martes, abril 27, 2010

Crónica de un regreso: Ham - Prg - Mad

4.00 - Suena la alarma del móvil. Hora de ducharse y bajar a hacer el checkout. Es prontísimo, pero mi avión sale a las 7.00 y tengo que cogerlo sin falta. ¡Qué pereza! Maldita la hora en que me equivoqué sacando el billete de vuelta.

4.20 -
Increíblemente el metro de HH funciona desde las 4.00. Más sorprendente es ver tanta gente a esa hora yendo a trabajar. ¡Jesús, qué gente! Ahora entiendo que cenen a las 18.00 y se acuesten a las 21.00. Me despido de mi querida HH hasta el próximo verano, snif, snif.


5.00 -
Saco mis billetes. El tío del mostrador de CSA es un sieso. Si yo lo comprendo, que es muy pronto para ser cordial, pero yo no tengo la culpa. Y hábleme un poquito más alto, que no le entiendo. Sí, quiero ventanilla. Al menos tengo billete en firme, que es un alivio.


5.10 -
Paso el control. Mi madre viene detrás y la alarma suena cuando pasa el arco. Las reglas no son para ella, el sentido del ridículo tampoco: la tía no se ha quitado ni los pendientes, ni el reloj. Tampoco ha sacado los líquidos del neceser. Le piden que abra la maleta. Obviamente no habla alemán y así se lo hace saber al agente de seguridad. En español. Ole sus huevos. Medio con el guardia, que es un armario de dos por dos. Tras hacernos comprar una bolsa transparente y pasar todo otra vez por la cinta, la deja pasar. Le doy gracias al hombre por su paciencia. ¡Señor, qué vergüenza!


5.30 -
Desayuno por fin. Tanque de café con leche y croissant. Entonamos un poco el cuerpo, que va haciendo falta.


6.00 -
Bajamos a mi puerta y esperamos mi vuelo. Unos tipos pierden el vuelo a Salzburgo. Jo, cómo nos gusta apurar a todos.


6.30 -
Llega mi autobus. Me despido de mi familia y me monto. ¡Coño, un avión de hélices! Ya hacía tiempo desde el último. Siguen sin gustarme. Las azafatas no hablan alemán y a mí no me sale el inglés. El checo suena curioso. Nos dan un zumo gratis y una magdalena asquerosa. Menos mal que tengo a Murakami...


8.00 - Aterrizo en Praga. Me quedan 3 horas de espera y estoy más sóla que la una. ¡Coño, que no usan el euro! Todos los precios vienen expresados únicamente en coronas checas. ¿Cuánto serán 600 Kc? Se me ocurre un método de conversión aproximado (algo parecido al índice BigMac pero de andar por casa): el precio del café. Afortunadamente en la máquina aparece el cambio: 1 euro = 22 Kc. Ya puedo hacer compras con mi VISA.

9.45 -
Me aburro soberanamente. He recorrido la terminal de cabo a rabo, he jugado una partida en la NDS, y he leído otro par de capítulos. Encuentro un televisor sintonizado en el Eurosport alemán que repasa los resultados futbolísticos europeos. Menos es nada.


10.10 -
Además del cristal de Bohemia parece que también es típica la absenta. Supongo que ya no tiene nada que ver con la mítica de antaño, pero creo que estará bien probarla. Esto será un regalo comunitario. Cierro el lote de regalos.


10.20 -
Por fin asignan puerta a mi vuelo. En la sala hay un grupo juvenil deportivo del Líbano. Parecen entusiasmados, hacen ruido, gastan bromas, cantan... Los chicos hacen fotos a las rubias. Aún no he visto ni una sola chica guapa en toda la terminal ¿Dónde están las famosas bellezas checas? Yo sigo con Murakami.


11.10 -
Despegamos en dirección a Madrid. Voy sola en mi fila, lo que me hace sentir más cómoda. Nos dan de comer un bocadillo seco y frío de queso. Vamos, igualito que en Lufthansa. Seguro que esas dos cabronas se están poniendo moradas. Tras varios capítulos de mi libro, echo una cabezada.


12.30 -
Despierto y sigo con mi libro, que es raro pero intersante. Me pongo los cascos también. Suena Amon Amarth: "Twilight of the Thunder God". Como siempre, no me dejan disfrutar de la música. El asistente de vuelo me pide que suba la cortinilla de la ventana ¿Que afecta al aterrizaje? Mi no entender. Sigo leyendo un poco más.


14.00 -
Aterrizamos en la T4. Eso implica que me pillo el taxi sola porque no voy a ir a buscar a las otras dos a la T1. Hace un calor espantoso. Quiero volverme a HH. Y mañana vuelta al curro. ¡Qué depresión más grande!

lunes, abril 19, 2010

Twitter y el volcán.

Quedan cuatro días para saber si iremos o no Hamburgo. Todo depende de la evolución de la nube de cenizas del Eyjafjallajökull. Los aeropuertos de media Europa están cerrados y hay un caos total en el transporte de viajeros. Las compañías aéreas hacen vuelos de prueba para intentar reabrir el tráfico aéreo. La información disponible es escasa y mala. Especialmente lamentable son las páginas de los supuestos centros oficiales de información, es decir, AENA y el Ministerio de Fomento. Echo de menos un instrumento tipo "twitter" donde poder recibir información actualizada de la situación, no sus tristes notas de prensa. Esto ayudaría a liberar la presión sobre los teléfonos de información, pero ya se sabe que aquí no nos caracterizamos por nuestra inteligencia. Esto deja claro que la tecnología que tenemos es una mierda y la poca que funciona no sabemos emplearla. Al menos existe una página de turismo en alemania que permite recibir ciertas actualizaciones.

