domingo, julio 15, 2018

Iron Maiden - The Legacy of the Beast tour



Que Iron Maiden sea una de mis bandas favoritas no va a hacer que pague cualquier precio por verlos. Por mucho que la teloneen bandas tan conocidas como Sabaton o Gojira. Además, los he visto tantas veces en concierto, que puedo prescindir perfectamente de verlos.

Estos eran los argumentos que me daba para no ir al concierto. Pero mi opinión fue cambiando poco a poco durante las últimas semanas previas al mismo. Primero fue ver que Leticia iba, luego el setlist, Miguel y Cris consiguen entrada, las ganas de concierto, la necesidad de buscar actividades que me hagan sentir bien (o sonreír más bien)... Y poco a poco me di cuenta de que sí querido ir al concierto.

Entradas había porque no llegaron a vender todo. Normal con semejante precio. Pero mi entregada llegó a través de Diego, que tenía un conocido al que le había surgido un problema familiar (y menudo problemón), y ponía en circulación las entradas que tenía. Le pedí a Diego que me consiguiera una, y dos días después me enviaba la mía.

El concierto se celebraba en el estadio Wanda Metropolitano, actual sede del Atlético de Madrid. Iba a ser mi primer concierto en un estadio, y me hacía ilusión, aunque al mismo tiempo me  inquietaba ir a un sitio con tanta gente. Según algunas crónicas del concierto, ayer nos reunimos 50k personas para ver el mismo, que es una barbaridad. La vista de tanta gente era impresionante, y el ambiente simplemente no se puede describir: pone los pelos de punta, especialmente cuando se corean las canciones. Aun con ese número de personas no hubo ningún incidente. Y es que son muchos años de concierto, y la gente es de otra pasta que la que va al Madcool. Digamos que en el mundo metalero hay más cultura de concierto y festivales, la gente está más educada en los eventos, es más sufrida, y hay un cierto hermanamiento.

Para llegar al estadio la idea fue coger un coche eléctrico desde Valdebebas a Pueblo Nuevo, donde haríamos parada técnica en el Badén por una cerveza, y de allí coger el metro al Wanda. Era la primera vez que usábamos uno de estos vehículos, y la experiencia fue bastante positiva, quitando la parte en que nuestra ignorancia nos hizo andar más de lo que me habría gustado, y que tuvimos que desviarnos por el dispositivo de seguridad del Madcool, haciéndonos dar una vuelta innecesaria, que redunda en el pago del coche (pago por minuto).

Llegamos al estadio y tuvimos que separarnos porque las entradas estaban numeradas y teníamos diferentes zonas. Leticia había entrado hacía un buen rato (al final no nos vimos) y estaba en una pista abarrotada; Miguel y Cris estaban al fondo del estadio; y Diego y yo estábamos lateralizados, justo en oposición. Fue divertido intentar vernos en la distancia haciendo fotos y marcándolas con señales. Lo conseguimos. Al mismo tiempo, el chat ayudó a compartir el concierto.

Yo entré al estadio por la puerta 13 y empecé a buscar mi silla. Sector 110, fila 26, asiento 5. Los voluntarios de información fueron muy útiles. Llego a mi fila y a quién me encuentro? A Javier López de la UMA!!! Pero qué coincidencia! Javier y yo nos conocemos desde hace muchos años por los proyectos europeos, y ya hacía tiempo que no nos veíamos. Yo que pensaba que iba a estar sola...pues no, está Javier con su mujer, hijo, hermano y un amigo de éste.

Mi sitio tiene buena vista. Se ve el escenario bien, aunque lejos, pero no hay ningún elemento que me obstaculice la vista. Además hay pantallas grandes que amplian el escenario. El estadio se ve impresionante con tanta gente. Es muy emocionante. Y lo mejor: hoy seguro que no me aplastan ni me zarandean.

Suena el "Doctor Doctor" de UFO que marca el arranque de todo concierto de Iron Maiden, y la gente se vuelve loca. Poco después suena el "Churchill's Speech". Arrancamos con "Aces High", y ya es la apoteosis. El setlist es genial, hecho para contentar a los seguidores más nostálgicos (ya lo dice la palabra " legacy"), aunque siempre sea difícil. Aparecen canciones que están demasiado manidas, como " The Number of the Beast" (qué manía le tengo a esta canción) o "Fear of the Dark", pero que no pueden faltar. Por eso agradezco que hayan metido " For the Greater Good of God", " The Sign Of the Cross" y sobre todo "Revelations", que me encanta. Ya me gustaría que hubiesen puesto otras (dios, no voy a ver nunca " Infinite Dreams" en directo?), pero con tanta trayectoria es difícil elegir. Y por eso eligen lo mismo. Ayyyyy. Al menos hoy no lloro, aunque casi me quedo afónica.

