lunes, diciembre 31, 2018

Agua


Este es el último post de este año, pero también de este blog. Tal como decía, sacrifico este blog para Mari, como un acto más de mi muerte simbólica que signifique algo para ella y para mi Inconsciente. Es un paso de compromiso, de afirmar que apuesto por mi cambio, por matar la persona que era y convertirme en una expresión. Es un sacrificio consciente, un suicidio, un asesinato.

Elijo este día porque me parece muy simbólico. Y no lo hago tampoco de cualquier manera: elijo el agua para morir, porque este elemento tiene muchísimo significado para mí.

Es, para empezar, mi elemento favorito, con el que tengo una conexión especial desde que era pequeña (aunque creo que estoy virando a la tierra). Mi madre dice que la primera vez que vi el mar, me fui directa al agua. Yo siempre he sido feliz en sus orillas y en sus olas. Tengo alma de sirena. Esa conexión se ha mantenido a través de los años.

Además, soy Piscis, signo de agua, de finales, de disolución. Piscis se simboliza como el mar, y es, sin duda, el mar donde van a morir todas las aguas y se integran con toda su experiencia adquirida en el camino hasta la desembocadura. Piscis es donde muere el zodiaco para comenzar un ciclo más, una vuelta más. Es la matriz gestante de la primavera (Aries). Es el signo del inconsciente colectivo.

El agua son emociones y sueños. El agua limpia y purifica. El agua sana.

El agua es también un símbolo de vida, porque la vida procede del agua y es el agua la que mantiene la vida. Tiene una clara referencia a la bolsa uterina donde nos adecuamos para venir al mundo.  Así mi nueva yo se gesta en agua para salir al mundo (aunque lo haga en Capricornio). Morir para renacer.

Así muere este blog que representa lo que fui. Pero nos vemos (quizás) más allá de mi sombra.

viernes, diciembre 28, 2018

2018, la noche oscura del alma


Quedan algunos días para que acabe este año, pero creo que es momento de ir recapitulando y finiquitando de cara a empezar el nuevo año. Solamente puedo decir que tengo muchas ganas de cerrar este 2018, aunque en realidad quedan todavía unos meses para que venza mi año 7. Aun queda espacio para las "sorpresas". 2018 ha sido un año muy duro, tal como lo he vivido y lo recuerdo, con experiencias muy duras que, inevitablemente, me han cambiado como persona. De hecho, podría decirse a modo de resumen que en este año he vivido la noche oscura del alma, porque he muerto y ahora transito el inframundo en espera de que llegue un tiempo para renacer, si eso es posible.

Fundamentalmente ha sido un año de pérdidas, pérdidas difíciles y dolorosas. Diría que se agrupan en tres bloques: el fallecimiento de mi abuela paterna, la pérdida de la persona a la que más quería, y la pérdida de BH. Estas pérdidas y todo lo que ha acontecido en torno a ellas generaron un gran número de emociones incómodas, tal como le gusta llamarlas a Raquel. Creo que el abanico es bastante amplio: me he sentido triste, hundida, herida, rota, maltratada, abusada, rechazada, ninguneada, ignorada, desplazada, abandonada, humillada, engañada, derrotada, resentida, frustrada, iracunda, culpable, arrastrada, desconcertada, perdida, confusa, descolocada, desesperada, desesperanzada, desganada, distante, indiferente, muerta...He vivido el dolor y el vacío más grandes que jamás sentí. He rozado momentos donde pensé que el dolor y la pena me devorarían por dentro, y que la locura se llevaría mi mente. He querido morir, he querido desaparecer. He perdido la ilusión y el futuro.

Sin embargo, he sobrevivido, aunque el coste ha sido alto: el precio de mí misma. La persona que yo era, ya no existe. Se perdió en el dolor. Y ahora simplemente no sé quién soy, me estoy buscando, me estoy construyendo.

Quizás sea injusto simplemente maldecir este año sin dar gracias por las lecciones aprendidas, y sin apreciar las cosas buenas que tuvo, que también las hubo, aunque no fueran muchas.
Como lecciones me quedo con las siguientes:
  •  El amor no lo puede todo. Da igual lo grande, intenso, bello y puro que sea tu amor, lo mucho que te esfuerces, lo mucho que luches y lo intentes, lo mucho que te des, lo mucho que entregues y estés dispuesta a entregar. Simplemente no es suficiente. Me parece triste, pero es así en mi realidad.
  • El dolor físico puede ser tan grande que anule todo lo demás. Cuando el dolor es tan sumamente fuerte, no existe ni la identidad, ni la mente, ni la emoción. En esos momentos únicamente hay supervivencia. No sé si los analgésicos tardan en hacer efecto o es que realmente necesitaba una dosis doble. Tengo dudas sobre mi umbral del dolor.
  • Soy la única persona que va a estar a mi lado pase lo que pase. Cuando no hay nadie más, siempre quedo yo. Tengo que aprender a confiar en mí, tengo que aprender a trabajar conmigo, tengo que construir una relación bonita conmigo. 
  • Llevamos en nuestro interior creencias y mandatos que nos impiden crecer y evolucionar. Creencias grabadas a fuego, tan arraigadas, tan familiares, que nos impiden ver lo mucho que nos limitan y nos dañan, incluso aunque provengan de nuestros padres y nuestra familia. La fidelidad familiar puede ser muy pero que muy perjudicial.
  • Tiendo a creer que el sufrimiento es una resistencia a un proceso de cambio. El sufrimiento procede de negarse a ese cambio porque hay que romper estructuras muy firmes sostenidas por creencias arraigadas que se niegan a desaparecer. Da igual lo mal que estemos en una situación, nos aferramos a lo conocido y familiar. Es el "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". Perpetuamos el malestar por miedo a arriesgar, por miedo a dejarnos llevar. O por fidelidad familiar a nuestro sistema, aunque esté muerto. 
  • Pero el sufrimiento es también el resultado de unas expectativas no cumplidas y unas ilusiones rotas con las que hay que vivir.
  • La mente se protege contra el dolor y contra lo desconocido, y para ello va a desarrollar estrategias como la distracción o la ceguera. Nos negamos a ver, nos negamos a sentir. A veces me sorprendo al descubrir los velos que han tapado mis ojos sin yo ser consciente de que los llevaba encima. Pero, al menos, cuando el dolor ha aparecido, he intentado no esconderme. He querido afrontarlo y sentirlo en la medida de lo posible para poder sanar. No sé si lo he conseguido del todo, porque los mecanismos inconscientes habrán manipulado más de lo que yo habría querido (así es el inconsciente). Puede que sea mejor así.
  • El trabajo y el gimnasio han sido dos grandes anclas. De no ser por ellos, me habría vuelto loca. Ellos me han proporcionado el foco que necesitaba para no ser arrastrada hacia un lugar muy oscuro en mi mente. La familia ha sido otro ancla importante, aunque después he sabido que también ha sido un lastre durante mi vida, por el tema de la fidelidad familiar.
  • He conseguido adquirir un hábito de comida saludable, donde el azúcar y los hidratos se han reducido. En fiestas es más complicado mantenerlo, pero nada que ver con el inicio. El momento más duro fue entrar en cetosis para superar la adición. He adelgazado unos cinco kilos y me siento fuerte. Creo que mejorar mi microbiota ha repercutido positivamente en mi serotonina.
Como experiencias, me quedo con las siguientes:
  • La experiencia de BH fue preciosa, por corta que fuera. Es algo muy bonito sentir la vida crecer dentro de una misma. Ahora él no está, pero tiene un espacio reservado en mi sistema familiar. Ha sido reconocido y aceptado en el sistema, y debería estar en paz a nivel genealógico.
  • Los Dolomitas habrían sido más hermosos de no haber estado tan próximos a la muerte de BH. Me habría gustado verlos con él. Aun así es un paisaje impresionante.
  • También habría querido compartir Ávalon con él. Ávalon me dio un significado y un camino, que ahora intento recorrer. Así llegué a la Primera Espiral y a su grupo, donde quizás encuentre una tribu. O no. En realidad me da igual.Siempre he sido una bruja solitaria y ecléctica, me las apaño bien sola.
  • Quizás, gracias a la muerte de BH, haya podido descubrir los patrones y mandatos con los que cargo, reparando la historia de mi bisabuela. Es un mandato familiar fuerte: no hijos, no pareja, así como la búsqueda del padre. Y cargo con el miedo y la vergüenza de ella. Es como una condena de la que quizás no pueda escapar jamás, la condena a una vida solitaria. Saber esto me ha dado un trabajo personal a explorar, que me está resultado un poco duro, porque la mente se protege de muchas formas. Pero estoy siendo generosa con mi terapia, esforzándome, poniendo de mi parte, y tengo una terapeuta bastante cañera que no me permite esconderme. Llevo desde octubre explorando mi incosnciente y sacando la mierda que hay guardada ahí, y ha sido doloroso y difícil. Me queda trabajo por delante, bastante, y va a ser duro, pero quiero hacerlo. No sé dónde voy, y a veces la incertidumbre me mata (como buena controladora que soy), pero quiero hacerlo. Además, ahora que no tengo futuro, que no espero nada de nadie, y que he visto mis patrones, me siento más liberada.
Pasamos a cosas más alegres. Los conciertos: hubo varios y muy buenos. Me cuesta decidirme entre el de Pearl Jam y el de Nightwish para elegir el mejor, aunque el de Machine Head también fue muy bueno. Elijo a Dry River como descubrimiento del año. La música también ha cambiado en mi vida. Ahora me apetece escuchar menos metal, especialmente grupos muy oscuros. Pienso en álbumes como el "Hatebreeder" de COB y es que me pongo mala sólo de pensarlo. En cambio, me ha dado por los binaurales, que me transportan a un espacio en mi mente donde sólo hay paz. Creo que la paz es fría, pero produce bienestar. Hay quienes dicen que es la única felicidad que existe.

Me encantó el musical "El Rey León".

He hecho muchísimos cursos este año. Los he disfrutado, aunque creo que no les he sacado mucho provecho. Es una pequeña compulsión personal por el conocimiento que tiene que cambiar el próximo año, aunque va a ser difícil porque me siento atraída como una luciérnaga a la luz, porque todo me parece interesante. Es mi ala 7. Sí, Eneagrama quizás haya sido el curso que más me ha gustado y que más me ha calado. Eneagrama me ha enseñado mucho sobre mí misma y sobre los demás. Pero más me ha enseñado la vida. Sigo aprendiendo.

He participado en varias constelaciones. Se me dan bastante bien en general, teniendo en cuenta lo mental que soy. Reconozco que esa disociación es un problema, en cuanto a que no me permite zambullirme completamente en la actividad, pero puede que sea un mecanismo de defensa que me evita caer en cosas muy chungas. Me encantaría poder tener más intuición y más conexión con mi ser, que pasa por aprender a desconectar la mente.