Acabo de ver el pronóstico metereológico de la RTL explicando que el viento del norte empujará la nube haciéndola desaparecer desde el norte de las islas británicas. Movida por la curiosidad, he googelizado un poco hasta encontrar una página del National Environmental Research Institute de Aarhus (Dinamarca) donde aparece la previsión evolutiva de la nube para los próximos días.
El resumen: no pinta bien.

Un inciso: la erupción del volcán comenzó hacia Ostara, pero es una segunda erupción causante de semejante cantidad de cenizas. La explicación exacta es: "La segunda erupción, sin embargo, fundió una gran cantidad de hielo glacial con lava ya enfriada y fragmentada en partículas arenosas vítreas que fueron elevadas con el penacho volcánico que ascendía".
Fuente: Observatorio.info (contiene también una "interesante" discusión sobre la curvatura de la s estrellas en la foto).


sábado, abril 17, 2010

"I Attempt From Love's Sickness To Fly"



Ésta podría ser yo. Más o menos (más menos que más). Isabel me ha propuesto cantar esta canción y ahora tengo que aprenderme la melodía. No es una canción larga, no es demasiado exigente y se repiten las estrofas. Vamos, que me siento capaz.

De lo que no me siento capaz es de afrontar la segunda propuesta: cantar en un coro. Creo que lo pasaría muy mal, aun estando arropada por el resto del grupo. Además, tampoco creo que me guste tantísimo cantar como para invertir tiempo, esfuerzo y cuerdas vocales en esto.

Pero esta idea coincide con una serie de "señales" (yo y mis señales) que me hablan de cambios. Y esto sí me parece importante.

domingo, abril 04, 2010

Gran Vía: 100 años

Tal día como hoy hace 100 años, el rey Alfonso XIII colocaba la primera piedra de esta emblemática calle de Madrid.

Para mí este centenario tiene un significado especial porque esta calle me es muy querida. La Gran Vía no sólo era el comienzo del centro de Madrid, que entonces evocaba algo lejano, también tenía algo de mágico. Allí llegaba de niña con el autobús en busca de las cosas más variopintas que no se encontraban en ningún otro lugar de la ciudad. Otra forma de magia era el cine, donde íbamos en familia a aquellas salas de sesión contínua; allí vi todas las películas clásicas de Disney.

Hoy todo eso ha cambiado y no siempre para bien. Junto al evidente deterioro de la zona centro, la Gran Vía se ha convertido en una zona comercial más, donde aparecen las mismas franquicias que encontramos en cualquier centro comercial.

Afortunadamente aún quedan señas reconocibles. La más importante, la arquitectura de sus edificios y las esculturas de sus tejados, conocidos por las películas "Abre los ojos" de Amenábar, "La comunidad" de Alex de la Iglesia y, sobre todo, "El día de la Bestia" del mismo director. Mentiría si no dijera que tengo mi favorito; quizá el edificio Metrópolis sea el más bello de todos, pero para mi gusto me quedo con el Capitol y su sempiterno letrero de Schweppes encendido. Espero que al menos esto pueda durar otros cien años más.

¡Feliz cumpleaños, Gran Vía!

viernes, abril 02, 2010

La solitude organisative (Miquel Barceló)

Aprovechando el tiempo libre del que disfruto en estos días, fui a ver una de las exposiciones que tenía en mi lista "La solitude organisative" de Miquel Barceló, que se expone en Caixa Forum.

Barceló es para mí un artista prácticamente desconocido y nunca he sentido especial interés por su obra. Quizá la palabra "jeta" es un término que siempre he asociado a Barceló en mi mente. Pero desde que hace un tiempo una conocida expresara su interés por visitar la muestra y pensé que quizá yo pudiera encontrar algo en ella. Y así fue.

Quitando las obras de naturalezas muertas, que no me gustan en general (la composición "Exvoto a la cabra" me resultó casi repugnante), el resto de la exposición me ha parecido muy interesante. Llegas a un cuadro y no ves absolutamente nada; de pronto los trazos más sutiles empiezan a componer formas reconocibles: una jirafa, un caballo, una mesa..., y finalmente la representación completa aparece ante tus ojos. Parece un juego y por eso resulta divertido. Cierto es que no sucede con todas las obras, pero quizá es falta de entrenamiento.

Lo mejor: las acuarelas africanas. Son increíbles. Es el encanto de la abstracción (no pura): apenas son cuatro trazos, pero te permiten ver la gente, los ropajes, las sombras, las barcas, los camellos, y las construcciones. Lástima que haya que pasar por los bodegones antes de llegar a ellas. Pero merece la pena.

Wyrms (Orson Scott Card)

Hacía mucho tiempo que no conseguía terminar un libro. La causa: la falta de tiempo y el cansancio por estrés. Ha tenido que llegar la Semana Santa para poder poner todo a un lado y retomar una actividad que casi siempre me resulta grata, especialmente cuando llega a mis manos una historia entretenida como es "Wyrms".

No es un libro redondo por varios factores. El más grave es que el final se precipita un poco, para mi gusto. Pero es una buena historia, cargada de mucha filosofía y quizá algo de teología. Una lectura muy apropiada para estas fechas :-)

"Wyrms" narra el viaje de Paciencia, una chica de quince años destinada a ser la madre o la destructora del mundo. Tras la muerte de su padre, Paciencia se pone en marcha a encontrarse con su destino. En ese viaje irá descubriendo quién es ella, más allá de la leyenda y las etiquetas, y cómo afrontar su destino.

El resumen podría ser: todos tenemos un destino del que no podemos huir, pero sí podemos elegir cómo llegar a él y cómo enfrentarnos a él, y es esa voluntad la que nos hace libres.