La acústica hay que decir que regular. Al principio sonó fatal, pero fue mejorando. También es verdad que con la gente berreando no se escucha bien del todo.

La puesta en escena es muy Maiden, basada en cambios de fondo continuos, con escenas que temáticas, y acompañados de otros elementos de apoyo, como el bombardero del inicio, lámparas, fuegos, y una gigante cabeza de Eddie caracterizado como el mismo diablo. Incluso llegaron a salir con lanzallamas, a lo Rammstein.

La banda estuvo muy fiel a su estilo. Hay una presencia brutal de Dickinson, que está plenamente recuperado de su cáncer de lengua. De dónde saca esa energía? Es un no parar el hombre. Vale que es Leo y tal (eneatipo 7?), pero ya me gustaría a mí llegar a los 60 con ese despliegue.
Los demás en su línea: el que menos se mueve es Murray (que cada día me recuerda más a Jabba el Hutt: se está quedando sin cuello!), y el que más  Gers (aka Dancing Noise).

Muy buen concierto en términos generales. Yo disfruté mucho. Y como me ha quedado tan buen sabor de boca, esta mañana voy a empezarla con la música del "X Factor", que es un álbum un tanto minusvalorado, pero que a mí me encanta (aunque es un poco oscuro).

A la salida me despedí de Javier y su familia, y fui al punto de reunión que habíamos marcado a la entrada. Estuvimos hablando con Diego un rato, y luego nos marchamos al metro. Aun habiendo tanta gente el metro funcionó muy bien, no hubo empujones, ni aglomeraciones...todo bien previsto. Por cierto, vaya rollo de trayecto hasta llegar a casa, y eso que es línea directa.

Setlist:

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sábado, julio 14, 2018

El búho herido

Estaba de vacaciones con un grupo de gente. Algunos eran mi familia, otros no. Hasta aparecía en el sueño Nigina, que no sé bien qué pintaba la chica por ahí.

Teníamos una casa de campo alquilada. La casa estaba ubicada en un bosque y estaba totalmente aislada del mundo.

Yo salía a dar un paseo sola por el bosque. Había mucha tranquilidad. En un banco del camino veía apoyado a un búho. Parecía un cárabo o un mochuelo boreal. Era pequeño y redondito, de color gris, con la cabeza más oscura que la cara.

Me acercaba a él por el impulso de tocarlo, pero el animal, obviamente, salía volando. Sin embargo no llegaba muy lejos y caía al suelo. Tras un par de vuelos fallidos, me daba cuenta de que había un problema. Así bque recogía al búho del suelo para llevarlo a una protectora.

El búho se sostenía en mi mano mientras regresaba a la cabaña y no hacía ademán de atacarme. Al revés, parecía sentirse a gusto. Según llegaba a la casa, me preguntaba dónde podríamos soltar al búho para poder maximizar sus posibilidades de supervivencia.

Los niños de la casa salían a ver al búho, pero me daba miedo que pudieran lastimarlo. Entraba en la casa y se lo mostraba a una mujer que no reconozco, aunque parecía una tía mía o alguna amiga de mi madre. Ella cogía al búho y se hacía cargo de él. El búho la topaba como un gato pidiendo mimos. Yo le decía: "parece que le gustas".

Luego pasan otras cosas en el sueño que no recuerdo bien, hasta que nos montamos en un coche. La mujer mayor conduce y yo voy atrás. Hay más gente en el coche. Regresamos de las vacaciones y vamos a pasar por la protectora. Pregunto por el búho, y la mujer abre la guantera y lo saca de allá. El búho está durmiendo y, para mi alivio, parece estar bien.

Me despierto.

No sé qué significa el sueño. No tengo ninguna pista de mi intuición para poder saberlo. En internet hay varias interpretaciones, variadas entre lo positivo y lo negativo (enemigos, pérdida de visión...), pero ninguna me convence.