Este año cerré mi último proyecto como coordinadora. Fue WITDOM, en Eslovenia, rodeada de nieve y un consorcio estupendo. En parte el mérito es mío, el haber conseguido ese buen rollo entre todos, y es mucho mejor resultado que la propia review del proyecto. Me siento afortunada por ello. En realidad, si lo pienso bien, no he conocido un consorcio malo.
Después de WITDOM he pasado a otras tareas. A veces echo de menos los proyectos y estar en las trincheras, pero mis retos actuales no son precisamente menores. Mi preocupación actual está en el grupo de la PPM, guiarlos, cuidar de ellos, y darles un sentido. Hay día en que los mataría, pero tengo un grupo estupendo. Ojalá consigamos mantener la sintonía en el nuevo año. Empezamos con el curso de PM2 que va a reunir a todos los jefes de proyecto, incluyendo los de fuera de Madrid, y eso espero nos ayude a estrechar lazos. La verdad que no he pensado mucho en cómo quiero que sea el trabajo en el 2019.

Mis círculos sociales han cambiado. Creo que estoy transicionando de unos a otros. Desde la muerte de BH los reduje al mínimo. He estado muy distante y muy replegada en mí misma, sin ganas de socializar ni compartir. He perdido gente en el camino, y creo que me resulta difícil retomar ciertos contactos porque los veo como en otro plano, como si ya no tuviéramos que ver. Pareciera que otros surgen, aunque no me hago ilusiones. En realidad me da un poco igual ahora mismo.

Y así entramos en 2019, que no creo que vaya a ser un año suave tampoco. Astrológicamente vamos a tener los nodos lunares en Cáncer y Capricornio, donde se va a dar la temporada de eclipses. Tocan temas de estructura y de familia (de lo que es familiar y hogar para nosotros). Todo se va a deshacer para emerger desde otra perspectiva. Creo que estoy bastante alineada con el proceso. Ya veremos.

lunes, diciembre 24, 2018

Celebraciones de Solsticio

Solsticio es una palabra que deriva del latín "sol sistere", que significa "sol quieto". Se debe a que el sol en su trayectoria, cuando alcanza el solsticio aparece tres días seguidos en el mismo punto, lo que le hace parecer detenido. Para los pueblos antiguos, esos días representaban la muerte de sol que renacía para traer de nuevo la vida, y completar un ciclo. Es un punto suspendido en el tiempo entre lo que muere y lo que ha de nacer, el pensamiento origen de la vida. Desde un punto de vista del mentalismo, nada puede ser antes de haber sido pensado o imaginado, ni siquiera la creación.
Pero ese instante de impás se da todos los días en nuestro mundo, en ese tránsito que sucede entre el día y la noche, y que llamamos atardecer y amanecer. También en ese instante de apnea que existe entre la inspiración y la exhalación, y entre la exhalación y la inhalación. Todo se disuelve y vuelve a emerger, quizás no de la misma manera en que estaba cuando desapareció.
Esta época es exactamente lo mismo. Estamos en un momento de desintegración para volver a emerger en el nuevo año. Por eso hacemos planes y envisionamos lo que queremos que sea.

Celebramos el renacimiento del sol, el sol invicto de los romanos, y da la casualidad que se me acumula el trabajo con tanto ritual. Comencé el viernes, con el ritual organizado por la gente de Viajes Sagrados. Fue un ritual bastante multitudinario, a pesar de que no reunieron finalmente a toda la gente que inicialmente había prevista. Eso le da fuerza al ritual, porque la energía de los presentes suma al conjunto. Utilizaron como ancla ocho lugares sagrados colocados en las direcciones cardinales. Desde el primer instante, a mí me llamó Iona, la isla del norte (aunque situada en el sureste), la isla que contiene la energía primigenia de la Tierra. Sé que quiero ir allí, aunque no es un lugar fácil, y menos con los precios que existen. Me atrae porque la siento salvaje y libre, porque es otro lugar recóndito donde poder perderse. Y porque tiene selkies y frailecillos. Quizás algún día...

Hubo muchos detallitos. Uno de ellos consistía en escoger una tarjeta con una palabra. Me salió "Vitalidad". Supogno que cada palabra tiene un significado especial para cada persona más allá de la acepción general. ¿Qué significa la Vitalidad para mí? Lo tengo que pensar bien para saber en qué me puede influir.
Pasa el rato, y nos dan el detallito especial del ritual: una vela para encender el día de resurgir del sol con otra palabra. ¿Qué sale? "Fuerza Vital". Yo a esto lo llamo sincronicidad, y me encanta. Luego supe que era una de las primeras manifestaciones de la diosa Mari.

El evento de Viajes Sagrados me ayudó a encontrarme con varias mujeres maravillosas que he conocido por diferentes lados y que convergieron anoche, todas relacionadas, y todas con una energía muy especial. Olga en concreto es un superespejo, no podemos tener vidas más paralelas, aunque poco tenemos que ver la una con la otra. Pero si te vas de cena, te olvidas de los espejos, y puedes disfrutar de una cazuelita de marisco rica.

El sábado fue el ritual de Yule del Templo de la Diosa en Madrid. Fui por curiosidad y terminé invocando a Noctiluca, la madre de las aguas. Me dieron a elegir entre ella y Metragirta. Supongo que la elegí por la conexión especial que siento con las aguas, pero me apetece invocar a Metragirta. He pensado que el día que la invoque voy a darle gracias por la cerveza en todas sus variedades menos por la Cruzcampo. Creo que Jana va a flipar, pero le hará gracia.
Invoqué a Noctiluca y estaba nerviosa, ni sé lo que dije. No sé si a ella le gustó mucho mi invocación porque después en la noche tuve un sueño muy raro con un holocausto marino a base de pulpos, langostinos, langostas, bogavantes y peces. Sé que el sueño viene de ella, pero no tengo ni idea de lo que significa, ni si es bueno o malo. Voy a dar gracias porque al menos tuve una señal.

Antes de dormir hice la bendición del útero de Miranda, a pesar de que estaba un poco cansada. La diosa Mari se presentó, pero no lo supe hasta el día siguiente, cuando estuvimos hablando de ella en la Espiral. Previamente, durante el ritual de Yule, le comenté a Ariana que ese día había sentido en mí una energía femenina muy fuerte, muy dura y fría, que no tenía compasión (tipo la Reina de las Nieves del cuento), y que me había impactado sentir eso dentro de mí. Me dijo que era Mari. Le comenté que Mari me pedía un sacrificio de identidad. Es verdad que yo he empezado a cambiar ya, pero ella pedía algo muy concreto, este blog. Y la verdad que no sé cómo hacerlo, porque no sé si tengo que mudarme a otro blog (con todo lo que ello supone), o puedo simplemente buscar una forma de suicido simbólico que la satisfaga. Tiene que ser algo suficientemente simbólico para que tenga sentido y peso tanto para ella como para mí, porque tiene que ser algo grande que afirme mi cambio.

Lo que pide Mari hay que dárselo, y a cambio recibes más de lo que crees. Por ejemplo, sacrifiqué mi pluma de corneja, pero a cambio me dio un abanico para purificar, que contiene mi propia pluma sin daño alguno. Es decir, que me la devolvió intacta y mejorada. Es una bendición realmente. Así que no me da miedo sacrificar el blog, lo que no sé es dónde empezar después.

El caso es que durante la bendición recibí una imagen de nieve, que era Mari. Todo era nieve a mi alrededor, y era frío, pero también hermoso, y suave, tranquilo, quieto, silencioso. Había mucha paz y delicadeza. Y me vi como una loba blanca aullando a la luna. Fue una imagen impactante.
Después el ritual continuaba con cintas para la meditación del círculo de hermanas. Yo había escogido los colores de Navidad: blanco, verde, y rojo, y resulta que son los colores de Mari. El rojo además, lo elegí para mí sin saber, y resulta que tuvo mucho que ver con mi útero. Me sentí tan alineada con la naturaleza...


Y para rematar, la Primera Espiral, donde oficialmente ya conocí a Mari, la diosa del norte, la diosa del aire. De toda la sesión no puedo hablar, y mira que se aprende aquí. Oye, que no sabía que Akelarre en realidad significa "prado del macho cabrío", que es el nombre del prado de Zugarramurdi, que está relacionado con Akerbeltz, consorte de Mari.

Me tocó invocar a Ama Lur en el oeste, y con ella mucho mejor, primero porque tenía la experiencia de Noctiluca, y segundo porque su esencia tiene mucho que ver conmigo. Hasta diría que más que Noctiluca, quién me lo iba a decir.

Sí quiero mencionar la meditación de la tarde, porque fue muy importante. Era una meditación sobre los miedos que tenemos en nuestro interior. Empezamos en regresión, partiendo desde el presente hacia atrás. Yo tenía claro cuál era mi miedo, porque lo había trabajado con Paz el viernes en terapia. Partí de ahí y llegué a un miedo muy antiguo de mi infancia. Era el mismo miedo pero expresado de forma diferente. Es el miedo al abandono, la herida del abandono, que me ha hecho comportarme de una manera muy concreta en la vida, difrazado de otros miedos y estrategias vitales, capa sobre capa, muy profundo y escondido en mi interior. Pero ahí me quedé dormida (normal cuando haces la meditación después de comer). Cuando volví en mi ser había perdido el hilo de la meditación, y sin embargo, mi Inconsciente había estado escuchando porque, en ese momento, tuve una revelación: el miedo del abandono jamás fue mío, sino de mi bisabuela, de la que soy doble. Fue tal el schock, que casi me salgo de la meditación en ese momento. Ahora sé que la vergüenza y el miedo son suyos, así que se los voy a devolver.

Me quedé tan relajada después de la Espiral...y hoy me he levantado con mucha energía, muy exultante. Preparada para el último ritual, el más cristiano, que ya es una tradición dentro de la cena de Nochebuena de la familia. Quiero involucrar a mi sobrino en el mismo, si se deja, porque creo que le va a hacer gracia estar en los preparativos. Al resto no les va a gustar tanto, pero va a ser divertido.

Después de hoy empiezo a hacer limpia, a soltar como las hojas de los árboles. Es el regalo de Mari. Pero hay tanto por limpiar...Poco a poco. Empezaré por la casa.

viernes, diciembre 21, 2018

Maltrato

Arranca el invierno con la entrada del sol en Capricornio. Yule, el solsticio de invierno, el regreso de la luz, la promesa de la vida. Pero además mañana hay una luna llena en Cáncer, una luna en domicilio, que tiene mucho que ver con nutrirnos a nosotros mismos. En torno a estos dos puntos se han organizado una serie de celebraciones que van a hacerme tener un fin de semana un poco ajetreado. Creo que ya estoy un poco agobiada porque no sé bien cómo voy a encajar todo, pero siempre termino consiguiéndolo, así que no será mayor problema.

