martes, diciembre 18, 2018

Impaciencia

Hay días en que me siento tentada por la tristeza. Intento no dejarme arrastrar, pero es más fuerte. Y no se trata de una caída en picado, porque no lo siento tan intensamente, pero estoy mohina y cabizbaja. Cuesta soltar esa emoción, que parece que se ha pegado al pecho como una lapa. Y eso que he hecho lo posible por desprenderla. Hasta he cantado "La reina de la noche" en el coche a todo pulmón, berreando como una loca, y riéndome yo sola del desastre causado. Me rió momentáneamente, pero luego me tiño de azul otra vez.

Sé que llevo días instaladas en una especie de indiferencia artificial, detrás de una coraza que me mantiene a distancia del mundo. Así intento no sentir tanto para sufrir lo menos posible, aunque con ello sienta menos las cosas positivas. Busco una neutralidad, porque no puedo aspirar a mucho más. Sin embargo la coraza debe haber fisuras, porque la tristeza se ha colado dentro. Tendré que hacer una labor de sellado que repare dichas fisuras.

Hay días, como hoy, en los que me siento impaciente. El proceso es lento, tedioso, y carece de garantías. Necesito que las cosas se asienten, y que la vida me sonría por fin.  Pero no hay ninguna garantía, porque la esperanza no da garantías. Pero es esa esperanza la que me ayuda a continuar. Aunque hoy dudo, hoy desespero, y hoy necesitaría alguna señal que me afirmase que todo esto tiene un sentido y que las cosas van a salir bien. Necesito apaciguar la tristeza.

Soy una mala semilla.

2 comentarios:

Morrigan dijo...

Y está mañana leo:"no tengas miedo a estar perdida, de ahí nace el verdadero encuentro contigo misma, el verdadero descubrimiento"

Anónimo dijo...

Semilla no sé, pero eres una tía estupenda.