Quizás simplemente se refiera a que pronto liberaré a mi cernícalo (ya no recuerdo si el mío es Rómulo o era Remo).

viernes, julio 13, 2018

Llanto

Y cuando crees que todo está más o menos bien, te tumbas un momento en el sofá antes de regresar a trabajar, en el silencio de tu salón, en la penumbra de la estancia, y rompes a llorar. No sabes cuál ha sido el detonante, ni por qué lloras realmente. Solamente estás llorando y no puedes parar.

Nadie te oye, nadie te ve, nadie comparte esa experiencia contigo. Es un momento de comunión con tu niño interior, que está inconsolable. Esta vez es un llanto suave, casi dulce, quizás balsámico.Y sabes que es mejor dejarle llorar hasta que se canse, porque sea lo que sea lo que ha desencadenado el llanto, no puede quedarse dentro.

Quizás estás demasiado cansada para portar la armadura.
Quizás el parar ha dejado un resquicio en la mente para que el dolor pueda salir al exterior.
Quizás te estás curando.
Quizás te estás rompiendo.
Quizás te estás muriendo.


MadCool 2018




Si no recuerdo mal, mi último festival había sido el Sonisphere de 2012. Fue el festival de Metallica revisitando su disco negro, y disfruté como una enana. Un mes después rompería con Diego, por eso me acuerdo mucho más de este festival en particular. Desde entonces he ido a muchos conciertos, pero no a festivales. Y eso que este año habíamos llegado a considerar el Graspop, que tenía muy buen cartel.

El MadCool en sí no es un festival que a priori pueda gustarme. Es demasiado electrónico, indie y hipster para mis gustos. De hecho, creo que solamente conocía tres grupos en esta edición: Nine Inch Nails, Depeche Mode, y por supuesto Pearl Jam. Si he ido es por ellos, por la oportunidad de verlos nuevamente en directo, ya que no pasaban por Madrid desde el 2006 en el Palacio de los Deportes. Lo de la venta de entradas es una locura, porque vuelan, a pesar de los precios y de los DDoS involuntarios que generamos los clientes ansiosos por obtenerlas. Recuerdo que estábamos en un tren en Hamburgo cuando abrieron el portal de compras, y allí estuvimos los tres, Miguel, Cris y yo, intentando acceder al portal para completar alguno la transacción. Pero lo conseguimos.

El festival se ha ubicado este año a la entrada del barrio de Valdebebas, cerca de donde vive mi hermana. Durante un largo tiempo hemos sido testigos del acondicionamiento del solar para el festival. Han trabajado a destajo, cada día de la semana, porque no llegaban. Hasta hace unas semanas, yo tenía mis dudas de que pudieran completar la obra a tiempo, pero el fin de semana pasado vi que habían avanzado considerablemente, y que prácticamente estaba todo listo.

Dado que se estimaba la presencia de 80K personas, con las consiguientes complicaciones de tráfico en la zona (creíamos incluso que iban a cerrar la circulación a particulares), decidimos que Cris me recogería en casa y me llevaría a su casa. La vista de la zona de conciertos desde la M-11 era increíble: riadas de gente intentando entrar en el recinto. Parecía una procesión zombie. Encontramos un pequeño atasco en la calle Alejandro de la Sota, pero nada realmente pesado, y pudimos llegar a su casa enseguida.

El concierto de Pearl Jam comenzaba a las 11:20 y antes de eso no había ningún concierto que quisiéramos ver. Sí nos apetecía dar una vuelta por el recinto, para curiosear lo que habían montado, pero nada de llegar pronto. Además, las redes sociales hablaban de muchos problemas en los accesos, con largas esperas para entrar. Con estas premisas, decidimos hacer tiempo en casa y cenar tranquilamente. A eso de las 20h decidimos encaminarnos al festival. Los autobuses no parecían pasar, por lo que caminamos hasta el recinto, que sería 1km más o menos. Había mucha gente en nuestro sentido en dirección a la entrada, pero la riada en el contrario también era considerable. La gente se queja de tener que andar mucho para poder entrar, pero dado el número de personas, es normal que intenten alargar el camino para hacer que toda esa masa se disperse; de otra manera, habríamos tenido un tapón en la entrada. Aun así, progresamos con facilidad y no tuvimos grandes problemas para entrar.