Pero todo esto será más divertido cuando me reponga de la sesión de terapia de hoy. Cada sesión es un golpe a la línea de flotación, y las dos últimas han sido particularmente fuertes. Nadie dijo que la sanación fuera sencilla, pero más bien diría que es tremendamente dolorosa, sobre todo cuando tengo enfrente a alguien como Paz que no va a sentir compasión por mi dolor, porque eso sería dar cancha a mi mente para poder escapar de lo que tengo que ver. Así que ella hurga en la herida y yo sangro. Es como si tocara directamente en el nervio y el dolor se propagara por todo el cuerpo. Lo siento especialmente en el pecho y en el plexo, pero la flojera es general.

El resumen de la sesión lo he encontrado en la siguiente frase:


En mi caso se refiere a cumplir con los mandatos familiares. No creo que haya hijos más obedientes y sumisos que yo, ni más equivocados, siguiendo las normas, los valores y las creencias familiares, lo que mi familia esperaba de mí, evitando decepcionar o traicionarles siendo yo misma. No digo que mis padres hayan sido malos, porque han hecho lo mejor que podían con lo que sabían (como todos), pero me han castrado de una manera brutal (de manera inconsciente). Nunca he sido yo (por ser como ellos querían - inconscientemente) y ahora no sé quién soy. Así que efectivamente, se puede estar equivocado (muy equivocado) por las razones "correctas" (¿correctas?).

No sé en qué momento decidí que ser yo era algo malo, pero siempre he tenido esa sensación de ser una persona defectuosa, de que en mí había algo horrible que jamás iba a ser aceptado, y por tanto, mi estrategia de vida ha sido el escondite. Pero cuando me preguntan ¿qué hay de malo en ti?, no sé qué responder. No lo sé.

Esa sensación de inadecuación explica mi fobia social, así como la superficialidad de la mayoría de mis relaciones sociales, dado que no permito que la gente se acerque y escarbe. Conocen una parte de mí, pero no es la auténtica. Seguramente uso muchas máscaras con las que presentarme al mundo, disfraces que puedo controlar para que no se vea lo que yace dentro. Hablo poco de mí y lo que hablo suelen ser cosas intrascendentes. Incluso cuando he empezado a hablar más abiertamente de mi afición a la astrología, de las terapias alternativas, o de mis aficiones más peculiares ha sido siempre desde un punto de distancia medido para que me aporte seguridad, la seguridad de que no me van a encontrar y no me van a hacer daño. Que no me hagan daño es algo importante para mí, y aun así me lo han hecho, por mucho que luego finja que apenas me ha rozado.

Me he abierto a algunas personas, no muchas, pero han hecho daño. Hay alguna relativamente reciente. Esto tiene su truco porque es como una profecía autocumplida: si te abres, abusan de ti, te maltratan, te dañan, entonces ¿para qué abrirse? ¿cómo puedes confiar? ¿cómo puedes creer? Y entonces te repliegas. "I am a rock, I am an island".

Hoy he retrocedido a los 18, porque fue ahí cuando sentí por "primera" vez la libertad. Y en vez de aprovecharla en mi favor, me enjaulé en el intento de cumplir con las expectativas familiares. En esa época no hice más que estudiar sin descanso, para no lograr nada, y encima para tener que soportar la cara de decepción de mis padres, como si encima me hubiese ido de juerga cada día.

Siento mucha rabia, pero sobre todo la siento contra mí por haberme traicionado de esa manera, por no haberme protegido, por no haberme rebelado, por no haber dado la cara por mí, por haberme sometido sin más, por permitir que el mundo, la sociedad y mi familia pasaran por encima de mí. Me da rabia porque todo lo que yo creía era falso para mí, pero yo no lo sabía y lo acepté a costa de mi tiempo, mi esfuerzo y la vida que yo merecía.

A la mierda la familia y sus creencias.
A la mierda las expectativas sobre mi persona.

Me da rabia porque ya es muy tarde y no puedo dar marcha atrás para reparar eso. He estado viviendo algo que es metira y ahora no sé qué hacer. He perdido mucho tiempo y estoy muy malherida. Me siento tan perdida, tan hundida, y tan fracasada. Y tan sola. Y encima ahora tengo que confiar en mí para poder salir adelante, cuando soy la persona que más daño me ha hecho.

He vuelto a los 18 y he hablado con mi niña interior, que por supuesto está herida. En el Inconsciente no hay tiempo, así que si algo he sanado ahí, se habrá propagado en el tiempo hacia adelante y quizás sienta los efectos pronto. Sí, podría ser el argumento de una película de ciencia ficción.

Sin embargo, llevo llorando prácticamente desde que terminé la sesión, sacando la emoción, que no es poca (madre mía, ¿cuánto he llorado yo en lo que va de año?). Supongo que es positivo, no lo sé. Luego me evadiré a través de los rituales, esperando que hagan una magia que me hace falta para poder agarrarme a algo. Pero primero tengo que adecentar un poco el ánimo porque no quiero terminar llorando en público, y estando tan alterada como estoy, la probabilidad es alta. Voy a hacerme con Rescue Remedy, un poco de respiración profunda, y siempre puedo fingir que estoy resfriada para no dar muchas explicaciones.

jueves, diciembre 20, 2018

Estilismos

Parte de mi terapia consiste en cambiar mi imagen. Ya me he cambiado el pelo, más o menos, pero aún queda mucho por hacer. Así que ayer quedé con una estilista de moda para ver cómo cambiar mi forma de vestir. Vi en Groupon una actividad relacionada, bastante bien de precio, y me animé a hacerlo.

No es que haya sido fácil. Obviamente no es algo con lo que me sienta cómoda, porque lo de combinar colores y complementos no es algo que me haya llamado la atención. Incluso aun teniendo una madre modista bastante presumida (alazo 3). Creo que podría haber aprendido mucho en mi infancia, pero simplemente es algo que he rechazado. Y mira que me gustaba jugar a los recortables...

Mi mayor temor tenía que ver con resultar demasiado torpe, sin embargo encajé con la estilista a la perfección. Lo que me divertí y me reí en la sesión con ella. Me sentí tan cómoda que creo que salió esa parte de mí que resulta más divertida. Me lo pasé muy muy bien. Y encima ella era zurda. Tenía muchísimos rasgos masculinos (¡caza con rifle!), pero luego tenía muchos toques femeninos, así como un conocimiento total de las prendas y los accesorios.

Nos tiramos cuatro horas juntas cuando la actividad supuestamente dura una hora y media. Se me pasó el tiempo volando. Eran las diez de la noche cuando terminé y tuve que buscar un local para cenar porque me moría de hambre. El reto: encontrar algo en Moncloa que estuviese abierto y no lleno de adolescentes.

La actividad consistió en una parte de teoría sobre colores y complementos que me pareció muy interesante, seguida de una parte más práctica. Aprendí cosas como que:

  • el anillo se lleva en la mano dominante y el bolso en la contraria
  • los anillos en sendas manos no pueden indicar personalidades diferentes
  • el tamaño de los pendientes tiene que ir acorde con el largo del collar
  • no se puede llevar más de tres colores encima y que hay que sumar por puntos: los neutros puntúan 0.5, los colores 1, y los estampados 1.5
  • hay que duplicar colores
  • no me dio muchos consejos sobre los colores a usar, pero en las pruebas se ciñó al azul y al frambuesa (más los neutros, claro).
  • medias se llevan del mismo color que los zapatos, pero no es necesario combinar zapatos y bolso
  • los pendientes, collares, pañuelos, bolsos y anillos suman al color. El esmalte de uñas también.
  • el camel pega con todo, que dulcifica mucho, y que hay que considerarlo dentro del fondo de armario. La verdad que queda muy bien, me gusta mucho.
  • el negro endurece muchísimo
  • que si tengo una falda estampada, use la claridad para combinar en vez de el estampado. Si la falda es clara, combinar con blusa negra; si es oscura, combinar con blusa blanca.
  • el tacón alarga la figura, especialmente con el largo de falda. Cuanto más larga la falda, más tacón para que se vea pierna.tengo cuerpo de trapecio y tengo que dar más predominancia a mis caderas que a mis hombros; que debería llevar colores más oscuros arriba y claros abajo, porque lo oscuro reduce y lo claro aumenta
  • prohibido las rayas horizontales, sobre todo en la parte del pecho.
  • use largos de mangas 3/4 o que me arremange para que se vean las muñecas, que estiliza mucho.
  • use escotes en V o que se vean las clavículas. Nada de cuellos altos o cuello caja.
  • use pantalones rectos o de campana
  • use faldas evasé
  • use cazadoras vaqueras con vestidos, nunca con vaqueros (que es muy Dolly Parton).


No recuerdo mucho más, pero me va a enviar un dossier. 
También me regaló un anillo que hacía juego con los pendientes que llevaba ayer y un colgante de plata largo con un cordón color camel, para que empiece mi colección camel.

No sé, muy divertido y muy recomendable.
Ahora me toca darle una vuelta al armario y a los complementos que pueda tener. Ya sé que tengo mucho trabajo por delante y que la paga extra no da para tanto.

miércoles, diciembre 19, 2018

La manifestación del reptiliano

Recientemente en el curso de gestión vimos un vídeo que ejemplarizaba cómo se manifiesta el cerebro reptiliano en el comportamiento de las personas. Es un vídeo de una novia que está muy disgustada porque no está contenta con el peinado que le han hecho en la peluquería, y en un arrebato, agarra unas tijeras y se corta el pelo a una hora de la ceremonia. El vídeo produce muchísima perplejidad porque no es racional para nada. Y así es el reptiliano cuando ha asumido las funciones de dirección: se anula el neocortex y se deja de pensar desde la razón. Como el reptiliano es el cerebro más antiguo y más poderoso, no hay nada que pueda pararlo, llevando a situaciones muy extremas (no necesariamente peligrosas). Por supuesto, podría haber tenido algo de ayuda de sus damas de honor, pero las muy cabritas están un tanto borrachas, y se descojonan de la escena y de su amiga. Ni que decir tiene que ellas tampoco están funcionando desde el neocortex. Se supone que el vídeo tiene algo de gracia, pero yo no se la encuentro. Me parece una escena un tanto violenta, excesiva, y desmandada.

Ayer fui testigo de otro ejemplo en el chat del grupo de gestión. Una de las chicas había compartido una imagen reivindicativa relacionada con el triste y popular caso de Laura Luelmo. La imagen no tenía mucho más que dos niñas sosteniendo una pancarta que decía: "Por un 2019 en el que cada niña y mujer que sale de su casa, vuelva sana y salva". Entonces interviene Luis Carlos y dice: "Sí, y cada hombre también". La chica responde: "Va por Laura, en este caso". Y ahí interviene Crisis y le da un tirón de orejas a Luis Carlos con argumentos basados en el miedo a salir a correr solas, que es algo que a Crisis le toca mucho la moral (encima con su ala cuatro magnificando los peligros). Ahí pasa algo raro porque Luis Carlos menciona un "comentario por la igualdad", pero de repente empieza a hablar de spray pimienta y armas blancas, y soy incapaz de ver la relación entre las ideas.

