miércoles, diciembre 16, 2009

Día surrealista

La verdad que el día de hoy merece ser contado.
  1. Me levanto a las 6.00 para coger el tren con tiempo y llegar holgadamente al aeropuerto de Berlín. Desayuno, recojo la maleta y hago el check-out. Le pregunto a la recepcionista si a esa hora (7.00) hay tranvías a la Estación de Magdeburg y ella me recomienda pedir un taxi.
  2. Llega el taxista y me brama algo. Bitte??? ¿Que si entiendo Hochdeutsch? Pues más vale que me hable en Hochdeutsch porque yo de Magdeburgués ni papa y usted de inglés menos, así que si quiere que le pague la carrera...Lo que hay que aguantar...
  3. El panel de la estación anuncia la salida del tren a Berlín (una hora antes de lo que tenía previsto). Subo a la vía 8. Un tren está parado. Pregunto a una señora: ¿Es el tren a Berlín? Y me contesta: no, es el regional. No te jode ¡Pues ya sé que es un regional, señora! Pero ¿va a Berlín? Nunca lo sabré, porque el tren se marcha sin mí.
  4. Primera buena acción del día. A una señora se le cae un euro de la cartera y no se da cuenta. Lo recojo y se lo entrego. Agradecida (ya ves tú) me da 50 céntimos. Le digo que no es necesario, pero insiste y me lo quedo para no ofenderla.
  5. Una hora después anuncian la llegada del próximo tren a Berlín. Viene con 20 minutos de retraso, algo anormal para un tren alemán. Subo a la vía 8. Hace un frío que pela, pero aguanto estoicamente (gracias a mi estrategia cebollera). Me pongo los cascos. Suena el "Cemetery Gates" de Pantera.
  6. En estas se aproxima un chico y me pregunta si el tren va a Berlín. Miro el panel: "Berlin-Grunewald; Berlin-Wannsee; Berlin- Zoologischer Garten; Berlin-Hbf...". Sí, el tren va a Berlín. ¿Estás segura? Pues si te parece preguntamos. Que sólo faltaba que mis obsesiones se junten con la tuyas, majo. Una señora lo confirma. ¿Para en Charlottenburg? No, no para. Lo he leído tres veces en el cartel de información. Pero si vas a Tegel, como yo, puedes venir conmigo y nos bajamos en Zoologischer Garten y allí pillamos el X9.
  7. El tren sigue retrasado. El chico está nervioso porque va con el tiempo justo para facturar. Se lamenta. Yo le digo que todavía hay tiempo. Él dice que los trenes alemanes suelen ser puntuales.
  8. Llega el tren y nos montamos. El chico cree que el tren va demasiado lento. Necesita una hora más o menos para facturar. Parada en Burg. Nos quedamos un ratito parados. Se pone nervioso. Insisto en que hay tiempo. El tren arranca.
  9. El chico vuelve a preguntar por Charlottenburg. Le digo que el tren no para allí, que tenemos que ir a Zoologischer-Garten. Quiere preguntar a un revisor, pero no pasa ninguno. Se extraña. Le digo que en el viaje de ida el revisor pasó al final del trayecto. Dice que no es normal y que el tren va lento.
  10. El altavoz anuncia la parada de Brandenburg y añade algo más que no entiendo. El chico dice que nos tenemos que bajar y cambiar de tren. Eso seguro que no lo ha dicho. Le digo que si el tren anuncia destino final Frankfurt (Oder) lo lógico es que llegue hasta Berlín. No se fía y pregunta a un señor, que corrobora mi versión. Graciaaaaaas.
  11. El revisor aún no ha pasado y el chico sigue intranquilo. Sigue preguntando por Charlottenburg. ¡Qué cabeza más dura tiene el pobre! No, no es alemán, es marroquí. Le digo que le pregunte a alguien y salga de dudas, aunque yo no tengo ninguna sobre dónde me tengo que bajar. Le dicen que el tren NO para en Charlottenburg y que se baje en Zoologischer Garten y coja el X9. ¡Anda, mira! Le pregunto si es la primera vez que va a Berlín. Ligeramente ofendido dice que suele ir a Berlín con frecuencia. No lo parece...