El recinto era simplemente enorme. No sabría calcular la longitud del mismo. Mucha. Había 7 escenarios instalados, más puestos de comida, bebida, merchandising, y espacios diversos. Para las 80K la dimensión me parece adecuada, en el sentido de que no había grandes agobios de gente. Ahora, para trasladarse según a qué escenario, la distancia puede ser pesada. Habíamos quedado con Amalio y Mario, unos amigos de mi hermana y mi cuñado del club de atletismo, y fuimos a reunirnos con ellos. Ellos ya estaban cerca del escenario donde tocaría PJ. Había más gente en el grupo, pero yo no conocía a nadie, y tampoco tenía muchas ganas de socializar. Ayer estaba un poco sensible en general, y había tenido un día duro en el trabajo. El suelo estaba enmoquetado con hierba artificial, así que me descalcé y me senté para ver desde allí a un grupo indie llamado Tame Impala, que tocaba en el escenario contiguo. La música era agradable, muy jipi, con una puesta en escena muy psicodélica. La cerveza llegó sola. No me gasté un duro en toda la noche.

Muy a mi pesar tuve que ir al baño a orinar. Lo intento evitar todo lo que puedo en los conciertos, porque me da un poco de asco, sobre todo los baños químicos. El baño en el que entré estaba bien, pero no había agua. No sé por qué. Ha habido muchos problemas de organización e infrastructura: caminatas de 1.5h en un trayecto que debería durar 10 minutos, largas colas de entrada esperando al sol, falta de agua en el recinto, falta de cobertura, fallos en los datáfonos, falta de cajeros automáticos, esperas de media hora para conseguir bebida (proceso muy ineficiente), carreras de Uber cobradas a 63 euros...la lista es interminable. Yo no me puedo quejar de mi situación.

Y entonces llegó el concierto esperado.

El grupo quería ponerse lo más cerca posible del escenario. Yo odio estar dentro del mogollón, porque me agobio con tanta gente, no llevo bien que me zarandeen, y odio que invadan mi zona vital de esa manera. Prefiero quedarme un poco escorada y estar tranquila. Pero no, tuvimos que meternos. Y fue un poco pesado.

El grupo más o menos nos mantuvimos compactos, a pesar de que había continuamente gente pasando de un lado para otro. La gente de alrededor iba cambiando según se iba moviendo la masa. De repente me encontré con una chica de pelo largo al lado que no sabía cómo había llegado allí. Una chica muy molesta, prácticamente echada encima de mí. Tuve que empezar a moverme contra ella para hacerme hueco, con la ayuda de Cris silbándola en el oído. Nos costó, pero conseguimos que se marchara. Luego fue todo bastante mejor. Al otro lado apareció un chaval que no dejaba de bailar y molestar, pero más o menos tenía espacio para estar. Y luego están los que fuma. Ya sé que el concierto es al aire libre, pero el humo me molesta igual. Jo, parezco una vieja gruñona.

El concierto arrancó con "Release". ¿Cómo se puede empezar un concierto así? No me parece la mejor opción para mi gusto. Además, yo siempre me emociono con esa canción, y con lo sensible que estaba, terminé soltando la lagrimita. Mala forma de empezar. Encima me sentía un poco desplazada en el grupo y un poco sola; sola conmigo misma. Y entonces me da por pensar, y pensar no trae cosas buenas.

El concierto se dividió en dos partes. La primera más movida, la segunda (los bises) más intimista. En general me pareció todo muy jam, con cierta predominancia de la guitarra de Mike McCready. La puesta en escena fue bastante sencilla, con unas lámparas redondas voluminosas que cambiaban de color, y que subían y bajaban. Casi todo lo vi a través de una de las pantallas gigantes del escenario, porque ni se veía el mismo desde donde yo estaba (y desde mi altura). Además de la actuación, la pantalla ofrecía imágenes del público. Una de ellas era la visión panorámica del público desde el punto de vista de la banda, y me pareció impresionante. La gente estaba muy animada, cantando todo el tiempo. Supongo que se escucharía mucho "guachuguai" de vez en cuando, pero los "oooooo" los bordamos.

Vedder se empeñó en leer algunas notas en español, como un gesto con el público, pero su pronunciación es terrible. Yo no sé si no iría un poco entonado también. Casi al final de la primera parte apareció un mensaje de Javier Bardem y Luis Tosar hablando sobre el acoso sexual y el consentimiento, que ahora está muy de moda. Le tengo una manía a Bardem...

La banda tocó muy bien, la acústica era bastante buena. Están adultos, que diría Viti, pero tienen una energía bestial, dándolo todo, intentando una fusión con el público que claramente consiguieron. Muy profesionales y sin artificios. La música por la música. Geniales. Maravillosos.