A mí también me ha molestado el comentario de Luis Carlos, como otros tantos comentarios que parecen querer desviar el tema hacia la coyuntura masculina, como un intento de minimizar el problema, mezclando (o no) churras con merinas. Me pone malita en general. Quizás no estoy tan molesta como Cris, también porque tengo más simpatía que ella por el chaval, e intento no ser demasiado dura, pero aun así le digo que su comentario no es oportuno y que falta un poco de sensibilidad. El chico ya está disparado y está hablando de temas personales que no soy capaz de enlazar. Se ve claramente que ha entrado en una espiral un poco extraña en su cabeza que va en crescendo. Termina soltando una absurdez de llevar una pistola electrica, y a continuación se sale del chat.

Mi primera reacción es pensar: "¿Qué cojones ha pasado?".
No tiene ningún sentido y la reacción me parece desmesurada. Está claro que a él la foto le ha conectado con algo que le ha sucedido personalmente, lo cual desconozco, y que le ha disparado. Nuestros comentarios, obviamente, no han ayudado y seguramente se ha sentido atacado. Raquel me pregunta después cómo funciona un eneatipo 6 cuando se siente atacado. Le digo que o bien ataca o se evade del conflicto (yéndose al 9), dependiendo de quién esté enfrente y de cómo evalúe el gasto energético y las posibilidades de daño. Esto es lo que hago yo al menos. Luis Carlos es otro eneatipo 6 (aunque tiene un alazo 7 importante) y ha huido del enfrentamiento. Pero la decisión de huida no ha sido posiblemente muy consciente, sino que se ha visto impelido por su psique a salir de ahí. El reptiliano se ha expresado y ha dominado toda la situación.

Hay bastante desconcierto en el chat y empiezan a moverse los eneatipos. La siete se siente culpable por poner la foto, pero se le pasará enseguida. La uno empieza a hablar de ideologías; se ha ido al abstracto absoluto. La ocho está muy cañera y Raquel, que es otro ocho, tiene que frenarla un poco. Crisis, que se había ido al ocho inicialmente, empieza a bajar al cinco a racionalizar. La dos se siente compungida por el chico. ¿Y yo?

La verdad que me ha dado un poco de pena el chaval. He intentado hablar con él después. En respuesta me ha mandado información sobre un curso de rebirthing y sobre el taller de astrología de Julia Almagro. Bueno, es un paso. Seguro que no se siente muy bien. Para cuando regrese de Japón todo esto habrá pasado.

martes, diciembre 18, 2018

Impaciencia

Hay días en que me siento tentada por la tristeza. Intento no dejarme arrastrar, pero es más fuerte. Y no se trata de una caída en picado, porque no lo siento tan intensamente, pero estoy mohina y cabizbaja. Cuesta soltar esa emoción, que parece que se ha pegado al pecho como una lapa. Y eso que he hecho lo posible por desprenderla. Hasta he cantado "La reina de la noche" en el coche a todo pulmón, berreando como una loca, y riéndome yo sola del desastre causado. Me rió momentáneamente, pero luego me tiño de azul otra vez.

Sé que llevo días instaladas en una especie de indiferencia artificial, detrás de una coraza que me mantiene a distancia del mundo. Así intento no sentir tanto para sufrir lo menos posible, aunque con ello sienta menos las cosas positivas. Busco una neutralidad, porque no puedo aspirar a mucho más. Sin embargo la coraza debe haber fisuras, porque la tristeza se ha colado dentro. Tendré que hacer una labor de sellado que repare dichas fisuras.

Hay días, como hoy, en los que me siento impaciente. El proceso es lento, tedioso, y carece de garantías. Necesito que las cosas se asienten, y que la vida me sonría por fin.  Pero no hay ninguna garantía, porque la esperanza no da garantías. Pero es esa esperanza la que me ayuda a continuar. Aunque hoy dudo, hoy desespero, y hoy necesitaría alguna señal que me afirmase que todo esto tiene un sentido y que las cosas van a salir bien. Necesito apaciguar la tristeza.

Soy una mala semilla.

Invierno

En esta ocasión, Crisis y yo participábamos en un evento de moda. Teníamos que definir los colores del invierno, los cuales serían mostrados por unas modelos en un desfile. Yo escogía el negro, el blanco y el marrón. La modelo que lucía los colores escogidos era castaña y llevaba el pelo recogido en un moño, y desfilaba con seguridad por el pasillo que hacía las veces de pasarela.
Esta parte del sueño, sin duda, conecta con la parte estética que estoy trabajando últimamente, aunque yo no estoy relacionada con la estación de invierno, sino con la primavera.

Una vez hecho el desfile, los organizadores me decían que tenía 2MEUR para gastar en un tiempo determinado, todo relacionado con la moda. Mi primer pensamiento era: "No voy a saber cómo gastar tanto dinero". Creo que esto conectaba con mi sentimiento de carencia y el nunca haberme planteado la posibilidad de tener acceso a tanto dinero. A pesar de mis dudas empezaba a realizar la tarea. Empezaba por la zona de los tratamientos de belleza. Delante de mí había un mostrador repletos de productos de belleza, la mayoría de los cuales no conocía. Destacaba una esfera de cristal que estaba relacionada con un tratamiento de cuello. Yo no sabía cómo usarlo. Sabía que el tiempo corría, pero no me sentía tan presionada.

De repente un movimiento captaba mi atención. A la izquierda del mostrador aparecían gorriones, decenas de ellos. Inquietaba la forma de mirar que tenían, porque no mostraban miedo, ni hacían amago de apartarse ante mi presencia. Más bien sentía que podían desafiarme, aunque no sentía temor ante ellos.
 Alrededor y por el suelo aparecían cientos de nidos donde aparecían bocas de pollos hambrientos, y todos rodeados de agua. Parecía como si el agua burbujease, pero eran los picos de los polluelos. Causaba una sensación extraña.
Sé que anoche vi la imagen de un gorrión antes de irme a dormir, sin embargo no sé qué significa la imagen.

domingo, diciembre 16, 2018

Definiendo 2019

Se va aproximando el final del año y qué mejor época para empezar a planificar el siguiente. Creo que es bueno empezar con tiempo a envisionar, en vez de dejarlo todo para el momento de las uvas, de una manera precipitada y espontánea. Los objetivos deben considerarse con calma.

Precisamente ayer participé en un taller de PNL dirigido a este fin. Me pareció interesante porque me apetecía conocer más sobre PNL (es algo que tengo en mi lista de temas a explorar), porque eran solamente dos horas, porque estaba muy enfocado, y porque lo impartía Johana Añez, que es una mujer encantadora.

La metodología es sencilla, pero la ejecución requiere de tiempo para pensar y para sentir, porque está muy relacionado con cómo de cómodos nos sentimos con el objetivo que nos marcamos. Hablo de "el objetivo" porque el taller partía de la premisa de esta unicidad, considerando que intentar abarcar demasiados objetivos es contraproducente. Además de que un objetivo puede contener pequeños subobjetivos, o que un objetivo puede servir a otros que no se han contemplado.

En mi caso, estas planificaciones me agobian un poco. Es como un pequeño bloqueo interior hacia la consecución de los mismos. Me suelo sentir abrumada. Aun así, fue fácil ponerme el objetivo porque ya lo estoy trabajando. Pero formalizar el plan de acción me parece importante. Ahora mismo estoy tomando acciones, pero están dispersas. Esto me sirvió para concentrarlo. Me salieron muchísimas acciones a tomar que he de ir incorporando poco a poco. Lo bueno es que tengo un año de plazo para cumplirlas y ver si me acercan o no a lo que me he marcado.

Por si a alguien le interesa, la metodología es la siguiente:
1. Definición del objetivo: ¿qué quiero y cómo quiero sentirme? La definición del objetivo debe ajustarse a los parámetros SMART, es decir: específico, medible, alcanzable, relevante y con tiempo determinado. Se plantea en tiempo presente. Uno de los aspectos más importantes de esta definición es cómo de bien te sientes con la definición de tu objetivo para llegar a una mejor concreción del mismo. Otro aspecto importante es que el objetivo tiene que ser "ecológico", entendido como que es positivo para ti y para tu entorno. Además únicamente debe depender de ti.

2. Identificar la fecha de inicio y fecha de consecución. Yo añadí puntos de control para verificar el progreso. Además se puede medir conforme a las variables definidas. Por ejemplo, si mi objetivo me va a hacer sentir segura, puedo preguntarme ¿cuán de segura me siento respecto del inicio? Y por supuesto, mirar las acciones emprendidas.

3. Valores y recursos internos de los que dispongo para alcanzar mi objetivo.

4. ¿Por qué o para qué lo hago? Aquí vamos a encontrar la creencia, que es el motor de la acción.

5. Plan de acción, es decir ¿qué acciones voy a tomar hacia mi objetivo? Esto tiene su miga porque el objetivo suele ser un poco general. Yo tuve que dividir el mío en áreas y asignar acciones en cada una. Las acciones eran a su vez generales, y tuve que descomponerlas en elementos más atomizados.
Por ejemplo, si mi objetivo es adelgazar y digo que voy a hacer dieta, esto es muy vago. Pero sí puedo decir que voy a tomar todos los días la verdura que me gusta para incorporar hábitos más sanos. La frecuencia diaria y el aspecto preferencia también son importantes porque refuerzan el hábito. Por ejemplo, si no me gusta el brécol, añadirlo a mi plan no me va a motivar tanto como si añado las acelgas, que sí me gustan. No se trata de tomar acelgas todos los días, sino que todos los días voy a tomar algo de verdura que me guste.
Otra cosa importante es añadir el sistema representacional de PNL. Todos tenemos un sentido más predominante que el resto, que es por dónde nos entra la información. Si yo soy visual, esta formulación del objetivo debe ser  lo más visual posible para que yo pueda interiorizarla. Si soy kinestésica, tengo que encontrar una emoción que me enganche.

