miércoles, octubre 13, 2010

Una nota de esperanza.

Mi esbirrucho se va de la empresa. ¡Quién lo iba a decir! Él que es tan conformista e indolente. Por eso mismo no se me va de la cabeza que esto es cosa de papi más que iniciativa propia. Pero el tío no suelta prenda, un misterio mayor que las tumbas de los faraones egipcios.

Esta tarde he ido a comprar sus regalos de despedida con unos compañeros. El viernes se los damos. El viernes irá todo el mundo a firmar la tarjetita de marras y quedar como Dios, cuando nadie se ha tomado la más mínima molestia al respecto. No critico a los compañeros de otras unidades, que tienen un menor contacto con él. Critico a los de la mía. Que somos muy amiguitos para lo que queremos, pero ya se encargará otro de hacer las gestiones. Porque siempre hay otro. Pero no nos vamos a interesar demasiado, no sea cosa que nos caiga a nosotros la tarea.

Así que camino del Decathlon, hemos ido cortando trajes. Y de ahí, hemos saltado a la actualidad. No sé por qué a la gente no le gusta la noticia de los mineros chilenos. Si quitamos el tono de irrealidad que desprende, el exceso de almíbar con que se expone en algunos medios, y las sombras que no conocemos, tenemos una noticia bonita y diferente. Es una noticia de esas que ayuda a "reconciliarte" con la especie humana. Mirémoslo así: 33 mineros, una situación desesperada y un milagro fruto de la cooperación y la solidaridad. Un ejemplo del que tomar nota.

¿Que es una operación para no contar las cosas que suceden aquí? ¿Qué cosas suceden que no conozcamos? Porque si la mejor noticia que hay es la victoria de España sobre Escocia (que prometía goleada y acabó en susto), apaga y vámonos. Bueno, también podemos hablar de los abucheos a Zapatero en el desfile de las fuerzas armadas, que a mí me parecen una afrenta al país, la fiesta nacional y una demostración de falta de elegancia y saber estar (pero bueno, es sólo mi opinión), pero ¿qué hay de nuevo en eso? Me aburre tanto el panorama político y el patio de colegio en que se ha convertido. ¿Hablamos de la crisis, del paro, del vertido de lodo tóxico de Hungría? Está bien, pero ¿por qué no un poco de alegría para variar?

Así que prefiero dejarme llevar por un poquito de romanticismo que endulce un poco mi vida. Aunque sea mentira.

4 comentarios:

Crisis@Madrid dijo...

Personalmente estoy emocionada con lo de los mineros chilenos. Creo que es una noticia que recordaré siempre como recordaré que el 11 de julio ganamos el mundial. Puede que en el caso de los mineros no recuerde la fecha exacta, pero siempre podré contarles a mis nietos que una vez 33 mineros fueron rescatados con éxito y pudimos vivirlo en directo.

¡Ánimo chicos que ya queda menos! (Es que no quiero cantar victoria hasta que no estén todos fuera)

Bss,
KIKI

Morrigan dijo...

Para ti debe ser más emocionante por la relación que tuviste con Chile. Tus amigos allí sí que deben estar emocionados.

Sharing-dreams dijo...

Pues yo también coincido contigo: la noticia del rescate de los mineros es de las mejores noticias que hemos podido tener en este año de desgracias y depresión para la clase trabajadora. Me emociona profundamente ver de lo que es capaz el ser humano para sobrevivir y para ayudar a otros en peligro. No obstante, más fácil es salvar cotidianamente vidas de niños y personas malnutridas en el tercer mundo y aunque se hace por tantos héroes anónimos, ni es noticia, ni se dedica el esfuerzo necesario y acordado por los Gobiernos para erradicar el hambre y la pobreza según los Objetivos del Milenio. Pero volviendo a los mineros, deben aprovechar este momento de liberación para denunciar a los empresarios criminales que les pusieron en esta situación y, como se ha acreditado, no velaron por su seguridad según la normativa (lo llamaremos terrorismo empresarial). Esto no debe quedar eclipsado por la alegría del rescate: hay una miseria moral inaceptable en quienes se enriquecen sin riesgo y se despreocupan de las medidas de seguridad y procedimientos penales a seguir. En cuanto a la Fiesta Nacional tengo la misma opinión que Brassens: que ese día me quedo en la cama igual pues la música militar nunca me supo levantar. Sobraban los insultos pero lo que sobra es la Fiesta patriotera y el militarismo y sobre todo, sobra el Monarca sucesor del dictador.

Goldman (bad to the bone) dijo...

Qué dura te veo, jejeje.

Pues yo creo que el tema de que la gente mire con desconfianza lo de los mineros es, como he dicho en el blog de Crisis, por el circo mediático en que se ha convertido. Un ejemplo, en el As (ya sé que no es buen ejemplo, pero... estoy en el paro, me corresponde leer el As :p) sacaron la noticia de que uno de ellos era hincha del colo-colo... ¿qué noticia es esa? Se ha montado tanto circo alrededor de la noticia (sin apuntar a donde hay que apuntar, como dice sharing-dreams) que algunas personas miran con desconfianza al tema. no creo que sea que no se alegtren de que se les salve la vida a esta gente, pero sí que la noticia es lo suficientemente grave como para tratarla así.

Respecto al desfile, me temo que los abucheos dejan claras varias cosas: que a esos desfiles siempre van los mismos; que los que asisten a esos desfiles todos sabemos de donde vienen; que mientras no haya un presidente de derechas siempre se abucheará al presidente que asista; que cada año que pasa, el desfile huele más a antediluviano... pongamoslo en paralelismo con los de la Rusia comunista o la Alemania Nazi ¿hay tanta diferencia?; que los que abuchean al presidente del gobierno tienen un concepto muy limitado del "patriotismo" del que tanto hacen gala pues una cosa es no estar de acuerdo con tu presidente y otra cosa es insultarle... oye es el PRESIDENTE DE TU PAÍS... más razones tenemos los de izquierdas para estar mosqueados con él que estos paletos derechones trasnochados.

Cambiando de tercio, y ya que se ha ido tu esbirro... me dejo esbirriar por un módico precio; así a lo mejor dejo de leer el as, jajaja.