El setlist me gustó mucho (lo pongo debajo). Tocaron además mi canción favorita, "Black" (con permiso de "Reviewmirror"), que es preciosa y muy triste, y cómo no, me puse a llorar como una magdalena (qué idiota). Ya digo que estaba sensible y un poco melancólica.
Descubrí también la preciosa (y también triste) "Just Breath", toca en pura acústica, una maravilla:

"Did I say that I need you?
Did I say that I want you?
Oh, if I didn't I'm a fool you see
No one knows this more than me"

Hay canciones clásicas como "Jeremy" y sobre todo "Alive", que me cansan un poco, pero que son inevitables. Me sorprendió también que tocaran "Porch", porque no me lo esperaba. Y me habría gustado que cantaran "Garden", "Indifference" o "Immortality", pero esto no lo voy a conseguir en mi vida. Y creo que casi es mejor así, o me pasaría el concierto llorando.

Para cerrar, una vez más el "Rockin' in the Free World" de Neil Young, que es buenísima y tiene muy buena energía.

Dos horas de conciertazo. Una pena que haya sido en un festival, porque en Barcelona tocaron 3h. Pero claro, igual entonces me habría ido a dormir a las 4 de la mañana. He dormido muy poco y estoy un poco groggy. Esta tarde va a ser peor incluso.

Y quedan dos conciertos más este mes: Iron Maiden el sábado, y Myles Kennedy en dos semanas.

Setlist:

Release
Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town
Given to Fly
Lukin
Corduroy
Why Go
Animal
Even Flow
Mind Your Manners
Lightning Bolt
Eruption (Van Halen cover)
Jeremy
Can't Deny Me
Do the Evolution
Wasted Reprise
Better Man (with "Save It for Later" tag)
Porch

Encore:
Just Breathe
Sirens
Black
State of Love and Trust
Rearviewmirror
Alive
Rockin' in the Free World (Neil Young)

jueves, julio 12, 2018

El león dormido


El león moribundo de Lucerna es una de las más bellas y magníficas esculturas que he visto en mi vida. Se encuentra en la ciudad suiza de Lucerna, está tallada en una pared de roca, y homenajea a los 300 miembros de la Guardia Suiza que murieron defendiendo las Tullerías en la revolución francesa.

La escultura representa un león herido de muerte, y su gesto es bastante realista. Aun así he querido usarlo para esta entrada de mi blog porque es la imagen que ha venido a mi cabeza cuando he pensado en el título. Usando mucho la imaginación, casi se puede pensar que esté durmiendo. Es una escultura impresionante.

En mí reside un león dormido. Normalmente la fiera está controlada, pero está ahí latente, y a veces despierta. Su fuerza, su poder son inmensos, y eso es lo que me da un poco de miedo: no ser capaz de manejar a la fiera, no ser capaz de doblegarla cuando sea necesario.

Pero despierta y se desata, por las causas más variadas, y despliega una energía impresionante. A veces se dispara por la pasión, otras por el daño a alguien querido, otras por el daño que me hacen a mí... siempre me asombra la magnitud de su potencial.

Sería mejor dejar que campe a sus anchas? Por qué retener a la fiera? Por qué no dejar que su poder se despliegue en toda su amplitud? Por qué ese miedo? No creo que el león sea tan dañino ni peligroso, solamente quiere expresarse en su totalidad.

Mi mediocridad reside en parte en la represión de esa energía.

miércoles, julio 11, 2018

Desapego

Mañana tenemos el primer eclipse de la temporada astrológica, y quizás por eso la "inspiración" de esta madrugada en esa fase previa al despertar. La idea era sobre la libertad y el desapego, ambas como sinónimos. ¿Por qué esta temática? Quizás porque éste es un tema que va mucho conmigo. Tanto mi número de vida como de alma son el 9, que tiene que ver con el desapego.

Ahora las palabras se vuelven torpes al pasar por los filtros de la mente para ser plasmadas, pero esta mañana fluían con una suavidad insólitas. La materialización de las cosas es así de complicada.

Entonces, la idea me susurraba que la libertad es el desapego total. Es el desapego de las posesiones materiales (mi casa, mi coche...), el desapego por los resultados (quiero conseguir esto, quiero llegar a esto...), el desapego de la apariencia (soy rubia, soy bajita...), el desapego de la identidad (soy española, soy mujer...), el desapego de los roles que creemos ostentar (soy hija, soy hermana, soy jefe de proyecto...), el desapego de las etiquetas que llevamos (soy inteligente, soy perseverante, soy vaga...), de nuestras preferencias personales (me gusta el chocolate, me gusta el color rojo...), nuestras aficiones (zumba, ho'oponopono...).