Finalmente, el plan se puede ir reformulando con el tiempo. No significa abandonar el objetivo, sino ir adapatando el plan de acción a lo que tenemos en el plato: nuestras circunstancias, nuestro estado de ánimo, etc. Significa ser flexible y buscar alternativas. Significa darse cuenta que una acción quizás no es tan buena como habíamos pensado, que no está funcionando, o que no es la más adecuada para nosotros.

viernes, diciembre 14, 2018

Co-dependencia

Existe un patrón emocional llamado "co-dependencia" que juegan dos roles: el adicto y el evitador. Son dos roles que necesitan el uno del otro para poder existir y que, en muchas circunstancias, se van a intercambiar. Es decir, el adicto puede pasar a ser el evitador y el evitador pasa a ser el adicto.
El adicto tiene una herida de abandono de la infancia y el evitador tiene una herida de abuso.
El adicto, en realidad, siente miedo ante la intimidad y el evitador tiene miedo al abandono.
El adicto se relaciona con la energía femenina y el evitador con la masculina.
El adicto se siente atraído por el evitador porque encuentra en él un objeto de deseo que le proporciona alivio de la soledad y el dolor. Se vuelca en el evitador, al que idolatra, y lo inunda de atenciones. No necesariamente es una pareja romántica, también puede ser un padre, un hijo, un mentor, un amigo, etc.
El evitador se siente atraído por el adicto porque encuentra en él un sujeto que lo desea, que lo adula, pero pronto se siente absorbido por la necesidad del otro y empieza la maniobra de abandono.
El adicto acaba abandonado y puede desarrollar comportamientos obsesivo o busca a otra persona con la que repetir el ciclo (si bien puede hacerlo desde el otro rol). Mientras, el evitador se vuelca en una adicción secundaria (drogas, alcohol, trabajo, etc) o sustituye al adicto por otra persona para repetir el ciclo.

jueves, diciembre 13, 2018

El mensaje

Intento levantarme pronto para hacer una práctica espiritual. A veces lo consigo, otras no, y a veces tengo que reducirla a su mínima expresión, que es un anclaje. Por la mañana me resulta más fácil y también es más agradable, sobre todo cuando consigo conectar con sentimientos de amor y gratitud, que dejan buen sabor de boca y cuerpo. A veces consigo llegar a cosas interesantes, lo cual no suele proceder de la mente, sino que es como un conocimiento interior que pasa al consciente para ser formalizado en forma de pensamiento.

Esta mañana he conectado con Ataecina, la diosa oscura. Suelo imaginarla como en la Primera Espiral: enlutada de pies a cabeza, con un velo negro que le cubre la cara. A priori es una imagen que impone bastante, sobre todo cuando te refleja tu propia muerte, pero he terminado por acostumbrarme. Las diosas oscuras suelen tener el poder que les otorga su experiencia, su sabiduría, y el haber desechado los temas más frívolos y superficiales de la vida. Ellas contienen a todas las demás y todos sus aspectos. Es algo que suelo olvidar, quedándome nada más en los aspectos más serios y tenebrosos. Pero hoy Ataecina me ha abierto los brazos y de ella ha manado un amor semejante al de una madre. Ha sido un abrazo acogedor, reconfortante, lleno de calor.

Así he florecido, convertida en un rosal de rosas de color pastel y rodeada de mariposas mientras mis raíces se hundían en el fango.  Es la esencia de Ataecina: la vida a través de la muerte y la descomposición. Y me ha encantado la imagen recibida, porque contenía esperanza de algo bello y prometedor. No había ninguna palabra, solamente sentimiento. Hay muchas formas de comunicarse y los dioses no siempre eligen las más directas ni comprensibles. Pero no necesito que mi mente consciente lo comprenda, se lo dejo al Inconsciente, que haga con ello lo que mejor le parezca.

Luego he recordado mi anclaje, conectada al cielo y a la tierra, convertida en un canal de luz, un instrumento de los dioses en el mundo. Y he pensado que si todo lo que somos es información, en realidad somos un mensaje, un mensaje que se presenta en el mundo y para el mundo, y que va cambiando conforme a lo que se necesita en función de parámetros y criterios que desconozco y, probablemente, no abarco.  ¿Cuánto bloqueo el mensaje divino? ¿Cuánto me resisto al mismo? ¿Cuánto lo distorsiono? ¿Cuáles son los beneficios de negarme y cuáles los de entregarme? ¿Cómo se encauza entre los miles de mensajes que se vierten en el mundo, cómo se enrutan, cómo se entrelazan, cómo se afectan, hasta dónde llegan y para quiénes, con qué propósito? Supongo que no tiene mucha importancia.


miércoles, diciembre 12, 2018

La niebla

Me levanto y veo una niebla que cubre el barrio. Es un día húmedo y gris, y parece que empeora por momentos, aunque gracias a esto mañana no habrá limitaciones de transporte en la ciudad.
Recuerdo la canción de Marea, que me gusta un montón (como la mayoría de sus letras):

Que el verso que le di al aire
Muere de cualquier manera
Y en el cielo de tu boca
Se lo comerá la niebla.

Hoy tengo una especie de dejavú. Es como haber retrocedido en el tiempo unos años. Primeramente voy a usar transporte público para ir al trabajo, en parte por las restricciones de tráfico, en parte porque me apetecía hacer algo diferente. Tengo bastantes estaciones y las uso para empezar a leer el libro de Luna Dominante. La descripción de la luna geminiana no me aporta grandes sorpresas: verbalizar para afrontar las emociones. Sí, somos así de pesados, pero es nuestro proceso, y si no lo hacemos así, no podemos trascenderlo e integrarlo.

Me bajo en la todavía llamada "García Noblejas", donde la niebla llora. Es un agua muy fina que cala muchísimo. Se me va a encrespar el pelo. Hoy además me he puesto unas medias negras caladas de fantasía que he encontrado en el calendario de adviento. Me encantan, pero jamás me las habría comprado por mí misma. La pega es que quizás no es el mejor día para llevarlas. Cuando salgo tengo una sensación rara que se traduce en mi mente como "parece que no lleve bragas".

Paro rápidamente en una cafetería a desayunar. Voy tarde. Me voy a saltar la dieta a lo grande, así que me pido un café y una porra, que hace mucho que no me como una. Es además bastante más rápido que pedir un croissant a la plancha.

Al salir recorro calles poco transitadas que están cubiertas de hojas secas. Con la niebla todo está muy resbaladizo y hay riesgo de accidente itinere.

Llego a Atos y me meto en el auditorio. Es el Kick-Off del proyecto HiDALGO, en el que participo sustituyendo a mi compañero Iván, que no puede asistir. Son los gajes de ser jefa. Me gusta la sensación de participar nuevamente en un proyecto y escuchar cosas diferentes. La temática es interesante: combinar HPC, HPAD y AI para tres escenarios diferentes relacionados con la polución de aire, los flujos migratorios, y la manipulación de tendencias en redes sociales. De algoritmos no voy a entender una mierda, pero el sistema está bastante claro. Sin embargo yo soy la representante de la parte más administrativa, y mis intervenciones se limitan al cumplimiento de la GDPR (estoy pensando en darme el rol de DPO del departamento) y a tocarle las narices al responsable de diseminación sobre la herramienta que quiere usar para hacer la página web, porque no creo que sea tan flexible ni tenga tanta capacidad como cree. Pero lo que me gusta es el WP3 con los formatos de datos...

Clara me pregunta si tengo puntero. Tengo. ¿Pendrive? Tengo. ¿Adaptador HDMI? Tengo. ¿Boli? Tengo. Hasta me funciona la WiFi. Hija mía, hay que venir preparada a las reuniones. Bueno, mi mochila del PC siempre tiene todo lo que eventualmente pudiera necesitar. Para eso soy un eneatipo 6.

Llega el coffee break de la tarde y el servicio de catering no se ha presentado. Pregunto a Macu antes de echar la bronca a nadie, y resulta que no hemos pedido. Todo el mundo quiere café, pero no sé de dónde podemos sacarlo. Me resultaría más fácil comprar polvorones, pero ¿café? Se nos ocurre preguntar en el bar frente a la oficina y, tras unas gestiones por parte de Macu, nos sirven café en poco tiempo. Aleluya. Me voy a descojonar con lo que voy a sufrir para que me paguen la nota de gastos.

Vamos fatal de tiempo. Se nos va a juntar la reunión con el Social event, que es el centro de la ciudad. Yo quería haber ido a hacer fitboxing, pero no voy a llegar. Esta semana voy fatal con el aspecto físico. Mañana me toca exponer a mí. Visto lo visto, siendo la última de la reunión, y con un tema tan interesante como la gestión del proyecto, no me van a hacer ni puto caso. Pero mi participación acaba prácticamente ahí. Le redactaré el acta a Iván y poco más, que tengo que preparar mi presentación del lunes.

Me encuentro a la jefa en la oficina y comentamos algunas cosas de la semana. Es bastante tarde, pero me da tiempo para escribir este post (siguiendo los dictados de mi geminiana luna). Voy a saquear el calendario de adviento de chocolate que tenemos en la mesa. No queda nadie en la oficina y hay una calma inusual, pero se agradece. Miro por la ventana y la niebla ha desaparecido. Creo que voy a irme pronto a la cama.

martes, diciembre 11, 2018

La pluma negra

Para mi siguiente sesión de la Primera Espiral necesito plumas de ave porque se relacionan con la diosa Mari, que es la deidad asociada a Yule. Normalmente no me cuesta encontrar plumas en la calle, pero basta que tenga que encontrarlas para que de repente no se muestre ninguna. Tengo una pluma de corneja en uno de los altares de casa, representando el elemento aire, pero no habría querido usarla para esto, porque sé que vamos a modificarla y dejará de ser mi pluma.

A esto se le llama apego.

Me di cuenta anoche de ese apego, que tiene mucho que ver con un pensamiento de carestía: guardar por si acaso, no gastar por si acaso, como si no hubiese posibilidad de poder hacerme con más. Es un tanto irracional, pero me pasa con muchas cosas. Por ejemplo, tengo un abrigo de color azulón que apenas me pongo por miedo a estropearlo, como si quisiera conservarlo para siempre. Al final, si me descuido, se lo comerán las polillas antes de disfrutarlo yo. O como me pasó con los zapatos que llevé a la boda de los Levis: el pegamento estaba totalmente pasado y terminaron por romperse sin casi haberlos usado.

Ni siquiera se trata de un tema emocional asociado al objeto que me impida deshacerme de él, como algo heredado de un abuelo, o un regalo que me hicieran con un significado especial. Se trata nada más de una pluma oscura que encontré de casualidad en la última visita a Grefa y que recogí para usar en mi altar. Supongo que me gusta precisamente por su color y por estar asociada a un animal tan especial. Pero perder la pluma tampoco tendría que ocasionarme ningún perjuicio especial. Cualquier otra pluma serviría, y finalmente, el elemento aire está en mí. Por tanto ¿a qué viene tanto apego? Es miedo por la falta de recursos, y también es la seguridad ficticia que te da el tener algo tangible a mano. Es un poder otorgado a algo externo innecesariamente.

Solamente por eso, voy a ofrendar la pluma. Si no soy capaz de deshacerme de una simple pluma, ¿cómo espero sacrificar una identidad entera? Un ejercicio de desapego. Creo que podría hacerlo para tantas cosas...

