martes, agosto 17, 2010

La caída de las piscis

Han echado a A. Por muchos motivos, no me sorprende, pero el momento sí ha sido inesperado.
Sobre todo, la manera de comunicarlo ha sido, cuanto menos, surrealista. El director la llama para que le acompañe a una reunión de finanzas. ¿Finanzas? ¿Ella? M y yo nos desternillábamos de risa pensando en que el futuro financiero de la división iba a estar en manos de A. Hasta dudábamos de la salud mental del director.

Entonces llega la noticia y todo cambia. Curioso ¿no?
El mismo hecho hilarante pasa a ser un hecho vergonzoso simplemente por una resultado diferente al esperado.

A nos relata lo sucedido. Intenta no llorar pero una furtiva lágrima asoma a sus ojos. Cada uno intenta afrontar la situación como puede y entiendo que ella no quiera llorar en público. Pero le sobran ciertos comentarios como "no hay un perfil como el mío en todo el departamento","conmigo han perdido un montón de oportunidades", etc. Genio y figura hasta la sepultura. Se le perdona por el estado de nervios y la necesidad de autoafirmación, pero...

Una piscis más que cae. Quedamos dos, como en "Diez Negritos" de Ágatha Christie. La siguiente caerá también según mis percepciones, aunque ignoro cuándo. Tengo también otros candidatos en mente para salir de la empresa.
Veremos si se cumplen las predicciones.

3 comentarios:

Goldman (bad to the bone) dijo...

Reacción normal, todos nos creemos importantísimos en las empresas, y luego vemos que no lo somos para nada. Cuanod me echaron a mí de mi empresa hicieron una limpia total en mi departamento, y los que nos fuímos pensamos que se iba a perder mucha pasta... y fíjate por donde que no.

En fin, que le echen a uno es una putada, y se perdonan esos momentos de autoafirmación... pero creo que se han pasado un poco en la forma de comunicárselo... sea quien sea esa persona. Esperemos que la próxima piscis no seas tú, y si lo eres, que te abra nuevos y excitantes horizontes.

Morrigan dijo...

Hoola

Pues, aun a riesgo de equivocarme, creo que no soy la primera a las puertas. Tengo una lista mental con los posibles candidatos a salir.

En las empresas nadie es tan importante que no pueda ser reemplazado. En una empresa grande mucho menos. Tendemos a pensar que somos importantes porque inevitablemente se crean lazos emocionales y todos queremos que nos quieran. Pero sólo somos cachos de carne.

Crisis@Madrid dijo...

No somos importantes en absoluto. Simplemente somos números para la empresa y cromos para los socios (se nos intercambian según sus intereses).
Por eso es importante no perder nunca el norte: hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar.
No digo no ser responsable, porque todos lo somos, pero hay que saber dónde está nuestra tierra.