Es el desapego de nuestra historia personal, de nuestras raíces, de nuestra familia.

Es el desapego de nuestros valores y creencias.

Es el desapego de nuestros pensamientos, de nuestras sensaciones corporales, de nuestros sentimientos y emociones.

La libertad es el ser puro, al esencia pura de cada uno.

La libertad es la infinitud.

La libertad es el potencial puro.

Entonces, ¿no somos libres? No tanto como creemos. Tenemos libertad, pero su margen de acción es bastante exiguo. Quizás pensamos que somos libres porque tenemos cierta capacidad de acción, pero la gran mayoría de nuestras decisiones están basadas en patrones de ideas y comportamientos que están instalados en nosotros desde hace mucho tiempo; y la mayoría ni los hemos elegido nosotros, nos los han impuesto. Nuestra acción está basada en históricos.

Pero esto no debería ser un freno para que podamos ejercer nuestra pequeña libertad. Creo que lo más importante es ser consciente y redefinirse en lo que buenamente se pueda, sabiendo que somos mucho más que eso.

Y tras mi ida de olla, me pongo a trabajar.

martes, julio 10, 2018

Pequeña mezquindad

Un amigo ha compartido por las redes que él y su pareja van a ser padres. Me ha jodido un montón. Y lo digo con toda la franqueza posible, aun sabiendo que es políticamente incorrecto expresar un sentimiento así. Lo aceptable sería alegrarse por él, dar la enhorabuena a la pareja, desearles lo mejor para el futuro...Sí, tengo la suficiente hipocresía para haberle dado la enhorabuena para cumplir con el ritual social, aunque ha sido posiblemente la más tibia de todo el grupo de whatsapp. Tampoco creo que lo haya notado, y sinceramente me importa poco si lo ha hecho.

Y no es que no me alegre por él, pero me jode más por mí. Siento envidia y a la vez tristeza, incluso algo de ira. Y aun así hay una pequeña parte de mí que me susurra que no debo envidiar las vidas ajenas, por mejores que parezcan, porque cada uno tiene un camino que recorrer. Pero hay momentos en que lo olvido y me dejo arrastrar por la apariencia de los "hechos".

Es normal, la vida sigue a pesar de todo, pero cuesta tanto seguirle el ritmo...cuesta tanto motivarse... cuesta tanto encontrar una razón para seguir viviendo...

Se me mezclan la aceptación con la resignación.

Creo que una parte de mí lo está bloqueando todo para no sentirlo tanto. Eso o  he encontrado la forma de rectificar mi función de onda para no entrar en picos demasiado amplios y bipolares. Esto último sería más elevado, pero dudo de mi capacidad.

De momento, intento seguir fluyendo hacia mi interior.

lunes, julio 09, 2018

El pazo

Lo llamo "pazo" porque es la palabra que me ha venido al despertar en el sueño. Pero sí, podría ser un pazo. Era una casa de campo solariega, grande, de paredes grises como los sillares que la conformaban. Era una casa grande, sólida, imponente, robusta, austera. Una casa hecha para durar y resistir.

Estaba situada en el norte de España, aunque no sabría indicar la región. No demasiado cerca del mar, más bien en un alto. Tenía un jardín de entrada muy amplio.

Allí iba a tener una reunión de trabajo a la que yo asistía. Había alquilado una habitación en la propia mansión. Sólo de pensar pasar allí la noche, me helaba la sangre. Había algo de esa casa que me daba puro pavor.  Era inquietante. No sabría explicar qué exactamente. Parecía como si la casa estuviese viva y me observase. Aun así, la casa no parecía pretender amenazarme adrede, era yo la que se sentía aterrada. Pero esto solamente lo sentía yo, para el resto de personas allí presentes, la casa no tenía nada especial. Por eso, cuando alguien ha mencionado que estaban en otro hotel, he pensado inmediatamente en cancelar mi alojamiento allí. No lo he hecho, porque me entretenían con otra cosa.

Alguna de mis primas de Zaragoza también ha aparecido por allí, aunque apenas ha dejado huella en el sueño.

Lo que sé es que la casa era yo.