígeno.

La película viene a refrendar tres hechos: 
  1. Da igual lo preparado que estés, lo entrenado que estés, lo analítico que seas: en una situación incontrolada tu lógica se va a la mierda y reaccionas por instinto. Incluso cuando crees que estás actuando fríamente, tu control está completamente contaminado por las circunstancias, y tu sistema límbico es el que manda. Es decir, la lógica no te vale de mucho.
  2. La curiosidad del hombre es ilimitada y podemos avanzar mucho desde el punto de vista tecnológico. Pero seguimos pecando de soberbia al pensar que lo podemos controlar todo y que somos superiores a cualquier especie.
  3. Si algo puede salir mal, va a salir mal. Murphy es una de las grandes leyes universales.
Sobre los actores, a mí me ha encantado ver a Hiroyuki Sanada, al que conozco desde "Ringu" (The Ring) y que ha ido apareciendo en otras películas comerciales como "El último samurai" o "47 Ronin". Que salgan Ryan Reinolds o Jake Gyllenhaal, que se supone son los platos fuertes, me da tan igual...

viernes, abril 07, 2017

Teína



"Es sólo un gato", dicen. "Para que esté sufriendo, mejor eutanasia y te quitas de problemas".
Sí, seguramente me quite problemas. Seguramente sea lo más compasivo. Seguramente sea lo mejor para todos.

Pero es mi gata. Mi Teína. Mi preciosa carey de ojos verdes (con lo feica que era de pequeña).
La gata de presencia silenciosa que me acompaña allí donde estoy.
La que me acompaña desde la distancia y se acurruca en la cabecera de mi cama cuando veo la tele.
La que me acaricia el pelo desde la almohada.
La que me consuela cuando lloro, cuando estoy triste.
La que me saluda todas las mañanas desde la mesa de la cocina cuando me levanto.

Ahora soy yo la que tengo que decidir si matarla o no, porque sus riñones no funcionan, el tratamiento no funciona, y se está envenenadno inexorablemente. Verla convulsionar no es agradable. Verla tan decaída no es agradable. Ver cómo apenas puede mantenerse en pie. Ver cómo se le marcan los huesos porque ha adelgazado tantísimo.
Y esos ojitos tan tristes medio tapados por el párpado interior.
Y su pelaje, tan suave, ahora se ha vuelto áspero al tacto.
Sí, seguramente lo mejor sea la eutanasia. Pero me siento una traidora, una asesina.

Me molesta la frialdad de la gente. Me molesta la falta de compasión hacia mi gata y hacia mí. Me molesta que quite importancia a mi dolor, sólo porque se trata de un animal. Pero Teína es más que un animal. Es mi amiga, mi compañera, mi paño de lágrimas. Es mi niña. No es mi hija, claro que no, pero es lo más parecido a un hijo que tengo en esta vida, y yo para ella soy su madre humana. 
Y me siento desolada. 
Y me siento culpable porque no lo vi venir. Porque quizás no la cuidé tan bien como debía. Porque quizás pude haberlo evitado si hubiese programado una visita al veterinario antes, si hubiese estado más centrada en ella que en otras cosas, otras personas, que ni merecen mi atención, ni mi dedicación, ni mi tiempo...

Ahora mi niña se va y yo me quedo rota de dolor. Porque ya se nota su ausencia, porque donde mire estaba ella. Hoy es uno de los días más tristes de mi vida. Y me siento muy sola.