Al final no poseemos nada en este mundo, ni objetos, ni mascotas, ni personas, ni siquiera nuestros recuerdos. Al final, lo único que poseemos es nuestra esencia, nuestro verdadero yo, que es lo único que nos vamos a llevar después de la muerte, lo que es infinito y eterno. Todo lo demás es sueño.

lunes, diciembre 10, 2018

Pozas y Huertos

Ruta pequeñita y no demasiado exigente para calentar motores. Apenas 2.8km de trayecto y desnivel de 78m. 45 minutos de recorrido. Ideal para ir con niños y con perro. También para personas con poco fondo o en un estado físico no demasiado bueno. Mi caso, para más señas, ya que amanecí con los síntomas de la gripe rara que tengo. Hacía muy buen tiempo además, caluroso para estar tan entrado el otoño, lo que hizo del paseo algo agradable.

Comenzamos en la plaza de la Constitución de Bustarviejo, de donde sale la ruta. Pasado el ayuntamiento se accede pronto a un camino forestal que da inicio a la senda. Es un camino muy despejado de árboles, muy soleado. La ruta está muy bien señalizada, no hay peligro de pérdida. Además es circular, con lo que nace y muere en el propio pueblo.

Hay tres pozas en el camino: la poza Grande, la Chica, y la del Prado Mayor. Llaman "pozas" a pequeñas albercas usadas para el riego de los huertos próximos. Para llegar a la primera hay que desviarse del camino, siguiendo las indicaciones. Queda un tanto separada, rodeada de árboles, lo cual le da cierta sensación de tranquilidad. Hasta que un perro grande y trompón se resbala y cae de lleno en la misma. Fue una de las anécdotas cómicas del día. La segunda sería otra caída en la poza del Prado Mayor, donde el mismo perro se tiró al agua pensando que había un camino bajo las hojas secas que lo cubrían. Ahora sabemos que Talgo sabe nadar. Habría sido más "gracioso" aún tener que meterse en el agua para sacarlo.


La poza Chica queda justo al lado del camino, pero no tiene mucho misterio. Pero para la del Prado Mayor hay que desviarse junto al río, y esa parte es mucho más bonita. Ahora todo tiene un color marrón bonito, pero en primavera tiene que ser precioso. Bajaba bastante agua y las pozas estaban llenas. Con las hojas secas encima, me pareció un lugar muy bonito.


Llegar a esta poza es como coronar un puerto. A partir de entonces el camino se devuelve al pueblo y es cuesta abajo, paseando junto a los huertos del municipio. Las verduras las venden los sábados en la propia plaza de la Constitución. Ahora en otoño ya no queda mucho de temporada.

Lo que es temporada es la caza, y con el perro es peligroso, porque los cazadores disparan a cualquier cosa que se mueva. El perro tiene que ir atado para poder controlarlo. Por lo demás, el perro podría ir suelto, porque no hay carteles que indiquen la obligación de llevarlo controlado. Él es feliz cuando va a su aire.

miércoles, diciembre 05, 2018

La plegaria del amor



Autor: Jeff Foster



No busques al amor; no esperes por él; no lo esperes bajo demanda. Siempre te sentirás incompleta, y el miedo a la pérdida del amor retumbará durante tus días.

El amor no es un servicio de subscripción. El amor no es una recompensa por buen comportamiento. El amor no es algo que "mereces" o que no.

Es tu derecho de nacimiento; así que encuéntralo en tu propio corazón.

Cuando notes que la atención se mueve hacia afuera, buscando, esforzándose, manipulando, tratando de comprender, apegándose, aferrándose, detente. Invita a la atención a estar más cerca. A las sensaciones de tus pies sobre el suelo, la sensación del peso de tu cuerpo mientras es jalado hacia la tierra. A la respiración, tan confiable, tan antigua, elevándose y cayendo, como una ola en la vastedad de tu ser.

Invita a la atención a pasar por la garganta, el pecho, hacia la boca del estómago; deja que se infiltre en las sensaciones puras, "cosquilleantes", "aleteantes" y vivas que están ahí. Deja que la atención empape tu tristeza, tu soledad, esa sensación de abandono de la que has estado huyendo. Por un momento, ofrece un santuario para estos antiguos, estos hermosos fragmentos de un gran rompecabezas que entendiste hace mucho tiempo. Deja que esta presente escena de la película de tu vida sea santificada con atención, con esta conciencia bondadosa llamada amor. Esto es la oración.

Estoy aquí. Estoy aquí. Y está bien. Incluso aunque no se siente bien, está bien. Mi tristeza es inteligente. Mi miedo es antiguo, y sagrado, y digno. My anhelo arde con vida. Incluso mis dudas son mi familia. Nada es un error aquí; todo está sostenido en el amor.

La vida es tan corta, sin embargo el amor es infinito, y abundante, y siempre presente, y más cercano que la próxima respiración. Así que no busques al amor; no esperes por él; no lo esperes bajo demanda. Sino conócelo. Conoce su presencia, la intimidad de ella. Siéntelo susurrando en tu oído...

Respiro contigo, amor mío. Cada inhalación, cada exhalación, y los espacios entremedio. Cuando estás en tus rodillas, exhausta por el caos e incertidumbre de la vida, me arrodillo contigo. Cuando te exaltas, sostenida/o en alto por este mundo inconstante, me regocijo contigo. Cuando te sientes perdida y no puedes continuar, ya te he encontrado. Aquí. Aquí, siempre aquí. Estoy muy cerca. Me río contigo, lloro contigo, sangro contigo; tu sangre es mía. Tu voz es mi voz, tu silencio es mi silencio e iría a los confines de la Tierra para encontrarte, para luchar por ti, para traerte a casa.

No puedes escapar del amor; es por eso que no puedes comprenderlo.

Entonces si yo tuviera una plegaria, ya habría sido respondida; la plegaria y la solución como Uno; el regalo dado tiempo atrás.

martes, diciembre 04, 2018

La delicadeza


Hoy ha sido un día raro, muy deslavazado. Creo que me he despistado y por eso no he conseguido llegar a tiempo a clase de fitboxing. Tampoco me encontraba particularmente bien. Así que me he desmaquillado, me he puesto el pijama, me he preparado una infusión de salvia, y me he arropado con una manta para poder ver una película. He probado por fin la subscripción del primevideo, que me habían recordado que no estaba haciendo uso de ella, como si tuviera tiempo para ver películas o series.

No sabía muy bien que ver y, desde luego, no estaba en mis planes ver una película romántica. Pero me he topado con ésta y he recordado la historia. El libro no lo he leído. La película en su momento me gustó, y además las cintas francesas suelen tener su punto: tienen una factura diferente, con un ritmo diferente, y una narrativa diferente. Además, no es la típica película edulcorada de final maravilloso, así que parecía buena candidata. Está claro que la temática de esta tarde ha sido el desamor, como si no tuviera bastante.

Es la historia de Nathalie, una mujer francesa que pierde a su marido en un atropello (es lo que tiene salir a correr con los cascos puestos). Como está tan enamorada de él, se sume en un duelo de tres años del que parece no querer salir. Ha perdido la ilusión por la vida y se ha dedicado completamente a su trabajo, cosa que puedo entender perfectamente, porque el trabajo ayuda a dos cosas: te ancla para no volverte loco y te da algo que ocupe tu mente.

Entonces aparece Markus, un sueco que trabaja para ella. Es un hombre no muy agraciado, algo desgarbado, sencillo y discreto, pero tiene algo que hace que ella se interese por él. Empiezan a salir casualmente, y durante estas salidas, ella irá descubriendo su bondad, su sentido del humor, su sensibilidad y su ternura. De la forma más inesperada, surgirá el amor. Formarán una extraña pareja a los ojos del mundo, pero juntos encajan perfectamente a pesar de la incomprensión general.

Y bueno, es una película bastante amable, suavecita, ideal para una tarde fría. Tiene su puntito gracioso, pero también resulta un poco sosita en algunas partes. El final es un poco raro.
Querría haberla visto en francés con subtítulos, porque así la vi originalmente, pero no me han funcionado, y he tenido que verla en español. Tendré que seguir investigando la web. Podría hacerme un Big Watch.

La pareja de mosquiteros

Navegando por internet sin mayor intención que ir descubriendo historias y noticias, me he topado con una de las cosas más bonitas y tristes que he visto nunca. Es la muerte por amor de un mosquitero.

Es un vídeo muy corto donde aparecen dos pájaros, dos mosquiteros. Uno de ellos, supuestamente la hembra, ha muerto y el macho se resiste a apartarse de su lado. La persona que graba el vídeo arrastra el cuerpo de la hembra, y el macho lo sigue, reclamándolo para sí. Después coloca su cabeza sobre el pecho de ella, y se deja morir allí mismo. Qué fuerte puede ser la determinación para poder decidir morir en un instante.

La persona que graba hace entonces un hueco en la tierra y los entierra juntos. Para siempre. "The chemical wedding".

El vídeo me ha impactado tanto que he roto a llorar inmediatamente, y he permanecido inconsolable durante un largo rato. No he podido evitarlo: tan tierno, tan emotivo, tan precioso.






Claire y la maratón de NYC

Tiene narices que mi incosnciente me dé un sueño en el que sea yo la que participe en una maratón. No una maratón cualquiera, sino la maratón de Nueva York. Seguramente esto está relacionado con Chicago, pero a falta de experiencia me posiciona en Nueva York. Y sé que es esta ciudad porque en mi recorrido alguien grita: "Mira, la estatua de la Libertad", que como todo el mundo sabe está en una isla, salvo en mi sueño, que parece más pegada a tierra. Sin embargo, tampoco puedo asegurarlo porque la veo de refilón. Me da tiempo a ver su corona de puntas y sus colores verdosos, pero poco más, porque me encuentro especialmente cansada.

Correr cansa y además no es lo mío. ¿Por qué soy yo la que corre? No me rodea mucha gente, pero cerca de mí anda Crisis, que me guía y me acompaña en la carrera. Intento avanzar, pero parece que el suelo a mis pies parece de goma espuma y me absorbe, dificultándome el progreso. De repente Crisis me saca de la ruta y me mete por un parque que conduce a una casa de unos conocidos. Allí está Claire, de "The Pilgrims" de Glastonbury, tan alta y tan pelirroja. Está desnuda de cintura para arriba, pero no parece sentir vergüenza. La casa está llena de gente, pero no son huéspedes de un hotel, sino familia. Se preparan para una celebración. Claire menciona la palabra "fast", pero no me parece que sea un ayuno, sino una especie de acto de constricción grupal. "Nada que ver con Jesús y María", aclara Claire, pero eso para mí carece de lógica porque sí está asociado a un tema aparentemente religioso.

Hay muchos niños en la casa, algunos de los cuales hace tiempo que no vemos y han crecido. Los saludamos a todos. Hay una niña nueva, un bebé.

