miércoles, febrero 17, 2016

HoS

Me han ascendido. Ahora soy Head of Sector en mi departamento. Por un lado, esto es motivo de satisfacción, porque es un reconocimiento personal y porque me va a permitir hacer cosas nuevas. Por otro, me va a permitir crecer mucho personalmente. El mundo está lleno de maestros, y mis compañeros de trabajo van a ser “grandes” maestros. De hecho, la persona que resulte de esta nueva etapa será un poco también el producto de ellos (lo que yo les permita).

Con el nombramiento, el comportamiento de mis compañeros de trabajo ha cambiado. No todos en la misma medida y forma, pero se nota a la legua a quién le ha caído bien y a quién mal mi nombramiento. Da igual que traten de aparentar, lo percibo igual.

Sabía que esto iba a pasar porque los conozco. Sé de las aspiraciones de muchos, de sus reivindicaciones, de sus filiaciones…pero no sabía que sería así. La vivencia más parecida que recuerdo es por un tema de sueldos. Duele, relativamente. Mi parte géminis me ayuda mucho a desdoblarme para mitigar ese rechazo. 

En parte, reconozco que es normal que pongan distancia: es la misma que pongo yo con mis jefes. De hecho, es la misma que debería poner yo con ellos. Es la soledad del “poder”, supongo. Afortunadamente aún quedan quienes mantienen su trato conmigo más inmutable. No son muchos, pero me bastan.

Necesito un cambio de chip, pero va a tardar. Esto no es como un interruptor que presionas y tienes luz. Ser jefe es un proceso, un aprendizaje, y a mí me queda muuuucho camino por delante. El camino da muchas vueltas y tiene muchos obstáculos (ya los estoy viendo ¿no?). Y lo que hoy es arriba, mañana es abajo. Y lo que hoy es inclusivo, mañana es excluyente. Espero no olvidarlo. Por mi bien.

2 comentarios:

José-María Súnico dijo...

Me alegro mucho: es más que merecido!

Morrigan dijo...

¡Gracias! tenemos que celebrarlo. Te invito a comer un día :-)