miércoles, marzo 29, 2017

Despidiendo a un ángel

Mi madre me ha llamado para darme la peor noticia posible: mi tía Anita tiene cáncer de páncreas, y metástasis en hígado y sangre. El cáncer es muy agresivo y va rápido. Me da la sensación de que no voy a llegar a despedirme, y eso me da muchísima pena.
Desde la noticia, no puedo dejar de llorar. Creo que estoy en schock y me siento desconsolada. Yo esperaba otro diagnóstico, algo más esperanzador. Qué ingenua soy a veces, qué estúpida.
No dejo de pensar en ella y de recordar ciertos momentos. También pienso en el impacto que su muerte va a tener en nosotros: creo que esto supone el fin de la familia, porque ella era como una columna vertebral. Es más, sin ella, casi pierde todo el sentido visitar el pueblo, porque verla a ella era una de las grandes motivaciones de estas visitas. Su ausencia va a ser mucho más notable que la de mis abuelos, y va a ser tan duro no verla en cada rincón de la casa…
Esta semana tengo varios frentes abiertos a nivel emocional, pero esta noticia pesa como una losa. Ahora mismo, nada tiene sentido en mi vida. Ni el presente, ni el futuro. Ahora mismo, sólo existen el pasado y los recuerdos. Y en mi pasado está ella, como lo estuvo Basi. Todos son recuerdos buenos, porque mi tía es la bondad personificada. Es tan humilde, tan sencilla, tan sacrificada, tan dedicada…Quizás ser así le haya pasado factura. Ocurre cuando te centras en los demás y te olvidas de ti mismo. Pero, ése era el rol que se espera de una mujer de pueblo, y ella cumplió bien con las expectativas.
Los días que quedan son de preparación para una despedida. Pero, ¿cómo se despide uno de un ángel? Eso es lo que ella era para mí: un ángel. Un ángel que se marcha de mi vida. Otro más. Mi vida se está quedando “desangelada”.
En realidad, debería sentirme contenta. Su alma ha terminado su paso por este mundo y va a viajar por fin. Saldrá de esta dimensión y quizás se reúna con mis abuelos, que estarán encantados de volver a ver a su Anita, y con mis tío Paco, y con mis tías-abuelas, y con todos aquellos que se fueron hace tiempo y que no conocí. Creo que será un bonito reencuentro. Supongo que cantarán jotas allá donde se encuentren. En el pueblo siempre supieron vivir la vida despacio, sencillamente, saboreándola.
Pero para los que nos quedamos, la pérdida es muy grande, muy dolorosa. Es parte del apego, y el apego pertenece a esta dimensión.

No sé cómo voy a poder superar esto. Y como siempre, lo tengo que pasar sola. Y estoy muy cansada. Y me da miedo volverme loca.

martes, marzo 28, 2017

Sin noticias

El cerebro humano no está hecho para la incertidumbre, por eso nos cuesta tanto gestionarla. Tiene mucho que ver con la eficiencia energética: al no poder rutinizar una actividad y no poder optimizarla, el proceso requiere más consumo de recursos. Así que para compensar, cuando algo es incierto, tendemos a cerrar el proceso de una manera u otra.

Esperar noticias es similar a manejar la incertidumbre. Esperas, y esperas, y esperas...y las noticias no llegan. Entonces desesperas. La ausencia de noticias dispara toda clase de pensamientos indeseables, porque el cerebro también está diseñado para ponerse en el caso peor. Esto es una cuestión de biología de supervivencia. Así que no sólo tienes que lidiar con la incertidumbre, sino con el pensamiento obsesivo. Es bastante agotador y en ciertos momentos puedes llegar a auténticas quimeras.

¿Cómo te proteges de la locura cuando el germen está en tu interior? ¿Cómo mantienes la compostura en ausencia del bálsamo externo que todo lo aliviaría? Y mejor pregunta ¿hasta cuándo debe esperar uno noticias?

Pienso en esas mujeres cuyas parejas son declarados desaparecidos en guerra. O sin ir más lejos, cuando alguien querido se va sin dejar rastro. Actualmente se está acuñando un término llamado "ghosting", que es terminar con tu pareja sin dejar noticias (creo que a Charlize Theron la acusaron de esto en su relación con Sean Penn, aunque resultó ser falso). En todos estos casos, entiendo que el proceso es el mismo: la incertidumbre da paso a la desesperación, pero llega un momento en que necesitas avanzar y superar la situación.

¿De cuánto tiempo hablamos? ¿Días? ¿Semanas? ¿Meses? No lo sé. Supongo que es inevitable, aunque siempre quedará esa espinita clavada, ese hecho inconcluso que es molesto e incómodo y que a la larga podría crear un quiste, como hace la piel con los cuerpos extraños que se le incrustan.

