martes, diciembre 18, 2007

El final de la inocencia


En el periódico aparecía hoy esta foto (lástima que se vea tan reducida), que resulta ser el Premio Unicef a la mejor foto del año. En ella se puede ver a una niña afgana de 11 años, junto a su marido de 40. Es una foto simple pero brutal, porque sin palabras transmite el drama de esta niña.

En realidad esta afirmación es muy occidental y, como tal, juzgo la escena como terrible. De hecho, se me ponen los pelos como escarpias. Sin embargo, mi juicio quizá sea un tanto parcial ¿Acaso comprendo dicha cultura para juzgarla? La verdad, me cuesta enormemente ponerme en situación y comprender lo que representa este matrimonio para esta niña y su familia, porque es un ejercicio mental fuerte que trata de cuestionar lo que para mí es norma. En realidad, sólo puedo preguntarme: ¿aceptará ella este matrimonio como algo natural por lo que debe pasar? ¿Pensará en el amor romántico? Porque yo sí tengo libertad para hacerme estas preguntas y poder elegir. Soy una privilegiada en este mundo, si me comparo con casos como éste.

2 comentarios:

Dave The Rake Goldman (bad to the bone) dijo...

Hola Morrigan, soy Dave, del blog http://davetherake.spaces.live.com.

Has hecho una gran entrada con este caso. Si me permites mi opinión, pienso que en occidente tenemos demasiado ego al mirar el mundo en la mayoría de las ocasiones. La historia está llena de ejemplos, como los españoles tratando de evangelizar América, o los ingleses torturando a caníbales para tratar de quitarles el "vicio". Nunca nos paramos, como apuntas en la entrada, a pensar que a lo mejor esa cultura es así y no es ni mejor ni peor, si no simplemente diferente, y no tenemos derecho aimponer la nuestra. ¿En base a que hemos ido colonizando-evangelizando-masacrando aquellos pueblos con los que nos hemos topado cuando la vieja Europa se nmos ha quedado pequeña. No hay nada más que ver el ejemplo democrático de la iglesia católica promoviendo manifestaciones contra un gobierno que no les gusta y acusando a este gobierno de acabar con la democracia, cuanod la iglesia es un ente tan democrático que no da voz ni voto a las mujeres que la componen. Bien, pues estos ejemplos sirven para apuntar a esa egolatría que nos hace pensar a los occidentales que sólo nosotros estamos en lo cierto cuando nos topamos con algo que nos sorprende. Siempre nos ha pasado y me temo que seguiremos así.

Lo que si que es cierto es que el caso de la boda de esta niña es bastante palmario, puesto que está claro que la niña no ha tenido ni voz ni voto y no ha sido tratada más que como mercancia. Ok, la cultura de ese lado del mundo dicta esto, pero estamos hablando de un ser humano vivo al que se trata como mercancia, y eso ya no hay argumento cultural que lo soporte. Seguramente esa niña, en su escasa madurez acelerada, no discute esta unión, puesto que no sería la primera que haya visto, y sabemos que a estas niñas las tienen sin culturizar, y no hay forma más eficaz para manipular a la gente que mantenerla en la ignorancia. Segura y tristemente esta niña jamás llegue a sentir esa opresión en el pecho que mucha gente siente ante una persona por la que se siente atraída. Fue triste cuando los talibanes dinamitaron los budas, peor más triste era lo que hacían y se sigue haciendo en Afganistan con las mujeres. Tal vez deberíamos centrarnos en occidente y dejar de ser tan chovinistas yluchar de una vez por los derechos humanos, en lugar de tratar de hacerles ver el camino de la verdad a través de una lata de coca-cola.

Desde luego, como dices tú, en muchas cosas somos muy afortunados según con quién nos comparemos.

¡Un saludo! Muy buena entrada!!!

Morrigan dijo...

Hola, Dave. Gracias por tu comentario. Realmente nos queda mucho por hacer en estos temas, pero con humildad. Un saludo