  12. Nos acercamos a Berlín. De repente aparece "Charlottenburg". El chico se levanta, se pone el abrigo, se pone la mochila y me dice que es nuestra parada. Insisto otra vez: El tren no para en Charlottenburg. Él se va a la puerta. El tren pasa de largo de la estación. El chico se vuelve y me pregunta: ¿Qué hacemos ahora?. Le digo: ¿Qué te parece si nos bajamos en Zoologischer Garten?
  13. Llegamos a Zoologischer Garten y bajamos. Son las 10.15. Tenemos que buscar la parada del X9. El chico está más ansioso. Le digo que si prefiere pillamos un taxi a Tegel, que pago yo que la empresa me lo rembolsa luego. ¿Tú crees? Pues no sé chico, lo que tú quieras que es quien ahora mismo va peor de tiempo. ¿Te parece bien? Le agarro y me lo llevo a la parada de taxis. Menos mal, porque el autobus va con 10 minutos de retraso. Nieva copiosamente.
  14. No hay mucho servicio de taxi, así que el primero para nosotros. Llega uno por fin. De repente surge un tipo detrás de mí que me pregunta si vamos a Tegel, que si puede venir y compartimos gastos. Le digo que se venga, pero que no es necesario que pague, que ya asumo yo el coste. El tipo encantado, claro. Mi segunda buena acción del día.
  15. Nos metemos en un atasco. Supuestamente esta gente está acostumbrada a la nieve, pero el caos es total. Gracias a Dios no hemos esperado el autobus. El taxista, jaleado por mi nuevo acompañante, empieza a callejear. Vamos lentos, pero avanzamos. El taxi parece un chiste: esto son un alemán, un austríaco, un marroquí y una española que...
  16. Llegamos a Tegel después de que el taxista haya hecho un ejercicio de distribución óptima de pasajeros por la terminal. Merece una propinilla. Me despido de mis compañeros. Cojo la tarjeta de embarque. Me compro un libro (un tostón, por cierto). Paso el registro. Entro en la sala. Y de repente ¡más de media hora de retraso! Mierdaaaaaaaaaa. Sigue nevando. ¿A que me quedo tirada en Berlín? En caso de necesidad, al menos tengo un par de dulces típicos en la maleta.
  17. Tras un laaaaaaargo rato nos montan en el avión. Vamos a llegar sobre las cinco, según el comandante y el tiempo es igual de malo que en Berlín. Tengo hambre. Tengo que currar (por lo menos el acta de la reunión). He leído El País tres veces. Me aburro. Me desespero.
  18. Por fin, Madrid, y mi Crisis esperando para llevarme a casa (muac, muac).
Vamos, que ha sido un día pesado y surrealista.
El acta la he terminado, pero tengo que hacer un test para mañana y el servidor no me carga la página. Creo que me voy a dormir...

Gute Nacht!

3 comentarios:

Goldman (bad to the bone) dijo...

Pero mira que eres buena persona...

Soy yo, y el euro pa la saca, y al chaval desconfiado, le mando a tomar por saco a la segunda duda. Y el taxi... "to pa mí"

En fin, espero que duermas bien y descanses. Flipo con lo cortas que han sido tus vacaciones. ¡Mucho ánimo!

Crisis@Madrid dijo...

Muy buen relato, me he reído mucho (me ha recordado a mis aventuras por Nápoles). Dile a Charles que lo utilice para sus monólogos que seguro que le dan un premio.
Como dice Dave eres demasiado buena persona: yo al chaval no le hubiese contestado en la segunda ocasión, que se fuese a freir espárragos. En Charlottenburg le tendrías que haber dicho que si no sabía que en esa estación se tenía que haber bajado en marcha... claro que seguro que no lo habría entendido porque me da que no tenía mucho sentido del humor.
¡Queremos más relatos como este!

Morrigan dijo...

Holaaaaa

Me alegro de que os haya gustado. Jeje, es que fue de traca. Claro, que si me llego a quedar tirada en Berlín podría haber tenido una continuación.

Dave, hoy es el primer día de mis tres semanas de vacaciones :-P