Claire quiere que Crisis y yo comamos algo antes de marcharnos. Yo estoy un poco nerviosa porque la carrera sigue su curso y estoy perdiendo tiempo. Crisis calcula que están pasando los de 3h15', pero no me consuela, porque ni siquiera entiendo qué quiere decir. Claire nos muestra varias baguettes, pero no quiere que nos comamos una entera, porque le parece demasiado, y no sabe qué darnos. Le sugiero que parta en dos la barra, y le parece buena idea. Mi padre aparece de fondo, en su estilo, intentando inutilmente no molestar.

De repente estoy siguiendo a mi madre que me conduce al piso donde ha metido a mis gatas mientras hacían obras en mi casa. Es la casa de Basi. La puerta tiene un ventanal que permite ver el interior desde fuera, y se aprecia que aquello es como un trastero, lleno de objetos desordenados. Entramos y salen mis gatas. Atrapo a Ozzy a la primera (qué suerte), y mi madre se enfoca en Cafeína, pero va tan lenta en sus movimientos que la gata se escapa. Tengo que ser yo quien se agache para bloquear a la gata y que la pueda coger.

Y entonces despierto.

lunes, diciembre 03, 2018

La muerte y la orquídea

Me levanto y lo primero que siento es el sueño, y lo siguiente el peso en el corazón. Es como si fuese un agujero negro de tristeza y pesadumbre. Me cuesta levantarme y no tengo ninguna gana de ir a trabajar. Últimamente me estoy preguntado si mi trabajo es lo que realmente quiero hacer, pero aunque la respuesta sea "No", tampoco tengo una alternativa, así que me moriré de asco. Pero aún quiero creer que se trata de mucho cansancio mental y emocional acumulado.

Conforme se acerca el día del nacimiento de BH, me pongo más triste. Enero va a ser una juerga. También le echo de menos a él, como cada día. Este año no habrá celebración del día de la Cobra.

Esta mañana he visto pasear a la muerte por Barrio de la Concepción. Caminaba deprisa con un perro blanco al lado, sin llevar su típica guadaña. He pensado que a la muerte le pasa como a mí, que quiere atender muchas cosas antes de ir a trabajar. Será que estaba entretenida que he tenido dos percances de tráfico sin mayores consecuencias. Odio cruzar Chamartín.

Aparco, doy de comer a mis gorriones, y camino pesadamente a la oficina. Tengo varias reuniones y cero ganas de hacerlas. Lo único que me apetece es que pase el día rápido y poder ir a acupuntura para dormir. Pero según llego recibo un whatsapp de Luis Carlos con un enlace al Cosmic Briefing de Luna Dominante indicando los beneficios del novilunio del 7 de diciembre. Son unos aspectos increíbles para sembrar. Espero no olvidar escribir mis intenciones.

Luis Carlos me lo manda a mí porque soy la pesada de la astrología del grupo de Gestión. Pero sí, me gusta que me manden estas cosas. También me propone tomarnos un café, dado que trabajamos relativamente cerca. Me hace gracia el chaval porque me recuerda mucho a Diedrito. No pueden ser más iguales. Qué alazo siete tiene. Hasta se llaman igual.

Llego a la oficina y Belén me ha dejado una orquídea en mi mesa. Mi primera orquídea. Es preciosa. A ver si soy capaz de cuidarla. Veo que el jacinto también empieza a florecer. Parece primavera. Es increíble lo mucho que enriquecen las plantas. En la mudanza trajimos varios esquejes para que sacaran raíces: hay un cóleo, un poto, y una planta de hojas rosas cuyo nombre desconozco.

domingo, diciembre 02, 2018

Nightwish Decades



No se dice lo suficiente: Floor Jansen es una diosa, una diosa del Metal. Es un auténtico portento vocal, con un rango amplio (C3-F6), potencia, facilidad, y un control de su instrumento impresionante. Creo que sería capaz de cantar cualquier cosa. Desde que ella entró en la banda, tras la salida de Anette Olzon, las canciones han adquirido más fuerza, son mucho más metaleras que antes. Anette era mucho más dulce, y Tarja era más lírica. Floor además tiene mucha presencia en el escenario, no solamente debido a su estatura y su estructura física (es como una valkiria), sino porque tiene vis teatral e interpreta las canciones, lo cual les da un color único. Para mí es una gran cantante y engrandece todo lo que canta. Y encima es guapa, simpática, sexy...es wonderwoman.


Pero Nightwish es mucho más que Floor Jansen. Es muy buena banda. En la actuación del viernes tocaron muy bien, muy compenetrados, y bastante equilibrados. Hubo bastante protagonismo de Troy Donockley con su gaita y su flauta. Me gusta particularmente lo bien que empastan las voces de Floor y Marco Hietala, con su voz más grave y rasgada. Aunque el alma del grupo es sin duda Touomas Holopainen, aunque se refugie tras los teclados en una esquina del escenario. Sin sus canciones simplemente no existiría el grupo. Me parece un gran compositor, por las maravillosas melodías que crea, tan sinfónicas a veces, y por esas letras que llegan tan adentro sostenidas por esas notas combinadas de una manera tan hermosa. Sólo él habría compuesto el precioso y delicado final de "The Poet and the Pendulum" que tanto me emociona:

"Be still, my son
You`re home
Oh when did you become so cold?
The blade will keep on descending
All you need is to feel my love

Search for beauty, find your shore
Try to save them all, bleed no more
You have such oceans within
In the end, I will always love you"

El concierto se celebró en el Wizink Center. A diferencia de la vez pasada, las gradas no se abrieron y todos los asistentes estuvimos en pista. No estaba lleno. El sonido estuvo perfecto. La puesta en escena estuvo muy apoyada en imágenes de fondo muy oníricas que se iban sucediendo con los temas. Hubo temática de todo: lluvia, nieve, fuego, cascadas, péndulos, libros...Preciosas imágenes, pero ¿realmente necesarias? No lo creo con tan buena música.


Además de las imágenes, las luces, en las cuales no me fijé demasiado, y el acompañamiento de pirotécnia y fuego, que resultó bastante potente. La verdad que se agradeció el fuego porque calentaba. No me quiero imaginar el calor que debía hacer en primera fila. Al final del concierto hubo una lluvia de confeti rojo que inundó todo el espacio. Fue como estar bajo una lluvia de pétalos mientras sonaba de fondo la maravillosa "Ghost Love Score", que cerró el concierto. Cerrar con esta canción es muy grande. Es una de las canciones que más me gustan del grupo.

"My fall will be for you
My love will be in you
If you be the one to cut me
I will bleed forever"

Ains...

Sobre el setlist he de decir que me sorprendió porque no lo esperaba así. No lo miré antes de ir al concierto y no tenía ni idea de lo que iban a tocar. Parece ser que tienen un último album que recoge lo más selecto de la banda desde sus inicios y que servía como base para este concierto. Acabo de mirar las canciones incluídas y la verdad que tiene buena pinta, aunque echo en falta algunas canciones que a mi me encantan. Mantienen las voces originales de Tarja y Anette, que bueno, está bien, aunque podrían haberlo grabado todo de nuevo con Floor.

No tocaron "The Poet..." pero sí "The Greatest Show on Earth", que es una pedazo de obra maestra. También me gustó mucho "Devil and the Deep Dark Ocean", y me emocioné y lloré con "Elan", que es una canción tan bonita y tan amable... supongo que estoy muy sensible y la semana pasada fue bastante durilla.
Me sorprendió mucho que tocaran "The Carpenter". A mí me gusta muchísimo, pero no parece una canción típica de concierto. No la esperaba, así que fue una grata sorpresa. Lástima que no hicieran lo mismo con "Angels fall first" y "Two for Tragedy", que son de mis favoritas.

Dos horitas de concierto, sin contar a los teloneros. No llegué a verlos porque la idea era tomar una cerveza y comer algo antes de entrar en el Wizink, así que poco puedo opinar.

Juraría que este es mi último concierto del año.

miércoles, noviembre 28, 2018

Soy un tío

Soy diestra biológica (al menos de mano), pero durante toda mi vida, hasta el momento presente, me he estado comportando como un hombre sin ser consciente.

He rechazado, incluso anulado, los aspectos femeninos que había en mí para poder ser como un hombre. He intentado no ser ñoña, ni dulce, ni tierna, ni presumida, ni suave, ni sensible, ni débil. Al contrario, he buscado ser un pilar, una roca, alguien firme y resistente. Por supuesto, nada de mostrar sentimientos, y comportarse lo más estoicamente posible, como si nada me afectase. Intento por todos los medios no llorar en público. Intento que no se vea que estoy sufriendo o que algo me ha hecho daño. Intento que no se vean mis necesidades. Intento que no se vea el miedo que siento. Porque para mí, todo esto significa ser débil, y mostrarlo es inaceptable.

He intentado ser totalmente autónoma y no necesitar de nadie. No suelo pedir ayuda porque iría en contra de lo que me han enseñado. Me siento mal conmigo misma cuando lo hago.

Mis modelos de mujer son fuertes, duras, guerreras, independientes, y solitarias. Masculinas.

Me he tapado para no dejarme ver. He tapado sobre todo aquello que me hacía femenina: mis curvas, mi aspecto. Siempre he vestido muy discreta en colores, ocultando mi pecho y mis caderas, vistiendo mucho de pantalón y ropas holgadas, masculinas. Nada de hacer ostentación, sobre todo en colores vivos o cosas brillantes. Nada de fantasías, ni pedrerías, ni encajes, ni nada que pueda indicar algo delicado o etéreo. Apenas me he maquillado, y si lo he hecho ha sido de una manera muy suave y discreta. Apenas he cuidado mi aspecto exterior, para no destacar, para no ser vista.

También me he camuflado con mi entorno para no llamar la atención, siendo silenciosa, callada, aparentemente tranquila, colocándome donde menos se me viera o donde mejor pudiera pasar desapercibida.

Nunca me he aprovechado de mi condición de mujer. Por ejemplo, aun teniendo alguna regla bastante dolorosa, he aguantado como un caballo de madera. De hecho, no creo que nadie sepa cuándo me baja la regla. No me gustan las conversaciones en las que las mujeres hablan de sus reglas, como si fuese algo que haya que pregonar. Si se me ha roto una uña o me he hecho una herida, no lo he ido difundiendo a todas las personas a mi alrededor. Me rompí el codo y la muñeca y no me quejé. He despreciado a las mujeres hacían esto.

He despreciado también los trucos de mujer para salirse con la suya o sacar beneficio de una situación, como hacerse la víctima o hacerse la tonta. Tampoco he flirteado para conseguir cosas porque me parecía deshonesto. No visto con escote o minifalda para desviar la atención de los temas que hay que tratar. Exponer la sensualidad y la sexualidad me parece algo inapropiado, porque me hacen un espejo que no quiero mirar.

Voy de compras sola y soy bastante práctica a la hora de comprar ropa. No paso horas probándome ropa, ni visitando cien tiendas, ni pensando en combinaciones maravillosas de colores. Y lo que no es ropa también. No presto atención a los temas de decoración, ni a las joyas. No voy a la peluquería, me tiño yo sola, y aunque tengo un color que me gusta más, tampoco me importa que quede mal.