¿Por qué desaparece la gente sin dejar rastro? Si descartamos el daño intencionado, ¿es cobardía? En realidad, no tenemos por qué dar explicaciones a nadie, aunque quizás no somos conscientes del daño que causamos. Y ese daño tiene un impacto que se propaga en todas las áreas de nuestra vida, en todas nuestras relaciones presentes y futuras. La gente que cree en el karma debería tener esto presente. La que no...no sé. 

Supongo que no es tan importante. Según la teoría de hoponopono, en realidad tenemos que estar agradecidos a nuestros maestros verdugos por las lecciones que nos regalan. Pero se sufre mucho.

domingo, marzo 26, 2017

Chiang Mai

Chiang Mai no solamente es una región del norte de Tailandia. También es el nombre de un estilo de masaje tailandés. Precisamente, el estilo que acabo de aprender, como certifica el título que he recibido esta tarde tras completar el requerido examen. Mi ego está contento: un título nuevo. Pero yo lo miro y no me parece tan importante. Quiero decir, es importante, pero igualmente sé hacer lo mismo con o sin título, y con eso me basta. Es cierto que el título me acredita, y sería importante de cara a una carrera profesional, pero ahora mismo eso es una posibilidad bastante remota.

Nos encanta acumular títulos, pero esto es una cuestión del ego. Nos hace creer que somos importantes por ello. Como las notas, sacar las mejores notas posibles. Que está muy bien sacar un 10, pero ¿has disfrutado en el proceso? Creo que un 7 disfrutado es mucho mejor. Aunque por supuesto esto es un criterio subjetivo y personal. Pero me sigue sorprendiendo que la gente siga preocupándose por las notas cuando están desarrollando un hobby. No tiene sentido para mí.
Ese espíritu estaba presente en el examen de hoy y amenazaba con contagiarse en el grupo. Pero yo hoy no estaba por la labor de dejarme arrastrar. Me sentía segura, me sentía bien; no me cabía duda de que iba a aprobar el examen, y además había invocado a todo mi equipo akáshiko, así que mi mano estaba guiada por los más sabios y grandes. ¿Qué podría salir mal?

Para mi buena suerte, me ha tocado en el primer grupo de examen. Lo prefiero así: quitarme el exámen y descansar. Me ha tocado además una chica, que es mucho más sencillo ya sea solo por menor peso y corpulencia. Teníamos 1h30 para completar la rutina, yo he terminado en 1h18, incluso extendiendo el masaje de cara todo lo que me ha sido posible. Creo que lo he hecho bastante bien, estoy contenta.

Terminado mi examen, tocaba recibir. Sin presión alguna, me he dejado caer en el relax más profundo. Quería hacer hoponopono durante la rutina, sin embargo mi mente ha empezado a mandarme imágenes. A veces me pasa: veo imágenes con los ojos cerrados, pero las veo tan nítidamente como si estuviesen abiertos, sólo que es directamente en mi mente. Un desfile de ellas se ha cruzado por mi cabeza: flores, gotas de chocolate que se convertían en sangre, nieve, etc. ¿Qué significan? Nunca lo sé. Quizás sólo sea el subsconsciente recolocando experiencias. Sé que no estaba durmiendo, pero quizás estaba cerca, o próxima a un estado de vigilia.

Por otro lado, otro de los grandes efectos del masaje ha sido poder desgranar el tiempo. No lo consigo muchas veces, pero cuando lo logro es genial. Consiste en estirar el tiempo como si cada instante se convirtiera en una cuenta de un collar de perlas. Es un continuo, pero cada instante es aislado. Y cada instante es perfecto, porque en cada instante no existe nada salvo yo. No hay necesidades, no hay exigencias, no hay problemas, no hay pasado, no hay futuro. Sólo existe el presente en estado puro, y solamente existo yo. Y eso es tan reconfortante...

Así que he perdido la noción del tiempo y del espacio. Y de este modo hemos llegado al final del examen y del curso. Estoy tan sumamente reventada, que voy a dormir como un lirón. Tengo todo el cuerpo como si cada parte del mismo fuese independiente, como un muñeco troquelado. Después de recibir más tres masajes completos en dos días, no deseo hacer ningún estiramiento más. Va a pasar tiempo hasta que decida tomar un nuevo masaje.