Sí me gusta hacer cosas de chicas, como ir al spa o que me den un masaje, pero lo hago sola también, no voy con amigas. No tengo experiencias de chicas. No comparto con chicas. No tengo muchas amigas, y las que tengo las veo con cuentagotas porque me saturan.

Me molesta el gallinero que se monta a veces entre mujeres.

No llamo a mis amigas para consultar qué tal están, qué ropa se van a poner, si han ido al ginecólogo, etc.

Siempre me he sentido mejor estando con chicos que con chicas. Siempre los he buscado para ser su colega, no una pareja romántica o sexual. Siempre he querido que me tratasen como un igual, no como a una mujer. Me he comportado como ellos.

He estado en conversaciones muy de tíos y me ha parecido normal. Hasta he participado en ellas, o por lo menos he callado. Eso incluía en varios casos comentarios poco amables hacia las mujeres que suelen tener los hombres cuando están juntos.

Tengo gustos de chicos como los videojuegos, las películas de acción o de ciencia ficción, el heavy-metal, las artes marciales, algo de comics. Conduzco como un tío. He hecho una carrera puramente masculina: soy ingeniero y me he especializado en electrónica. Me he convertido en un hombre de provecho.

En mi mente, soy un hombre. Por eso no tengo pareja. Ni siquiera atraigo a los hombres, porque emano una energía masculina que lo que hace es repelerlos. Su sitio ya lo ocupo yo. Ellos no quieren estar con un tío, quieren una mujer, y no lo perciben en mí. En mí encuentran un colega más (colega raro, pero colega). Quizás pueda atraer a hombres basculados (que no me gustan), pero creo que también los asusto.

Igualmente, si en mi mente soy un hombre, es improbable que pueda concebir, ya que los hombres ni conciben ni gestan.

sábado, noviembre 24, 2018

Aspaldiko Donostia.



Cuatro años desde la última vez que viniera, vieja amiga. El mismo motivo: la maratón de Donostia. Entonces me la salté para poder ir al monte de Sta Clara y visitar el lugar donde él había estado unos días atrás. Mi absurda idea era estar juntos en diferido, compartiendo el lugar. Él nunca valoró este tipo de gestos, ni muchos otros que tuve, así como el amor que encerraban.

Este viaje es diferente. La emoción es también diferente. Ayer miraba el monte desde la Concha y pensaba en sí debía volver a subir y reclamarlo. Pero el mar me llamaba, me pedía centrarme en un momento de conexión conmigo misma. Me pedía enraizarme a la tierra y tomar energía a través de las plantas de mis pies. Arena y agua estaban frescas, pero la sensación era revitalizante.

No habrá maratón finalmente, pero espero que haya un flysch, y una comida con amigos con los que compartir un chuletón y una charla. Espero caminar sobre la tierra verde. Espero abrazar el mar y comulgar con él. Espero que la tierra anestesie mi dolor y mi tristeza. Espero coger fuerzas para seguir adelante, no como un zombie, sino con ilusión por el futuro y por la vida. Espero poder encontrar mi lugar en el mundo.

Y siento que este lugar tiene el poder de reconectar a la vida, porque es tradición y costumbre, raíces y tierra, monte y mar, Mari y Ama Lur. Veremos si es así.

jueves, noviembre 22, 2018

Proyecto Sentido

En estas semanas parece que es más claro cuál es mi proyecto sentido. En parte lo he sabido siempre, solo que quizás no era algo que una quiere hacer consciente. Y me parece una putada estar tan determinado y tan supeditada al mismo. Ahora me toca trabajar en liberarlo y devolverlo. Y es un trabajo no desdeñable, después de tantos años comportándome frente a un programa. Ayer pensaba en que era como asesinarte a ti mismo para poder cambiar. Pero ¿acaso podemos decir que la mariposa mata a la oruga en la metamorfosis? Indudablemente, algo de la oruga quedará en la mariposa, en su cuerpo y en su inconsciente.

Anoche hice una meditación sobre el proyecto sentido, parte del trabajo que tengo que hacer. Me pareció muy bonita, muy tierna, muy emotiva. Qué panzada de llorar me di.

Vi a mis padres, muy jóvenes, muy guapos. Estaban contentos y se querían mucho. Ellos querían que yo naciera, pero sus árboles también. Yo tenía un propósito (como todos). Paz me había dicho por la mañana que incluso aunque los padres no quisieran tener al hijo, los inconscientes familiares quizás sí, y que por eso se produce la vida. Es como si alguien te pensase para crearte. Puro principio de mentalismo.

En el momento de mi concepción, cuando espermatozoide de mi padre se unió al óvulo de mi madre, se produjo una chispa. El milagro de la vida, que tenía un color como rosa anaranjado. El proyecto sentido se materializaba.

Me vi creciendo como embrión. Más bien, me sentí embrión, creciendo, explorando mi cuerpo, descubriendo mi entorno, jugando en el líquido amniótico como un pequeño astronauta en el espacio unido a la nave por un cordón.

En un momento concreto llegué a conectar con mi hijo. Era él y era yo al mismo tiempo. Fue muy tierno.

Luego crecí y fui ocupando el vientre de mi madre. Era un lugar seguro y acogedor. Me sentía bien allí.

Cuando el audio dijo que mi sexo estaba decidido y quei ba a ser una niña, me eché a llorar de emoción. Me gustaba.

Pero cuando llegó el parto, y mi adulta me dio la bienvenida al mundo, ahí lloré como una magdalena. Qué llantina. Me pareció precioso ser recibida por alguien que me quería y que me daba calor y cariño.

Y sin parar de llorar, devolví el proyecto sentido a mis padres. A mi madre le di un pergamino, a mi padre una pluma de ave negra. No tengo ni idea qué significa.

Terminó la meditación y seguí llorando un rato. No quise pararlo para poder desahogarme a gusto.

He dormido un poco regular. Me desperté sobre las 3 porque me dolía el abdomen. Empecé con la regla ayer por la mañana, pero no tenía ningún síntoma. De hecho, ni me ha salido el herpes. Creo que el dolor está relacionado con la meditación.

Y esta mañana, me acordaba de la meditación en el coche, y volvía a llorar. Creo que me queda seguir llorando un poco más.

Estoy liberando memorias.

miércoles, noviembre 21, 2018

Volver a mi


Dejé de insistir donde no había lo que buscaba.
Dejé de pedir en manos cerradas
Dejé de esperar en sillas ocupadas.
Dejé de intentar en un cuerpo ajeno.
Dejé de pretender que el otro entendiera.
Dejé de poner los ojos afuera
Y entonces, magia.

Magia.

Volví a mi, como único destino posible.
Volví a mi, como único camino disponible.
Volví a mi, como el único reencuentro pendiente.
Volví a mi y pude verme las costillas, los dolores y mi alma deshidratada.

Y me recibí. Me acaricié. Me perdoné. Me recosté sobre mi hombro. Me nombré con mi propia voz. Y me encontré. Distinta pero intacta. Me tuve otra vez. Me tengo otra vez.

Tengo las llaves de las puertas que quiero abrir. Acá, adentro.
Afuera solo están las cerraduras.
Pero yo decido dónde y de mí depende cómo.
Yo decido dónde.
Yo elijo cómo.

Autora: Lorena Pronsky

martes, noviembre 20, 2018

20 años


Yo lo quería mucho, por eso voy cada año a hacerle una visita. Le llevo flores y hablo con él, así como con los que allí yacen. Es la tumba familiar, cada vez más poblada. Este año nadie la había visitado, porque los pequeños se han hecho demasiado mayores para cumplir con la tradición. Creo que me he quedado sola en esto. Me apena.

Este año le llevé margaritas y una gerbera. La gerbera es por su padre. Es parte de mi tarea de reparación. Cada vez que pienso en ello me pongo a llorar. Debería sentirme halagada por tener esa misión, pero me da rabia. Aun así hago lo que puedo. La búsqueda del padre. No creo que vaya a conseguir llegar muy lejos, pero lo intento. Solo que hay demasiados obstáculos.

Es por este mandato que este año es más especial. 20 años y un mandato de reparación. Aquí estamos.

Hablo con mi abuelo y le cuento de mi vida. Me gustaría decirle que todo está bien, pero no es verdad. De hecho ni sé cómo está todo. Me estoy dejando llevar, y no sé quién me lleva ni a dónde. Supongo que da igual, que diría el gato de Cheshire. Da igual, pero estoy hipersensible con toda la energía Piscis que se está moviendo. Estoy cruzando la noche y me siento perdida.

Y quizás todo empezó hace 20 años.

He recordado aquél día. Me levanté llorando porque soñé que un señor mayor se despedía de mí. Yo supe que se trataba de él, y fui a visitarlo aquella mañana a casa, antes de ir a la universidad. Estaba tumbado en la cama porque se encontraba mal, aunque todos pensábamos que era un catarro. Bromeé con él. La broma de todos los años: ir al Valle a cantar el Cara al Sol. Le ponía de los nervios, pero ambos jugábamos. Estábamos muy unidos. Murió al salir yo por la puerta de casa.

Me lo comunicaron en la universidad. Mone vino a sacarme de clase de bioingeniería y me dio la noticia. Busqué a Crisis y paseamos juntas por el terraplén junto a la cafetería de Teleco recordándolo. Hubo risas y hubo lágrimas. Yo no quería llorar, aunque era lo único que quería hacer. Entonces pensaba que llorar era una debilidad. Que te vieran llorar era exponer tu vulnerabilidad. Y aguanté todo el día como pude.

Diego me llevó al tanatorio. Creo que lloré en el coche, pero delante de él sí me permitía estas licencias. Al llegar me encontré con mi padre que me llamó "brujilla". Después apenas recuerdo el día. Estuve en la sala de la funeraria recibiendo a las visitas, pero no me acuerdo de casi nada. Creo que pasé a despedirme y solamente pude tocarle la cara. Estaba fría y dura. Vi a mi padre secándose los ojos. No volví a verlo llorar. Siempre pensé que desarrolló el cáncer por no desahogarse. O por no cumplir con el mandato. ¿Quién sabe?

Lloré mucho aquella noche al amparo de la oscuridad de mi habitación.
Al día siguiente acudimos a la tumba familiar. Yo estaba como en una nube y lo único que intentaba era no llorar. Él quería enterrarse con su madre, pero terminó con la familia de mi abuela, donde reposa desde entonces. Sé llegar perfectamente a la tumba, a pesar de lo laberíntico del cementerio.

Hoy hace 20 años. Paz me dijo que lo celebrara con él, no por su muerte, sino por la vida. Iba a sacarlo a comer a algún sitio interesante, pero quizás compre un bocadillo y me vaya a visitarlo nuevamente. Es una idea. Tampoco es necesario, porque él habita en mi corazón, donde están los que alguna vez he querido.